AnálisisPS4

Little Big Workshop – Análisis PS4

"Bienvenidos a Dunder Mifflin"

Recientemente mi pareja ha terminado de ver (y yo con ella) la novena y última temporada de The Office (USA), una divertida y emotiva serie que muchos de vosotros ya conoceréis pero que, para quienes no, muestra a modo de documental televisivo las vidas cotidianas de un grupo de trabajadores de una empresa de papel. A priori la serie es una comedia con situaciones de lo más exageradas y personajes muy variopintos, pero a medida que avanzas en ella vas descubriendo que su objetivo no se limita a las risas que nos arrebata, sino a mostrarnos lo profundas y bellas que pueden llegar a ser las relaciones con las personas que nos rodean a diario, incluso en el trabajo

Arranco así este análisis en primer lugar porque sí, efectivamente, le puse Dunder Mifflin a mi empresa en Little Big Workshop, y en segundo porque, del mismo modo que me pasó con la serie, cuanto más jugaba a este título más me iba fijando en un pequeño detalle que al final acabaría siendo mi rasgo favorito: los trabajadores

Pero como siempre dice mi amigo Jack, el Destripador, “vayamos por partes”. Little Big Workshop (LBW) es la opera prima de Mirage Game Studios, un estudio de desarrollo indie que pese a estar compuesto solo por siete integrantes ya cuenta entre sus filas con antiguos trabajadores de THQ Nordic (Kingdom of Amalur Re-Reckoning, Dead by Deadlight, Vampire the Masquerade Bloodlines 2, etc.), que nos sorprende con este excelente simulador de gestión de una empresa con el que, desgraciadamente, no nos convalidarán la carrera de ADE.

El juego (el tutorial, más bien) directamente arranca con nosotros como propietarios de una pequeña empresa que acaba de abrir y que está dando sus primeros pasos para entrar al mercado, sin saber todavía qué vamos a vender ni a quién, y con apenas dos trabajadores y tres habitaciones vacías como toda nuestra infraestructura. Desde ese momento nuestro objetivo será conseguir un cliente, saber qué necesita, fabricarlo y entregarlo a tiempo. Así de rápido y feroz empieza el juego, y así de rápida y ferozmente tendremos que entender sus mecánicas si no queremos que nuestra empresa cierre antes de haber puesto siquiera el cartel en la puerta. Superado el tutorial tendremos que hacer lo que cualquier otra empresa del mundo real se vería obligada a hacer: ampliar nuestra cartilla de clientes, y atender las demandas del mercado.

Nuestro progreso en Little Big Workshop se hará a medida que vayamos consiguiendo nuevos clientes, que nos pedirán desde juguetes o muebles hasta motores de alta gama o skates voladores

Los clientes serán nuestra principal fuente de ingresos, con encargos fijados en cada acuerdo y que nos permitirán ir subiendo el rango de nuestra empresa y atraer nuevos clientes. A menudo te llamarán pidiéndote que incluyas un nuevo producto para que no te acomodes, y te podrán pedir que le des prioridad a este último frente al acordado en un principio. Little Big Workshop quiere que estés atento en todo momento a cuanto pueda pasar, y es que no se trata de una cadena de montaje sin fisuras sino de un proyecto compuesto por multitud de pequeños proyectos con los que tienes que lidiar. Un trabajador puede lesionarse o estropear un producto, una mesa de trabajos puede romperse, los materiales pueden no llegar…¡Incluso puede haber ratas! Y es que lo que emplea LBW para mantenernos atentos a la pantalla es el realismo con el que una situación que creíamos controlada puede tornarse en desastre. Pero tranquilos, existe un modo de pausar el tiempo en el juego hasta que os calméis, dejéis de gritarle a la tele y planeéis cómo salir del atolladero.

El otro enfoque a la hora de conseguir beneficios es estar atentos al mercado de productos más demandados, que se dividen en Retos, Básicos, Medios y Avanzados en base a la dificultad de su manufactura, y que muestran una gráfica con la Demanda que tiene el producto, y su Precio. Si sois perspicaces y seguís el curso de un producto, podréis vender vuestras existencias en el momento preciso para obtener más beneficios. Adelantaos a ese momento y tened suficientes copias en vuestro Almacén. Es un qué hacer entretenido cuando tienes hechas las entregas de los clientes.

Seguir el mercado será tan lucrativo como arriesgado, pues si no lo planificamos bien, el producto podría tener un valor mucho más bajo del esperado y suponernos grandes pérdidas

Pero no os penséis que Little Big Workshop es tan fácil como organizar los diferentes pedidos, seguir el mercado y hacer las entregas, no. Antes de la manufacturación estarían la Selección de Materiales, la organización del Espacio de Trabajo, la selección de Herramientas, y un largo etcétera que termina por despertar al gigante dormido de este juego. Y es que el enemigo real de Little Big Workout no es la Quiebra (aunque os puede pasar, y de hecho a mí me ha pasado 3 veces), sino su Interfaz.

La solución para el recorte de pantalla en las ediciones de consola ha sido juntar los distintos menús en esta rueda. Un recurso práctico, aunque no tan cómodo con las versiones para PC

Para fabricar un producto antes tendremos que tener su plano y seleccionar nosotros mismos qué materiales y acabado queremos que tenga. Aparte de esto, hay otros muchos elementos a tener en cuenta como el tiempo que va a llevar (para evitar que se acumulen otros encargos), los costes que tendrá (para asegurarnos que haya margen de beneficios) o los trabajadores necesarios para conseguirlo, entre otros. Es esencial que todo cuadre con nuestras cuentas, nuestro plazo y personal disponible, o pronto nos veremos con pérdidas en lugar de ganancias clientes insatisfechos y una plantilla agotada, y analizar todos estos elementos con la interfaz que nos plantea este juego es, cuando menos, complejo.

