AnálisisXbox One

Obduction – Análisis Xbox One

¿Preparados para exprimiros el cerebro al máximo?

Si algo está claro en el mundo de los videojuegos es que hay títulos que no están hechos para todo el mundo. Muchos de ellos aterrizan en el mercado con la clara y permanente idea de la imposibilidad de gustar a todos los públicos. Lanzamientos que fijan su punto de mira ante nichos de jugadores bien definidos y a los que no es especialmente fácil entrar. Ahora bien, quien es capaz de conectar con según qué juego obtendrá una satisfacción pocas veces experimentada anteriormente.

Una idea semejante me ronda en la cabeza una vez finalizado, sufrido y superado mi paso por el mundo de Obduction. Hablo de una experiencia a la que, en este caso, es fácil entrar y disfrutar, lo complicado aparece a la hora de aguantar y llegar con hambre hasta el último trozo del pastel. No os voy a engañar, jugar Obduction no es sencillo y exige un compromiso y dedicación especialmente elevados por parte del jugador. Llevar a la práctica dichas facultades no es tarea fácil, pero conseguirlo adentra al jugador a una experiencia única.

Nuestros primeros pasos en una nueva realidad nos dejarán totalmente desorientados y con ganas de descubrir qué está pasando

Pero no vamos a adelantar a acontecimientos. Obduction es una aventura gráfica en primera persona desarrollada por Cyan, posiblemente los padres de este género. Con la herencia directa de Myst o Riven, nos adentramos en un rompecabezas gigante que tendremos que ir desgranando poco a poco. Todo ello, a partir de nuestro ingenio y exploración en un mundo semi-abierto. Tras un fugaz prólogo, una extraña luz nos teletransporta a Hunrath, una aldea de Arizona que por circunstancias desconocidas está ubicada en otro planeta. Por si fuera poco, este pequeño pueblo comparte espacio con otros tres mundos extraterrestres.

Con muchas dudas y pocas respuestas sería la frase idónea para describir, al menos, cómo he sentido la primera mitad del título. La llegada a Hunrath abre ante nosotros un vasto entorno desértico en el que el mapa, indicaciones, pistas o cualquier elemento que nos ayude a seguir lucen por su ausencia. Solo unos curiosos reproductores holográficos nos presentan a algunos de los habitantes, como el alcalde o una chica llamada Farley. A pesar de ello, el pueblo está vacío, sintiéndonos solos y desubicados ante un misterio con el que no sabemos cómo actuar ni hacia dónde ir, pero con una sensación constante de intriga y suspense.

Lo único que sabemos es que nos encontramos ante un extenso tejido de rompecabezas donde las pistas para solucionarlos raramente están cerca del propio puzle. Una sensación que nos traslada directamente a esas aventuras gráficas de los años 90, aquellas en las que interactuamos con todo lo posible hasta que tengamos la corazonada de estar haciendo algo bien.

Máquina de permutación con la que podremos viajar de un mundo a otro en cuestión de segundos

La exploración por el asentamiento humano nos lleva ante la casa de C.W, la única persona presente en el pueblo y quien nos da pequeñas pinceladas sobre lo que está ocurriendo y debemos hacer. Tras la primera conversación, nos explica que hay otros tres grandes mundos conectados y a los que podremos acceder mediante unos artefactos esféricos -o máquinas de permutación-. A partir de aquí, comienza la verdadera aventura.

Lo cierto es que recorrer las enormes distancias que exige Obduction o desplazarte de un extremo al otro del mapa para buscar pistas puede llegar a ser demasiado tedioso. Esa sensación de fatiga y desgana queda totalmente superada gracias a la magia que envuelve cada escenario. A lo largo de la aventura nos desplazamos por cuatro mundos: Hunrath, Kaptar, Maray y Mofang, cuatro planetas completamente distintos que cumplen con una perfecta ambientación y cuyo salto de uno a otro rompe con la monotonía que puede ocasionar estar durante mucho tiempo anclado a solo uno.

Puede que el juego de Cyan resulte difícil a la hora de avanzar, pero de lo que no hay duda es que entra directamente por los ojos. Desde zonas selváticas hasta entornos totalmente oscuros y sombríos. El nivel de detalle e imaginación artística han supuesto una ayuda inigualable para desconectar de aquel puzle imposible que no he sido capaz de superar en varias horas. Además, el diseño laberíntico de todos los mundos está resuelto de una forma muy cuidada para que despiste lo justo a los jugadores, pero que, a su vez, todo esté conectado mediante atajos que dan algo de respiro y te alegran el día.

En nuestra aventura encontraremos paisajes impactantes repletos de colores chillones y muy llamativos

Ese impresionante apartado visual que te mete de lleno en la ambientación y te conecta con la historia se encuentra con dos amenazas bastante molestas; La caída de frames y los tiempos de carga. Si bien el título es bastante estable en buena parte de los escenarios, hay zonas y efectos lumínicos que provocan una caída tremenda del frame-rate, hasta el punto de incluso sufrir un leve mareo.

Además, los desplazamientos entre mundos a través de las mencionadas máquinas de permutación se hacen demasiado pesados y engorrosos porque suelen prolongarse hasta 25-30 segundos. Lo cierto es que, si los desplazamientos fueran una mecánica poco utilizada, el problema no sería demasiado importante; pero hay puzles que piden un uso constante de ellos. Aunque no son dos problemas especialmente graves, pueden sacar del papel al jugador y ocasionar una pérdida de interés.

El apartado melódico de Obduction se adapta de forma idónea a la ambientación. Su objetivo es alimentar la sensación de misterio e intriga que rodea cada paso nuevo que das y lo consigue de forma notable. Además, la melodía no se mantiene constante, si no que aparece cuando llegamos a ciertos puntos y desaparece tras unos segundos para dar paso a su aspecto más trabajado: los efectos sonoros. Recuerdo la grata sorpresa al escuchar el canto de los pájaros. O el sonido del viento moviendo los árboles, pero no me importaría destacar muchísimos más.

Aún con todo ello, en ciertos puzles se da la situación de no escuchar ni melodía ni ningún efecto sonoro, únicamente el sonido de nuestros pasos. En esos momentos sí que echo muy en falta cierta distracción para amenizar el rompecabezas y no hacerse demasiado pesado.

Los artefactos extraterrestres llenan el mundo de Obduction y dan un giro de tuerca a los rompecabezas

La elevada dificultad, el espectacular apartado visual y el misterio constante hacen de Obduction un título donde el castigo-recompensa se llevan a su máxima expresión. Una experiencia que reclama paciencia al jugador y una atención constante a cada mínimo detalle para captar pistas que jamás habrías imaginado que lo fueran.

Podríamos describirla como una aventura de los 90 con un entorno y una historia completamente adaptados a la generación actual. Esa sensación de saber dónde te encuentras físicamente, pero no tener ni la más remota idea de cómo seguir avanzando en torno a cuatro mundos con un ambiente único. Sin duda, estamos ante un título altamente recomendable, pero cuyo disfrute puede variar muchísimo en función del jugador que lo tenga delante.

Obduction

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

La elevada complejidad de los puzles, un apartado artístico sobresaliente y un misterio constante hacen de Obduction un título altamente recomendable. Una experiencia valiente que exprime al máximo el intelecto de cada jugador.

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Jorge Yeste

Estudiante de periodismo y un intento de periodista de videojuegos. Cuando no estoy pegado a una consola estoy..., nah, pegado a una consola. Dame un mando y Mass Effect si quieres hacerme feliz.
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