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Death Stranding – Análisis PC

Lo Kojima vuelve en el mejor peor momento

Precisamente en estos tiempos de «nueva normalidad», del ir saliendo de nuevo poco a poco, es la mejor comparativa para la vuelta de este Death Stranding en PC. La mayoría de fans, o al menos interesados en la primera obra de Kojima Productions, ya sabrán de la historia, mensaje y claves en general. Es justo por eso que, para quienes entren ahora a ver este análisis, no sabía la mejor manera de abordar las maravillosas extrañezas que ya están bastante desmenuzadas desde el estreno original de PS4 en noviembre de 2019 (del cual también tenemos otro análisis).

Lo principal es dejar claro que esta versión para ordenadores no es un port tal cual. Incorpora un nuevo modo muy difícil, en exclusiva para quienes ya se pasaran el juego y quieran un reto jugable, un modo foto accesible desde el minuto uno en la tecla F8 y, para aprovechar la ocasión, una potente mejora gráfica increíbles gracias al DLSS 2.0 de nvidia RTX, que básicamente optimiza los frames por segundo sin sacrificar un ápice de resolución nítida, pudiendo ir a en 4K y más de 100 fps. Death Stranding en PC es un portento gráfico, cada captura de pantalla puede ser perfectamente un cuadro que enmarcar.

Si eres fan del modo foto, créeme, lo vas a pasar teta por aquí

Además, esta versión cuenta con un crossover con Half-Life y Portal, los cuales encuentran un hueco en el propio universo de Death Stranding. Aglomera un conjunto de misiones secundarias no consecutivas para obtener recompensas relacionadas con sendos títulos de Valve (por ejemplo, las gafas de Gordon Freeman) y la propia empresa (por ejemplo, la válvula en la nuca, logotipo inconfundible de la desarrolladora de Gabe Newell); Es un guiño, pero un guiño que entrelaza estupendamente con la temática de conectar a las personas.

Ser mochilero es agotador, hasta diría que cargante, pero incluso cuando en el viaje no ha ocurrido nada, el simple hecho de haber llegado a un lugar es reconfortante. Para un fan del worldbuilding, los cimientos que hacen que un mundo rote por sí mismo, Death Stranding es todo un caramelito desde bien pronto. La historia es larga, y largo también es el tiempo que se toma Kojima Productions en mostrar innumerables puntos hasta hasta que, a partir de aproximadamente el capítulo 4, estas pequeñas bolas de información empiezan a juntarse para dar a luz un entramado de subtramas que convergen en Sam.

Cada personaje es más excéntrico que el anterior, ya sea por diseño o personalidad, y están cargados de un simbolismo tan sutil como la de un forense que ahora estudia a los BB se llame Deadman. Y por estas cosas, entre otras, se quiere a Hideo Kojima. Todos los principales son bastante habladores, pero el menos abierto es precisamente Sam Porter, el protagonista, que se muestra reservado, introvertido y consumido por su trabajo de portador. Como buen protagonista, sus aliados le apoyan en todo lo posible y posee varios poderes poco comunes que le ayudan a moverse en la peligrosa superficie, cuna de mortíferos EV, terroristas, lunáticos y ráfagas de declive. Pero, lo que lo vuelve tan especial es precisamente que rehuye de todo esto. No le importa. No es más que un currelas, o al menos así es como él se ve. Pero entonces pasa el punto de inflexión, más pronto que tarde, y las circunstancias le llevan a actuar como el héroe que no es.

Sam es quien más se mueve por el mundo y tiene a mano información de las mentes más brillantes que quedan

Es interesante seguir esta historia a través de un hafefóbico como él, persona que sufre un miedo irracional a ser tocado, considerando un ataque exagerado a su espacio personal cualquier contacto físico. En realidad, Sam está pocas veces en persona con ninguno de los habitantes que resta en la EE. UU. recientemente postapocalíptica. Lo más irónico es que su misión bajo encargo de Bridges es unirlos a todos una vez más. ¿Cómo? A simple vista es ciencia ficción de la buena, tecnología ultra avanzada resultado de experimentar con una nueva naturaleza, pero al mirar detenidamente, estamos haciendo una gigantesca mezcla Correos/Facebook.

El país debe conectarse de nuevo a través de mensajería, de comercio justo, de apoyo social y de caridad. No es tan idílico como suena, ya que al entrar en la red de Bridges, a cambio das información privada y personal a una entidad privada que se hace pasar por pública. Vamos, un jaleo que cada base debe considerar, cada uno respondiendo diferente a la propuesta y aportando su talento a la comunidad si decide unirse.

Death Stranding es también una amalgama de dualidades, una quimera de diferentes partes temáticas, amenazante, pero que en conjunto obran una criatura extraordinaria. Kojima Productions lleva el término conexión a su máximo exponente: espíritu y cuerpo, vida y muerte, personas individuales y país. El mensaje es alto, profundo, quizás algo truncado y muy grandilocuente. Sobre todo, es satisfactorio comprobar cómo las idas de olla de Kojima van encajando.

