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Panzer Paladin – Análisis Switch

Acción, robots y demonios en un estilo muy retro

Por aquellos lejanos años 70’s y 80’s, los mecas o mechs dieron un gran salto a la fama. Gran parte de la animación japonesa de esa época se enfocó en ese género. Así mismo, por ahí de 1987 salió a la venta Mega Man, el primer juego de la homónima popular franquicia. En 1999 llegó el primer Castlevania, y entre 1985 y 1999, muchos jugos del mismo estilo fueron lanzados.

Panzer Paladin bebe mucho de los dos títulos anteriormente mencionados, sin embargo, como el nombre del estudio que desarrolló este juego, Tribute Games, no solo a ellos rinde tributo. Esta aventura desarrollada por el estudio canadiense, es un gran homenaje a los juegos noventeros y el anime mech de los setentas. Una combinación que no podía salir mal. Comencemos con este análisis para Nintendo Switch.

Panzer Paladin juego se desarrolla en algún punto del futuro. Flame es una androide encargada de pilotar al Paladín, un robot de rescate, y se ve inmiscuida en la defensa de la Tierra después de una invasión. Las fuerzas de Ravenous, sedientas de sangre, han llegado para declarar la guerra. Nuestro dúo es la última defensa de la humanidad, aunque no seamos guerreros naturales, somos un equipo de rescate y el mundo necesita ser salvado.

Será a través de pequeñas secuencias animadas que nos cuenten la historia. El estilo de anime nos puede recordar mucho al estilo utilizado en los setentas y ochentas. Lo cual queda muy bien, pues te mete de lleno en el sentimiento retro que trata de transmitir el título.

Flame, con su personalidad positiva, no teme defender al planeta

Justo podemos notar en el diseño del paladín las similitudes con las series anteriormente mencionadas, pues es un robot tosco y resistente. Tiene una armadura, espada y escudo que señalan la inspiración en Gundam y Mazinger Z. Si miramos a Flame, tiene el cabello curvado y una cara redonda, típica del dibujo japonés de los 70’s.

A lo largo de todo el globo terrestre, once armas se han diseminado, adoptando a once entidades espeluznantes. Entre los bosses a vencer nos encontramos a Baba Yaga, Medusa, un Gashadokuro o al señor de los muertos, Mictlantecuhtli. Cada uno de estos jefes representa una de las armas creadas por Ravenous y nuestro deber es eliminarlas.

Algunos de los bosses a los que deberemos enfrentar

Bajo esta premisa sencilla, como lo eran los juegos de la época a la que evoca el título, se desarrolla nuestra aventura. Sin embargo, algunas sorpresas son rebeladas en la recta final del juego, algo que le da mucho sabor a la conclusión de esta aventura. La historia esta bien contada y debido a su naturaleza, no busca profundizar en algo en particular, solo es entretenimiento puro.

En lo que respecta al gameplay, todo se puede resumir en que es sencillo pero efectivo. El juego no busca revolucionar el género, se limita a ser bueno y ser dinámico. Algo que si le da una capa extra al juego es la capacidad que se le otorga a Flame de salir del Paladín. Esta mecánica tiene mucho potencial, por eso es lamentable se explote al cien por ciento en la recta final del juego donde tenemos más zonas de juego exclusivas para la piloto, ya que en el resto del juego estas zonas son muy limitadas.

Flame cuenta con una cadena con la cual podrá atacar, colgarse de algunos lugares y rellenar la energía del Paladín

Pero como ya sabemos, el género de plataformas en 2D tiene como uno de sus principales pilares el diseño de niveles y Panzer Paladin no decepciona en ese aspecto. Entre los once niveles principales encontramos hermosos paisajes recreados con el diseño de los 8 bits. Podemos ver a lo lejos el Monte Fuji o al imponente Kilimanjaro. Tendremos de fondo al trío más famoso de pirámides en Egipto y a los barrios de New York.

