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Ghosts’n DJs – Análisis PC

Sir Kucho saves the day

Hace un año, asistí a un evento donde conocí a varios desarrolladores de videojuegos indie con sus nuevos proyectos. Uno de los trabajos que más me interesó fue Moons of Darasalon, un título con una estética fiel a lo visto en el Commodore C64. Era uno de esos juegos que actualmente llamamos retro. Detrás de él estaba Dr Kucho! Games, su único desarrollador. Estuvimos un buen rato compartiendo nuestra afición por este tipo de máquinas y juegos, ya que yo estuve desarrollando un juego para el Amstrad CPC 464, una experiencia que todavía tengo latente. Junto a esta conversación, salió que también estaba desarrollando un juego con la colaboración de deadmau5, lo cual me llamó la atención. Se trataba de Ghosts’n DJs. Una sátira sobre el estado actual del mundo de la música cuyas mecánicas seguramente ya habréis predicho por su título. Quedé expectante de probar el resultado final de estos dos proyectos.

En cuanto supe que este juego había salido para Steam, no dudé en aceptar el reto, pulsar start y disfrutar de este juego. Es ahora cuando, después de masacrar miles de falsos DJs y traer el orden al mundo de la música, me siento para comentaros mi experiencia con este título. Let’s roll!

El mundo de la música está en peligro. La aparición de falsos DJs que usan sus sucias tretas, cantidades ingentes de dinero y productores fantasma bajo la sombra, amenaza con convertir la música electrónica en un template constante. ¿Quién es el encargado de salvar esta situación? Nada más ni nada menos que el propio Dr Kucho, aunque va por obligación, que él estaba muy a gusto en su estudio viendo vídeos de gatitos.
Los nombres de los villanos y sus ataques, las escenas con los distintos personajes con los que nos encontraremos y hasta algunos objetos conforman el humor ácido que define a Ghosts’n DJs. Tras está sátira se halla una dura crítica sobre la deriva tomada en el mundo de la música electrónica actual. Un rumbo donde, al parecer, prevalecen el dinero y la imagen pública que el talento creativo para confeccionar un producto que valga la pena. Nada se salva de la crítica y el humor absurdo de este título que más de una vez nos levantará una sonrisa. Ya avisó Dr Kucho en una entrevista que, a pesar de no poder cambiar la situación, él se iba a quedar a gusto despachando a estos personajes en el juego, y vaya que si lo ha hecho.

Escena inicial donde Dr Kucho desgrana los secretos de los falsos DJs
Así va la tónica del juego

Más allá de la dura crítica, el núcleo de Ghosts’n DJs reside en la jugabilidad. Tal y como podéis imaginar por el título, el juego se trata de un tributo al clásico Ghosts’n Goblins de las máquinas arcade. Este título es un run and gun de plataformas donde nos dedicaremos a avanzar y masacrar a nuestros enemigos, los cuales explotarán en forma de sangre y dinero. Las mecánicas son simples y el control responde perfectamente. Es un juego que funciona con una fluidez exquisita. Kucho dispondrá de distintas armas para despachar a sus rivales, junto a la divina máscara de deadmau5 que le hará invencible y le permitirá tirar un gatito. Me habría gustado ver más de variedad en este armamento, puesto que solamente en un caso he visto la diferencia al tratar de contener enemigos. Sin embargo, no debemos olvidar que se trata de un tributo a los 80, donde los juegos se debían realizar en espacios de entre 40 y 60 KB, algo que ahora nos parecería imposible de conseguir.

Este aspecto también influye en que el juego sea muy corto, solamente tiene tres niveles. ¿Dónde reside su magia entonces? Pues que es difícil como él solo. En este aspecto tenemos una de cal y otra de arena.

El título usa cinco enemigos principales, los temidos falsos DJs: Paul Douchebag, Steve Karaoki, Devil Goata, Paris Shearton y Pete Bullshit, nombres de ciertas personas que seguramente nos suenen.

Dr Kucho esquivando una horda de Steves Karaokies
De Karaokies va la cosa

Estos rivales poseen comportamientos muy distintos durante el juego cuya complementación crea un caos inigualable. Por lo general, deberemos matar Steves Karaokies zombies que vendrán a por nosotros mientras Paris Shearton nos envía abogados kamikazes y Devil Goata nos tira rayos. Y ojo con Pete Bullshit, que siempre anda agazapado para pillar a Dr Kucho desprevenido con su “Ya tu sabe!” y dirigirlo a una muerte segura del susto. Morir es algo recurrente en este juego, y está hecho a propósito, ya que en aquel momento los juegos se diseñaban así para solventar las limitaciones de memoria de las máquinas. De hecho, Ghosts’n Goblins era famoso por esta característica. Aún así, el juego introduce diferentes niveles de dificultad donde es más relajado con los novatos e increíblemente exigente con los más hardcore gamers. Eso sí, aunque lo pongas en la dificultad más sencilla vas a tener problemas para avanzar, porque va a seguir siendo difícil.

