AnálisisPS4

Dragon Ball Z: Kakarot – Análisis PS4

Una nueva y poderosa técnica que aún puede mejorar

A pesar de lo mucho que amo Dragon Ball, desde el principio tuve dudas con respecto a Dragon Ball Z: Kakarot. Más allá del enfoque RPG de Attack of the Saiyans o del tono más de aventura del infame Dragon Ball Z: Sagas, la serie nunca había intentado un enfoque tan ambicioso como el del juego que nos ocupa. Sin embargo, admito que tras ese maravilloso tráiler que apelaba a nuestra nostalgia de «Todos somos Goku» mi hype se puso a más de 9.000 unidades.

Desarrollado por CyberConnect2, los padres de la serie Naruto Ninja Storm, Dragon Ball Z: Kakarot se presenta como un Action RPG de mundo abierto en el que revivir toda la historia de Goku y compañía desde la llegada de Raditz a la Tierra hasta el combate final contra Majin Bu. A pesar de todos los fallos que presenta la propuesta final, hay que reconocer la valentía y el éxito de CyberConnect2 a la hora de ofrecer al fan de Dragon Ball una experiencia nunca antes vista. Jamás se había podido explorar el mundo de Toriyama con tanta libertad y con tanto cariño y respeto por la obra.

Este factor no se puede pasar por alto, ya que independientemente de la nota final del título o de los errores que comete, es innegable que para un gran número de fans de la serie es el juego que siempre habían soñado.

Dragon Ball Z: Kakarot, como ya hemos comentado antes, se aleja de la jugabilidad de los juegos de lucha a los que estamos acostumbrados para ofrecer una experiencia más cercana a un RPG de mundo abierto. Este formato viene acompañado de una serie de características ineludibles, como un sistema de niveles y personalización a través de diferentes mecanismos y una progresión de la historia a través de misiones principales y secundarias, todo ello englobado en un mundo abierto que podemos explorar a voluntad: corriendo, volando, en nuestra nube Kinton o con uno de los aparatos de Bulma, tendremos varias zonas abiertas disponibles. No es un mundo abierto gigantesco, sino que está dividido en zonas abiertas más pequeñas (aunque también de un tamaño considerable) a las que podemos ir a través de un menú de viaje rápido.

La narración podría ser la más detallada que se ha hecho hasta la fecha de la serie Z: a pesar de inexplicables elipsis de ciertos arcos (falta el viaje de la serpiente antes de llegar al planeta de Kaito, por ejemplo), nunca antes un juego de Dragon Ball había representado con tanta exactitud los hechos que hemos visto en el anime. Esto es sin duda una virtud para muchos, pero también tiene su contrapunto más discutible como veremos más adelante.

La narración en Dragon Ball Z: Kakarot
Momentos tan tiernos como este son auténticos regalos para el fan, y por suerte el juego está repleto de ellos

Una vez empieza una de las sagas de la historia, todo ello acompañado de vídeos con narración y formato similares a los de la serie de televisión, a pesar de que tendremos una relativa libertad para explorar y algunas misiones secundarias para cumplir, normalmente tendremos que afrontar los encargos principales para avanzar en la trama. Opciones como la gestión del grupo o la búsqueda de las bolas de dragón estarán capadas hasta que lleguemos a los interludios entre sagas. En estos intermedios antes de que siga avanzando la trama principal es donde he encontrado el mayor placer y potencial del título.

CyberConnect2 ha sido muy valiente a la hora de ampliar momentos que nunca antes se habían tratado a través de diálogos opcionales y las misiones secundarias que ocurren en estos episodios. ¿Cómo fueron los días después de la muerte de Goku tras los Juegos de Célula? ¿Cómo se sentía Gohan después y cómo encontró su camino? Adoro Dragon Ball Z y sus combates, pero también disfruto enormemente de esos pequeños momentos en los que los personajes, simplemente, interactúan y charlan entre sí. En el anime vemos algunos de estos ratos gracias a los episodios de relleno, pero en el manga son muy escasos (llegando incluso a decir en ocasiones que llevaban años sin verse).

