AnálisisPS4

Curse of the Dead Gods – Análisis PS4

Un frenético roguelike con mecánicas variables y originales

En busca de incontables riquezas, la vida eterna y un poder equiparable al de una deidad, he acabado en este templo maldito. Todo en él me recuerda a un laberinto, lleno de salas y diferentes caminos por los que perderse. Y por si fuese poco, tengo que lidiar con las innumerables trampas y monstruos a los que mi presencia parece alterar. Desde que toqué esa especie de puerta giratoria siento un poder maligno en mi brazo, y por cada sala que dejo atrás suceden cosas que no logro entender. Necesito escapar de este interminable bucle cuanto antes.

Nuestro afán de poseer nos ha llevado hasta este recóndito lugar, y con ello Curse of the Dead Gods nos hace sumergirnos hacia lo más hondo de sus pasadizos y entrañables misterios.

Curse of the Dead Gods es un roguelike con una curva desafiante, un frenético combate y docenas de armas, reliquias, maldiciones, habitaciones, trampas y muchas otras cosas más por descubrir. Desarrollado por Passtech Games, este título contó el año pasado con una versión de acceso anticipado en Steam, pero no es hasta día de hoy, 23 de febrero, que el juego sale a la luz de manera oficial. Podremos disfrutarlo en sus versiones de PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC.

Con un apartado gráfico y visual al más puro estilo Cartoon Noir/Comic, Curse of the Dead Gods presenta de una forma muy llamativa sus salas, personajes y enemigos. Además mantiene un buen nivel de detalle en los efectos que ocurren a nuestro paso o según las acciones que realicemos, contando también con imágenes y fondos de nivel muy acordes a todo el escenario. Las armas y los objetos tienen un diseño atractivo y reconocible, haciendo que recuerdes más fácilmente sus diferentes características.

Los gráficos de Curse of the Dead Gods

Su banda sonora es potente y muy frenética en momentos de combate, variando en las diferentes zonas o niveles que el juego nos presenta. También sabe dejar espacio para la calma tras finalizar una batalla, pues mientras avanzamos hasta la siguiente fase se percibe un casi completo silencio. Los efectos de sonido son un apartado bastante importante en géneros como este, ya que suelen prevenir al jugador de una acción que va a ocurrir, y tanto en calidad como cohesión, Curse of the Dead Gods cuenta con un buen resultado.

Teniendo como punto de vista un ángulo cenital, recorreremos este templo y acabaremos con todo lo que se interponga en nuestro camino. Con unas mecánicas y elementos típicos de los roguelike, este título presenta una jugabilidad apoyada principalmente en tres pilares: atacar, esquivar y bloquear. Curse of the Dead Gods añade a esta fórmula diferentes elementos que hacen que el gameplay sea más mucho más entretenido y variado, afectando de varias formas al escenario, enemigos, o incluso, al propio jugador.

Curse of the Dead Gods nos presenta un sistema de niveles de forma piramidal, basados en lo que parece ser un templo azteca. Comenzando por los inferiores, se muestran tres diferentes opciones, tres caminos aleatorios a recorrer, cada uno de ellos con una temática y enemigos diferentes, teniendo que completar estos para abrirnos paso a los niveles superiores. Pero antes de adentrarnos en la misteriosa puerta que tenemos enfrente, echemos un vistazo a nuestro alrededor.

En la sala principal del templo es donde podremos realizar las primeras decisiones que afectarán a nuestro modo de juego en cada partida. Aquí escogeremos que armas vamos a utilizar en las primeras fases de la mazmorra, que pasivas portará nuestro personaje e incluso mejorar diferentes habilidades y desbloquear armas que podremos encontrar en nuestro camino. Cada vez que fracasemos, seremos transportados hasta este lugar.

La jugabilidad de Curse of the Dead Gods

Ahora sí, crucemos la enorme puerta. Tras seleccionar el nivel que queremos recorrer, se nos presentará un plano con símbolos representativos de las diferentes salas que podremos encontrar, eligiendo nosotros mismos el camino que tomar. Curación, armas, salud, mejoras, reliquias, atributos y desafíos son algunas de las cosas que nos ofrecen estas salas.

Para obtener estas mejoras o elementos deberemos, a parte de llegar al final de la sala, realizar un tributo a la escultura que nos las ofrece, bien con oro o con sangre. Este oro se encuentra esparcido en todas las salas, ya sea en el suelo o en cofres que también nos ofrecen otro tipo de objetos. Además, acabar con ciertos enemigos o realizar una cadena de muertes nos dará cierta cantidad de oro.

El componente roguelike de Curse of the Dead Gods

La luz y nuestra presencia no parecen ser bienvenidas en este lugar. En la mayoría de las salas por las que tendremos que pasar, se encuentran diferentes trampas y enemigos esperando para acabar con nuestra vida. La luz juega un papel importante en este aspecto, ya que algunas trampas solo serán visibles si portamos en mano nuestra antorcha. Además los monstruos reaccionarán más rápido a la iluminación, y si nos mantenemos en una zona sin oscuridad nos harán menos daño.

