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Wasteland 3 – Análisis PC

Cuando las tormentas de nieve son el menor de tus problemas

Los Rangers de Arizona están en una situación crítica, con apenas recursos ni comida. Conectando con los hechos de la segunda entrega de la saga, Wasteland 3 nos pone al control del equipo Noviembre, un grupo encargado para hacer un trato con el conocido como Patriarca, gobernante de las montañosas y nevadas tierras de Colorado. Tras hablar con él en persona, nos ofrecerá la ayuda necesaria con una condición: reunir a sus tres hijos, que ahora mismo están asociados a otros grupos y planean derrocarle por separado.

«¿Cuál será tu respuesta, Ranger?»

Wasteland es una saga de role play con un nicho de fans acérrimo, y no me extraña. La tercera parte puede ser, fácilmente, la mejor recomendación para quienes se quieran iniciar en los videojuegos de rol y, al mismo tiempo, ofrece una experiencia desafiante y ajustable en cuatro niveles de dificultad personalizables.

Se juega en vista aérea con ocho ángulos ajustables de cámara y un zoom. La ambientación está bastante lograda y las voces en inglés norteamericano son soberbias, todas y cada una de ellas, algo a agradecer cuando las partes más cruciales del juego ocurren manteniendo diálogos. Destacan los diálogos en primera persona, que nos acerca al personaje importante y podemos ver que, efectivamente, hay unas animaciones muy buenas. Sin embargo, las pantallas de carga son bastante largas y ocurren siempre que cambiemos de área. Vendría bien una optimización en PC.

Desde la creación de la pareja de personajes principales (también hay algunos predefinidos, con su trasfondo y todo) hasta las acciones más nimias, Wasteland 3 siempre da un buen cúmulo de opciones que hace variar el contacto de la historia en función de cada jugador. En todas las misiones puedes entrar a tiros sin mediar palabra o hacerte el mejor amigo del jefazo del lugar, pero siempre habrá abordajes alternativos. Muchísimas peleas se pueden evitar explorando bien el entorno y elaborando un plan. Al final, el resultado dictará la recompensa y la reputación.

Los combates toman el estilo shooter táctico tipo Xcom o Gears Tactics y las simplifica tomando sus bases: uso de coberturas y posicionamiento clave, y las estadísticas y habilidades de los personajes formando clases como francotirador o experto en armas científicas (daño elemental). Al subir de nivel con luchas y realizando acciones especiales, cada miembro del escuadrón sube de nivel, consiguiendo una serie de puntos en atributos, habilidades y ventajas con las que ir moldeándolos todavía más, haciendo cosillas como un pistolero sanador, un experto en explosivos y domador de animales o un peleador mamadísimo con un pico de oro.

El escuadrón tendrá un máximo de seis miembros, siendo un máximo de cuatro los hechos por uno mismo y el resto vendrán con estadísticas predefinidas, pudiendo unirse por misiones. No hay un mínimo de personajes invitados. No es ningún secreto que la magia de Wasteland 3 está en especializar a cada personaje para ampliar nuestro abanico de opciones al máximo, dentro y fuera de combates, pero sobre todo fuera. Basta con uno de los seis tenga, por ejemplo, nivel 5 en apertura para poder abrir una puerta o que uno tenga lameculos al máximo para que el escuadrón se beneficie de endulzar con nuestras palabras a los demás y sacarles algo.

Pero, yendo a otro ejemplo, en diálogos importa lo mismo que un personaje tenga nivel 3 en la habilidad de ciencia rara que si lo tuvieran los seis. Pero también hay que tener en cuenta que esta particularidad también sirve para poder equiparse armas y armaduras especiales, por lo que también hay beneficios individuales en compartir puntos.

Las ventajas son pasivas y activas únicas dependientes de las habilidades que tengamos aumentadas

Incluso al ser nuevo en la serie, como es mi caso, Wasteland 3 te va poniendo al tanto de las partes relevantes con total naturalidad, aunque sea con cuentagotas una vez superado la zona tutorial. El cambio de estado, de los cañones y desiertos a la montaña asolada por un peligroso invierno nuclear, facilita en buena medida una construcción de mundo refrescante, y a la vez recuerda a los personajes y sucesos de los dos anteriores videojuegos.

