AnálisisPS4

Skully – Análisis PS4

Rodando voy, rodando vengo

Para los que crecimos con ese género, los plataformas de antaño tienen un atractivo especial. No era solo el carisma de sus protagonistas, que aspiraban siempre a convertirse en mascotas para el público de la época. También ese afán de recolectar manzanas, monedas, orbes,etc de forma compulsiva por sus escenarios (aunque no supieras muy bien si su utilidad merecía tal dedicación), o la dificultad de sus saltos en las secciones más plataformeras.

Skully es un pequeño y modesto título que quiere hacernos revivir esas sensaciones, algo que ahora mismo muy pocos títulos pueden ofrecer, y que consigue de forma notable. Si buscas una aventura de plataformas de sabor clásico, quizás quieras venirte a rodar con Skully.

La narración de Skully
La historia se nos cuenta a través de escenas que recuerdan a filmes en stop motion

En Skully manejamos a una pequeña calavera que ha sido invocada por un chamán; su objetivo, y el de la deidad a la que sirve, es que mediemos entre un conflicto familiar que hay en la isla desde hace mucho tiempo y que traigamos nuevamente la paz. Para ello deberemos superar dieciocho niveles en los que tendremos que saltar, recolectar, combatir y aprender a usar nuestras habilidades y transformaciones de la forma adecuada. La historia, sin ser el motivo principal por el que avanzarás en el juego, sí que sorprende con algunas decisiones, teniendo más importancia aquí que en otros juegos del mismo corte.

Sin duda la mayor particularidad de Skully con respecto a otros exponentes del género es que es una bola, por lo que la forma en la que nos desplazaremos la mayor parte del tiempo es rodando a toda velocidad. Este planteamiento es original y divertido, aunque presenta una pequeña inconsistencia, al menos para mí: manejar a Skully es una delicia gracias a la gran velocidad con la que se mueve (haciendo gala de unas físicas más que adecuadas), pero a la vez debemos tener mucho cuidado al movernos por los escenarios, ya que Skully no puede tocar líquidos como el agua o la lava; tan sólo podrá sumergirse en barro.

Las formas de Skully
Tendremos que aprender a movernos por los diferentes entornos de la isla con todas las formas de Skully

Recordemos que el juego se desarrolla en una isla, por lo que la presencia de charcos y mar están a la orden del día; si Skully toca el agua, empezará a derretirse y su barra de vida se vaciará. Hay secciones en las que sí puedes dejarte llevar e intentar coger rápidamente la mayor cantidad posible de flores, pero en general deberemos calcular cuidadosamente la velocidad a la que nos movemos, saltamos y trepamos.

Al principio es complicado (y frustrante) acostumbrarse a ejecutar ciertos saltos y ajustes manejando a una bola, pero una vez nos acostumbramos es bastante divertido. Eso sí, los primeros compases pueden ser bastante desesperantes hasta que le cogemos el truco, y agradeceremos mucho hacer secciones de plataformas con sus formas antropomorfas en lugar de manejando el cráneo, pero es gratificante una vez le coges el truco.

La otra gran cualidad de Skully es la capacidad de su protagonista para transformarse en tres criaturas de arcilla diferentes: a medida que avancemos en la aventura, ganaremos el poder de transformarnos para tener nuevas habilidades que nos permitan superar los puzles de los escenarios, que irán siendo cada vez más frecuentes y complicados a medida que ganemos herramientas. No podremos cambiar de forma siempre que queramos, sino que lo haremos en los charcos de barro repartidos por el escenario (que funcionan a su vez como generosos puntos de control si morimos).

Las transformaciones de Skully
Skully y sus tres transformaciones tienen un aspecto afable y simpático

El primer monstruo en el que nos podremos convertir, por ejemplo, nos permitirá enfrentarnos a los enemigos gracias a su fuerza, además de derribar paredes o pilares. Más adelante obtendremos capacidades más propias de un plataformas, como el doble salto, una mayor velocidad, o la capacidad de mover plataformas con telequinesis (mi favorito es el de poder lanzar la calavera para llegar más lejos). Lo interesante no son las habilidades en sí, sino la forma que tiene el juego de hacer que las combinemos todas. Además, al no poder usarlas libremente, siempre tendremos que pensar no sólo qué habilidad hay que usar, sino también la correcta distribución de nuestras transformaciones en el escenario teniendo en cuenta la disposición de los puntos de control.

Al haber tantos puzles a lo largo de sus fases, inevitablemente hay algunos que son más tediosos que ingeniosos, pero por regla general son muy satisfactorios, en el punto de dificultad justo para que la experiencia sea agradable. También esto tiene que ver con la regla antes comentada de acceder a las transformaciones únicamente desde los puntos de control, lo que muchas veces nos obligará a recorrer los niveles de una punta a otra en varias ocasiones por las necesidades de los desafíos.

Cabe destacar que en Skully podemos ver muy rápido lo que ganamos al recoger las flores por los escenarios, ya que desbloquean contenido extra en forma de bocetos y material sobre el desarrollo del juego que hará las delicias de los que tengan interés en este tipo de proceso creativo. A nivel técnico Skully no pretende destacar, pero tampoco lo necesita: sus personajes son simpáticos, la isla presenta unas texturas correctas y el juego se desenvuelve sin problemas técnicos o bugs de importancia, al menos en su versión de PS4.

La banda sonora, sin llegar a sorprender, acompaña adecuadamente la acción. He echado en falta una mayor cantidad de sonidos asociados a Skully, pues le hubiera dado un plus de carisma a sus fantásticos diseños, pero aún así es un protagonista original y divertido de manejar.

Skully es una pequeña aventura de plataformas, acción y puzles que, pese a sus errores, ofrece una experiencia agradable, divertida y que consigue captar el espíritu de los plataformas 3D más clásicos.

Skully

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Skully es una pequeña aventura de plataformas, acción y puzles que, pese a sus errores, ofrece una experiencia agradable, divertida y que consigue captar el espíritu de los plataformas 3D más clásicos.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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