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One Step From Eden – Análisis PC

Pasito a pasito, suave suavecito, nos vamos al Edén, poquito a poquito

Muchos indies apuestan por hacer mezcla de mecánicas nunca vistas juntas para llamar la atención. Esta combinación da lugar a títulos muy originales y, sean mejores o peores, sirven como una base nueva para muchos juegos nuevos. En la batidora puede haber shooter con un poco de RPG, o puede que sean aventuras con puzles y secciones con simulador de citas. Hay de todo y cada vez veremos combinaciones más locas que las anteriores.

One Step From Eden sería un buen ejemplo del tipo de videojuego que hablo, mezclando, y no estoy bromeando, roguelike, acción, bullet hell, estrategia en tiempo real y construcción de mazo de cartas. Tener más no implica necesariamente ser mejor, pero su desarrollador Thomas Moon Kang entiende perfectamente lo que busca, concentrando todos esos géneros en un punto de partida: el sistema de combate de Mega Man Battle Network.

Capcom estrenó en 2001 la serie Battle Network para Game Boy Advance, y se hizo tan popular como para lanzar ocho entregas y lanzarse fuera de Japón. Sin profundizar demasiado, el núcleo jugable se basaba en plantear combates en casillas de 3×3 para el protagonista pegado a otro de 3×3 con enemigos, en donde ambos se pueden mover en horizontal y vertical para luchar en tiempo real, junto a segmentos de planificación por turnos en los que elegir la sucesión de habilidades que usar. Era una idea fresca, sencilla a la par que atractiva a la vista, y no es de extrañar que un alma inquieta decidiera revivir la fórmula Battle Netowk en una adaptación ingeniosa que no sabía que necesitaba de vuelta.

Echando la vista atrás, es un sistema que encaja a la perfección con las partidas cortas con generación procedural del roguelike. La historia de One Step From Eden es simple: llegar hasta la meta, las puertas del Edén, en un mundo de ciencia ficción asolado por la guerra. Empezamos con un personaje, Saffron, pero según avances se desbloquearán hasta otros nueve jugables, cada uno con un modo de juego preferente (que no obligatorio, algo que me encanta), vestimenta alternativa y dos estilos distintos.

Las partidas se centran únicamente en batallas con dos tableros 4×4, en donde la suerte y planificación al escoger magias y artefactos tiene más peso que la habilidad, y a su vez la habilidad tiene mayor importancia que la estrategia, al menos en comparación a la saga de Mega Man.

Terra luchando en el bosque

Al ganar una ronda, podremos avanzar por diferentes rutas, cada una con un evento diferente, y al sobrevivir enfrentarse a un jefe, que será uno de los otros personajes con el que no se hayamos escogido jugar. Derrotado el boss, se puede seleccionar el siguiente escenario. Repite el proceso nueve veces y a la décima estarás en frente del Edén, donde el auténtico jefe final estará esperando, y déjame advertir, es complicado de narices.

Al comenzar la primera partida en solitario te suelta directamente al meollo tras un muy breve tutorial de los controles, y desde aquí ya solo depende del jugador. En la teoría lo coges al vuelo, pero en la práctica es donde One Step From Eden saca a relucir su profundidad mecánica. Hay pistas que se agradecen, como que las magias que se vayan consiguiendo al completar una ronda o comprando a la vendedora se clasifican por grupos de sinergia, algo que se agradece desde el principio, ya que la curva de entrada es tocha.

Luego están las mecánicas internas que no se explican y descubres por experiencia, como que los jefes finales tienen cuatro fases distintas en función de en qué nivel del escenario te enfrentes a ellos, que el daño recibido mientras se barajan las cartas aumenta un 25% o que matar al conejo de los campamentos de descanso da un punto de suerte y te inicia en la ruta genocida.

Reva salvando a Saffron del combate contra Selicy
Si optamos por perdonar la vida de los bosses, estos personajes nos ayudarán durante el camino, por ejemplo, salvándonos de un golpe mortal, como el caso de la caballero Reva

Hay más de 250 cartas de magia y más de 150 artefactos; habilidades activas y pasivas, respectivamente. Se pueden conseguir a través de victorias, subidas de nivel y cofres diversos, pero aquí es donde entra en efecto la aleatoriedad típica del roguelike que puede echar atrás a más de uno. El juego lo subsana dejando que escojas, generalmente, entre tres opciones, dando mayor parte de decisión, y por tanto sensación de control al jugador. De hecho, considero a One Step From Eden un roguelike bastante atrevido en este sentido, no solo porque deja espacio a que el jugador experimente con varias habilidades, sino porque hay un factor de decisiones que conducen a finales alternativos, entre pacífico, neutral y genocida. Que llegues a ellos es otra historia, porque, ¡madre mía!