Dr Kucho con la máscara de deadmau5 lanzando un gatito a Pete Bullshet
¡La máscara de deadmau5 y los gatitos me salvarán!

Aquí es cuando entra mi mayor problema con el título. Muchas veces las muertes no se ven como propias. Las apariciones de los enemigos no están todo lo ajustadas como indican los niveles de dificultad, a veces aparecen en tandas más o menos manejables y en otras te pueden aparecer tres unidades voladoras mientras usas una escalera y quedarte vendido. Es difícil determinar si ha sido tu falta de habilidad y experiencia en estos títulos o si ha sido una aparición injusta la causante de tu muerte. Esto junto a algunos bugs en las colisiones (los cuales tengo entendido que se están arreglando), provocan que en muchas ocasiones el juego sea frustrante. En sí tampoco es un gran inconveniente, puesto que su diseño va en ese sentido. Sin embargo, quizá habría sido interesante explorar la curva de dificultad de estos títulos para dar más cabida a los novatos, aunque es cierto que el juego habría perdido parte de su esencia.

Esta sección debería estar al principio, puesto que es lo más destacable del juego, pero tengo la extraña manía de dejar los aspectos técnicos para el final. Qué decir del apartado gráfico y sonoro de Ghosts’n DJs. Demuestra un nivel excepcional. En lo referido al arte, el juego cuenta con el tan marcado estilo del perfect imperfect pixel que tanto persigue el creador, junto a un filtro de CRT que le da al juego un aspecto que calca a la perfección a los arcades de la época. Es maravilloso visualmente. En el terreno sonoro tampoco se queda atrás, puesto que, junto a la música creada por el propio Dr Kucho (quien es un conocido productor de música house), también hay temas cedidos por el propio deadmau5. Sin embargo, me gustaría destacar el trabajo que hay detrás de la producción de los efectos sonoros, ya que se ha conseguido imitar perfectamente el sonido que emitían los chips de ocho bits de aquel momento. En líneas generales, el juego es una delicia en lo técnico que le encantará a todas aquellas personas que sientan gran afección por los arcades y el estilo visual de los años 80, entre los que me encuentro yo aunque no hubiese vivido aquél momento.

Llegamos al tramo final de este análisis y queda poco para zanjar si este título merece la pena o no, ya que muchos esperamos estos veredictos. Sin embargo, en este caso, es diferente. Me niego a ponerle una nota a Ghosts’n DJs. La primera razón es porque, aunque tenga sus fallos y esté dirigido a un nicho de jugadores, es un juego gratuito. Tal y como habéis leído, ahora mismo podéis acceder a su página de Steam y descargarlo sin ningún coste. Ghosts’n DJs es un título que desprende cariño hacia los videojuegos de los años 80 y su intención, junto a otro detalle que comento ahora después, es la de entretener y pasar un buen rato recordando o descubriendo cómo eran estos títulos de antaño, sin faltar a su ácida crítica al mundo de la música actual. Sin embargo, esto no se queda ahí.

Pantalla del juego en la que el desarrollador anima a los jugadores para realizar donaciones para la causa benéfica
Esta es la pantalla en cuestión

Al entrar a la partida aparece un aviso para animarte a hacer una donación a organizaciones dedicadas causas benéficas relacionadas con el desarrollo de juegos y juguetes para que los niños hospitalizados por enfermedades graves tengan la oportunidad de divertirse, disfrutar y pasar un buen rato. De esta forma, se consigue aliviar parte de la dureza de la estancia. De hecho, el propio juego incorpora un enlace para facilitar estas donaciones. Es decir, además de ser completamente gratis, el desarrollador anima a los jugadores a invertir ese dinero que posiblemente podrían estar destinando en su producto (si este fuera de pago), en donaciones a causas benéficas. Esto no solo me parece un gesto más que loable, sino que además consigue que el videojuego sea algo más que un producto de puro entretenimiento. Me quito el sombrero ante esta iniciativa.

Es por ello que considero injusto encasillar y reducir a este juego a una nota numérica y, por lo tanto, no voy a ponérsela.

Con todo lo dicho, si os gustan los juegos arcade, sois aficionados a los clásicos como Ghosts’n Goblins o simplemente tenéis curiosidad por la estética retro, este videojuego os puede interesar y, siendo gratis, considero que merece la pena intentar disfrutar de la experiencia. Ahora, solo nos queda esperar a Moons of Darsalon, un título que después de esto espero con más expectación.

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Antonio Ríos

Ingeniero Multimedia en proceso y aficionado al desarrollo de videojuegos. Amante del cine de nacimiento y fotógrafo a medias. La música, las bandas sonoras, la programación de motores gráficos y el diseño de niveles son mis ramas favoritas de todo este jaleo que son los videojuegos. Me he pasado el Paper Mario 2 siete veces. Parezco exigente, pero no lo soy tanto.

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