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Bugsnax, el espejo de New Pokémon Snap

El estudio de Octodad aporta mucho a la fórmula de los monstruos de bolsillo

Os voy a ser sincero. Lo de Bugsnax no lo he visto venir. Yo estaba feliz, con mi Astrobot’s Playroom y mi Demon’s Souls Remake, y mi pareja mi propuso probar Bugsnax. Con una sonrisa socarrona y un poco de condescendencia, acepté, a sabiendas de que no duraríamos ni media hora. Pues bien: tuvimos que dejar de jugar tres horas después porque al día siguiente teníamos que trabajar, pero no por falta de ganas de seguir conociendo a los gruñecos de Bugsnax.

El nuevo juego de Young Horses, creadores de Octodad, que durante mucho tiempo fue un meme surgido en la conferencia de PS5, ha callado las bocas de muchos tras su lanzamiento. Y es que tras su bizarro aspecto y sus seres que parecen sacados de una mezcla de Lluvia de Albóndigas y Los Teleñecos se esconden un montón de ideas interesantes y un juego que merece la pena probar; conceptos que me hubiera gustado ver incluidos en la serie Pokémon desde hace mucho tiempo, y que el próximo New Pokémon Snap puede (y debería) estudiar si no quiere quedarse en un homenaje vacío a la nostalgia.

El destino de los Bugsnax
De esta forma tan perturbadora, los gruñecos se comen a los Bugsnax, antes de transformar sus extremidades en lo que han comido. ¿Es correcto su comportamiento?

En Bugsnax manejamos a una reportera en horas bajas que debe hacer un último reportaje si quiere salvar su carrera: un reportaje sobre los Bugsnax, unos misteriosos seres basados en alimentos que solo pueden encontrarse en una isla. Para mostrarle al mundo la verdad sobre los Bugsnax nos desplazamos hasta la isla, pero una vez allí descubriremos que los gruñecos habitantes del lugar (los personajes tipo Teleñeco) también tienen una historia que contar.

Para descubrir el origen y desentrañar el misterio tras la existencia de los Bugsnax, tendremos que recomponer la ciudad de Snaxburgo, en la cual sólo queda viviendo el pobre y torpe alcalde suplente Canelo. Tendremos que ayudarle a convencer al resto de ciudadanos para que vuelvan a sus casas, y de paso conocerles para ver su relación con la isla y los Bugsnax.

Los Bugsnax son bichos, mitad animal mitad comida-bebida, cada uno con sus hábitos, sus recorridos, una salsa predilecta, una actitud, unas horas a las que salen… seres vivos, al fin y al cabo. Con unos prismáticos primero debemos registrarlos para encontrar las primeras pistas sobre su comportamiento y así poder cazarlos mejor. La segunda parte vendrá dada por la exploración y la experimentación a través de las herramientas de las que disponemos. Comenzamos con un poste con una red que se cierra cuando pulsamos un botón, atrapando al Bugsnax dentro; más tarde obtendremos una bola con un Fresichi (Bugsnax fresa) que podemos dirigirla con un láser para que saque a algunos tipos de Bugsnax de su escondite y una pistola de salsas, como kétchup, ranchera o chocolate, que iremos recolectando en diferentes plantas de la isla.

Por supuesto, conocer a las 100 especies de Bugsnax y atraparlas será uno de los desafíos del juego. Pero después, cuando pensabas que con eso tenías suficiente material, llegan los gruñecos y se revelan como personajes divertidos, cínicos y, en ocasiones, enternecedores. Cuando les ayudas, acceden a entrevistarse contigo, contándote su historia y lo que saben sobre los Bugsnax. Cada uno tiene una personalidad marcada, pero muy entrañable pero, al igual que los Bugsnax, también tienen sus rutinas y comportamientos. Por ejemplo, Pepinillo es sonámbulo y te pega un buen susto la primera vez que lo ves. Pero no fue hasta que vi lo que Roco hacía por las noches cuando el juego realmente me terminó de sorprender: Roco, un personaje arisco y malhablado, le cuenta lo que ha hecho durante el día a un cactus disfrazado de su mujer, que lleva un tiempo desaparecida.

A partir de ahí el juego no hace más que subir. Roco se plantea cómo surgen los Bugsnax, busca el origen de su existencia y comienza a hacer diversos experimentos e hipótesis. Otros personajes descargan su frustración comiéndolos de forma compulsiva, pero se preguntan si lo que están haciendo es correcto o no. Pepinillo es «animalista», e intenta comprender a los Bugsnax y hacer una pequeña granja con ellos, intenta impedir que la gente no se los coma.

De todos los productos derivados de la marca, sin duda Pokémon Snap fue al que mas horas dediqué; hace ya veinte años de su lanzamiento, por cierto. Lo jugué de forma casi enfermiza porque me alucinaba DESCUBRIR los comportamientos de los Pokémon y experimentar cómo lograr nuevas reacciones, no solo para la foto de rigor, sino también por pura curiosidad. No hemos vuelto a ver a los Pokémon en su hábitat natural de la forma con la que la hicimos con ese juego, siempre pensé que era fascinante ver sus hábitos e historias.

Esa capacidad de Pokémon para mostrarlos como seres vivos a estudiar y conocer en vez de como skins raras o máquinas de combate no hemos vuelto a verlo en otra entrega. En cierto sentido, es el juego de Pokémon más puro que he jugado nunca, más allá de los originales. Sin embargo, hay un sentir común en que New Pokémon Snap debe evolucionar mucho si quiere sentirse un producto actual, empezando por eliminar los raíles de su fórmula.

Y es aquí donde entra Bugsnax: un entorno reducido, un número limitado de especies, capacidad para investigar y experimentar y una historia interesante y oscura de fondo. New Pokémon Snap puede aprender mucho de este juego. Una pequeña isla en la que hubiera un número pequeño de Pokémon, pero que tengamos la capacidad de movimiento libre para explorar sus actitudes y comportamientos, que cambien según el momento del día, que la captura de cada criatura sea un pequeño puzle en sí mismo.

Muchas cosas del original, como los diferentes objetos que usamos para alterar sus comportamientos, se pueden mantener y ampliar con el prisma que daría el movimiento libre. Incluso si no fuera toda la experiencia así, podría haber secciones en las que nos bajásemos de la vagoneta y dieran un pequeño nivel en el que dar rienda suelta a nuestra curiosidad, escondiéndonos y estudiando a los Pokémon. Ya si encima le añaden una historia que ahonde en sus orígenes y en la moralidad de la sociedad que hay montada en torno a los Pokémon (lo de echar a los niños de diez años de sus casas a la aventura hay que darle una vuelta), pues bienvenido sea, pero no apuntaría tan alto con las expectativas.

New Pokémon Snap, al igual que la serie principal, tiene que volver a hacer que veamos a los Pokémon como esos animales de ensueño que nos moríamos de ganas de descubrir. Que capturarlos sea fruto de nuestro ingenio y los resultados de la observación de sus comportamientos, y no el haberles pegado una paliza de muerte para capturarlos (sí, en Bugsnax se los comen, eso no hace falta que lo copien). Game Freak tiene que aprovechar la potencia de Switch para evolucionar la marca, y este podría ser un buen punto de partida.

Bugsnax es un éxito rotundo a la hora de hacer que su mundo sea interesante, y de lograr que sus criaturas despierten la suficiente curiosidad en el jugador como para verlas como seres vivos con reacciones y comportamientos que explorar. ¿Hace cuánto no sentís eso en un juego de Pokémon? Porque a mí fue lo que me enamoró de la serie, y hace mucho que no encuentro esas sensaciones.

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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