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Overpass – Análisis PC

La máquina contra la tierra

He tenido que buscarlo, porque ya no me acordaba de cómo se llamaba (seguramente nunca lo supe), pero jugando a Overpass no he podido sino acordarme de Elasto Mania. Recuerdo pasar tardes jugando con un amigo, mientras nos pasábamos el mando (el teclado, mejor dicho) cuando nos atascábamos en un mapa. Y es que, aunque les separen más de 20 años, ambos títulos comparten una premisa similar: lo más importante no es llegar antes o después, sino llegar.

El relevo de Elasto Mania lo tomaría la serie Trials, y con bastante éxito además, aunque siempre enfocado a las motos de cross. Hoy nos llega, de la mano de los suecos de Zordix, otra entrada a este ¿género? en el que luchamos no tanto contra los demás (que también) sino contra el terreno.

Aunque podemos elegir entre conducir quads o buggies, aquí las montañas y los obstáculos son los protagonistas. Y para llegar a la meta contamos con nuestro fiel vehículo, que guarda un par de ases en la manga. Y es que, aunque no lo calificaría de simulador, Overpass no es un arcade al uso. Podemos cambiar la tracción del vehículo, y parte de la gracia estará ahí, en elegir si nos hace falta tracción a las cuatro ruedas, solo a dos o desbloquear el diferencial. Al desbloquear el diferencial, las ruedas patinarán menos, pero tendremos menos velocidad y capacidad de giro.

Mejor que comerse el atasco en la autopista

Digo que no es un simulador, pero tampoco me ha parecido un arcade. Es algo entre medias, y eso no es malo. Muestra de ello es lo largas que (pueden) llegar a ser las pruebas. Digo «pueden», porque si nos atascamos en un obstáculo en particular se nos disparan los tiempos; podemos pasar de unos normalísimos cuatro minutos a los 12, apenas nos encallemos en un par de obstáculos.

Cuando hablo de «obstáculos», me refiero a tanto naturales (montañas, piedras, agua…) como a artificiales (ruedas de camión, una especie de balancines y basura en general). Un problema que tienen algunos obstáculos (de los artificiales) es que a veces es más fácil rodearlos, lo que nos penaliza con diez segundos, que hacerlos, sobre todo si tienen alguna complicación o es fácil quedarnos atascados. Pero esto solo pasa con ciertos obstáculos, y la mayoría del tiempo lo pasaremos decidiendo por donde ir y cagándonos en nosotros por haber decidido ir por ahí.

¿Por dónde vamos? ¿Por las piedras? ¿La tierra mejor? ¿Y si rodeamos por el río?

Y es que esta es la mejor parte de Overpass. La de explorar las opciones que tenemos, porque normalmente hay más de una forma de resolver la situación, e ir a por ella. A veces es mejor elegir la ruta más larga, pero con un terreno de piedras, que resbalarán menos que uno de tierra o barro, aunque sea mucho más recto. Para algunos obstáculos habrá que pensar un poco, tirar de diferencial y pericia, y otros serán más de acelerar, de fuerza bruta y de rezar para no volcar.

He comentado que hay dos tipos de vehículos, quads y buggies. Personalmente, no me ha gustado nada la experiencia de los quads, porque las físicas no acompañaban demasiado; al mínimo giro el piloto sale despedido mal (con un ragdoll muy raro que «rompe» las físicas) y realmente estos quads aportan muy poquito (positivo) a la experiencia. Los buggies no son especialmente torpes, y los hay de varios tamaños, así que el añadido de los quads me ha parecido más un artilugio, un gimmick, que algo con sentido.

El mayor problema de Overpass es su equilibrio, en más de un sentido. Porque en un juego de físicas, las físicas funcionan… hasta que dejan de hacerlo. Y es que las sensaciones de conducir sobre distintos terrenos y elevaciones están muy bien conseguidas, pero hay ciertos momentos y situaciones en donde las físicas no se sienten del todo bien. Por ejemplo, los quads, y en menor medida los buggies, tienen tendencia a volcarse con muy poco. Da la sensación de que si se inclinan X número de grados se van a volcar, irremediablemente.

En el modo campaña iremos eligiendo nodos y desbloqueando piezas y vehículos

La mayor parte del tiempo lo pasaremos en la campaña, donde iremos eligiendo una serie de competiciones donde participar y desbloqueado mejoras para llegar hasta la prueba final. Una parte interesante de esta campaña es que tendremos que tener cuidado con la mecánica de nuestra máquina (básicamente, no darnos muchos golpes), porque los daños hay que repararlos, y nos podemos perder alguna prueba si no cuidamos nuestro vehículo. Una vez terminada la campaña, la cosa es volver a jugarla en mayor dificultad (o en la misma e intentar no quedar a mitad de la tabla, y no miro a nadie).

En general, Overpass es un juego divertido, aunque frustrante. No siempre es fácil saber qué estamos haciendo mal, y que adolece un poco de dónde viene. No es un desarrollo triple A, y da la sensación de que han querido hacer más de lo que podían. Al final resulta un título servicial, un tanto austero en lo que ofrece, pero divertido si nos llama su premisa.

Overpass está ya disponible para PC (en la Epic Games Store), PlayStation 4 y Xbox One. Lo veremos en Switch algo más tarde, el 17 de marzo.

Overpass

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Una mezcla entre simulador y arcade, divertido y servicial, aunque nos deja con ganas de mucho más.

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Etiquetas

Pablo López "Potajito"

Traductor, videojuerguista y persona en general.

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