De todos los roguelike que he jugado, este es el que tiene el primer run más difícil de completar, por momentos tan demencial como el nivel experto de un Guitar Hero, y la comparación no la hago porque sí, y es que One Step From Eden tiene mucho de ritmo, de memorización de patrones y saber posicionar las notas, o en este caso, al personaje. Es el fruto prohibido de juntar un terreno de batalla limitado por casillas del RPG táctico con lluvias de ataques frenéticos y calculados a lo bullet hell.

La dirección artística en cuanto animación, artwork y modelos pixelados del elenco de supervivientes jugables es sublime. Considero un buen trabajo cuando, de un solo vistazo, puedo hacerme a la idea del tipo de personaje que tengo delante, y los 10 logran transmitir un carisma único. De verdad que adoro los diseños y cómo se han adaptado a tantos estilos.

La vendedora en la ruta genocida
Nuestras decisiones afectan a la partida: Si vamos por la ruta genocida, la amable vendedora ahora tendrá este aspecto lúgubre y los items, en lugar de dinero, costarán puntos de salud

En donde decae el apartado visual es en los escenarios, con solo seis tipos y el mismo tablero todo el rato. También hay algunos ataques que son simples o incluso con animaciones algo torpes, como las columnas de hielo o las ráfagas de aire de ciertas magias. Y tampoco es que haya demasiada variedad de enemigos y no tarda en reciclar algunos con versiones de colores como los Dragon Quest. Esto en cuanto al nivel puramente estético, pero si hablamos del lado pragmático, cumplen perfectamente su función. Cada ataque enemigo ilumina de amarillo las casillas que reciben impacto, y si son cargados, se señalizan con un cuadrado rojo que se cierra hasta que llega el golpe.

La banda sonora de STEEL_PLUS (Keisuke Hayase) también es digna de mención, y no lo podría definir mejor que como un viaje a los Mega Man Zero, la otra saga spin-off que lanzó Capcom también en Game Boy Advanced. Sintetizador futurista, guitarra y batería eléctricas e intercalación de ritmo cañero en combate y calmado en los momentos de pausa.

Gunner comprobando la carta Escopeta de su mazo
La coña de la carta Escopeta me basta para saber que la localización al español es idónea

Y como historia, lo que se dice historia, tiene más bien poca, ¡se compensa con descripciones en las cartas! Tranquilo, no tienen lore oculto, pero sí un montón de referencias a películas, canciones, memes y, sobre todo, otros videojuegos que te hacen sacar una risita.

One Step From Eden es dinámico, desde los movimientos más básicos hasta las velocidades de reacción más inhumanas. Es divertido, dejando al aire una serie limitada de sinergias estándar, pero con el suficiente cuidado de dejar experimentar al jugador con cartas y artefactos. Es progresivo, porque cada vez comprendes mejor el juego y, con cada derrota, se desbloquean más artefactos y magias más fuertes. En definitiva, es un camino rápido y desafiante hasta llegar al Edén.

Tiene un modo en solitario, pero también otros modos multijugador cooperativo y jugador contra jugador competitivo, ambos en local, que me hubiera gustado probar, pero por las circunstancias actuales de cuarentena no he podido. Aún así, puedo decir que el desarrollador planea reajustar constantemente el balanceo del juego con parches siempre que lo vea necesario; de hecho, a los dos días de estrenarse en Steam salió la versión 1.1 y hace poco se actualizó a la 1.2.

Este análisis es precisamente de PC, y tiene una muy buena compatibilidad con mods de la Workshop de Steam, aunque seamos sinceros: One Step From Eden también es carne de Switch, haciendo partidas cortas y pudiendo guardar el progreso al inicio de cada ronda.

Lea de CrossCode metida en One Step From Eden gracias a un mod de Steam
Podemos jugar con el aspecto de Lea, protagonista de CrossCode, gracias a un mod del desarrollador

One Step From Eden

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

El hijo bastardo de Slay the Spire y Mega Man Battle Network que, sin tener la profundidad de ambos, levanta su propio modo de juego original con horas y horas de partidas desafiantes, además de la posibilidad de jugar en local con un amigo/a. Resultado final: A un salto del Edén.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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