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Trackmania: de vuelta al estadio

Como en un loop, unas veces estás arriba, y otras abajo

El fenómeno Trackmania viene de lejos; el primer título de la serie se lanzó en 2003, pero creo que fue en la entrega free to play Trackmania Nations donde su popularidad explotó. A partir de ahí hemos tenido entregas constantes, aunque quizás muy fáciles de confundir entre unas y otras. Entre secuelas, episodios, remakes y versiones definitivas no es fácil decidir con qué quedarse. Y para despejarnos las dudas (¿o plantear más?) llega Trackmania, así, a secas, sin coletilla, sin número y sin año.

En teoría llega como juego gratuito. No lo llamo free to play porque aquí no hay microtransacciones, tampoco digo que es un juego gratis porque tiene modelo de suscripción. Un modelo de suscripción que para explicarlo hace falta una tabla más larga que muchas de las pistas del juego. La cosa es que, aún si jugamos de gratis, tenemos acceso a bastantes partes del juego, y si solo tenemos curiosidad por saber qué es eso de Trackmania y porqué lleva años funcionando con prácticamente la misma fórmula, nos bastará con eso.

El «problema» de Trackmania es que no hay Trackmania malo. Normalmente, los problemas reales de la serie se encuentran fuera del juego en sí: el modelo de negocio, los modos de juego, el rendimiento, la interfaz… Y esta última iteración de la franquicia tiene un poco de todo.

Para empezar, me cuesta entender porqué se ha decidido por un modelo de negocio por suscripción, que aún siendo complicado, me parece relativamente generoso con el consumidor. Y es que en un momento donde en las mecánicas de engagement y los pases de batalla inundan cualquier juego, me extraña que la gente de Nadeo no haya tirado por ahí, y haya optado por un modelo de suscripción, cada vez más en desuso. Encima uno tan, tan complicado, todo ello para un título que debería ser lo más instantáneo y directo posible.

Pero una vez que saltamos a la pista nos olvidamos de pases de batalla, suscripciones, ediciones starter y demás se nos olvida apenas le damos al acelerador. Porque Trackmania sigue siendo Trackmania. Sigue siendo un juego directo, arcade y divertidísimo, que siempre nos anima a jugar una partida más. Es un placer poder bajarse el juego de forma gratuita y estar en la pista compitiendo por el mejor tiempo. Pero tampoco es nada nuevo, ya lo hacíamos hace muchos años con Nations, y tampoco este reboot de la franquicia nos trae nada revolucionario. Sí, tenemos más superficies sobre las que correr y más piezas con las que jugar en el editor, pero da la sensación de que se ha desarrollado en una especie de vacío en el que no se han aprendido las lecciones sobre la progresión del jugador o nuevos modelos de negocio. También creo que el rendimiento podría estar un poco más afinado, porque de vez en cuando hay alguna ralentización que no se explica muy bien, y Trackmania es uno de esos juegos que, o van a 60 frames (como mínimo), o no funcionan.

El editor, parte central de Trackmania, no se ha ido a ningún sitio

Todo esto me lleva a considerar este último lanzamiento de Nadeo como una especie de Early Access. Da la impresión de que le queda mucho trabajo por delante. Los menús creo que son muy mejorables, y dan la sensación de ser casi un placeholder que colocaron para ver que todo funcionaba, pero se han ido quedando ahí. Además de no ser muy intuitivos (yo no he sido capaz de llegar hasta las opciones de vídeo usando solo el mando, y he tenido que tirar de teclado y ratón para ver el menú de opciones, por ejemplo), tienen cierto toque de baja resolución y de poco cuidado.

Como más sentido le veo a este Trackmania en su estado actual es como una especie de desarrollo abierto, donde afinar todo el paquete, desde el propio modelo de suscripción a los menús y las carreras en sí. Y aunque Trackmania siempre haya sido una serie muy arraigada al PC, por su espíritu arcade creo que encuentra en las consolas un hogar idóneo, eso sí, después de algún que otro ajuste. Ahora mismo es algo que veo complicado, porque si una suscripción ya chirría en el PC, en consolas lo hace aún más, con sus cuotas obligatorias para simplemente jugar online.

Al final, seguiremos jugando a Trackmania, porque es lo que hay que hacer cuando el juego base es tan bueno. Lo haremos con cierto reparo, sabiendo que podría haber sido mucho mejor, o mejor dicho, que seguramente será mucho mejor, porque me parece evidente que es un producto en desarrollo, aunque no lo hayan calificado explícitamente como tal, y con mucho margen para crecer.

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Pablo López "Potajito"

Traductor, videojuerguista y persona en general.

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