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ScourgeBringer – Análisis PC

Un juego que, a pesar de no aportar nada nuevo, se deja disfrutar

Si pensamos en combates repletos de enemigos y llenos de peligros que nos condenan a la muerte sin prácticamente poder remediarlo, hay dos tipos de juegos que se nos pueden venir a la cabeza en primera instancia, estos son los roguelikes y los roguelites. Juegos que suponen un verdadero reto para todos los que nos atrevemos a adentrarnos en sus propuestas que, sin duda, más de una vez nos sacaran de nuestras casillas y nos harán replantearnos los motivos que nos hicieron iniciar el juego.

Es casi imposible imaginar un mes en el que no salga alguno de estos juegos, ya que suelen ser bastante frecuentes, sobre todo en el panorama indie. Y este año, sin irnos más lejos, hemos tenido varios exponentes de estos géneros (unos con más éxito que otros) que han copado los lanzamientos de cada mes. Este octubre nos ha traído uno de esos proyectos, bueno, para ser exactos ha aterrizado la versión final de ScourgeBringer, que después de estar en Early Access durante un tiempo hemos podido jugarlo completo. Hay que destacar que, en esta versión del juego han añadido varias cosas, algunos enemigos, tiendas, algunos niveles más, como era de esperar, y algunas características y habilidades (algunas más útiles que otras), entre otras cosas.

El juego está disponible para PC (versión que hemos analizado)por 14.44 €, Nintendo Switch por 16,99 € y Xbox One, a través de Game Pass.

ScourgeBringer es un roguelite que nos lleva a un mundo devastado por una especie de artefacto extraterrestre, el cual destruye la vida tal y como la conocían. A raíz de ese suceso, se desarrollan una serie de clones que son enviados al interior de esa máquina infernal, abocándolos a no regresar jamás. Nosotros controlamos a Kyhra, una joven de pelo blanco a la que consideran la elegida para llevar a cabo la misión de explorar y acabar con el «Azotador». Sin más, esta sería la base narrativa de este título, bastante sencilla en cuanto a planteamiento pero efectiva para lo que nos propone.

Durante nuestra exploración iremos encontrando una serie de ordenadores que nos irán dando algo más de información, a través de unos breves informes escritos por los que fueron y no volvieron del «Azotador». Tampoco es que sean reveladores, pero aportan un poco más al argumento y la narrativa de este juego. El caso es, que aquí lo que prima es la jugabilidad.

Así que acompañaremos a la joven en esta aventura 2D de plataformas, diseñadas como si de mazmorras se tratará, y acción desenfrenada y loca, en la que sudaremos la gota gorda para avanzar de niveles, una autentica prueba de fuego para nuestra paciencia. Como es típico en estos juegos, nos encontraremos con unos niveles que se generan aleatoriamente, al menos en su distribución y en la colocación de nuestros enemigos, y con la amenaza de la muerte, que hará que tengamos que volver a empezar de cero nuestra partida.

Pero antes de volver, pasaremos por un nivel diferente a los que estamos acostumbrados en ScourgeBringer, una sala de paz y tranquilidad en la que encontraremos un ser bastante peculiar y un árbol de habilidades, en el que iremos desbloqueando diferentes mejoras gastando una especie de moneda que conseguimos después de acabar con los mini jefes y los jefes finales (jueces). No todas las mejoras son igual de útiles, unas afectarán más que otras a nuestro progreso. Lo realmente curioso es, que el árbol de habilidades es un árbol realmente; además, esta sección del juego recibe el nombre de «Árbol Tintineante». Todo redondo, vamos.

La sala de reposo de ScourgeBringer
Un aspecto que nos da harmonía y tranquilidad antes de la guerra.

A pesar de que el juego tiene un buen planteamiento hay algunos detalles que pueden hacer que esta experiencia sea algo tediosa en algunas ocasiones. Las salas de los diferentes niveles se asemejan mucho entre sí, llegando a crear un poco de confusión y la sensación de que solo hay algunas que cambian de posición. Algo parecido pasa con los enemigos, en cada nivel nos encontramos con diferentes enemigos, pero es cierto que vistos una vez vistos todas, ya que suelen repetirse. Pero no nos alarmemos, por lo general, este título funciona muy bien.

Y si ScourgeBringer funciona, es por lo que ya hemos dicho anteriormente, su jugabilidad, la cual se basa en combates que requieren mucho de nosotros y de la destreza que vayamos desarrollando en cada partida. El sistema de combate está compuesto por el golpe cuerpo a cuerpo a través de una espada, un golpe de aturdimiento que alejará y bloqueará los ataques de nuestros rivales y una arma que nos ayudará a alcanzar a nuestros enemigos más lejanos. Además, también disponemos de un doble salto y un impulso que nos salvarán en más de una ocasión.

Cabe mencionar tres elementos importantes en nuestras partidas. Uno de ellos es el multiplicador de combos, el cual nos servirá para aumentar el daño que infligimos. También disponemos de unas tiendas distribuidas por los niveles, en las que podremos comprar armas, aumentar los puntos vitales y más cosas. Por último, tenemos unas «bendiciones» que nos servirán para aumentar algunas estadísticas, aunque a decir verdad, posiblemente, esto no será tan importante, ya que no todas las bendiciones no serán demasiado útiles.

En definitiva, ScourgeBringer se apoya en sus combates de locura, en los que exige muchísimo al jugador, casi obligando a que aprendamos todos los movimientos de los enemigos para no ser aniquilados una vez tras otra. Pero creo que faltan algunos alicientes por parte del juego, dejando gran parte de la responsabilidad al jugador, algo que no es tan malo como parece, pero aun así, debería de contar con algunas características más que afectase a nuestras partidas. Pero si, la parte jugable es digna de los mejores roguelites, con unos jefes que harán que nos planteemos rendirnos en más de una ocasión.

En esta parte no hay discusión, el apartado gráfico del juego es una maravilla. ScourgeBringer cuenta con un pixel art que roza la perfección en su acabado, tanto en el de los personajes como en los niveles y todos lo que aparece en el juego. Además, las animaciones que luce son muy buenas también, haciendo mucho más fluida esta experiencia. Algo que nos enamorará de este título.

El apartado artístico de ScourgeBringer
El juego luce increíble, artísticamente hablando. Algo que podemos apreciar, más aún, en los jueces a los que nos enfrentaremos.

Si hablamos de la música, tenemos que decir que está muy bien escogida para la ocasión. Ofreciéndonos unos temas metaleros que nos meterán de pleno en su acción frenética. Por poner una pega, digamos que son algo repetitivos, lo que hace que cueste diferenciar los temas. Los efectos de sonido cumplen con su cometido, dando más empaque a este apartado sonoro.

ScourgeBringer es un roguelite, que mezcla plataformas y acción de forma frenética e intensa. Un juego que supone un verdadero reto para todo el que se adentre en él, debido a su dificultad y a la exigencia de aprendizaje por parte del jugador. El aspecto cuidado nos invitará a quedarnos y a afrontar esta aventura.

El juego desarrollado por Flying Oak Games, E-Studio y distribuido por Dear Villagers y Yooreka Studio, sin innovar nada en el género, y a pesar de que en ocasiones peca de ser repetitivo e incluso frustrante, nos ofrece un título que cualquier fan debe jugar e intentar superar las barreras que levanta para que no cumplas el objetivo de Kyhra.

ScourgeBringer

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Un roguelite que, a pesar de no aportar grandes ideas al género, nos conquistará por su jugabilidad alocada y ágil.

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Fran Pérez

Soy un intento de ilustrador y me gustan los videojuegos, a que no lo esperabais?

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