Las escenas de vídeo
Los grandes momentos de la serie están representados con la espectacularidad habitual de CyberConnect2; es una lástima que no hayan añadido fragmentos inéditos a las luchas ni interacciones del jugador dentro de las escenas como en Naruto Ninja Storm

Dragon Ball Z: Kakarot ofrece una gran cantidad de esas interacciones entre personajes principales, e incluso también se atreve con secundarios del inicio de la serie: hacemos varias misiones con Ocho, con Tao Pai Pai, e incluso con Puar o Lanch. Entrenamientos entre Gohan y Vegeta, el duelo de Puar tras la muerte de Yamcha o un divertido reencuentro entre Goku y Pilaf. Explorar el mundo de Dragon Ball Z: Kakarot y encontrar estos pequeños detalles y conversaciones es sin duda lo que más he disfrutado del juego, y lo que eleva el valor de la obra por encima de sus errores. Sin embargo, creo que este placer es algo destinado a los fans más acérrimos de la obra de Toriyama. Así que, ¿qué ofrece el juego en términos de jugabilidad para el resto de jugadores? Bien, aquí la cosa es donde se complica.

A pesar de lo que aportan las misiones secundarias a nivel de historia para los fans, ¿en qué consisten los encargos? Mucho me temo que tanto las principales como las secundarias ofrecen muy poca variedad en su planteamiento: siempre tendremos que buscar a cierto personaje o personajes para que nos encargue un combate o ir a recolectar materiales, ya sea buscándolos por los escenarios, cazando o pescando. En sí no es algo malo, ya que es la forma en la que se desarrollan muchos RPGs. El problema es en la excesiva simpleza de la jugabilidad de cada una de esas partes.

Empecemos por los combates. Las luchas en Dragon Ball Z: Kakarot pueden ser contra enemigos menores que encontramos por los mapeados (a modo de combates aleatorios en los JRPGs para ganar experiencia) y en la mayoría de misiones o contra jefes finales. Esta distinción es importante a nivel de jugabilidad. Los combates son tridimensionales, pudiendo volar y desplazarnos hacia donde queramos. Tenemos un botón para recargar Ki, uno para golpes físicos, otro para ráfagas de energía y otro para esquivas y desplazamiento rápido. Accedemos a cuatro ataques especiales personalizables a través de uno de los gatillos.

Los combates finales en Dragon Ball Z: Kakarot
Los combates contra jefes cuentan con algún QTE que añade variedad y espectacularidad a la acción, pero saben a poco

No hay diferentes posibilidades de combos: el golpe físico siempre se desarrolla de la misma manera, pudiendo solo elegir como lo terminamos combinándolo con alguno de los otros botones. Este esquema es igual en todos los personajes que controlamos en Dragon Ball Z: Kakarot, siendo la única diferencia las animaciones y los ataques finales de energía (ya que los ataques finales de golpes con persecución y de disparo de pequeñas ráfagas son comunes a todos).

Sí, podemos ordenar a nuestros aliados que hagan ciertos ataques y hacer uno combinado cuando se llena una barra. También si aturdimos a nuestro rival (algo que no es fácil), desbloqueamos una animación especial para nuestra onda vital de turno y si llenamos otra barra entramos en un modo en el que tenemos más velocidad y poder, además de la capacidad de enlazar varios ataques de energía seguidos. Pero al final se siente un combate con muy poco espacio para la mejora y la experimentación. No está pensado para enlazar ataques de forma orgánica. Es como una forma mucho más simplificada del combate de los Xenoverse. El sistema de transformaciones es más interesante, teniendo que gestionar la barra de Ki para no perder la transformación en Super Saiyan y la vida en el caso de usar el Kaio Ken.

Las esquivas en Dragon Ball Z: Kakarot
Podéis imaginaros lo épico es esquivar ataques como el de la imagen. Es una de las mejores sensaciones que dejan los combates del título

Como os podéis imaginar, a pesar de lo espectacular y satisfactorios que resultan en las primeras horas, rápidamente se vuelven tediosos. Por si fuera poco tampoco hay variedad en los enemigos que enfrentamos ni en los ataques que utilizan. Los rivales se pueden resumir en tres tipos de robots de la Red Ribbon (cambiando levemente sus colores y alguna pieza de sus brazos), soldados de Freezer y Saibaman. Todos utilizan un combo básico y ataques de energía como nosotros, pero gran parte de sus movimientos especiales tienen que recargarlos. Mientras dure esa animación, por mucho que los golpeemos no retrocederán, así que todas las peleas al final comparten las mismas mecánicas y estrategias.

