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TT: Isle of Man Ride on the Edge 2 – Análisis PS4

Si aflojas, pierdes

Dicen que hay dos tipos de motoristas: los que se han caído y los que están por caerse. Y en el Tourist Trophy de la Isla de Man, considerada la carrera más peligrosa del mundo, la gente se cae. Tanto, que sus más de 100 años de historia han perdido la vida 260 pilotos. Es así de peligrosa porque no se compite en un circuito, no; se compite en las carreteras de la Isla de Man, entre sus casas y sus (infames) bordillos.

Para acercarnos esta experiencia extrema al salón, los franceses de KT Racing han estado trabajando duro en TT Isle of Man Ride on the Edge 2. Y vaya si nos acerca a la Isla de Man y sus muros. Sobre todo a sus muros. Porque estamos ante un juego muy exigente. No sé si atreverme a llamarlo «simulador», porque podemos activar bastantes ayudas que facilitarán llegar a la meta sin caernos (mucho), pero sí que se puede afirmar que no es un arcade: cualquier pequeño error nos manda al suelo.

Aquí, y por una vez, no somos nosotros los protagonistas. El centro del juego es el circuito, la ruta de la montaña Snaefel, con sus 60 kilómetros repletos de curvas. Es el mayor aliciente del título, porque si estamos cansados de las clásicas carreras en circuitos de Moto GP, o las flipadas de la saga RIDE, TT Isle of Man 2 nos da una especie de término medio, de cruce entre realidad y ficción que parece más propia de un videojuego que de una prueba en el mundo real.

Es fácil que las primeras curvas se nos atraganten un poquito, aun con alguna que otra ayuda activada (yo he jugado con todo en «intermedio» y es bastante exigente), pero superado ese primer escoyo, nos esperan momentos de adrenalina a tope. Aunque al principio podamos pensar que es mejor ir a lo seguro, no dar demasiado gas y frenar con calma, eso aquí no funciona. Si frenamos demasiado, no solo nos adelantarán, que viendo cuántos pilotos ni siquiera llegan a la meta, es lo de menos, sino que no vamos a coger las curvas bien y es muy probable que terminemos con nuestros huesos en el asfalto. Tenemos que ser muy generosos dando gas, porque es lo que va a hacer que nos metamos en la curvas y no veamos demasiado cerca los bordillos y los muros de la famosa isla.

Podemos activar y desactivar varias ayudas, como ver la trazada óptima o el fantasma

Pero claro, es muy fácil hablar y decir «acelera, que es mejor». Y ahí está un poco la gracia de la conducción; en encontrar ese delicado equilibrio sabiendo que más gas es igual a más control, pero también a más posibilidades de terminar contra un muro.

Aunque siempre hablamos de la ruta de la montaña Snaefel y son 60 kilómetros, no es ahí donde pasaremos la mayor parte del tiempo. Durante la temporada correremos siempre en la Isla de Man, pero lo haremos en versiones recortadas o alternativas del circuito (hasta 17) y una vez al año, cuando ya nos sepamos al dedillo cada curva, nos enfrentaremos a la monstruosidad de los 60 kilómetros (y varias vueltas). Bien, porque si no las sesiones de juego serían larguísimas, con vueltas que rondan los 20 minutos en la ruta de la montaña. El resto de circuitos son mucho más cortos, obviamente, pero siempre tienden a ser bastante largos. Y no lo digo como algo malo, porque así nos empuja a dar lo mejor de nosotros en cada curva, porque reiniciar cuesta no solo créditos, sino, sobre todo, tiempo.

Las imágenes no hacen justicia a cómo se mueve este juego…

Aunque en la competición en sí luchamos contra el reloj, aquí el juego se concede alguna que otra licencia y añade la clásica carrera con todos los corredores en pista. No sé si a algún purista del evento le chirriará, pero yo lo he agradecido mucho, porque aunque es muy divertido simplemente luchar contra el crono entre la campiña, lo es todavía más cuando luchamos por la posición contra otros rivales y tenemos referencias más allá de unos numeritos.

Cuando venimos de otros simuladores de conducción con coches cogemos ciertos vicios que aquí nos lastran, y parte del disfrute de TT Isle of Man 2 será encontrarnos cómodos sobre las dos ruedas y sus físicas. Para ayudarnos en la transición tenemos un montón de cámaras que además podemos personalizar al dedillo. Aunque en los juegos de coches siempre elijo una cámara en primera persona, aquí he sido débil y he optado por la clásica en tercera persona. Y es que éstas cámaras son todo un reto en sí mismo; podemos ver la acción desde detrás del casco, desde el cuadro o desde el morro, y todas ellas comparten la misma característica: va todo rápido que te cagas. Además, con tanto movimiento puede llegar a marear un poco, aunque no lo digo como algo negativo, porque esto de la cámara es todo preferencia personal. Probad cada una y decidid la experiencia que queréis, el juego se disfruta de todas las formas.

La campaña es la estrella, aunque los demás modos apuntan maneras

Aunque se nota que no llega de un estudio triple A (prácticamente no hay opciones de personalización, la campaña es bastante sencilla y los modos adicionales no destacan especialmente), TT Isle of Man Ride on the Edge 2 hace lo importante, que son las sensaciones en la pista, a las mil maravillas. Con un modelo de conducción equilibrado y personalizable, divertido y exigente pero sin ser frustrante. Y después del excelente WRC 8 y este Ride on the Edge 2, KT Racing se reivindican como un estudio puntero y muy a tener en cuenta en esto de la conducción y la velocidad.

TT Isle of Man Ridge on the Edge 2

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un control finísimo y una sensación de velocidad genial sobre el circuito más exigente y peligroso del mundo son los ingredientes perfectos para uno de los mejores juegos de motos de los últimos años.

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Pablo López "Potajito"

Traductor, videojuerguista y persona en general.

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