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Animal Crossing: New Horizons – Análisis Switch

Bienvenidos a vuestro pequeño trocito de paraíso

Te despiertas sonriente, sabiendo que un nuevo día te espera, lleno de visitantes, de experiencias nuevas y de paz. Sales de tu casa y el sol parece darte una cálida bienvenida. Empiezas tu rutina diaria, revisas el correo, hablas con los vecinos, recoges la fruta, pescas, cazas bichos, donas al museo, pagas tu hipoteca…y lo haces todo con tranquilidad, con calma, porque sabes que ese pequeño trozo de tierra es tu paraíso particular. Animal Crossing: New Horizons logra que lleves a cabo tareas repetitivas sin un gran objetivo en mente, y que lo hagas con una sonrisa.

Nuestra isla, el pequeño rinconcito de cielo en el que pasamos días y noches haciendo cualquier cosa que se nos venga a la cabeza, o no haciendo nada. Un lugar hermoso, con habitantes que son animales humanoides de estética cartoon, con unos gráficos que sólo transmiten calidez y que a mí me evocan a días de lluvia metido bajo una manta y bebiendo algo calentito. No sé cómo empezar a hablar de este juego a nivel artístico.

Todo lo que vemos es precioso, pero no sólo al nivel colorido y simpático que entra de primeras por los ojos, puestas de sol que tiñen de naranja el cielo y la tierra, olas rompiendo contra la playa en un vaivén arrullador, una vegetación llena de recursos pero que colorea la isla de un toque verde, rojo, blanco o azul que se agradece a la vista. Todo, absolutamente todo, pretende trasmitirte un único mensaje con su cara amable: estás a salvo aquí y siempre serás bienvenido. Los edificios de corte algo más realista no desentonan con sus habitantes, o los muebles y estructuras que creamos para decorar esa tierra que sentimos como nuestra. Todo parece estar perfectamente en su lugar.

En cuanto a su banda sonora, no hace si no reforzar este sentimiento de calidez, de estar entre amigos y de querer pasar un rato tranquilo, lejos del estrés del día a día o incluso de otros juegos. Canción tras canción, Animal Crossing: New Horizons nos recuerda que puedes tomarte tu tiempo, y que si quieres tumbarte a no hacer nada, también está bien. Pero quizás mi parte favorita sean los efectos de sonido. El rumor del mar, el viento silbando entre los árboles, los peces chapoteando o incluso mis pasos en la hierba, son el toque final para el hermoso envoltorio que rodea al título.

Gráficos Animal Crossing: New Horizons
El juego es precioso, y para poder disfrutar de su belleza contamos con un modo foto que nos permite poner filtros y marcos a nuestras creaciones

Si bien es cierto que en un Animal Crossing no hay objetivos concretos para acabar el juego, si que hay una serie de metas a alcanzar como pueden ser: pagar la casa a un mapache avaricioso (que jamás te avisa de cuanta deuda vas a acumular al remodelar tu hogar) o construir distintos emplazamientos que den vida a la isla, en el caso de este New Horizons. No es un juego de ir a terminar, es uno de alcanzar pequeños logros cada día, te los puedes proponer tú o seguir lo que Tom Nook te va diciendo. Puedes ayudar a los visitantes que vayan llegando, a tus vecinos o a otros jugadores. Quizás quieres tener una isla única, bien diseñada por ti, preciosa a la vista y lista para ser visitada por otros. O puedes dedicarte a decorar la casa de tus sueños. Nadie te obliga a hacer nada de esto, si quieres quedarte tumbado a la bartola escuchando los sonidos de la naturaleza en tu hamaca (cosa que hago a veces) adelante.

Pero para todo esto ¿con qué herramientas contamos? Están las clásicas: pala, hacha, red, caña de pescar, tirachinas, regadera y otras nuevas para poder construir caminos, puentes, escaleras de mano, pértigas y un sinfín de cosas más que nos permitirán personalizar la isla a nuestro gusto. No hay mecánicas complejas, quizás un par de “trucos” como el árbol de bayas, conseguir mucho dinero de una roca o trasplantar flores enteras, pero las cosas más básicas están claras desde un principio, desde ahí eres libre de experimentar a ver que cosas descubres en un título lleno de posibilidades.

Poder visitar islas en busca de recursos o ir a ver las de tus amigos es uno de los placeres del título. Si bien quizás sientes una punzada de culpabilidad al dejar sin nada una isla desierta (tras mi paso parecía que un huracán había asolado la zona) sabes que es necesario y que por suerte no estás perjudicando nada real, aunque te hace reflexionar un poco sobre como tratamos a nuestro planeta.

Otro punto fuerte con respecto a la personalización son los diseños. Podemos crear diferentes imágenes que servirán como diseño de camisetas, gorros, vestidos o de cuadros incluso. Así que sin tener miedo ponte a crear y enseña al mundo lo que has hecho. También está la posibilidad de escanear códigos QR y descargar diseños ajenos cuando (como yo) no eres precisamente la persona más creativa o habilidosa del mundo.

