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Catherine Full Body y el concepto de remasterización

Respetar el clásico a la vez que lo actualizas

Con la nueva generación de máquinas en el horizonte, muchos recordamos con pavor la aciaga etapa inicial de las actuales consolas, que sufrieron una crisis de remasterizaciones en HD con el objetivo de nutrir su catálogo mientras se gestaban los juegos más punteros. Durante esta época, parecía que cualquier título de la pasada generación, relevante o no, era susceptible de contar con una vaga remasterización que simplemente actualizaba el apartado técnico del juego en cuestión.

Sin embargo, durante los últimos años han surgido nuevas formas de plantearse la resurrección de juegos del pasado, difuminando la barrera entre remasterización y remake. Juegos como Crash Bandicot N’Sane Trilogy, Spyro Reignited Trilogy y el remake de Shadow of the Colossus han elevado las cotas de calidad de lo que esperamos de estos regresos de clásicos, acuñando incluso el término remake gráfico para estos títulos que mantienen al 100% la experiencia jugable original, pero rehaciendo desde cero el apartado gráfico del juego.

Debido a la cuarentena, durante estos días me he visto con tiempo para probar dos juegos de generaciones pasadas que han vuelto hace relativamente poco a las consolas de actual generación: Catherine Full Body y Shadow of the Colossus, ambos obras clásicas aclamadas por la crítica y el público. Catherine Full Body es la actualización del mítico juego de Atlus y el remake de Shadow of the Colossus creo que no necesita presentación. A pesar de la calidad que derrochan ambos títulos, creo que la obra de Bluepoint Games pierde frente a la de Atlus, no tanto en calidad como en la ambición de su propuesta.

Catherine Full Body es un juego clásico por muchos motivos, pero sobre todo destacaría su jugabilidad única y adictiva, y el extenso tratamiento que hace de temas como las relaciones de pareja y las expectativas de una vida adulta en nuestra sociedad. Manejábamos a Vincent, un hombre normal de mediana edad que se encuentra en un punto decisivo de su relación con Katherine, que quiere comprometerse con nuestro protagonista. Agobiado por las circunstancias, conoce a una atractiva joven llamada Catherine que le hará plantearse su modelo de vida actual y lo que quiere para el futuro. Sin embargo, no será la única preocupación de Vincent, ya que por la noche se verá sumido en unas extrañas pesadillas llenas de carneros en las que deberá escalar una torre formada por bloques mientras escapa de grotescas figuras.

Cada uno tiene su propio concepto de lo que hace a una obra atemporal. En mi caso, lo hacen una jugabilidad que permanezca fresca y divertida con el paso de los años y un mensaje interesante aún en la actualidad. A pesar del típico erotismo fácil japonés y de la dicotomía a la que te somete en sus decisiones, Catherine Full Body es capaz de tratar una gran amalgama de temas gracias a su rico elenco de personajes. Incluso en la simpleza del blanco o negro de sus decisiones, se esconden cuestiones muy profundas que como mínimo te harán recapacitar. Esa dualidad tan simple en apariencia muchas veces nos parecerá injusta, pero también elimina muchas de las excusas que usamos para engañarnos a nosotros mismos en cuestiones que pensábamos que teníamos totalmente claras.

Los temas de Catherine Full Body
Más allá de las relaciones, Catherine también reflexiona sobre la adultez y las expectativas de la sociedad

Su refinada jugabilidad de tipo puzle, además de desafiante, no se ha vuelto a replicar en ningún otro juego. No puedo describiros la jugabilidad de Catherine usando otro título como ejemplo, y eso es una de las cosas que lo hace especial para mí. Full Body, lejos de ser una simple actualización a nivel técnica (maravillosa también esta parte, por cierto), es consciente de que los tiempos han cambiado desde su lanzamiento original, e incluye para aquellos que ya nos hemos pasado el juego un nuevo personaje sobre el que girará la trama: Rin, que también influirá en las elecciones que tomemos; de esta forma, junto a las nuevas escenas animadas, los diálogos y la reformulación de ciertas fases, lejos de ser un producto conformista, Full Body añade valor a la obra original, la hace más completa y actual, tanto en su aspecto como en el mensaje.