Existen una amplia variedad de enemigos con diferentes ataques, al igual que para nuestro personaje. Ataques cuerpo a cuerpo, a distancia y con efectos secundarios. Aprenderse estos ataques y su forma más eficaz de contrarrestarlos es un punto clave para avanzar sin recibir daño. Aunque no siempre podremos esquivar o hacer un parry (bloqueo), ya que contamos con puntos de acción limitados.

Los enemigos de Curse of the Dead Gods

A medida que avancemos por las diferentes habitaciones y salas, los enemigos se harán más fuertes, teniendo así varias clases de amenazas. Enemigos comunes, encontrados en las primeras zonas de la mazmorra; enemigos de élite, estando en una partida más avanzada; campeones, siendo los jefes de una parte de la mazmorra; y por último los jefes, siendo el guardián final de todas las salas una vez recorridas.

Estos enemigos pueden soltar al morir objetos como oro, armas o talismanes que nos ayudarán en nuestra travesía. Pero los objetos más preciados de las partidas son los cráneos o anillos que nos darán los enemigos de élite y campeones al morir. Estos no se perderán una vez acaben con nuestra vida, sino que servirán para mejorar y desbloquear las diferentes opciones que la sala principal nos proporciona.

El llamativo elemento jugable que presenta Curse of the Dead Gods es la «corrupción». Esta mecánica hace que cada partida sea diferente, incorporando características y pasivas aleatorias al entorno, a enemigos o al protagonista. Contaremos con un indicador que al completarse nos añadirá una maldición, pudiendo tener hasta un máximo de cinco. Este efecto se aplicará una vez completada la sala, y solo podrá eliminarse derrotando a un campeón.

La corrupción en Curse of the Dead Gods

Recibir un golpe en la oscuridad, ser dañados por magia, realizar ofrendas de sangre o incluso curarnos, hará que nuestro contador de corrupción aumente. No se trata de un elemento que solo afecte a aquellos que cometan un error o no puedan realizar un tributo de oro, sino que el avanzar a la siguiente sala de la mazmorra añadirá corrupción a nuestro personaje, por lo que en cierto modo, es algo inevitable.

Hay varias formas de hacer que esta corrupción disminuya. Al hacernos entrega de un objeto, el juego nos permite equiparlo u ofrecérselo a los dioses, y en ocasiones esta segunda opción hará que nos recuperen salud, nos den oro, o como decíamos, nos resten corrupción. Otra forma, algo más rara de conseguir, es con un arma que tenga como efecto pasivo disminuir este número por cada muerte realizada.

Curse of the Dead Gods es un título frenético, repleto de acción y con una gran variedad de posibilidades. Las mecánicas que presenta, en adición a las que esperaríamos de un roguelike, son bastante originales y bien llevadas. Por lo que siempre supondrá un reto comenzar una partida nueva.

Si bien es cierto que con su gran cantidad de tipos de armas el juego se hace muy ameno y divertido, el que estas mismas puedan subir de nivel y obtener pasivas que afecten tanto al jugador como a los enemigos, mejora aún mas esta sensación y capacidad de decisión entre unas u otras.

Los enemigos están muy bien planteados, y sus ataques no se asemejan entre ellos. Esto hace que aprender su set de movimientos y hacerles frente sea una tarea algo más llevadera y sencilla. Al igual que las diferentes reliquias y sus pasivas, son una gran adición al combate y a su forma de plantearlo.

La oscuridad en Curse of the Dead Gods

Por otro lado, las diferentes pasivas que podemos mejorar del personaje con los cráneos recogidos al finalizar una run, a pesar de contar con mejoras interesantes, la mayoría no son lo suficientemente significativas como para tener la sensación de haber avanzado, y en mi caso he acabado usando siempre las mismas.

La mecánica de las maldiciones y su funcionamiento me sorprendió gratamente, pero tras jugar un par de horas descubrí que algunas de ellas, más que dificultarme el avanzar (cosa que supongo será su intención), me ayudaban a continuar o eliminar ciertos enemigos.

Dejando de lado estos dos detalles que he podido encontrar para sacarle algo de punta al juego, Curse of the Dead Gods me ha fascinado. He disfrutado jugándolo, y he vuelto a tener esa sensación de querer intentarlo de nuevo o continuar tras una partida. Sin duda alguna es un título que los amantes, y no tan amantes, del género no se pueden perder.

Curse of the Dead Gods

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Curse of the Dead Gods es un roguelike repleto de frenética acción con interesantes mecánicas que nos afectarán de diferente manera en cada recorrido que hagamos por este templo maldito.

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Rubén Herrero

Diseñador Gráfico con tendencia a gastar su tiempo de ocio en la ardua y aburrida tarea de jugar a videojuegos. O eso es lo que suelo escuchar. Desde bien chiquito con una Game Boy entre las manos, y a día de hoy sigo soplando los "cartuchos" de las nuevas consolas.
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