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Brigandine: The Legend of Runersia – Análisis Switch

"Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar." Sun Tzu - El Arte de la Guerra

Que en estos tiempos tan marcados por grandes títulos RPGs como Persona 5, Dragon Quest XI, o Final Fantasy VII Remake, una obra como Brigandine consiga hacerse hueco entre ellos es un logro por sí mismo. Y es que este no es un RPG al uso, sino un Strategy RPG (SRPG) en la línea de títulos como Final Fantasy Advance, Advance Wars, la indisputable saga líder Fire Emblem, o incluso Civilization (pero sin los elementos de construcción y manufactura de este último).

Tras muchos años desde el estreno de este titulo en su versión para PSX (1998), Matrix Software ha decidido lanzar una versión pulida y mejorada de la anterior entrega de ATLUS, dispuesta a mostrar los límites de este género y cuánto puede Brigandine dejar su impronta en un sector que ya cuenta con sus propios buques insignia. ¿Lo habrá conseguido?

Y lo cierto es que, al menos en lo que respecta a su trama, Brigandine no ha modificado apenas nada respecto a su entrega original. La historia transcurre en Runersia, una región forjada en la magia. Desde antaño, sus habitantes han visto cómo la tierra estaba imbuida del poder del maná, y han buscado la forma de aprender a controlarla. De entre todos ellos, solamente algunos consiguieron canalizar este poder hasta el punto de poder invocar criaturas extraordinarias totalmente fieles a sus órdenes. A estos usuarios del maná se les llamó Rune Knights, y durante mucho tiempo estuvieron enzarzados en violentas disputas por el poder, pero esto llegó a su fin con la llegada de los Brigandines, cinco joyas que su interior guardaban cristalizado un fragmento de maná puro y que conferían a cualquier objeto que se adhiriesen (y a su portador, claro) un poder incomparable. Desde ese momento Runersia se dividió en seis regiones diferentes, quedando cada una de ellas al custodio de un portador de Brigandine. Pero ahora los conflictos vuelven a sucederse cada vez más, y es necesario de un líder que unifique a todos los territorios y ponga fin a las hostilidades. Como reza el dicho: «Si quieres la paz, prepárate para la guerra».

Con esta premisa nos pondremos al frente de una de las seis regiones que se disputan Runersia (cada una con sus ventajas y desventajas respecto a las otras) e iniciaremos nuestra conquista del resto de territorios. Si bien al principio la historia será un poco escueta (conocer al líder de nuestra región, sus motivaciones y poco más), esta irá cobrando fuerza a medida que avancemos y comiencen a forjarse vínculos con las otras facciones. No alcanza el nivel de las relaciones entre los personajes de Fire Emblem, pero sí se aprecia por ejemplo en la diferencia a la hora de tratarse entre dos personajes de regiones vecinas o remotas, que muestra un poco del pasado de ambas; o también en aquellos momentos en que algún personaje tenga una interacción específica con otro que nos haga sentir que son personajes reales, con historia. Pero exceptuando estos dos aspectos, el resto de la historia tiende a ser bastante previsible.

Escogeremos a un lider de entre una de las seis casas que gobiernan Runersia con el único objetivo de poner fin a la Guerra Civil que se avecina.

Pero a pesar de las lagunas que pueda tener la trama, el auténtico peso de Brigandine recae en su apartado de ideas y mecánicas a la hora de hacernos sentir un estratega militar. Para empezar, este título cuenta con un elemento que no había visto nunca hasta ahora: Límite de Tiempo de Conquista. Según empecemos a jugar, se nos ofrecerá escoger entre un modo Normal y otro Fácil (el Difícil no se desbloquea hasta haber completado la campaña una vez), que, aparte de sus diferencias respecto a la inteligencia de la IA, determinará el tiempo límite que tendremos para unificar todos los territorios de Runersia bajo nuestra bandera. Ya de base esta me parece una idea genial para un juego de conquista global, así como un brillante golpe de efecto al jugador acostumbrado a jugar sin ninguna sensación de prisa, que ahora se verá ante la premisa de que cada decisión cuenta y que debe pensarse bien cada jugada antes de llevarla a cabo. Toda acción debe girar entorno a un plan mayor, razón por la cual este juego ha cuidado cada componente de las batallas. Para empezar, estas no son inmediatas, sino que están divididas en dos fases diferentes.

La primera es la Fase de Preparación, un momento de alto en el camino para que el jugador se detenga a comprobar el mapa del mundo y evalúe las fuerzas sobre la mesa en ese instante (tanto las nuestras como de los adversarios). Esta es una fase algo tediosa al principio por la cantidad de elementos que la componen, pero esencial si queremos dominar Runersia, ya que pueden hacerse muchas cosas pero no siempre interesa hacerlas todas. Nuestras tropas principales serán los Rune Knights de nuestra facción (y de las que vayamos anexionándonos conforme avancemos), pero el verdadero grueso de nuestro ejercito serán nuestras invocaciones. Ambos tendrán los atributos estándares de cualquier RPG (Vitalidad, Ataque, Defensa, Magia…), así como un nivel y una equipación, que podremos modificar en esta primera fase. Así pues, durante la fase de Preparación podremos reorganizar a nuestros Rune Knights por nuestros campamentos, reforzar sus filas con nuevas invocaciones, o reforzar las ya existentes mediante nuevas equipaciones o enviándolas a quests secundarias para que consigan experiencia.