Y hablando de términos, hay unos cuantos demasiados en el juego: repatriado, DOOMS, red quiral, odradek, quiralio… Todos ellos quedan perfectamente documentados por cinemáticas, archivos y memorias según vayamos reuniendo objetivos y encontrando secretos, logrando capas de lore aun más interesantes. Pero al tratar tantos elementos no puedo evitar pensar que estoy viendo el resultado de un brainstorming en el que no se ha descartado casi nada. A pesar de esto, son ideas interesantes, unas más necesarias que otras para ser sincero, y dosificadas lo mejor posible.

Incluso en secciones avanzadas, Death Stranding sorprende con alguna particularidad nueva

Lo peor (o mejor) de todo esto es que esta confusión es parte de la ingeniosa narrativa del juego. El sentido es que incluso los mayores expertos de la materia Death Stranding desconocen la inmensa mayoría de los fenómenos asociados, véase La Playa, la red quiral o los BB. Todo estrechamente atado a un protagonista que, como el jugador, desconoce su origen o funcionamiento, y sirve de conejillo de indias perfecto con el que experimentar.

Recordemos que el propio Hideo ponía un factor para promocionar si primera obra como fundador de Kojima Productions: un nuevo género stranding-like. El Sistema de Hilo Social (o Social Strand System) es, a nivel esquemático, un multijugador asincrónico en el que los jugadores pueden ayudarse indirectamente. Es una función que este videojuego explota al máximo tanto por su narrativa como por su jugabilidad, y pese a ser tremendamente original, todavía es demasiado pronto para afirmar que reúna la suficiente base como para considerarlo un género nuevo que otros estudios podrían adoptar.

A parte de esto, Death Stranding coge de bastantes géneros y les da su toque para enfocarlo hacia la narrativa. Esencialmente sería un juego de aventuras contemplativo y muy cinematográfico, pero con sus pequeñas nociones de acción, sigilo, shooter y supervivencia. Tantas mecánicas funcionan de perlas gracias a un mundo semiabierto en el que la exploración no importa tanto como el hecho de planificar los viajes de punto A a punto B, justo lo contrario de otros como The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que siempre tiene alguna cosilla que compartir. Hay principalmente tres cosas interactuables (bases, materiales y enemigos), y es normal que sea así, ya que la superficie es un páramo.

Para agarrar la carga en las manos, se mantienen los gatillos, o en el caso de teclado, con los clics del ratón

Como es esperable, moverse por estas tierras cuasi desiertas no será tarea fácil. Menos si te echas 80 kilos a la espalda. El aspecto mecánico más logrado es, sin duda alguna, el sentido de moción. La inclinación del terreno, el cauce de los ríos, el viento, la lluvia, el cansancio, la repartición del peso; Todo influye en el movimiento de Sam, haciendo de Death Stranding el simulador de senderismo más realista que haya tocado nunca. Puedes notar que cada paso tiene su propia energía cinética, que correr cuesta abajo en línea recta es sinónimo de peligro, pero si vas en zig zag se vuelve más fácil, como en la realidad. Además, el control con teclado y ratón es soberbio, mejorando muchísimo la conducción y la precisión de las armas de fuego.

Parte del encanto del viaje es precisamente eso, que te centres en los encargos por muy tediosos que puedan ser a nivel jugable. Los paisajes son impresionantes a la par que desoladores, desde montañas hasta riachuelos, erosionados por las turbulentas lluvias y moldeadas por los actos de los EV. Por una parte, está la naturaleza rocosa y climatología extrema rollo Islandia, por otra, la ciencia ficción típica con alta tecnología punta y seres de otros planos existenciales.

Death Stranding es, y creo que siempre será, el buque de la relativamente nueva Kojima Productions. Una mezcla excelente de gran seriedad, pseudociencia futurista estilo hollywoodiense, términos exageradamente técnicos y poéticos y pequeñísimos detalles humorísticos sacados de serie; Todo totalmente cohesionado en un mundo original como el de un sistema nervioso y coherente al mensaje de un juego que tarda adrede en creer en sus propias convicciones.

Al principio con miedo a que automatizara las tareas, pero la variedad de encargos y rutas posibles hace que te intereses con cada nuevo encargo. El camino no siempre será el mismo

«De relax con el nene 8-)»

La obra semiperfecta que lleva el camino del héroe destinado a vencer o del soldado estadounidense patriótico a un nivel más cercano al del antihéroe pragmático y derrotado. Sam Porter Bridges es un mandao que se le da bien su trabajo, pero todo queda superado por un solo y enorme rasgo definitorio: su autosacrificio, el acto más noble del héroe. Sin importar sus motivos ulteriores, no existe gesto más heroico que ese. Cuando me quise dar cuenta, Sam Porter Bridges se convirtió en uno de mis protagonistas favoritos del videojuego. Tiene el lado serio y fóbico, pero también participamos con su lado más infantil y desenfadado en sus momentos a solas con BB-28. Arriesga continuamente su vida no por sí mismo, sino alguien importante que le cuesta acordarse. Y no paran de recordarle que es una leyenda viva de la nueva historia y la última esperanza de conectar a la humanidad. Es más pesado su sino que los paquetes que transporta.

Death Stranding

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Como en el senderismo, no es divertido el hecho de moverse por campos, menos con carga. El meollo es saber que puedes con ello y lograrlo por todos los medios. El título de Kojima reúne una historia larga cargada de emociones que tardan en dar a luz, y esa es la auténtica belleza de Death Stranding.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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