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El incierto futuro de Nintendo

Una situación muy difícil de resolver

Creo que somos bastantes usuarios los que pensamos que la generación que Nintendo está ofreciendo con Nintendo Switch es algo irregular, en todos los aspectos posibles. No es casualidad que las erróneas predicciones (invenciones) de Nintendo Directs todas las semanas por parte de supuestos insiders se hayan convertido en un meme para toda la comunidad de jugadores; en la misma categoría caen los repetitivos rumores de una supuesta Nintendo Switch Pro, que en el pasado se solucionaron con la decepcionante aparición de Switch Lite.

Hay una cosa que explica toda esta maquinaria de esperanza vacía hacia el presente año que Nintendo está ofreciendo, y es la incertidumbre de sus usuarios.  Y mucho me temo que esta incertidumbre es algo motivado no sólo por la consola actual de Nintendo, sino por un melón que aún no nos hemos atrevido a abrir: ¿cómo será la next gen de Nintendo? ¿Cuánto tiempo podrá sobrevivir Switch una vez lleguen PS5 y Xbox Series X al mercado? Hablemos de ello.

La revolución de Zelda
BOTW, último juego de Wii U y primero de Switch, sigue siendo un referente en el futuro de los mundos abiertos

Aún recuerdo la emoción cuando vi el anuncio de Nintendo Switch, la enorme promesa que nos hacía. Todos lo vivimos como ciencia ficción, realmente era algo muy ilusionante: un concepto innovador que abrazaba los juegos tradicionales, alejándose a su vez del modelo Wii, pero aumentando su accesibilidad permitiendo una consola híbrida de portátil y sobremesa; los juegos de una consola con más potencia con la excelente portabilidad característica de las máquinas de Nintendo. Tuvo que llegar Zelda: Breath of the Wild para que viéramos que era una realidad. A partir de ahí, Nintendo cumplió con su pretensión de entregarnos un gran juego mínimo al mes durante todo el primer año de vida de la máquina. Ese año 2017, Nintendo colocó en muchas de las quinielas de los GOTYS dos de sus títulos, que a día de hoy siguen siendo de lo mejor de las actuales máquinas en sus respectivos géneros: Zelda y Super Mario Odyssey. 

Muchos nos preguntábamos si Nintendo sería capaz de mantener el ritmo de lanzamientos en el futuro, pero lo que estábamos recibiendo de momento era tan bueno que tampoco le dimos demasiada importancia. El año siguiente se redujo un poco el ritmo de megatones, pero los que hubo fueron también de una calidad mayúscula: Octopath Traveller, Super Smash Bros Ultimate, Pokémon Let’s Go, Captain Toad: Treasure Tracker… 2018 fue también un gran año, no sólo por sus juegos first party, sino porque Nintendo Switch comenzó a revelarse como una gran plataforma a la que portear antiguos éxitos de otras máquinas. Los números hablaban por sí solos: muchos de estos títulos que resucitaron en Switch vendieron más que en sus anteriores versiones. Además comenzamos a ver como Nintendo abría la mano en su e-shop, permitiendo que llegaran una gran cantidad de indies con temáticas que jamás hubiéramos pensado ver en una consola de Nintendo. También hubo tiempo para la innovación, como con el olvidado Nintendo LABO; no tuvo el éxito esperado, pero tampoco importaba: Switch estaba en un momento dorado.

El invento de LABO
A pesar de que LABO intentó reinventarse con su función VR, no ha sido suficiente para mantenerse en la mente de los jugadores con el tiempo

En el año 2019 tuvimos un buen repertorio de juegos, pero la hoja de ruta no parecía tan clara. En cuanto a calidad comenzamos a ver que la e-shop estaba llena de títulos que dudosamente cumplirían el mítico estándar de calidad de Nintendo; no sólo eso, sino que la solución de traer ports importantes a la máquina para llenar el catálogo se saldó con los primeros juegos cuyas versiones eran claramente inferiores a las de otras versiones. Ejemplos como el deficiente port de The Sinking City resuenan con el reciente caso de The Outer Worlds. También pudimos ver la mejor cara de esta característica con el portentoso port de The Witcher 3: Wild Hunt (que a día de hoy sigo viendo como magia negra), pero por desgracia no es lo más habitual últimamente.

Fue un año variado, donde hubo nuevas IPs y entregas de algunas de sus marcas más queridas. Ring Fit Adventures, Astral Chain, Luigi’s Mansion 3, Pokémon Espada/ Escudo, Daemon X Machina, Fire Emblem: Three Houses,The Legend of Zelda: Link’s Awakening y Marvel Ultimate Alliance 3 fueron sus títulos más destacados del año. A mediados del año pasado, además, comenzaron a surgir esas insidiosas habladurías de un modelo más potente de Switch, la Switch Pro; también comenzaba la incertidumbre sobre los juegos que llegarían el año que viene a la consola. En el futuro se oteaban juegos como No More Heroes 3, Bayonetta 3, Breath of the Wild 2 o Metroid Prime 4, pero todos parecían aún demasiado lejos. Por desgracia la llegada de 2020, aparte del coronavirus, ha traído un año aún más flojo de lanzamientos.

