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Creaks – Análisis PC

Una fantástica aventura de puzles

¿Quién no ha soñado nunca con descubrir un mundo secreto? Vivir aventuras, encontrar una civilización perdida, derrotar a los malvados… Existe un lugar en nuestra imaginación reservado para toda es clase de aventuras, y esta vez, con Creaks es posible cumplir nuestros sueños.

El mundo real, un lugar gris y monótono, se difumina solo atravesando una puerta, como Coraline viajando al Otro Mundo. Esta vez, el protagonista no se embarcará hacia una realidad paralela, o encontrará una falsa-madre, sino que descubrirá un castillo subterráneo amenazado por un gran enemigo.

La historia comienza de una forma corriente

El estudio encargado de esta nueva obra es Amanita Design, también responsable de juegos como Botanicula, Samorost, Chuchel o el famoso Machinarium. Este estudio indie lleva desde 2003 trayéndonos obras llenas de fantasía, mundos oníricos e historias mágicas que enamoran a los jugadores sin necesidad de grandes despliegues técnicos. En esta nueva entrega, la compañía vuelve a ofrecernos un juego lleno de cariño y detalle, sorprendiendo la desvinculación de las aventuras gráficas. Creaks explora el género de plataformas, combinado con la resolución de puzles de forma satisfactoria, introduciendo el control directo en vez del clásico point and click. Esto no significa que se hayan dejado atrás muchos de los elementos característicos del estudio; varios de sus rasgos identificativos continúan en esta nueva entrega, dotando al juego de una personalidad propia.

Creaks se encuentra disponible para PC, Nintendo Switch, PS4 y Xbox One.

En esta historia encarnaremos a un hombre anónimo que fácilmente podría representar a cualquier persona adulta. Su vida parece monótona; se sienta frente a un escritorio a trabajar o estudiar, su casa es humilde, los colores grises, y la apariencia de nuestro amigo, sobria y taciturna. Encuentra en su misma habitación una puerta tras el papel de la pared y movido por la curiosidad acaba embarcado en una aventura emocionante.

La acción a partir de aquí transcurrirá en una destartalada estructura, frágil y caótica, como si del propio Castillo Ambulante se tratara. Un mundo subterráneo que se encuentra en apuros. Con el objetivo de llegar a la base del castillo y descubrir los secretos del lugar, nos encontraremos con varios enemigos a los que hacer frente o huir; además de descubrir que un gran mal amenaza el castillo. Pronto nos daremos cuenta de que el lugar no está deshabitado y conoceremos a los hombre-pájaro, necesitados de ayuda. Se trata de una historia simple, con minijuegos donde podremos conocer algo de lore, pero en esencia muy rica. Es a través de sus detalles donde se consigue una gran aventura y no en la complejidad de una trama enrevesada.

En cuanto a su apartado audiovisual, lo que primero llama la atención es su particular estilo, con dibujos hechos a mano y cierto toque melancólico. Una mezcla de costumbrismo y steampunk se juntan para crear un mundo casi onírico, con toques oscuros, similar a Child of Light. Los escenarios rozan casi el horror vacui, creando espacios vivos y complejos reforzando la exploración del recién llegado. Los diseños de los enemigos son muy particulares, encontrando hasta 5 tipos distintos de amenazas, cada una con características propias. Así pues, tendremos que plantar cara a perros mecánicos, medusas flotantes, sombras imitadoras y más amenazas sin poder atacar, solo con la resolución de los puzles.

Algunos enemigos son espeluznantes

Todo este mundo, no adquiriría el encanto que posee si no fuera gracias al apartado sonoro. La composición de la banda sonora que ha creado Hidden Orchestra es una delicia, pero además dota de fuerza a la historia. Pese a que no existan diálogos, los sonidos al hablar sí los encontramos y son divertidos y expresivos. Desde el crujido de la madera al andar, hasta la música empleada en los minijuegos, todo ello acaba de completar una experiencia emocionante de gran carga emocional. Estos elementos son detalles que permiten al jugador sumergirse de pleno en el mundo que se nos ha presentado, conectando con el juego desde casi un primer momento.

Manteniendo uno de los rasgos identificativos de sus juegos, Amanita Design nos presenta una narrativa arriesgada,caracterizándose por la ausencia de diálogos, como ya os adelantábamos. Esto queda en un plano secundario para dar protagonismo al lenguaje corporal. Los gestos y las expresiones de los personajes son fundamentales para entender las situaciones que se crean, siendo en muchas ocasiones más expresivos que una conversación. La exploración del entorno también será necesaria para conocer el mundo en el que nos desenvolvemos. En cualquier caso, estos elementos están creados con tanto detalle y cuidado que el resultado obtenido es una apelación directa a la sensibilidad de los jugadores. No es necesario mucho tiempo para cogerle cariño al protagonista.