Hasta sus aspectos más cuestionables, como esas afirmaciones machistas y prejuiciosas, tienen su raíz en la representación del pensamiento japonés, donde esos conceptos siguen arraigados en su sociedad. Al igual que la serie Yakuza, supone un valioso retrato contemporáneo de la cultura nipona. Diferentes opciones de dificultad, retos, opciones multijugador… jugar a Full Body ha sido mucho más divertido y enriquecedor de lo que esperaba, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de horas que le dediqué al original.

Me encanta poder comerme mis propias palabras: en este artículo que hice hace casi dos años afirmaba que me parecía perfecto que el remake de Shadow of the Colossus se quedara como estaba, sin incluir ninguna clase de añadido extra. Fue en pleno resurgir de estos remakes gráficos, y en aquel momento parecía suficiente con conseguir una experiencia similar al original, a la vez que los gráficos se hacían más actuales. Acostumbrados a las pobres remasterizaciones de hace unos años, parecía un logro suficiente conseguir esta calidad.

Me ha sorprendido comprobar que, aunque me ha maravillado como luce a nivel gráfico el juego, me he encontrado completándolo en un abrir y cerrar de ojos, dado que ya conocía todos los puntos débiles de los colosos, las animaciones y los entornos eran totalmente iguales… este reencuentro ha sido mucho menos intenso de lo que esperaba. Es una experiencia que a nivel jugable ya era simple en su momento y que, a pesar de lo emocionante de los encuentros con los colosos, no hay nada más allá del vestido de seda para aquellos jugadores que ya exprimimos el título en su día.

El remake de Shadow of the Colossus
El impacto que supone a nivel visual choca con su conformismo al mantener igual la experiencia

Shadow of the Colossus es una obra atemporal gracias a su concepto y su mensaje, que habla de emociones universales como el amor, el egoísmo y la ambición en un contexto de fábula. Sin embargo, no tiene más añadido para los jugadores veteranos que la nostalgia y la capacidad de permanecer gráficamente actual. Ni el interés ni la emoción se ha mantenido igual esta vez que lo he jugado en comparación con el recuerdo que tengo de la obra, algo que quizás se hubiera arreglado de haber incluido, como sugería en ese artículo de hace tiempo, nuevos colosos con diseños descartados por Ueda, o incluso añadiendo animaciones o ataques a los ya existentes.

Se puede mantener el espíritu de la obra sin que ello implique ofrecer un contenido totalmente idéntico al original. Entiendo que es muy complicado añadir cosas a obras de culto como Shadow of the Colosssus, pero también es en cierta manera un desperdicio de recursos resucitar un proyecto así para que solo suponga una actualización a nivel gráfico. Ya no hablo de añadir elementos a la narración, como un segundo final o algo que pueda cambiar el mensaje original, pero sí aportar algo nuevo que sume al conjunto de ese título.

Imagen de Persona 5 Royal
A juzgar por las primeras reviews del juego, Atlus lo ha vuelto a hacer con esta actualización de uno de sus mejores juegos

Por ello considero que el concepto de remasterización pasa, al menos en muchos casos, por la interpretación que ha hecho Atlus de Catherine: adaptar la obra a nivel técnico para los tiempos actuales, hacer una relectura del mensaje que proyectábamos originalmente y enriquecerlo con añadidos de calidad. De hecho, es algo que Atlus sigue haciendo a día de hoy con la saga Persona: Persona 5 Royal, sin ir más lejos, parece que añadirá una gran cantidad de opciones nuevas, al igual que hizo la versión Golden de Persona 4 y dando un gran valor extra a un juego con varios años a sus espaldas.

Vosotros, ¿qué opináis? ¿Preferís que estas remasterizaciones o remakes gráficos añadan elementos al juego original o preferís que se mantenga solo la actualización técnica?

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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