La dificultad del juego es bastante sencilla, siendo el nivel el único elemento capaz de aportar dificultad, y no por buenos motivos: al ser un RPG, los niveles y los números son la ley. Si te enfrentas a un enemigo de más nivel que tú, no tendrá diferentes estrategias y patrones, sino que tus ataques le quitarán menos salud y tú aguantarás menos golpes. Con paciencia y una buena gestión de objetos del inventario, y quizás un poco de grindeo con las misiones secundarias (porque los encuentros con rivales del mundo abierto apenas aportan experiencia), se puede superar sin problemas todo el juego.

Las posibilidades de Dragon Ball Z: Kakarot
Con lo impresionantes que resultan los combates de Dragon Ball Z: Kakarot, es una pena que no tengan más posibilidades

Aún así, los combates también aportan buenas sensaciones gracias a la magnífica representación de los ataques de energía y al sistema de esquivas. El botón de esquiva y desplazamiento rápido hace que nuestro personaje se teletransporte constantemente varios metros, lo que hace que las peleas sean mucho más impresionantes si lo combinamos con el tamaño y la velocidad de las ondas de energía. Es increíblemente satisfactorio esquivar los ataques del enemigo y combinar golpes y teletransportes.

Además, algo bueno que aporta el sistema RPG es que los jefes finales no están limitados a tener las mismas mecánicas jugables que nosotros, como es obligatorio en los juegos de lucha. Freezer, Célula y compañía tienen ataques de área especiales que incluso cambian la perspectiva en mitad del combate, convirtiéndose por un momento en un impresionante minijuego en el que esquivar bolas de energía y gigantescas explosiones. La escala de los combates es la mayor que se ha visto en un juego de Dragon Ball, y son muy disfrutables a pesar de los fallos que antes he mencionado.

Eso sí, antes he dicho que esa excesiva rigurosidad a la hora de seguir la historia es perjudicial para el título en parte. Eso es especialmente evidente aquí, en los combates finales, donde CyberConnet2 podría haber utilizado todo lo que aprendió en los Naruto Ninja Storm. En su lugar, estos combates se sienten anticlimáticos en comparación a otros juegos del estudio. Derrotas al jefe y tienes tu escena de vídeo calcada a la de la serie que has visto ya miles de veces representada. Apenas introducen nuevos elementos o coreografías de combate, y tampoco hay esa interacción en forma de QTE que suponían el colofón final en las luchas del ninja de Konoha. Aquí creo que se ha perdido la oportunidad de añadir un interés a las luchas que ya conocemos, algo que si pasaba en la serie de Naruto Ninja Storm y resultaba espectacular a nivel visual y gratificante a nivel de implicación del jugador.

El mundo abierto de Dragon Ball Z: Kakarot
Secciones como esta te hacen soñar con un mundo abierto de Dragon Ball con eventos aleatorios a lo Red Dead, y no con misiones secundarias del recadeo más básico

Más allá del combate, la exploración del mundo abierto es muy satisfactoria, pudiendo recoger orbes y emblemas que sirven para subir de nivel, mejorar nuestros parámetros y aprender nuevos ataques, además de haber muchos secretos por descubrir en forma de cuevas o lugares emblemáticos de la serie. El reparto de experiencia es algo tramposo, avanzando de forma muy guiada a medida que avanza la historia para que nunca nos quedemos atrás; aún así el conjunto del sistema de niveles, de mejora de habilidades y la personalización de las estadísticas hacen que Dragon Ball Z: Kakarot se sienta como un Action RPG.

La recolección de materiales para las misiones y el crafteo de ciertos elementos es algo más simple: podemos coger animales que encontremos (a los más grandes habrá que debilitarles con ondas de Ki) y buscar objetos importantes gracias a un modo de rastreo que se activa con uno de los gatillos, señalando todo lo que tiene cierta importancia en el escenario.

