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Hellbound – Análisis PC

El "Doom clone" argentino

Cuando te encuentras con un juego que lleva por bandera la frase: «Un FPS de los años 90, pero 20 años despues» no puedo evitar morirme del ansia por probarlo. Los FPS fueron un género que brilló en aquellos años donde todo era mejor: Diseños de niveles sublimes, armas brutales, violencia extrema y motores gráficos que nos transportaban a unas ambientaciones cojonudas.

Bajo esta premisa llega Hellbound, otro FPS de corte clásico que imita al Doom de 1993 y similares en la medida de lo posible. Un juego que lleva mucho tiempo levantando hype en el panorama underground gracias a una interesante demo que mostraba su «modo supervivencia», veamos ahora si cumple lo que promete.

Tras el relativo éxito de aquella demo con el «modo supervivencia» los de Saibot Studios se pusieron manos a la obra para traernos un modo campaña. En el manejaremos a un tipo grande, duro y recio llamado Hellgore (muy al estilo del marine del Doom, Duke Nukem o Sam el serio) que tiene que liar la traca en el infierno en un argumento tan absurdo como innecesario, careciendo de cualquier tipo de cinemática y narrativa. Aquí venimos a matar, masacrar, asesinar, liquidar, mutilar y desmembrar a todo lo que se mueva ¡Estamos en un FPS de los 90!

Y desde que empezamos a jugar todo nos recuerda a Doom, Quake, Duke Nukem 3D e incluso Serious Sam. Con un protagonista que de vez en cuando suelta frases lapidarias con un ávido uso del lenguaje grotesco, y muchas referencias a los juegos en los que se inspira. La ambientación por otro lado trata de recrear lo visto en los niveles infernales de Doom (de nuevo, el Doom de 1993, cuando en el infierno no había plataformas de Super Mario, ejem ejem, Doom Eternal).

Esta es la esencia que nos pretende transmitir Hellboud y hasta ahora va todo bien, pero las cosas no quedan ahí. Un buen FPS de los noventa consta de acción trepidante, armas brutales y sobre todo exploración y diseño de niveles ¿Acertará aquí Hellbound?

A veces Hellbound muestra entornos bonitos, este es uno de ellos… Nada que ver con lo que veréis más adelante

Pues no, lamentablemente Hellbound no llega al nivel esperado en la mayoría de los aspectos en los que un FPS clásico debe destacar.

Comenzando por el diseño de niveles, este resulta excesivamente simple. Los niveles son muy cortos y sencillos de resolver. La búsqueda de llaves está regalada y de vez en cuando hay varios «puzles de palancas y ascensores» que no suponen ningún impedimento para nuestro avance. La verticalidad en el diseño es casi inexistente, encontrando en todo momento una arquitectura simple que tiene mucho que envidiar a los clásicos en los que se inspira el título, ya en 1993 se diseñaron niveles más complejos que en Hellbound.

Por otro lado la acción si que resulta estimulante, divertida y satisfactoria, lo es tanto que apenas he podido tomar capturas de pantalla peleando con los enemigos debido al frenetismo. Pero podría ser mucho mejor y es que solo contaremos con la miseria de 5 armas durante todo el juego: Una cachiporra que no sirve para nada, una pistola, una escopeta (la más mejor), una ametralladora y el lanzacohetes. Además, la variedad de enemigos es escasa y son sumamente genéricos. De hecho, salvo unas bestias que se lanzan hacia ti el resto son todos prácticamente iguales. De todas formas acribillarlos y ver sus cuerpos explotar en gibs es algo que mola y todos los que gusten de este género sabrán valorar.

Sobre el arsenal hay que decir que la mayoría de las piezas armamentísticas no son gran cosa pese a su aspecto imponente. Salvo la escopeta de, atención, triple cañón, una autentica brutalidad de arma que usaremos de forma casi continuada durante toda la partida debido a su versatilidad, su sonido satisfactorio (Doom 2 se viene a la cabeza) y su potencia de fuego. El resto de armas se sienten como si no sirviesen para nada al lado de la escopeta y vamos a ver, en un FPS clásico la escopeta es lo más imprescindible pero hubiera estado bien un poco de balance y sobre todo ¡Más de cinco armas!

