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Unto The End – Análisis PC

Venga, va. Hasta el final

Estando ya en festivo, tenemos más tiempo de disfrutar de videojuegos sin presiones y lo mismo nos da por retomar alguno, darle una segunda oportunidad a otro o empezar uno nuevo.

Si lo que buscas es un reto cortito y tienes Xbox Game Pass, vienes al análisis adecuado. Unto The End es un indie creado por 2 Ton Studios, una pareja de casados que prueban suerte junto a la distribuidora Big Sugar. La premisa es simple y no es un juego que recomiende a cualquiera, pero igualmente es un buen aperitivo con el que aprovechar el sistema de suscripción de Xbox, si bien su precio de venta me parece excesivo para la experiencia que ofrece. Ahora sí, pasemos a verlo en mayor detalle.

Lejos de plantear nada enrevesado, Unto The End nos lanza a la aventura con una única introducción: un hijo dando una lanza y una esposa dando un talismán. El padre de familia, personaje que controlamos, deberá atravesar un fortísimo temporal por montañas escarpadas tratando de llevar comida al hogar, pero el destino no tarde en jugarle una mala pasada, cayendo a una gigantesca caverna infestada de monstruos y oscuridad. Ahora debe sobrevivir como sea, así que armado con una espada, una antorcha y mucha paciencia, el jugador le guiará de vuelta a casa.

Puede que no sea un viaje precisamente largo, pero eso no quita que vaya a ser duro. Ya desde el principio vemos como la amplitud de los escenarios y posición de la cámara alejada, dejando mucho espacio entre suelo y techo/cielo, hace que uno se sienta insignificante. Su diseño minimalista también ayuda a la ambientación solitaria, pero precisamente que no tenga contornos definidos dificulta el diferenciar qué elementos del escenario son fondo y cuáles son escenario; un fallo inadmisible si quieres meter plataformeo en tu juego de aventuras en scroll lateral.

Con lo que si logra Unto The End que nos metamos dentro de la ambientación son su música y diálogos, o mejor dicho, su inexistencia. Quitando algunos momentos cumbre de sonidos tribales, no hay más canción que los choques de espada, gritos mosntruosos y la tempestad helada. Mientras que las únicas letras e iconos que se ven están en el menú de Select y en la hoguera, una zona de descanso. Incluso no hay barra de vida, sino que hay que fijarse en las heridas y jadeos del protagonista para saber cuándo curarle con hojas corta-hemorragias, tónico o bien correr a esta hoguera a coser los cortes que han regalado los monstruos.

Incluso la interfaz que tiene es limpia. Así, el título de 2 Ton Studios también alcanza el minimalismo en lo sonoro y los textos

Las hogueras están repartidas y es difícil no encontrarte con una después de una o dos batallas. No hacen de guardado exactamente, ya que el juego tiene numerosos puntos de control, pero sí para curar al personaje, ver el inventario, mejorar armadura temporalmente y hacer prácticas de lucha. Y siguiendo con tema de fuego, tocará usar mucho la antorcha, aproximadamente más de la mitad de lo que dura Unto The End, o sea, las dichosas cavernas que apenas dejan filtrar los rayos de sol. Por desgracia, su uso es engorroso y rompe el esquema minimalista e inmersivo del juego, ya que para crear una hay que meterse siempre al menú, no necesita de materiales y, por si fuera poco, con hacer un solo ataque alto o el segundo bajo, la antorcha cae al suelo. Sin ella, bueno, digamos que no se ve un bledo.

Por cierto, la espada también se puede caer de las manos al bloquear ataques grandes o chocar con muros, aunque al menos dan el beneplácito de mostrarnos dónde se ha quedado si pulsamos el botón de atacar emitiendo una luz momentánea del arma.

Puedes registrar cadáveres en busca de hojas, cuero, huesos y palos para mejorar la armadura. También habrá recompensas secretas si exploramos bien

Entiendo que la decisión es adrede, buscando limitar la visión en el combate porque, y esto es un buen toque, los enemigos tienen ojos luminosos y hacen ruidos claros, es decir, que hay feedback de su posición y saber si atacarán, pero eso no asegura nada. Sin verlos de cuerpo entero, no hay manera de conocer si harán un ataque bajo o alto, la mecánica principal de combate. Al final, la antorcha solo hace que la lucha, la atracción principal del juego, sea más claustrofóbica e incluso frustrante que tensa.

