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La legalidad y la inmoralidad de la especulación

¿Por qué no obtendrás PS5 ni Xbox Series X de salida?

Esta puede ser la triste historia de muchos de nosotros, simples consumidores mortales, a los que en ocasiones se nos hace imposible adquirir las consolas el día de su lanzamiento, por no hablar de ediciones limitadas, entre otros artículos del mercado que nos ofrece la Industria del videojuego. Analizaremos en este artículo, con calma, el asunto, descifrando el modus operandi del especulador.

A estas alturas ya se conoce el término de especulación, distinto al concepto de inversión, y esto es importante porque la especulación busca no disfrutar del bien o servicio de esa compra masiva de videojuegos, consolas, ediciones especiales o limitadas; como es lógico, lo que se busca es obtener el beneficio de la inflación de sus precios de forma arbitraria y sin esfuerzo alguno, algo inmoral por supuesto, pero no ilegal. Esto es así, nos guste o no.

Por otro lado, lo anterior no excluye de distintas estrategias que podrían darse por parte de las compañías y tiendas para dificultarles estas formas abusivas de generar ganancias. Tanto las compañías como las tiendas se ven afectadas, por ejemplo tiendas locales, pequeñas, a cuyos distribuidores no les quedan a veces unidades por el mismo motivo. Aún así, grandes tiendas online lo permiten, y son hoy en día el medio más claro para que especuladores hagan sus trapicheos. Con respecto a una posible estrategia, por ejemplo Sony, en su PlayStation Store no dejaba vender más de una consola por comprador. Obviamente no ha sido suficiente si nadie más opera con estrategias del estilo; además, quizá las tiendas online deberían establecer un sistema de alertas en el momento (sms o e-mail), cuando hagan disponibles las reservas de estos productos, ya que el bot del especulador funciona más rápido que el tuit de turno de aviso, o el anuncio en cualquier tipo de publicidad, que tampoco todas las tiendas lo hacen tal cual.

Así tenemos como consecuencia, entre otras, que el gran número de consumidores no puedan optar ni a las reservas de los productos, ya que se vuelven indisponibles en apenas horas desde el anuncio de los lanzamientos, y lo peliagudo es que muchas veces son los propios especuladores, cuando ya han realizado todas sus estrategias, quienes avisan al consumidor, a través de RRSS como Twitter, de que los productos ya están disponibles para reservar.

Esto es posible porque los especuladores beben de los programas que generan bots de compras masivas, los programan para que en el momento en que la tienda online pone disponible el producto puedan comprar las unidades que se les haya prefijado en el programa de forma inmediata y automática. No es muy complicado entender por qué: estos especuladores anuncian por redes cuándo los productos están disponibles, si su propio programa les avisa, y se pone a trabajar para que te quedes sin tu reserva, y aún así adquieren ciertos elogios gracias a estos avisos en sus cuentas. «Qué bien que Melanico me haya avisado, gracias a eso he podido conseguir una reserva», sí, has tenido suerte, el problema es que Melanico ha dejado el stock a menos de la mitad y que no tanta gente tendrá la suerte que has tenido tu.

Muchos especuladores también realizaban sus tejemanejes  acudiendo a distintas sucursales de tiendas físicas para conseguir varios tickets de reserva. A partir de esa situación, muchas tiendas físicas han corregido el problema, anotando en sus bases de datos al comprador.

El escenario que se le presenta ahora al consumidor (incluido, en muchas ocasiones, el gran fan) es el árido camino hasta dar con uno de estos productos, donde no tarda mucho en descubrir que adquirir el producto se ha convertido en algo prohibitivo, por la fluctuación que ha sufrido el precio en distintos mercados; sí, estos que han dado paso a la inflación de los productos que ponen en venta los especuladores. Finalmente ha de esperar a un nuevo stockage que quizá se vea en meses, dependiendo del caso. No sobra decir que esos productos revalorados, se venden, y mucho en estos mercados.

El especulador no busca por tanto invertir capital para a largo plazo conseguir un beneficio, lo que podríamos llamar inversión, lo que busca es que con poco esfuerzo, usando programas de bots y poco más, consiga grandes cantidades de productos que sabe que serán objeto de una gran demanda para, por consiguiente, al crear la escasez del producto, alzar su valor y revenderlo en tiendas online consiguiendo de esta forma un gran beneficio que puede ascender a los diez mil euros por especulador al año mínimo (se ha dado el caso analizando distintos perfiles de estos personajes en distintas conocidas tiendas online).

Todo esto genera una serie de consecuencias nefastas para el mercado a nivel no solo de los consumidores, sino por parte de las tiendas que lo hacen bien y las compañías.

¿Cuáles podrían ser las estrategias para hacer que este problema pare de una vez? Personalmente, espero que la vía legal nos de respuestas algún día y regle el tema. Al ser un problema ético, necesitamos más control, ya que mientras exista la posibilidad de especular, se hará, y más se dará si la situación económica de un país se empobrece constantemente.

Shiroi

Tatuadora y licenciada en derecho. Amante de la música, el arte, los videojuegos y hater de todo lo demás. Madre de tres gatitos.

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