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Murder by Numbers – Análisis PC

Asesinatos, picross y una novela policíaca más actual

Es muy probable que os suene Hatoful Boyfriend, también conocido como el simulador de citas de palomas. Pues sus desarrolladores, Mediatonic, y distribuidora, Irregular Corporation, vuelven a las andadas con esta nueva novela visual, Murder by Numbers (nada que ver con Asesinato 1-2-3 de Sandra Bullock y Ryan Gosling). Cuenta con los diseños de personaje de Hato Moa y la música de Masakazu Sugimori, compositor de Phoenix Wright: Ace Attorney, Ghost Trick: Phantom Detective y Viewtiful Joe, siendo este su primer trabajo en un título no relacionado con Capcom.

Lo que más llama la atención es que, para resolver casos de asesinato, hay que resolver antes una serie de nonogramas, coloquialmente llamado picross. Se trata de un pasatiempo con varias casillas que se deben rellenar teniendo en cuenta los números y su orden en las filas (horizontales) y columnas (verticales). En mi caso, aprendí las reglas gracias a Pokémon Picross en 3DS, y puedo decir que es bastante más sencillo que los sudokus o los crucigramas. Si lo conocías perfecto, pero Murder by Numbers también es apto para los novatos, introduciendo desde el inicio un tutorial con más de un consejo e incluso ayudas si te atascas.

Situado en el Hollywood de los años 90, el juego empieza pronto y por todo lo alto. Los protagonistas serán los inseparables Honor, una actriz talentosa de 29 años, y SCOUT, un robot la mar de simpático y con amnesia (¿o debería decir con datos corruptos en su tarjeta de memoria?). Igual que en muchas otras series policíacas, ambos cooperarán por sus intereses para resolver un asesinato, y pronto brotará la química de este dúo.

Tenemos grabadas a fuego muchas parejas de detectives de ficción, lo que da lugar irremediablemente a ciertos tropos: cerebro y músculo, rarito y poli pragmático, novato y veterano. Murder by Numbers no acude a ninguno de ellos y forja una relación más sana. Ambos han pasado por penurias en el pasado, de un modo u otro, y aprenden a darse apoyo entre sí.

A pesar de tratar temas tan adultos y serios como los de la novela Noir, Mediatonic da un giro de tuerca al asunto y actualiza las conversaciones metiendo muchas más emociones, más allá del hard boiled. Existen relaciones y debates internos chungos, desde inseguridades hasta momentos retorcidos de acoso y manipulación (te miro a ti, Ryan, trozo de mi-). Tras estos mensajes duros siempre hay otros de superación, realmente enternecedores, que se pueden resumir en “liberarse de ataduras”. Al menos respecto a Honor Mizrahi.

La relación es un poco Rex, un policía diferente pero con más chips y menos ladridos

También tocará lidiar con SCOUT, sus orígenes, quiénes lo crearon y por qué lo tiraron. A lo largo de los cuatro casos habrá crisis que irán desfragmentando recuerdos sueltos y darán claridad al pasado del robot. Como sidekick da una visión inocente y bromas inofensivas frente a la complejidad emocional de la humana Honor, pero también es el eje de la trama principal, la mayor fuente de misterios de la historia. Algo así como identificar al Moriarty de Murder by Numbers.

Murder by Numbers se divide en cuatro casos ordenados cronológicamente, cada uno de ellos con un cadáver y un asesino al que desenmascarar. Entre diálogos llegará el momento en que SCOUT deba escanear distintas zonas en busca de pistas, y es aquí donde interviene el picross. Al resolver el puzle, se desvelará el ítem de interés, y será el turno de Honor para conectar los puntos. Fuera de esto, no hay más interacción jugable. Es una novela visual, al fin y al cabo, y es normal, aunque la historia, pese a ser entretenida, sufre del mismo problema que yo mismo notaba con los Ace Attorney y el género de detectives: los giros inesperados no lo son tanto y en más de una ocasión me adelantaba a la línea de razonamiento del juego, pero debía esperar a que los protagonistas siguieran su propia ruta para darse cuenta de quién era el culpable. Cualquiera con un poco de experiencia espera por defecto que “el asesino debe ser un personaje con nombre” o que “no será tan sencillo como que sea el primer sospechoso”. Murder by Numbers consiguió pillarme en alguna ocasión con la guardia baja y, sinceramente, creo que los desarrolladores eran conscientes de esta dificultad, así que también dieron aquí pequeños giros de tuerca al tropo.