Sin embargo, no solo el arte brilla, ya que los retos presentados por cada nivel nos pondrán a prueba y nos encontraremos muchas veces perdiendo por nuestra torpeza más que por nuestra incapacidad al enfrentar a un enemigo. En cada nivel, tendremos dos check points, que nos permitirán reaparecer en ellos al morir. En el primero de ellos, siempre y por regla del juego, nos enfrentaremos al Horseman, un centauro que tratará de vencernos y que al terminar con el nos otorgará un arma aleatoriamente. En los ajustes del juego, podemos modificar si queremos que salgan armas hechas por la comunidad, por nosotros mismos o las recomendadas por el estudio, al vencer al Horseman.

Interiores y exteriores serán nuestros escenarios de juego

Un punto importante a destacar es que si esperas que este juego sea uno corto en duración, quizás te lleves la sorpresa que yo me llevé, pues terminé jugando 18 horas. Me llevó todo ese tiempo jugar el juego base, pues aún no he terminado el modo Remix en el que los desafíos son más intensos. Tampoco terminé el modo Torneo en el cual nos enfrentamos uno a uno a los jefes finales de cada escenario. Así que fácilmente jugareis unas 20 horas. Nada mal ¿No?

Musicalmente hablando, Panzer Paladin es todo lo que recordáis con cariño de los scores musicales de los juegos en 8 bits. Ritmos pegadizos y repetitivos, con variaciones en cada escenario que no vuelven cansada a la música. Me encontré amando la música en 8 bits, cosa que me sorprendió pues en realidad no la recordaba con mucho cariño, pero la pieza referente al Horseman me ponía la piel de gallina cada que sonaba.

En el modo Remodelado, encontraremos más dificultades para salvar al mundo del ejercito de Ravenous

Como arma principal tendremos a las espadas, y vaya que si nos encontraremos muchas y de todas las formas por el camino. Es muy gracioso y agradable ver el ingenio con el que contaron los desarrolladores, pues podremos ir repartiendo golpes con espadas con la figura del fontanero más popular del mundo, Mario. También nos podremos encontrar con sables de luz y paletas de hielo ¡O hasta con una Switch!

Esta mecánica es explotada al máximo por el juego, ya que permite al jugador diseñar sus propias armas en su modo Herrero. Y aunque estamos limitados a cuatro colores, tenemos flexibilidad para hacer cualquier diseño que se nos ocurra, nuestra imaginación es el límite. Pero la diversión no termina ahí, pues al parecer nuestros diseños pueden salir de manera aleatoria en las partidas de otros jugadores. Con lo cual crea una enorme red de armas esparcidas por todo el mundo, ya imaginaréis la cantidad de obras que pueden salir de este modo de juego.

Así es el modo Herrero, donde podremos forjar nuestras propias armas

Si queréis algo para regresar a vuestra infancia, o a aquella época en la que el videojuego era algo más sencillo, pero no por ello peor, Panzer Paladin es una gran compra.

Además, tenemos un montón de contenido extra con el modo historia Remasterizado para hacerlo más retador. Tenemos el modo Speed Run para los amantes de la velocidad. También tenemos el modo Torneo y el modo Herrero, por lo que hay mucho con que entretenerse. A lo anterior le podemos sumar su filtro en CRT y CRT curvado, para sentirse aún más retro.

Mi valoración para este juego precisamente sería lo comentado anteriormente, una muy buena compra. Realmente me sorprendió y me hizo recordar mis primeros pasos en el gaming cuando jugaba al Mega Man. Por lo que si aún estáis pensado en adquirir este título, ya sea por la nostalgia o por curiosidad, no lo dudéis más.

Panzer Paladin

Recomendado - 8

8

Recomendado

El sentimiento de nostalgia no es lo único que vale la pena en el juego. La gran cantidad de contenido y lo divertido que es el título valen mucho la pena.

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César Aguirre

Cuando no estoy estresado por algún examen, estoy jugando o escribiendo algo. Estudiante de Física y demente super eminente. Mi primera frustración gamer fue con Hércules contra el maldito centauro.

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