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La abadía del crimen y la Edad de Oro de los videojuegos españoles

El nombre de la rosa en 8 bits

En 1987 fue lanzado el clásico de 8 bits La abadía del crimen que se ha convertido en el videojuego español más influyente de todos los tiempos. Fue desarrollado por los amigos Paco Menéndez, a cargo de la programación, y Juan Delcán, arquitecto encargado del diseño.

El ingeniero de telecomunicaciones Paco Menéndez y su amigo de la infancia Juan Delcán, estudiante de arquitectura, desarrollaron de manera independiente el juego La abadía del crimen después de leer el famoso libro El nombre de la rosa de Umberto Eco. Los dos amigos pensaron que la complejidad de su historia sería perfecta para un videojuego.

La abadía del crimen
Guillermo y Adso paseando por la abadía en medio de su investigación

Menéndez y Delcán no consiguieron los derechos del libro y, como consecuencia, decidieron hacer algunos cambios como nombres de personajes. Para el título del videojuego usaron el nombre provisional que tuvo la novela de Umberto Eco antes de ser publicada.

La abadía del crimen fue lanzado en 1987 para Amstrad CPC 6128 y 464/664, Spectum 128, MSX y PC. Dos años después de su salida al mercado, la empresa de software Opera Soft adquirió los derechos del juego.

Treinta años después, dos desarrolladores de videojuegos decidieron realizar un remake llamado La abadía del crimen Extensum que fue lanzado en 2016. Este remake fue programado por Manuel Pazos y diseñado por Daniel Celemín. Ambos accedieron al código del videojuego original y lo ampliaron y mejoraron.

La versión extendida incluía cambios significativos como un mapa más extenso, mejores gráficos, nuevos personajes, nuevas cinemáticas y una manejo direccional y de situación mejorado además del control clásico. Pazos y Celemín decidieron incluir más pistas para reducir el elevado nivel de dificultad del videojuego original. También incluyeron elementos de la adaptación cinematográfica dirigida por Jean-Jacques Annaud, como fue el diseño de los personajes. Por eso podemos ver a un Sean Connery de 8 bits vagando por la famosa abadía del crimen.

La abadía del crimen
Las estrictas reglas del abad

El juego cuenta la aventura de un monje franciscano llamado Guillermo de Occam (que en el libro y en la película recibía el nombre de Guillermo de Baskerville) y del joven novicio Adso de Melk. Guillermo y Adso llegan a la abadía para investigar la misteriosa muerte de uno de sus monjes y deben resolver este crimen antes de que el representante de la Santa Inquisición Bernardo Güi llegue a la abadía. Sin embargo, la misión comienza a complicarse cuando se suceden brutales asesinatos entre los muros del convento.

El tiempo diegético es de siete intensos días durante los cuales, a parte del trabajo de investigación, los jugadores deben realizar sus tareas y deberes monacales: atender a dos servicios religiosos y a dos comidas con el resto de monjes. Asimismo, el jugador debe estar disponible por si el abad necesita algo. Cada uno de estos días se divide en siete partes: noche, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas.

La abadía del crimen
Uno de los servicios religiosos durante la prima

A diferencia de la novela de Umberto Eco, el punto de vista del videojuego no es el de Adso, aunque sí lo parece en el prólogo. El personaje controlado por el jugador en La abadía del crimen es el monje Guillermo. A excepción de raras ocasiones en las que necesita usar al joven aprendiz para realizar algunas tareas puntuales.

Los jugadores no deben olvidar la investigación y, para ello, deben interrogar a tantos monjes como sea posible. Todo el ello con el fin de obtener todos los detalles necesarios que les permitan encontrar al asesino responsable de las misteriosas y oscuras muertes que tienen lugar.

Las reglas del abad son muy estrictas y no permiten al jugador abandonar sus aposentos durante la noche. Sin embargo, este será el único momento en el que Guillermo y Adso pueden recorrer la abadía para encontrar pistas; por supuesto, sin ser descubiertos. Los jugadores deben buscar objetos y evidencias que, paso a paso, les guiarán hasta el asesino.

Si no se cumplen con las obligaciones de la abadía, el jugador dispone de una barra de ‘obsequium‘ (del latín: obediencia o disciplina) que se va reduciendo. En caso de perder la barra por completo, Guillermo y Adson son expulsados de la abadía y la partida termina.