Tendremos nuestra propia sede de Rangers al lado de Colorado Springs, cerca de la ciudad del Patriarca, y desde aquí desplegaremos nuestros operativos y podremos ir reuniendo a todo un séquito de personajes interesantes que vayan llenando de vida el edificio, desde un museo de la leche hasta un puñado de frikis jugando rol de mesa, pasando por mercenarios, refugiados y gente de distintas facciones.

Humor y referencias de los años 80 a tutiplén

El título de InXile logra armar un mundo postapocalíptico que, directamente, me podría creer que ocurriese si sucediera el Diluvio de Fuego, como llaman aquí a la guerra nuclear. Hacer misiones y hablar con personajes de cada punto nos hará conseguir mejoras varias y, a la larga, labrar una fama, que nos hará más conocidos. Esto va a cuánta gente nos reconoce, pero la reputación es lo que determinará la calidad de las relaciones. Hay distintas facciones por todo Colorado, bien variadas en cuanto a orígenes, motivaciones y creencias, pero todos comparten en común una cosa: rifarse a los Rangers del Desierto.

Adoro cuando los juegos de rol permiten delimitar los personajes a interactuar y reflexionar sobre las visiones de cada uno para medir con quién asociarme, a quién apartar y a quién atacar. Las decisiones siempre van con repercusión y afectan a la progresión de la historia. Y no valen medias tintas. Se más tarde que temprano, el juego te obliga a inclinarte sobre un lado de la balanza, lo que a su vez va generando un efecto mariposa por todo el mundo.

Los Dorsey serán AÚN menos amigables después de esto

El otro elemento fascinante es la exploración por el mapa en vehículo. Usando la radio como medio de comunicación y dado el caos generalizado entre temporal agresivo y nubes de gas radioactivas, siempre hay cierta expectación por ver qué sorpresas nos deparan. Habrá combates aleatorios, zonas con recursos y también eventos predifinidos que dan mayor profundidad a la historia. Ese no saber qué habrá por el camino es bastante emocionante, y como el mapa no es muy grande, movernos entre ciudades no será fastidioso (salvo por las pantallas de carga).

El nuevo engranaje en la saga y que le sienta como un guante. Basta crear una sala, ingrese el segundo jugador y que empiece la historia en el mundo del hospedador. Desde el principio, el invitado tendrá control para crear su propio personaje, de actuar por libre si así lo quiere y repercutir igual que el dueño de la partida. Es una forma estupenda de compartir con un colega una experiencia tan inmersiva y longeva como Wasteland 3. Que no te extrañe estar andando por ahí y te topes con en mitad de un combate porque al otro jugador no le ha gustado cómo le han mirado.

Hay un chat arriba a la izquierda por donde hablar, ya que también pueden entrar desconocidos si programas una partida pública

Esta libertad queda ligeramente reducida porque para cambiar de area hace falta que todo el escuadrón esté presente. Me hubiera encantado que un jugador fuera, por ejemplo, a rastrear una zona mientras el otro esté hablando con un personaje, pero incluso dentro de eso también sirve para que los eventos importantes siempre sean compartidos. De hecho, me encantó ver que en las elecciones de respuesta pueda decidir un jugador, pero el otro puede remarcar qué diría o que le pasen en control para que sea el otro quien conteste. En general, es un añadido que se agradece, aunque no sea nada especialmente revolucionario.

Wasteland 3 es un maravilloso ejemplo del cómo crear accesibilidad para novatos del género sin por ello dejar de ofrecer un desafío bien duro. Una experiencia magistral y bien medida, con reglas más sencillas que otros juegos de rol pero muy bien aprovechadas. Se puede tachar de no innovar mucho respecto a sus entregas anteriores, pero esa continuidad no la veo como algo perjudicial siempre que la base sea buena, y en este caso lo es.

A tenor del juego que es, aunque sin dejar atrás lo que podría haber sido, no considero que haya mucho espacio de mejora al último juego de InXile Entertainment y Deep Silver. Tiene humor, tensión, acción, libertad de acción, gran variedad de ruta, una historia muy currada y, sobre todo, tiene a un gato con sombrero de vaquero.

«¿Qué más pedirías, Ranger?»

Wasteland 3

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

La tercera entrega de Wasteland tiene fuelle para muchas horas de roleo, acción estratégica por turnos, exploración y toma de decisiones, ahora pudiendo ser compartidas con un colega. La calidad de inrmersión es simplemente impresionante salvo algún detalle técnico.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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