Aunque la oscuridad, trampas, exploración y plataformeo no hay que tomárselos a la ligera, Unto The End nos lanza uno de los combates que más quieres ser reactivo y, por desgracia, se termina alejando. Todo se basa en reflejo puro, posición e intercambio de golpes en cuestión de segundos. Y también la repetición, por supuesto. Sin embargo, en cada nuevo intento, los enemigos empiezan siempre con el mismo patrón de movimiento. Si lo juntamos con su rapidez general, los intercambios de espadazos recuerdan más a puzles de memoria que al género de acción.

Las habilidades de combate son rodar, un ataque alto que se detiene con guardia alta y un ataque bajo que se frena con una guardia baja (esto va en los dos sentidos, tanto prota como enemigos), un empujón para tirar al suelo al rival y un lanzamiento a distancia de daga, de la cual solo se puede llevar encima una. También hay fintas, con lo que amagar ataques para sacar un movimiento precipitado a los monstruos, pero no noté que influyera mucho.

Los enfrentamientos serán siempre 1v1 o 1v2 y, aunque no haya muchos tipos de monstruos, algunos patrones de ataque van variando con enemigos especiales. Son estos precisamente los mejores, ya que lanzan un nuevo reto y son sparrings perfectos para el jefe final de la zona. Donde si hay más movimiento son con las rutas, que nos terminarán llevando a combates y experiencias diferentes de otro que esté completando Unto The End.

Tiene algunas rutas extras, pero el destino termina siendo el mismo. En la que tomé diría que aproximadamente tuve 25 encontronazos, contando bosses

Como nota personal, al principio el juego no me llamaba casi nada. No servía a más propósito que dar nuevos retos, pero no podía evitar querer seguir avanzando después de la hora y media, una vez que Unto The End consiguió despertar ese lado masoquista que tenemos un buen puñado de jugadores. Entendía que, en su simpleza, superar un simple combate ya era puro jolgorio, más si era un segmento que se me atragantaba… Pero, justo cuando ya le cogí bien el gusto, el juego llegaba a su fin. Vamos, un coitus interruptus.

Lo primero que advierte Unto The End desde el principio es que su fórmula es diferente a la del videojuego medio y poniendo bien claro que el camino que espera es intencionadamente complicado. Incluso se deja llevar al insinuar que tiene aspectos de survival… Pero me temo que el título no es tan especial como lo pintan. El concepto recuerda bastante a Below, aunque el castigo de morir es mucho más llevadero porque reapareces bastante cerca de donde moriste, lo que hace que su lado de supervivencia desaparezca del mapa. Al final, la gracia del título viene de quedarse atascado, a lo mejor, 20 minutos en un enemigo hasta que por fin “clica” algo dentro de ti y te lo cargas en cuestión de 10 segundos sin que te toque.

Hay varias salas que dan la sensación de interconexión, aunque no dejan de ser pequeños puntos de control hasta que atravesamos una puerta para un nuevo nivel

Al final es un Juego Difícil ™ más, cortito y muy directo al grano, en parte porque está hecho por solo dos personas. Por un lado, la rapidez de los combates y los incesantes reintentos para ganar juegan muy a favor de este tipo de máquinas frustrantes para unos, pero retos gustosos para otros; Sin embargo, su corta duración y nula progresión más allá de superar la historia hace que las victorias conseguidas con sangre, sudor y horas no hagan sentir más fuerte al jugador.

Aquí ya depende de lo que busques en Unto The End. Si es un spirnt duro y satisfactorio, adelante (más en caso de tener Xbox Game Pass), pero para una maratón que no premia tanto la rapidez, sino el fondo, hay opciones mucho mejores.

Unto The End

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Título cortito, sencillo y duro de roer. Tiene una curva de dificultad elevada a la par que desafiante, pero su brevedad le juega una mala pasada.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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