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Análisis de Super Mario Bros Wonder para Switch

El futuro de Mario ya está aquí

Super Mario Bros Wonder es algo así como la primera vez que jugué a Super Mario 64 y Super Mario Galaxy, el descubrimiento, el shock y sobre todo, la aceptación de un universo y una concatenación de ideas absolutamente entregadas al olimpo de la eternidad plataformera. Lo de este pequeño gran fontanero es mucho más que nostalgia, es memoria. Fragmentos inconfundibles destinados a marcar un antes y un después en el núcleo de la cultura popular, y en las ramas de entendimiento de lo que hoy en día conocemos como videojuego, desde la v hasta la o.

En tal caso, somos testigos una vez más de una visión adelantada marca de la casa Nintendo. Un trazo indeleble e imprevisto que dirige su recorrido hacia un punto que se intuye muy específico. Más allá del tiempo y la simple distracción, señalando un futuro muy posible firmado desde una tubería por el rey. Quédate en el asiento porque voy a necesitar explicarlo.

La nueva aventura de nuestro héroe y sus inseparables compañeros, como experiencia en el sentido más reconfortante de la palabra, se siente hiperactiva y transgresora desde los primeros minutos. Hay muchos, demasiados culpables de la presencia de este bellísimo caos.

Sin embargo, la verdadera dinamita se encuentra en los responsables de las Flores Maravilla, unas señales ocultas en los niveles que esconden un poder tan inmenso como la misma vida, alterar casi por completo la estructura e intención de cada rincón explorado e inexplorado, desde una estampida peligrosa y exagerada hasta una transformación sorprendente. En Super Mario Bros Wonder pasan muchísimas cosas, pero nunca demasiadas.

Bowser la ha vuelto a liar parda, y nosotros vamos a volver a hacer todo lo posible por detenerle.

Aquí tenemos de entrada una de las claves por las que este título es asombroso y necesario para el ecosistema del Reino Champiñón, y el de nuestra vida diaria también, ya que estamos. Porque cada fase es una obra de arte lista para pedir sitio en una National Gallery o un Louvre de los juegos de vídeo.

Pero no es sólo eso, es una creación rematada para poder ser pensada y observada con los mismos ojos que una primera vez, una y otra vez. Ese es el potencial al que llega Super Mario Bros Wonder cuando de sorprender al jugador va la cosa. Un bucle de sorpresas, un baúl de ilusiones primigenias, una montaña rusa de hipérboles psicodélicas, etcétera.

Vale, lo hemos entendido todos, Super Mario Bros Wonder es una ida de olla superlativa; sin embargo, en ella pueden sumergirse todo tipo de jugadores, desde niños que no son adultos todavía y adultos que todavía no dejan de ser niños. Hablamos de un título accesible que, por otro lado, aprovecha parte de su inversión para proponer verdaderos desafíos a los amantes del riesgo.

¿Cómo podemos saber a qué grado de dificultad nos enfrentamos? Muy sencillo, un sistema de estrellas, desde una hasta cinco, nos lo chivará.

En Super Mario Bros Wonder casi todo es posible, espectacular e inesperado.

Todos los sobresaltos habidos y por haber nos esperan pacientemente en diversos puntos estratégicos de un mapa que no se contenta con ser únicamente un selector de niveles absolutamente cómodo y genial. Paralelamente, es un atractivo lienzo de entornos abierto a la exploración pasajera, a los atajos y enlaces y a los secretos que se presentan como recompensa por la valiosa búsqueda.

Pero no todo son fases con principio, desarrollo y fin. En Super Mario Bros Wonder hay cabida para efímeros y sencillos pasatiempos o retos que desbloquean Flores Maravilla o Insignias, donde justo ahora quiero detenerme.

Las insignias se exhiben como una recopilación de poderes singulares que abarcan toda clase de utilidades en la partida. Ahora bien, sólo podremos elegir una entre bastantes para avanzar en el escenario pertinente. Como añadido, es realmente interesante y prometedor; no obstante, se siente algo desaprovechado en el momento preciso de su aplicación. Quizás con la posibilidad de portar dos de ellas o equilibrar su rango de utilidad, estas mecánicas hubieran encontrado un espacio más versátil si cabe. Pero sólo digo quizá.

Como ya pudimos ver en los adelantos, Super Mario Bros Wonder luce espectacular en la consola híbrida de Nintendo, y es que se esfuerza con remarcable éxito en dar un paso gigante hacia delante con respecto a entregas anteriores.

Con una gama de colores explosiva y alucinante y unas animaciones descaradamente fluidas y satisfactorias, las mentes maestras detrás de esta metralleta de virguerías visuales han conseguido crear un universo tan clásico e inconfundible como fresco e inspirado al máximo.

La puerta del Imaginarium.

Muchos de nosotros, admitámoslo, hemos caído en las garras de estas preguntas. ¿Y ahora qué? ¿Después de todo esto, qué le queda a Mario por decir y hacer? Las respuestas, gracias al cielo, siempre desembocan en un nuevo renacimiento, en la reinvención de una fórmula que ya se ha convertido, del modo más sencillo posible, en nuestra amiga inseparable.

Confieso que, en su día, dije que Super Mario Maker 2 era la cumbre de nuestro icono y superhéroe. Qué equivocado estaba, y qué bien sabe equivocarse en este tipo de situaciones. Repetidamente, somos los espectadores de un truco de magia, y la chistera del mago viene con una M y una L bordada en el centro.

Siendo directos, no queda otra que sumarse a la corriente que sitúa a Super Mario Bros Wonder como la mejor entrega en dos dimensiones del fontanero. La última burrada de Nintendo nos llega en forma de enciclopedia Taschen del plataformeo para todos aquellos que quieran perderse, y también encontrarse, en una senda arcoíris infatigable que interpreta y ejecuta ideas brillantísimas sobre el papel, los mandos y la pantalla cada diez, quince minutos de juego. Una locura divertidísima que, en un mundo ideal, nunca se acabaría.

La pregunta, entonces, es tan simple que ofende hasta a las piedras. ¿Te gustan los videojuegos? Pues empieza a aplastar Goombas con tu cosplay de Dumbo. Y si queréis duplicar la diversión, tened un compañero al lado.

Super Mario Bros Wonder

Puntuación final - 9.5

9.5

Imprescindible

La nueva aventura del fontanero es una exposición plataformera prodigiosa sobre los efectos de las alucinaciones. Sea lo que sea que esté ocurriendo en pantalla, espero nunca se acabe.

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Antonio Marchena

"Pero ahora bailamos este macabro fandango, y cuatro años habrán de pasar para poder descansar". Bueno, llevo más de una década enamorado de un fontanero al que le chifla meterse en tuberías seguramente malolientes. No me quejo.
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