Pese a que en la versión original para Pc todos los menús estaban a plena vista, las ediciones para consolas se han visto obligadas a incluir atajos en los gatillos de los mandos para acceder a ellos y que no saturen la visión del juego. Esto resulta en una mejora para la interfaz, que no se siente tan sobrecargada y deja más espacio para ver el juego en sí, pero a su vez es una molestia para el jugador ya que le dificulta el acceso a estos menús. Es solo cuestión de tiempo que te termines acostumbrando a ellos y te desenvuelvas, sí, pero el proceso es bastante tedioso al principio y puede ser decisivo a la hora de seguir o no con este juego.

Ya no es solo que los propios planos resulten uno de los puntos más importantes y complejos del juego, sino que además la versión para consolas viene con la imagen cortada y se vuelve el doble de aparatoso moverse por el menú

Superado este ligero escollo el juego se vuelve mucho más manejable, y las ganancias de nuestros primeros productos nos permitirán desbloquear nuevas opciones de un árbol de habilidades que nos supondrán nuevas tecnologías, mejores acabados y un mejor rendimiento de la plantilla que nos harán mucho más llevadero el juego.

En cuanto al apartado artístico tengo que decir que, pese a los problemas con la interfaz, el estilo de Little Big Workshop me ha encantado. Su banda sonora no es que sea muy variada, pero tiene ese toque a “música de fondo” que te pondrías mientras estás estudiando y que casa perfectamente con un juego en el que tu función es administrar y dirigir una fábrica. Además, mientras juegas escuchas cómo la banda sonora se mezcla con el sonido de las herramientas, máquinas y resto de elementos jugables, y resulta muy agradable.

Y su apartado gráfico no podría ir más acorde con la idea de que este es un juego pensado para disfrutarlo en nuestro momento de relax del día. Para empezar, todas nuestras acciones se suceden sobre la mesa de un estudio, es decir que no coloca al jugador en un escenario en el que parezca que dirige una empresa real (como sería si estuviese en un complejo industrial o una ciudad simulada), sino en un entorno que busca transmitir la sensación de que todo está bajo tu control y de que estás jugando en vez de dirigiendo realmente la fábrica. Esto puede parecer un detalle superficial, pero lo cierto es que a mí me ayudaba mucho a la hora de sentarme con una mentalidad relajada y dispuesto a disfrutar. Los trabajadores parecen juguetes de Pinypon y sus caras, vestuario y peinado son (en términos puramente científicos) adorables. Es cierto que los modelajes son limitados y que más de una vez os vais a encontrar a dos trabajadores idénticos trabajando codo con codo como si esto fuese una película de Nolan pero, al poder ponerles nombres, muy pronto veréis que sois capaces de distinguirlos y estaréis siguiéndoles para ver cómo se comportan, qué están haciendo o si están cansados. Vais a “jugar” con ellos, como si fuesen los juguetes de cuando erais niños, y les van a suceder cosas que estarán fuera de vuestro control, y os encariñaréis con ellos y les acabaréis distinguiendo incluso sin tener que hacer zoom. Este rasgo ha sido sin duda lo que más me ha cautivado de LBW, y el motivo por el que al principio de este análisis dije que los trabajadores fueron mi aspecto favorito del juego.

Espero que no seáis diabéticos, ya que de serlo vuestro primer problema va a ser lidiar con tanta monosidad suelta y repartida por vuestra fábrica

Dentro del amplio y variado espectro de simuladores que encontramos en los videojuegos, la idea de un simulador basado en dirigir una fábrica resulta enredosa y compleja al principio, más aún cuando el propio tutorial ya te anuncia que vas a tener que controlar aspectos tan divertidos y fascinantes como son la gestión, planificación, control de personal y recursos, y mecanización de cuanto te rodea. Y es que las primeras horas de LBW se hacen bastante cuesta arriba por la cantidad de menús y elementos que componen el juego, pero una vez te acostumbras a ellos… Engancha. Vamos a ver, que tampoco es que esto sea Animal Crossing y antes de que nos demos cuenta las últimas 50 horas de nuestra vida se hayan esfumado, porque Little Big Workshop no es esa clase de juegos, más bien uno pensado para disfrutarse en pequeñas sesiones de juego, haciendo un par de encargos para los clientes y revisando en el Mercado qué productos pueden estar en alza. Exceptuando el primer día con el tutorial (que estuve unas dos horas seguidas jugando) el resto de mis partidas no habrán durado más de 45 minutos, y el juego no ha necesitado más que eso para ser uno de mis recomendados del año.

No, no es perfecto ni mucho menos. Tengamos en cuenta que este es el primer trabajo de Mirage Game Studios y que todavía hay bastantes elementos que pulir y en los que ahondar, como la imagen recortada en las versiones para consolas o la forma de navegar por los distintos menús. Pero este juego, con su sencillez y un carácter tan acogedor, me ha recordado a cuando era un niño y me sentaba a jugar que podía ser cualquier cosa, incluso el dirigente de una fábrica, y conseguir evocar eso se merece un reconocimiento.

Little Big Workshop

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Little Big Workshop ha sido toda una sorpresa en el campo de los simuladores, pues consigue crear un espacio para que el jugador se sienta relajado y disfrute en pequeñas sesiones de juego. Con todo, el arranque es un poco confuso y necesita pulirse antes de ver una próxima entrega.

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Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯

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