Y después tendríamos la Fase de Combate, que sería la fase en la que nuestras tropas y las de nuestros rivales se mueven hacia un campamento enemigo para tomarlo. Si el campamento no cuenta con ningún Rune Knight para defenderlo, este caerá inmediatamente, y si lo hay entraremos en Batalla. Las Batallas en Brigandine se producen sobre amplios tableros divididos en casillas hexagonales en los que se repartirán nuestras tropas, y que cuenta con varias modalidades de paisaje (bosques, llanuras, pantanos, montañas, etc.), cada uno de los cuales otorgará un bono de campo a criaturas afines con el mismo. Una vez en este mapa nuestro objetivo será: Acabar con todas las unidades enemigas o Tomar la fortaleza que custodian, todo ello de nuevo dentro de un límite de turnos. De nuevo, este contrarreloj nos hará preguntarnos si nuestras unidades están lo suficientemente preparadas para conquistar ese campamento, o si necesitan invertir más tiempo en misiones que les den experiencia, o campamentos más sencillos. Como podemos ver, Brigandine cuenta con mucha estrategia en todos sus apartados, pero luego combate en sí tira a lo simple… Carece de ese sistema sencillo pero eficaz que podemos ver, por ejemplo, en Fire Emblem, y sus personajes no se salen de los modelos estándar de cada clase, osea que tampoco es que tenga una impronta destacada.

Y ya que tocamos el apartado gráfico es mi deber deciros que Brigandine: The Legend of Runersia es un regalo para la vista. Con la salvedad de los modelados para el combate, que insisto en que me parecen muy poco acabados, lo que han hecho los ilustradores con este juego es realmente destacable por cómo consiguen esa combinación de la fantasía occidental y nipona tan espectacular. Tanto el diseño de personaje como las composiciones que se muestran en varios momentos de la campaña son impresionantes, y destaco por ello el trabajo de Yuta Koyano, Jin Tamura y Raita Kazama. Y, por supuesto, la banda sonora compuesta por Tenpei Sato (quien ya trabajó en la entrega de Brigandine para PSX y posteriormente en multitud de videojuegos como la saga Disgaea) también merece de un gran reconocimiento por la forma en la que ha sabido encajar y representar el espíritu de cada una de las facciones de Runersia en la escala musical. La rectitud que transmiten los temas del Sacro Imperio de Gustava, con sus temas en forma de marcha militar, se contrarresta frente a los de la Unión de Islas de Mirelva y el espíritu de aventura que transmiten. Es una pena que dos aspectos tan sobresalientes dentro del juego no hayan tenido su plasmación con algunas cinemáticas que sacasen a relucir todo su potencial.

Tengo que reconocer que, si bien en principio escogí este título para analizar porque esperaba una experiencia similar a la de otros títulos como los mencionados al principio de este análisis, Brigandine ha conseguido quedarse conmigo por todos los elementos disrruptores que le separan del resto de títulos pertenecientes al elenco de SRPGs. Y es que aunque los combates se me hayan hecho un poco cuesta arriba, el cómo este juego me ha hecho detenerme en cada turno para repasar mis planes de conquista sin con ello verme expuesto me han ganado por completo. Me he sentido dentro de una de esas escenas en las que un Consejo de Guerra repasa silenciosamente un gran mapa con figuras representando sus unidades, con la tensión de no saber del todo si el próximo movimiento es realmente el más adecuado. Y aunque en un principio me sentí algo abrumado por la cantidad de elementos con los que te bombardea el Tutorial, a las cuatro o cinco batallas ya sabía navegar perfectamente por el menú de cada fase y cómo organizar mis filas. Es más, diría que son precisamente todos los detalles a tener en cuenta que al principio me saturaron los que han logrado esa sensación de inmersión que tanto valoramos en un juego de estrategia.

Y esto último puede que sea solo cosa mía, pero esa unión del acabado visual y el diseño de personajes me ha cautivado por completo. Ahora mismo estoy por mi segunda campaña en Brigandine, y no descarto empezar otras en el futuro con el resto de facciones para descubrir lo que me he perdido hasta ahora. Además recomiendo muchísimo la compra para quienes tengan una Nintendo Switch, ya que sin duda la portabilidad es un elemento que juega totalmente a favor de Brigandine, permitiéndote pausar el juego en cualquier momento mientras vas de un sitio a otro mientras (en segundo plano) repasas cuál debería ser tu próximo movimiento.

Brigandine: The Legend of Runersia

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

El título contiene todos los elementos de un buen SRPG, tanto habituales como insólitos, y consigue que el jugador se sienta inmerso al 100% en la Campaña. Su apartado audiovisual es muy notable en todos los aspectos salvo los del combate, que deberían haberse pulido más.

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Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯

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