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La crítica de Persona 5 Royal al sistema judicial japonés

A través de Sae Niijima

El siguiente artículo contiene spoilers de la historia de Persona 5 Royal.

Llegado un punto de la trama de Persona 5 Royal, nos veremos obligados a lidiar con el palacio de Sae Niijima, la fiscal encargada de llevar el caso de los Ladrones Fantasma. En el enfrentamiento final, ella espeta la siguiente frase al grupo protagonista: “el juicio es un juego y la fiscalía es quien prepara la mesa, perder es inadmisible”. A nadie se le escapa que dentro del análisis sociológico que realiza el juego, en ese arco está aludiendo a las controvertidas cifras del sistema judicial japonés, ese tan conocido 99’9% de sentencias de culpabilidad que tantas miradas de desconfianza genera.

Cuando llegué a este punto, recordé la cifra y di por sentado que el juego estaba realizando una crítica directa al poder judicial japonés. Pero sentía que no entendía el significado real de dicha crítica, ¿se están condenando inocentes?, ¿se trata de un sistema corrupto en busca de cifras que alcancen una aparente perfección?, ¿cómo es posible que porcentajes tan elevados de culpabilidad se sostengan durante tanto tiempo? Tras documentarme un poco sobre el tema, no puedo decir que haya dado con las respuestas, pero por lo menos, creo entender un poco mejor por dónde pueden ir los tiros.

De entrada hay que tener en cuenta que la justicia criminal japonesa adquirió su actual funcionamiento, el adversarial (el clásico sistema de juez dictaminador, fiscal como acusación y abogado defensor del acusado) tras la segunda guerra mundial. Antes de eso, el sistema imperante era el inquisitorial, en el cual la acusación partía del propio juez (algo procedente de la época del periodo Edo, 1603 – 1868). Este hecho genera que la interpretación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal japonesa esté sujeta a un conflicto constante entre la perspectiva inquisitorial y la adversarial, tal y como comenta Muraoka Keiichi (profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Hakuo) en una entrevista para el medio Power News, transcrita por el portal nippon.com:

 «…en la interpretación del articulado de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, así como en la forma de aplicar del sistema y otros aspectos, hay muchos puntos en los que se evidencia ese conflicto de principios o de filosofías entre lo inquisitorial y lo adversarial. Y esta es la razón de que, cuando hablamos del adversarialismo japonés de hoy en día, a veces se acuda a la expresión “pseudoadversarialismo”.»

A lo largo del título, gracias a los momentos en los que podemos observar la vida doméstica de las hermanas Niijima, asistimos a varias conversaciones entre Sae y Makoto. En estas, el juego se ocupa de dejarnos claro el estrés y la presión a los que se encuentra sometida la cabeza de familia. Estar a cargo del caso de los Ladrones Fantasma es el hito de su carrera profesional, pero ella no tiene nada tangible a lo que acogerse para presentar una acusación formal. Al principio porque no sabe quiénes son, y cuando se encuentra ante el propio líder de la banda, porque no tiene pruebas que incriminen al resto. Y eso es algo inadmisible en un sistema judicial como el japonés.

Una de las diferencias más importantes que este tiene con respecto al funcionamiento de los sistemas occidentales más conocidos, es a la vez uno de los motivos principales que sustentan las cifras antes mencionadas. En Japón, la fiscalía cancela en torno a seis de cada diez casos investigados. Esto quiere decir que solo se presentan a juicio menos del 40% de los casos que se empiezan a investigar. La situación viene motivada por el alto margen de maniobra con que cuenta su fiscalía, que prácticamente puede abrir y cerrar casos a su antojo. Pero, ¿por qué cerrar seis de cada diez casos? Ahí entra en juego la percepción cultural del asunto, algo que también comenta Muraoka en la entrevista mencionada anteriormente. Si tomamos como ejemplo un país como el Reino Unido, veremos que la fiscalía tiende a formular la acusación cuando estima que las probabilidades de obtener una sentencia de culpabilidad superan el 50%. Este hecho, desde el entorno del derecho japonés, suele contemplarse como una chapuza. Lo que deriva en que solamente se presenten acusaciones formales cuando el equipo piensa que cuenta con las suficientes evidencias como para garantizar, con total seguridad, que el acusado va a ser declarado culpable.

Si tenemos esto en cuenta, la creencia errónea de que en Japón es fácil que condenen por error a un inocente, da un giro de 180 grados y nos deja en el lado opuesto. Estas cifras, al final, también hablan de culpables que quedan libres. El dilema moral es interesante ya que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, la acusación necesita estar totalmente segura de su investigación, si no esta es desechada. Lo que en última instancia, viene a significar que la fiscalía ejerce también de juez, pues al final, si un caso es presentado habrá un culpable, y si no hay pruebas suficientes, el caso no saldrá adelante y el supuesto criminal quedará libre, sea o no culpable. Esto representa uno de los principales debates que existen en Japón en torno a su sistema de justicia.

 Y es que ya lo dijo Sae: “El juicio es un juego y la fiscalía es quien prepara la mesa, perder es inadmisible”.

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David Oña

Con videojuegos en mi vida desde la más tierna infancia. Disfrutando de aprender cada día un poco más y consciente de una sola cosa, en la percepción de una obra no existen verdades absolutas. Jugar, debatir y disfrutar.

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