Con un arranque simple de la historia (el fallo de una bombilla) se inicia la aventura, donde es precisamente el no tener detalles lo que nos suscita curiosidad y querer seguir explorando. Antes de darnos cuenta, ya estamos completamente metidos de lleno en el juego,avanzando a través de puzles y plataformas, queriendo descubrir más del extraño castillo.

Y no solo eso, sino que será un elemento integrado en los puzles, así que figura tanto como protección, como objetivo a conseguir. También será nuestra única arma, permitiendo convertir a los enemigos en mobiliario, que además nos servirá para avanzar.

La transición entre zonas también está perfectamente integrada con el escenario, siendo realizado de manera fluida el cambio de escenario. Nuestro avance prácticamente será ininterrumpido, con algunas cinemáticas automáticas al llegar a cierto punto de los niveles, que en ningún momento rompen con el clímax generado. De la misma forma, a lo largo de las seis o siete horas que dura el juego la dificultad será progresiva, añadiendo y combinando nuevas mecánicas. .

La luz será nuestra mejor aliada

Para avanzar es necesario resolver puzles y adentrarnos por laberintos. Generalmente, estos retos se efectúan en una sola pantalla, encontrando problema y solución en un mismo plano. Los retos van aumentando e integrándose entre ellos, pero siempre siendo previamente presentados. Esto bebe mucho de las aventuras gráficas, ya que la resolución de conflictos en ellas es la principal mecánica.

Los puzles se deben poder resolver de manera lógica o entonces el jugador se frustraría y se basaría en el ensayo/error. Sí que es cierto, que en algunos puntos se basa en eso, ya que morimos al primer toque de un enemigo, volviendo a empezar desde el inicio de la pantalla, permitiendo probar una solución distinta. Sin embargo, esto es solo una parte puntual y no se abusa de las muertes como método de aprendizaje, ya que la integración de habilidades y mecánicas está perfectamente explicada en todo momento y ya queda en manos de la habilidad del jugador utilizarlas de manera satisfactoria y sobrevivir.

Los enemigos pueden acabar con nosotros de un solo toque

Los controles son de control directo, sencillos y claros, permitiendo avanzar de forma bidimensional por el mapa. Como decíamos, no disponemos de la facultad de atacar, pero sí la de defendernos transformando a los enemigos. Podemos saltar, subir y bajar escaleras, activar manivelas o interactuar con el entorno en ciertos puntos preparados para ello. Los movimientos de nuestro personaje en algunos momentos pueden resultar incómodos,sobre todo al subir o bajar de ciertas plataformas, pero por el resto existe una buena jugabilidad.

De forma secundaria, encontramos minijuegos a través de los cuadros. Estos nos introducen mecánicas distintas y divertidas y además, nos permiten explorar el lore del extraño mundo al que hemos ido a parar.

Sin duda, Creaks es una opción interesante si te gusta el plataformeo y la resolución de puzles. Su duración no es muy extensa, pero suficiente para vivir una buena aventura, creada con esmero y detallismo. Distinguiéndose por una personalidad propia, y una historia contada con cariño, es totalmente recomendable si eres capaz de ver más allá de los gráficos de los juegos. Es una historia autoconclusiva, bien hilada que te transporta lejos de la realidad cotidiana. A través de un tipo corriente, nos enseña que cualquiera puede ser el protagonista de una gran aventura. Una oda a la imaginación y a los sueños, a la valentía y a la inteligencia.

Solo por la banda sonora y la estética ya merece la pena. Además, la inocencia que transmite el protagonista te ayuda a empatizar con él, queriendo incluso que viva aventuras. Con solo la escena inicial quedas prendado del juego, siendo una sorpresa constante las ideas presentadas durante su desarrollo. No se trata de algo convencional, sino que sorprende por su cuidado, por las estructuras donde paseamos, por sus fondos trabajados y su música mágica. Incluso los enemigos transmiten cariño.

Este juego es la prueba de que una buena idea muchas veces es más efectiva que un gran despliegue técnico y que los juegos indie son una reserva increíble de videojuegos de calidad, permitiendo fomentar la creatividad de los desarrolladores. Fuera de tendencias y modas, siempre existen algunos productos atemporales que calan entre el público. Creaks es uno de ellos.

Creaks

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Creaks es una excelente aventura de puzles y plataformas que permite dar rienda suelta a la imaginación.

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Raquel Cervantes

Periodista de videojuegos. Streamer y portadora de la Llave Espada.

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