La acción en Hellbound es muy buena aunque siempre consiste en matar hordas de enemigos idénticos

Como punto bueno hay que decir que el juego tienen un control rápido y pulido que funciona bien en todo momento. El movimiento del personaje es como deber ser: Al 300% de velocidad para poder maniobrar entre las hordas de enemigos repetitivos y genéricos que el juego nos lanza para que los masacremos. En esos momentos el juego llega a brillar y uno puede llegar a pasar por alto el resto de sus carencias, sin embargo…

Todo se va al traste cuando llegamos al final del juego ¿El motivo? La campaña consta de siete niveles que se pueden terminar en pocos minutos y el resultado es un juego cuya duración ronda los 45 minutos en nivel difícil. Algo que parece una broma cuando el juego empieza con un letrero que dice «Este es un juego al estilo de los 90, puede ser más difícil para algunas personas». Y es entonces cuando todas las buenas impresiones que podríamos haber acumulado sobre el juego se desmoronan. Uno sigue jugando emocionado, esperando nuevas armas, enemigos y mejores niveles que nunca llegan, hasta que de repente todo se acaba en la batalla final contra el único jefe del juego.

Por último comentar que el modo supervivencia de la demo sigue presente aquí, esta vez con más mapas disponibles. Simplemente entra en la arena (o más bien plazoleta infernal), coge tus armas y líate a matar hordas como si tu vida dependiera de ello. Un modo que nos servirá para amortizar el juego y entretenernos durante al menos un par de horas más.

A veces nos veremos en una plazoleta de este tipo donde se iniciará un pequeño modo supervivencia durante la campaña. Mola mucho porque nos dan power ups y esas cosas, pero con lo poco que dura el juego no se le saca partido

Que quede claro que un juego con gráficos desfasados puede seguir siendo bonito si estos están bien hechos, pero Hellboud camina en la cuerda floja de lo feo y lo desfasado pero bonito.

La mayoría de las texturas lucen demasiado planas y sin ningún tipo de detalle, teniendo a menudo un colorido bastante chirriante. A veces encontraremos lugares compuestos por casi una sola textura, o escenarios muy vacíos carentes de detalle. El diseño artístico en general acompaña a lo anteriormente mencionado, todo muy vacío, simple y con unos detalles infernales que solo consisten en un poco de lava por aquí y por allá, aquí unas tumbas, aquí una mazmorrita y ya tengo el infierno recreado.

Aunque también tendremos otros momentos de mayor esplendor visual, pero sin ser nada destacable, el problema es que todo esto da la impresión de que Hellbound parece estar hecho a toda prisa en muchos aspectos.

El diseño de los enemigos tampoco es que sea la bomba, han cogido a una especie de orco infernal y han hecho varios modelos diferentes según el arma que porta, por otro lado existe otro enemigo que simplemente correrá a apalizarnos y un último copiado de los Imps del Doom. Con respecto a las armas parece que tienen una potencia de fuego brutal al contemplar su aspecto visual, pero en la práctica esto solo lo cumple la escopeta, que viene a ser la que más sensación de poder y destrucción nos da.

Tirando para el apartado sonoro, la música del juego es lo que todos queremos y esperamos: Metal extremo. Una banda sonora ideal para acompañar los momentos de acción del juego y lo consigue con creces, pero eso sí, no hay apenas variedad en las composiciones, una pena. También tenemos unos efectos de sonido resultones para las armas, donde de nuevo destaca la escopeta que suelta unos truenos brutales en cada disparo.

Gibs, armas flotando y girando en el aire: La esencia de los 90

Hellbound es capaz de entretener lo poco que dura a pesar de sus enemigos genéricos, su diseño de niveles poco inspirado y su escaso arsenal. Tiene puntos muy buenos como su protagonista o la acción frenética pero realizando una valoración global no está a la altura del resto de FPS de corte clásico que han salido en los últimos años, y ni mucho menos a la altura de los juegos en los que se inspira.

¿El motivo? Hellbound ofrece únicamente acción frenética, y lo hace bien, pero eso no lo es todo en un FPS clásico. En su día Duke Nukem 3D fue reconocido por su diseño de niveles complejo y realista, Quake fue reconocido por las increíbles arquitecturas de sus niveles gracias al primer motor gráfico tridimensional y en otros títulos como Serious Sam donde primaba la acción por encima de todo, también se le dio reconocimiento por su ambientación original y la optimización de su potente motor gráfico. El problema de Hellbound es que sus desarrolladores se han centrado únicamente en la parte de la acción dejando el resto atrás y no, con eso no basta.

El juego está al venta por 12€ y probablemente os siente mejor comprarlo de oferta. Ya que es una obra a la que le falta muchísimo contenido y, salvo la acción rápida y frenética, el juego carece de las cualidades de un FPS clásico. De ser esto un early-access, probablemente hubierais leído otra cosa, pero mientras que los desarrolladores no aporten más contenido o mejoren algunas facetas del juego, esta será la nota de Hellbound (y como fan extremo del género, espero, por favor, poder hacer un reanálisis algún día).

Hellbound

Puntuación Final - 4

4

Hellbound te aportará un buen rato, pero para ser un buen FPS clásico necesita mejorar mucho.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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