El diseño da un montón de caracterización a cada personaje

La personalidad de los personajes es el mejor apoyo que tiene la novela visual; y no solo hablo de los protagonistas: K.C., Detective Gerry Cross, Sharon, Becky Call… Todos aportan su grano de arena para que continúe la aventura. Lo curioso es que hay más personajes que nos caerán mal que bien, pero tanto de uno como de otros sacaremos unas lecciones que harán evolucionar a Honor y SCOUT como persona y computadora voladora en cada nuevo caso.

Para contrastar con estas escenas ocasionales, Murder by Numbers presta un tono humorístico, ambiente inclusivo y referencias a tituplén de cine y series de televisión estadounidense de las décadas del siglo XX. Es una pena que algunas bromas del palo Late Show se pierdan por no estar muy metido en el panorama o ser muy joven.

Muy inclusivo con el tema queer

Además, la música de Sugimori (siempre en mi equipo de temazos en loop), combinada con los efectos de sonido y un uso estupendo de las pausas, es el otro punto álgido del título. Cada personaje y lugar nuevo tiene su propia banda sonora ajustada a lo que quiere transmitir. La única pega que le veo es que los segmentos de picross tienen sus propios cambios musicales y en más de una ocasión chocan con las escenas. A lo mejor hay un momento de tensión y, de repente, un rompecabezas con música alegre.

Ahora viene la parte más difícil para mí. Como ya mencioné, conozco el picross y estuve enganchado durante bastante tiempo. Sinceramente, esto era una de las cosas que me llamaba al principio de Murder by Numbers. Sin embargo, ha terminado siendo una mecánica trillada y a veces innecesaria. Encaja bien en la historia porque es el sistema que tiene SCOUT para identificar objetos de alguna manera ocultos, pero hay otras que no tiene sentido, como encontrar un extintor en la pared o identificar una manzana mordida a plena vista. ¿Era realmente necesario?

Además, hay algunos objetos que no repercuten en la investigación, solo en la puntuación final del capítulo. Según la complejidad del picross, si se recurre o no a ayuda y la dificultad que elijamos, se obtendrán más puntos, se ascenderá de rango de detective (usando el sistema de suspenso a sobresaliente americano, de F a S) y, con esto, ir desbloqueando varios picross que solucionar en las Memorias de SCOUT, accesible desde el menú inicial. Si se resuelven todos, lo que implica haber obtenido una puntuación perfecta en un capítulo, se podrá ver un recuerdo extra muy esclarecedor sobre el origen del pequeño robot.

Para ser sinceros, me hubiera gustado algo más de variedad de rompecabezas, aunque sea alrededor de la idea del picross. Por ejemplo, cada caso tiene una o más secciones de hackeo, que se resume en hacer unos picross pequeños de 5×5 a contrarreloj. Puzles así hubieran quedado bien para que no resultase tan machacante. Me gusta el picross, pero yendo tan de seguido, aconsejo tomarse respiros frecuentes, o es fácil que el jugador termine por frustrarse, como llegó a pasarme en cierto punto del tercer caso.

No me queda mucho más que añadir. Simplemente resumir el análisis y mencionar un par de cosas. Murder by Numbers es una buena novela visual, con música, temas, apartado visual y diálogos más que notables, pero cojea en su historia, normalmente predecible, y una interacción jugable resumida en un solo tipo de puzle. Ya depende de cada cual qué elementos les gusta más para equilibrar la balanza a favor o en contra.

Debo avisar que cada caso dura una media de cinco horas, es decir, 20 en total, más luego las Memorias de SCOUT. No tiene un historial del diálogo, así que hay que prestar mucha atención cuando se pase la conversación. Y también advertir que solo está en japonés e inglés, y requiere un nivel avanzado de idioma (o tener el traductor de Google siempre a mano), porque tiene palabrejas y expresiones sueltas como hip flask (petaca), ETA (abreviación para hora estimada de llegada), hussy (desvergonzado/a), no skin off my nose (cuando no te importa que alguien haga algo) o wet behind the ears (sin experiencia).

Murder by Numbers

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Es como mínimo una apuesta refrescante al género de detectives, bastante más colorido que un Noir, pero sin dejar atrás un tono adulto respetuoso con el jugador. Tanto picross puede frustrar, especialmente si no tienes recorrido, y la historia es entretenida, pero sus personajes e interrelaciones van a buenos derroteros.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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