AnálisisSwitch

198X – Análisis Switch

Bienvenidos a Suburbia

Cuando era pequeña, mis padres tenían un reproductor de casetes que solían ponerme con audiolibros. Este formato que ahora está en auge y que parecía un gran desconocido, realmente llevaba años existiendo. Cuando me ponía los cascos y le daba a reproducir, sentada en el suelo al lado de aquella máquina, mi mente se transportaba a otro sitio. Era algo que hasta ese momento nunca había experimentado. Me parecía algo mágico e increíble.

Con 198X, la propuesta de Hi-Bit Studios, me ha pasado exactamente lo mismo, y a pesar de su corta duración, ha sido un viaje inolvidable. Cuando vi el tráiler, no pude evitar sentirme tentada de probar algo que parecía una locura caótica de géneros, con un píxel art bellísimo y una banda sonora llena de sintetizadores. Este título llega a Nintendo Switch con voces y subtítulos en inglés.

198X quiere contarnos la historia de Kid, pero quiere hacerlo de una manera bastante rompedora. Pasearemos por los recuerdos de una protagonista que se evade de su realidad gracias a las máquinas arcade de los salones recreativos. El juego supone un viaje al pasado, destinado a atraer a aquellos nostálgicos de los años 80.

La relación de Kid con la ciudad es algo que el juego nos va mostrando poco a poco a través de sus recuerdos

Podríamos clasificar a 198X como una novela visual, y, sin embargo, seguiría sin ser un término totalmente adecuado (al menos, en mi humilde opinión). El juego da un paso más allá en este tipo de narrativa, donde la historia y los distintos géneros de videojuegos se entremezclan hasta que los límites de ambas se difuminan. Más que un juego, es una experiencia interactiva, un tributo a la memoria colectiva que vive en los corazones de los nacidos en esta época.

A pesar de esto, cualquiera puede disfrutar de él, tal y como yo he hecho. Que cuente una historia ambientada en otra época no supone ninguna barrera, como es de imaginar. De hecho, puede que te llegues a sentir identificado con Kid en muchas ocasiones. Algunas cosas nunca cambian.

Los juegos de las máquinas arcade (al menos, los que yo he probado) están hechos para atraerte, empiezan de manera relativamente fácil, pero enseguida se complican. Consiguen engancharte de manera rápida y sencilla, proponiéndote un reto en el que, con un poco de práctica, puedes mejorar. Pero claro, para practicar vas a necesitar dinero, y nuestros intentos dependerán del número de monedas que tengamos (o como dice el juego, life is just 1 credit away). No podemos permitirnos fallar, por lo que cuanto antes nos aprendamos las mecánicas de cada nivel, tendremos más probabilidades de éxito. Aquí es donde reside la gracia, donde el juego consigue atraparte.

En 198X consiguen emular esto a la perfección, pero sin el agobio de contar con intentos limitados. Y lo que atrapa de él, al contrario de lo que acabo de contar, es su historia. Contaros lo que os espera supondría un destripe total de esta experiencia, que ya de por sí es bastante corta. El juego me duró alrededor de dos horas (que es más o menos la duración que estiman los desarrolladores). Para resumir sin revelaros mucho, el juego cuenta su historia a través de cinco minijuegos. Por supuesto, dichos minijuegos son un reflejo de algunos clásicos que los veteranos reconocerán nada más verlos (no como yo, que he tenido que ir a informarme).

El juego establece metáforas a lo largo de su recorrido que, sin llegar a ser sutiles, establecen unas conexiones claras con lo que intentan decir

Estos minijuegos son mostrados en el propio tráiler: un juego de lucha, un shoot’em up, un juego de conducción, un juego de ninjas y por último, un RPG del estilo dungeon crawler. Y como ya te dejan caer, son la excusa para que esta historia exista, son necesarios para entenderla, pero realmente (o al menos en mi caso) estás deseando acabar con cada uno para continuar la historia.

Por supuesto, no podía pasar por alto hablar de dos de los aspectos más importantes que tiene este título. Sin duda, el acompañamiento perfecto a esta historia son su precioso píxel art, que cuida hasta el más mínimo detalle, y su banda sonora llena de sintetizadores, entre la que hay temas compuestos por Yuzo Koshiro, entre otros. El conocido compositor japonés es conocido, entre otros, por Streets of Rage, al que podríamos decir que 198X rinde homenaje con su juego de lucha.

El salón recreativo supone un oasis en la vida de Kid, un lugar donde refugiarse de la realidad

Catherine Menabde ha sido la encargada de diseñar al personaje de Kid (también ha trabajado en otros proyectos como Xeno Crisis) y me parece que ha hecho un trabajo sublime. En las actualizaciones del Kickstarter de 198X le hicieron una pequeña entrevista. Me resultó curioso que una de las capturas de pantalla que realicé del juego (la imagen de arriba) fuese «una parte» de arte conceptual que ella había realizado. Mención especial también a otra mujer, Maya Tuttle, la voz de Kid, que para mí, pone todo su corazón en cada frase que dice en el juego.

Por supuesto, hay muchísimos más profesionales detrás del juego, al fin y al cabo esto es un trabajo en equipo. Todos ellos unidos han conseguido crear una pequeña gran historia, que se despide de nosotros con la promesa de una segunda parte. Esperemos que no tarden en cumplirla.

198X es una aventura corta, pero que merece muchísimo la pena experimentar. A pesar de que los minijuegos no ofrecen un reto real (a menos que seas tan paquete como yo) son bastante entretenidos. Al final, van a ser una simple excusa para ir avanzando en la historia de Kid, que es lo que realmente el juego quiere que disfrutes. Si no tienes un inglés muy fluido quizá no puedas disfrutar el juego el máximo, pero si no tienes problema, es una experiencia que merece mucho la pena.

198X

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

198X es un recorrido por los recuerdos de Kid, la protagonista, es un viaje contado a través de diferentes minijuegos con una música sublime y un pixel art bellísimo.

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Lucía Sáez Mariscal

Estudiante de Periodismo, apasionada de los videojuegos, la lectura y ver series o anime. Si no estoy procrastinando con alguna de estas cosas es porque estoy escribiendo o dándole mimos a mi perra.

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