Decoración Animal Crossing: New Horizons
Poder decorarlo todo a nuestro gusto, e incluso hacer diseños que nos gusten para colgarlos de la pared es uno de los encantos de este título

Ahora viene la parte mala, porque hablar de lo maravilloso que es que puedes hacer lo que te plazca en este mundo está bien, o relatar la tranquilidad que te da, pero también hay cosas que se podían haber hecho mejor. El tema que más ampollas ha levantado es el de tener una sola isla por consola. Yo recuerdo haber jugado en mi Nintendo DS con mi hermana, compartiendo pueblo y turnándonos para jugar…y no había mayor drama al respecto, quitando la discusión puntual sobre a quien le tocaba jugar. Era una forma divertida y distinta de disfrutar del título, viendo que había hecho el otro y que se había conseguido, el pueblo se sentía más vivo así. Aquí entiendo el descontento de la gente que quería tener la posibilidad en 2020 de tener varias islas en los distintos perfiles de Switch, pero quizás no es motivo para odiar al juego tantísimo y se os abre una forma diferente de experimentar Animal Crossing.

Otro tema es la durabilidad de las herramientas, y es que el hecho de que se puedan romper no ha sido plato de buen gusto para todos. A mí personalmente lo que me molesta de este sistema es no saber cuándo se va a romper algo, algún tipo de alerta, medidor o porcentaje me habría bastado para saber cuando voy a perder mi herramienta y voy a necesitar otra, pero es una molestia, en mi caso, menor.

La imposibilidad de interactuar con ciertos objetos más allá de encenderlos o apagarlos daña mi alma, la cual  busca la utilidad más que la decoración, y me ha obligado a desechar varios objetos porque no servían (¿para qué quiero un aspirador si no puedo usarlo de ninguna manera?).

Es cierto que podría habernos dado más este nuevo Animal Crossing, permitirnos cocinar quizás, publicar tu isla para que alguien la visite sin que estés conectado (como en New Leaf) o facilitar el tema de hacer diseños con algún lápiz táctil. Pero son cosas que sólo habrían sumado, su ausencia no termina de restar puntos a un juego tan precioso y agradable como este.

Pesca en Animal Crossing: New Horizons
Todo se mantendrá igual que en otros títulos de la saga, con cambios como que las herramientas pueden romperse

Cuando juego a New Horizons me gusta ponerme retos cada día, pagar tanto de la hipoteca, entregar un número de cosas al museo, visitar tantas islas o avanzar en el desarrollo de la mía propia. Voy entrando al juego a distintas horas del día, así quizás echo una hora por la mañana y tres por la noche, con ratos salpicados en medio. Y siempre que vuelvo a mi isla lo hago con una sonrisa, me pongo cómodo y me dejo envolver por ese ambiente simpático y cálido del título. No me veo presionado a avanzar deprisa y corriendo, me gusta gestionar el día como lo haría en realidad y ver como mi cacho de tierra flotante se convierte poco a poco en un lugar dónde muchos querrían vivir.

Más de una vez, mientras cazo bichos y pesco, me sorprendo al haberme quedado mirando como se mecen los árboles por el viento, o como las nubes se van moviendo por el cielo. Mi pequeño trozo de paraíso particular donde no existen los problemas ni las preocupaciones (excepto Tom Nook y su necesidad de endiñarte hipotecas). Todo se siente vivo, cada habitante tiene una personalidad definida y única, con sus preocupaciones ante la vida y su forma de actuar. A veces los ves pescando, otras durmiendo bajo un árbol o intentando cantar. Desde Sócrates removiéndose asqueado ante la presencia de un bicho, hasta Nook bebiendo de una lata de dudoso contenido sabiendo que su vida está más que resuelta, todos presentan un encanto propio.

Mi estancia en la isla no podría haber sido más agradable, y afronto cada día con ganas de ver que va a ocurrir, a quien me encontraré de visita o que podré hacer para mejorar mi hogar. Y creo que mi presencia aquí se va a alargar durante mucho tiempo.

Pago de deuda en Animal Crossing: New Horizons
Poco a poco, día a día, vamos cumpliendo los objetivos que nos ponemos para tener la isla y el hogar con el que soñamos

Animal Crossing: New Horizons ha llegado en el momento más necesario. Tanta desgracia en el mundo como estamos viendo, se ve ligeramente paliada por este remanso de paz plagado de animales humanoides y de positividad. Si eres alguien impaciente o que necesita de objetivos muy concretos, posiblemente este no sea tu juego, o lo jugarás adelantando el reloj interno de la consola para avanzar muy rápido (quemando el título a la misma velocidad y perdiendo su encanto). Pero si disfrutáis de las pequeñas cosas, de la calma, de poder hacer lo que os plazca en un mundo que es sólo vuestro, creo que os sentiréis más que bienvenidos en las islas que vuestras Nintendo Switch encierran.

Animal Crossing: New Horizons

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Un trocito de paz y tranquilidad para aquellos que gusten de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida o de ponerse retos propios y avanzar a su propio ritmo.

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Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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