Animal Crossing New Horizons
El éxito abrumador de Animal Crossing ha sido posible gracias al particular escenario de confinamiento que vivió el mundo durante su lanzamiento

Durante este año, además de por las deficientes acciones comunicativas de las tres grandes compañías en relación a su futuro (en parte motivado por la situación de pandemia), al menos yo como usuario de Switch desde su primer año de vida, me siento bastante inseguro de cara al futuro de la máquina. Ninguno de los dos grandes títulos de este año, Animal Crossing y Paper Mario: The Origami King, coinciden con mis gustos, así que este año estoy sobreviviendo a base de ports e indies. En los próximos meses no hay ningún exclusivo potente a la vista y, por si fuera poco, ya se ha visto por las diferentes ofertas de trabajo publicadas hace semanas que Metroid Prime 4 tardará bastante en llegar aún. Este silencio y vacío casi absoluto en el catálogo de la consola no es algo que debamos pasar por alto. Unido a las limitaciones técnicas que estamos viendo en ejemplos recientes como el anteriormente mencionado The Outer Worlds, me hace preguntarme qué hará la compañía ya no durante los próximos meses, que salvo sorpresa parecen perdidos, sino el año que viene.

Actualmente el catálogo de Switch se está rellenando con ports de third parties y de Wii U, pero llegará un momento en el que esa oferta también se reduzca debido a las limitaciones de Switch y a que llegan juegos intergeneracionales que probablemente queden fuera de su alcance. En este cuarto año de vida de la consola, se plantean tres posibles cursos de acción: aguantar con la máquina actual hasta la siguiente generación (altamente improbable), sacar la anhelada Switch Pro o ir pensando en la novena generación de máquinas de Nintendo. Entre estas opciones, me decanto por la segunda, ya que de todos es sabido que a la compañía de Kioto le encanta lanzar diferentes versiones de su consola. Sin embargo, ¿esta nueva versión hasta dónde podría llegar? Si la Switch actual puede mover juegos de la generación PS3/Xbox360 y bastantes de PS4/Xbox One, ¿la Switch Pro podría portear sin problemas todos los juegos del catálogo actual de PS4/Xbox One?

Outer Worlds en Switch
Si Switch tiene problemas moviendo títulos modestos a nivel técnico como The Outer Worlds, ¿cómo podrá afrontar el futuro? ¿The Witcher 3 ha sido una excepción?

A pesar de que este camino será el que probablemente se tome, dudo que una Switch Pro pueda competir en popularidad frente a la ilusión que genera una nueva generación de consolas de Sony y Microsoft. Mientras que la actual Switch podría considerarse que está a caballo entre la anterior generación de máquinas y la actual, la Switch Pro se quedaría atascada durante dos o tres años en la generación de PS4/Xbox One. Suponiendo que saliera antes de marzo de 2021, tendría aproximadamente un año de margen antes de que PS5/Xbox Series X contaran con un catálogo real de siguiente generación, pero el resto de años que le queden estaría ofreciendo una experiencia de juego claramente atrasada con respecto a sus competidoras, que tan sólo podrían levantar con una alineación de exclusivos de peso similar al de su primer año de vida.

Este camino se presenta bastante peliagudo, pero es que el de la novena generación de máquinas de Nintendo es aún más inquietante. La Switch se ha establecido de igual forma que la Wii, todos hemos abrazado la portabilidad de la máquina, muchas veces a expensas de una versión de menor calidad que la de sus hermanas de sobremesa; sin embargo, los tiempos han cambiado y cada vez toleramos menos la baja calidad de algunos de los juegos que nos llegan a Switch meses después y con su correspondiente precio completo. Aún así, su éxito es indiscutible, por lo tanto la futurible Switch 2 o SwitchU sería también híbrida… ¿o no?

La revolución de Wii
El éxito de Wii se saldó con Wii U. ¿Qué camino tomará Nintendo después de Switch? ¿Innovación o músculo técnico?

No creo que con la tecnología actual Nintendo pueda hacer una consola híbrida capaz de mover juegos de PS5/Xbox Series X, al menos no a un precio razonable por debajo de los 500 euros. ¿Eso quiere decir que en el futuro Nintendo debería renunciar a la portabilidad de su nueva consola para poder competir decentemente con sus rivales? Si Nintendo volviera al mercado portátil, vacío ahora tras la muerte de 3DS y PS Vita, ¿le permitiríamos a Nintendo volver a hacer ciclos de dos máquinas por generación, una de sobremesa y una portátil? Es más, ¿con Switch y los móviles necesitamos que vuelvan las portátiles?

En mi humilde opinión, Switch es una hija de las circunstancias y del tiempo en el que le tocó nacer. Surgió a destiempo, con una Wii U muerta en vida y unas PS4/Xbox One ya establecidas en el mercado, y aún así encontró su hueco. Sin embargo por mucho que Nintendo juegue en otra liga, una en la que priman más los conceptos innovadores que la potencia, es indiscutible que si quiere mantenerse en el terreno de juego debe adaptarse y ofrecer una máquina capaz de seguir albergando títulos third parties. No puede permitirse dar tantos pasos atrás en su evolución por no intentar entrar en la carrera tecnológica. Sólo veo dos opciones viables de cara a competir con Sony y Microsoft: volver al concepto de Gamecube, sacando una consola de sobremesa «tradicional» con un fuerte catálogo de exclusivos (a la par que la mayoría de third-parties), o reinventarse con un concepto totalmente nuevo que compense esa carencia, como así hicieran Wii y Switch. Consola de sobre mesa y portátil separadas, totalmente centradas cada una en sus posibilidades y capacidades técnicas, en vez de una sola máquina con un desempeño medio en ambas esferas. La clave estará en si Nintendo es ya sinónimo de consola híbrida, o podremos perdonarle no poder jugar Breath of the Wild 3 en el trono.

Y vosotros, ¿cómo estáis viviendo este 2020 de Nintendo? ¿Cómo os gustaría que fuera su futuro?

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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