Llegar tarde a los servicios o a las comidas es considerado una falta que consume obsquium. Si el abad intercepta al monje y a su novicio durante la noche, o bien se saltan los servicios o las comidas, el resultado será la expulsión inmediata. Esta barra de obsequium está situada en la parte inferior derecha de la pantalla.

La abadía del crimen
Recorriendo los rincones de la abadía para encontrar indicios

En la década de los ochenta, La abadía del crimen fue un juego de lo más innovador debido a su perspectiva isométrica. El diseño de la cámara estaba pensado para cambiar el ángulo de visión cada vez que el jugador se aproximaba a un área o sector diferente de la abadía. Con el objetivo de que las paredes de la abadía no interfieran en la visión del jugador.

Otro elemento sorprendente es el uso de cinemáticas reproducidas por el propio motor del juego. En momentos específicos del juego, la acción pasa a un personaje y los jugadores pueden ver sus movimientos, pero no pueden interactuar de ninguna manera. El uso de cinemáticas no era tan habitual en 1987, y en el caso de La abadía del crimen se usan como un recurso. Es decir, estas cinemáticas sirven para ofrecer pistas sobre los personajes o bien para mostrar a los jugadores rutas para descubrir nuevas estancias de la abadía.

El diseño transmite al jugador la sensación de vida de la abadía gracias a esos monjes paseando y realizando sus labores, las gallinas comiendo por el patio, los efectos de sonido y, en general, la ambientación. La abadía del crimen refleja a la perfección la rutina diaria de una abadía del siglo XIV. Los jugadores gozan de una gran sensación de libertad al ser capaces de explorar cualquier rincón del basto mapa. Un mapeado que no solo dispone de una gran extensión, sobre todo en su versión Extensum, sino también de una apabullante cantidad de detalles de diseño.

La abadía del crimen
Guillermo y Adso a punto de abandonar sus celdas durante la noche

Este videojuego es conocido por su elevada dificultad puesto que no ofrece indicaciones, ni diegéticas ni extradiegéticas, de los pasos que deben seguir los jugadores. Puede ser complicado para el jugador aprender la rutina de la abadía o la función de la barra de obsequium que no es mencionada en ningún momento. Y, sobre todo, lo más complejo es aprender a manejar los controles de movimiento y a entender la perspectiva isométrica.

En la versión Extensum el jugador recibe más pistas a través de los diálogos con los monjes de la abadía. No obstante, no se ofrece información de determinados objetos que el jugador necesita para completar el juego como son los guantes y los anteojos. De esta manera, pueden pasar los siete días del juego y que el jugador no haya descubierto quién es el asesino. En este caso, Guillermo y Adso abandonan la abadía y el misterio permanece sin resolver.

La abadía del crimen
Guillermo y Adso hablando con el abad sobre las reliquias de la abadía.

La religión entendida, según la RAE, como un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, ha servido para dar forma y vida al lore de muchos videojuegos. La religión ha servido para diseñar el universo que rodea a los protagonistas.

Por ejemplo, en Dragon Age se plasma la diversidad religiosa; en Bioshock Infinite o Outlast II se refleja el fanatismo religioso o en Final Fantasy X existe una religión única en Spira.

Los elementos religiosos han sido una fuente narrativa desde el inicio de los videojuegos. Aunque La abadía del crimen es una adaptación de un libro, es un buen ejemplo de la fascinación que provocan en los jugadores los entornos religiosos.

Como muchos juegos de su época, La abadía del crimen requiere cierta experiencia previa por parte de los jugadores que deben conocer las mecánicas y reglas no escritas de las aventuras gráficas. Dado que las pistas y ayudas son mínimas, si no dispone de esa experiencia previa, el jugador puede necesitar más de una partida y varias horas de exploración por la abadía para entender el funcionamiento y su misión en el juego.

Es considerado uno de los máximos exponentes de la llamada Edad de Oro de los videojuegos españoles. A pesar de su curva de aprendizaje, una vez que los jugadores entienden el funcionamiento, se sumergen completamente en la vida de la abadía. Y, con el devenir de los días, se sentirán enganchados a los misterios que se esconden tras las paredes de la abadía.

Alejandra Rosales

Guionista y escritora que vive en mundos virtuales. Desde pequeña me apasionan las historias de ficción, por eso, me paso los días entre películas, series, libros y videojuegos.

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