AnálisisSwitch

Eclipse: Edge of Light – Análisis Switch

No se puede ir al espacio sin casco (de realidad virtual)

Desde hace ya unos años, la realidad virtual comienza a ser un elemento fuerte dentro del gran ensamblaje que es el mundo de los videojuegos. Cada vez más títulos se atreven a dar el paso a las modernas y potentes gafas de PlayStation, Valve o Oculus Rift, entre otras. Dentro de toda esta oferta, Nintendo Switch parece no congeniar demasiado bien con aquellas obras que dejan las gafas a un lado.

Creo que es el momento de entender que un juego en realidad virtual no es fácilmente traspasable de un sistema a otro. No se trata de portear un juego de PlayStation 4 a PC, o de Xbox One a Switch. Pasar de la realidad virtual al juego estándar debe ser tratado como un salto casi generacional, similar al salto del 2D al 3D. La realidad virtual no es solo un nuevo soporte, es una nueva forma de entender cómo funciona un videojuego.

Existen transiciones más o menos exitosas, como New Super Lucky’s Tale (no sin antes pasar por casi tres títulos diferentes), donde el componente de la realidad virtual no era tan fundamental como para lastrar la transformación del título a un juego de plataformas estándar. Otro caso es Eclipse: Edge of Light, un juego ideado para realidad virtual y que recientemente ha sido versionado para Nintendo Switch. ¿Estará entre el selecto grupo de títulos que puede adaptarse a un nuevo modo de juego?

Nos acercamos a un planeta que atrae nuestra nave con una gran fuerza. Aunque intentemos resistirnos, terminaremos estrellándonos en este territorio hostil y desconocido. Aquí comienza una intensa investigación que nos llevará a desentrañar el misterio que rodea al planeta y a su (por lo que parece) desaparecida población. Nada más ponernos a los mandos del juego, se vislumbran ciertos detalles que dejan ver que se trata de un port poco cuidado. Las opciones solo nos dejan invertir el eje Y y cambiar la sensibilidad de la cámara, que incluso en su nivel más rápido sigue siendo lenta (de nuevo, este es un título pensado para realidad virtual). Los menús aparecen en pantalla de forma caótica, en ocasiones superponiéndose las letras, haciendo realmente complicada su lectura.

A lo largo del juego nos iremos encontrando con misteriosos mensajes de advertencia

A medida que avancemos, tendremos que ir sorteando diversos enigmas que además de abrirnos el camino, nos irán contando qué le pasó a este planeta desierto. Todo relacionado con el artefacto, una pequeña esfera que recogeremos desde el accidente y que resulta ser la clave del misterio de este lugar: es la llave de todas las puertas que cierran nuestro camino. Los controles se limitan a los dos gatillos. Con el izquierdo activamos nuestro jetpack y con el derecho lanzamos el artefacto, analizamos los vestigios que encontremos de la antigua civilización alienígena e incluso podemos interactuar con determinados objetos.

Con el mismo gatillo podremos lanzar el artefacto o escanear estatuas que nos darán información sobre la antigua civilización del planeta

Los puzles no son complicados, y de hecho, el único problema es que en ocasiones es un tanto tedioso utilizar un solo gatillo para realizar tantas actividades diferentes. De nuevo, se muestran detalles de falta de pulido en determinadas actividades, como al mover un objeto, donde la cámara se queda fija hasta que dejemos de moverlo. Por otra parte, la traducción al español es bastante chapucera, aunque me ha proporcionado alguna carcajada con perlas como ese «Ahorro» en medio de la pantalla, queriendo decir realmente «Cargando» («Saving«).

Un apartado donde triunfa este título es en la ambientación. Su apartado gráfico está lejos de ser excelente, pero lo cierto es que su estética cercana al low-poly le da un encaje único, que recuerda (salvando las distancias) a No Man’s Sky. Esto, aderezado con una interesante fauna autóctona y una sucesión narrativa coherente de los hechos que crearon la debacle del planeta, ayudan a que nos creamos de verdad que estamos en otro mundo.

La fauna del planeta nos ayudará a superar algunos de los puzles, gracias a la atracción que sienten hacia el artefacto

La música apenas destaca detrás del ensordecedor sonido del jetpack, pero ayuda a superar los grandes baches que suponen el control tremendamente tosco y la nula adaptabilidad del título a Switch. Es realmente curioso que los detalles que convierten a este título en una obra notable en un sistema de realidad virtual se vean entorpecidos cuando interactuamos con su mundo fuera del soporte para el que fue ideado.

Una vez acabados los cuatro actos en los que se divide el juego, poco más hay que nos pueda ofrecer. No hay coleccionables, ni nada extra que incite a la rejugabilidad de algún tipo. Es una experiencia corta, aunque se agradece que sea un contenido bien medido.

Eclipse: Edge of Light es una obra que sobrevive como puede en el ecosistema de Switch. Su transición desde la realidad virtual no ha conseguido producir un título demasiado interesante o innovador. Sus controles son toscos y la escasa preparación para su vida en la consola de Nintendo ensombrece una historia original y una ambientación medianamente conseguida. Sin embargo, hay que reconocer que su duración está bien medida para que no llegue a ser frustrante ni repetitivo. Es una experiencia jugable interesante, pero que no llega a funcionar en su máximo nivel en Switch.

Eclipse: Edge of Light

Puntuación Final - 5.5

5.5

Correcto

Un viaje espacial mal planificado que se estrella en su versión de Switch. Todos sus apartados son dependientes en mayor o menor medida de su versión en realidad virtual y simplemente no funciona sin ella. Con una ambientación lograda y una historia interesante, se queda corta y sin fuelle en la portátil de Nintendo.

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Carlos B. Torrado

Estudiante de Periodismo en Santiago de Compostela, amante de los videojuegos y el cine hasta la médula.

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