Sin embargo en Dragon Ball Z: Kakarot hay un elemento, al menos en su versión de PS4, que hace que estas misiones pasen de ser solo simples a muy tediosas: los largos y frecuentes tiempos de carga a los que nos enfrentamos al empezar muchas conversaciones y siempre que cambiamos de zona. Teniendo en cuenta que en la mayoría de misiones tenemos que usar el «viaje rápido» para ir a otros lugares, la experiencia se ve pausada demasiado frecuentemente, cortando mucho el ritmo.

Minijuegos en Dragon Ball Z: Kakarot
Pesca, béisbol, conducción… los minijuegos de Kakarot funcionan mejor como homenaje a la serie que para añadir variedad a nivel jugable, aunque siempre te sacan una sonrisa

El juego ofrece otras curiosidades ideales para aquellos que gusten de ser completistas en esta clase de propuestas: una de las formas de potenciar nuestras estadísticas es mediante un sistema de emblemas de los personajes que encontramos, que según las relaciones que tengan podemos hacer enlaces más fuertes, e incluso subir de nivel esos enlaces mediante regalos que encontramos en las misiones y por el mundo.

También podemos buscar todos los tipos de ingredientes y menús para potenciarnos que hay disponibles, mejorar la sala de entrenamiento de la Capsule Corporation para obtener habilidades especiales e incluso resucitar con las bolas de dragón a los enemigos que ya hemos vencido previamente para volver a enfrentarnos a ellos con un nivel cada vez mayor, algo que le da mucha vida al juego tras haber finalizado la historia principal.

Las misiones secundarias en Dragon Ball Z: Kakarot
Aunque a nivel jugable son poco variadas, el contenido de las conversaciones y las situaciones apelan a la nostalgia del fan, siendo uno de sus mejores aspectos

Por último, a nivel gráfico y sonoro volvemos a encontrar claros y oscuros. A nivel gráfico las luchas son una auténtica maravilla y el mundo abierto está muy bien representado, aunque tenemos que pasar por alto una gran cantidad de texturas de calidad discutible y unas caras de los personajes muy raras en muchas de las escenas. A cambio obtenemos las luchas y las ondas vitales más espectaculares jamás vistas en un juego de la serie, también a nivel de destrucción de escenarios. La banda sonora de la serie es un añadido impagable (aunque faltan algunas de las piezas más míticas), y el doblaje es en inglés y japonés con los actores de siempre.

Dragon Ball Z: Kakarot es como el Makankosappo de Picolo en el combate contra Radtz: una nueva técnica con el potencial de ser muy peligrosa en el futuro, pero que necesita mucho más entrenamiento para alcanzar su forma definitiva, ya que de momento solo es útil si hay alguien que entretiene al enemigo mientras carga la energía.

La valentía de CyberConnect2 a la hora de lanzarse a hacer un Action RPG de Dragon Ball es digna de aplauso, y exitosa a la hora de ofrecer una experiencia nunca antes vista para los seguidores de la serie, algo que valida la compra del producto casi por sí mismo. Sin embargo, hay varios errores en la fórmula a nivel de jugabilidad que hacen que la experiencia global no sea tan disfrutable como podría. Además, su fuerte apuesta por la nostalgia la hace un producto muy disfrutable para el fan acérrimo de la franquicia, pero de difícil acceso a quienes quieran acercarse por primera vez a la serie.

En definitiva, Dragon Ball Z: Kakarot es un divertido Action RPG que ofrece una aventura única en el mundo de Goku y compañía, pero con una jugabilidad demasiado sencilla y algo repetitiva. Sin embargo, para muchos fans de la serie también puede ser el juego de la marca que siempre habían soñado.

Dragon Ball Z: Kakarot

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Dragon Ball Z: Kakarot es un divertido Action RPG que ofrece una aventura única en el mundo de Goku y compañía, pero con una jugabilidad demasiado sencilla y algo repetitiva. Sin embargo, para muchos fans de la serie también puede ser el juego de la marca que siempre habían soñado.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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