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Detroit: Become Human – Análisis PC

La revolución llega en 2038

Tras el éxito de Beyond Two Souls, que ya salió en PC y lo analizamos aquí mismo. Los de Quantic Dream han seguido ampliando fronteras en lo que a «películas interactivas» se refiere. Así en 2018 apareció Detroit: Become Human en exclusiva para PS4, un juego que sigue los cánones marcados por el estudio pero, una vez más, llevados a otro nivel. Un juego donde la ciencia ficción se mezcla con dilemas filosóficos y nos sumergirá en un mar de dudas que se solucionarán a golpe de decisiones.

Ahora, a finales de 2019, el juego aparece en PC, con un apartado técnico mejorado y toda la fuerza del título original ¿Estás preparado para decidir el futuro de la humanidad?

El juego toma lugar en la ciudad de Detroit en el año 2038, un futuro cercano aunque distópico, ya que la sociedad como la conocemos ha sido radicalmente cambiada por la corporación CyberLife. Quienes han conseguido fabricar androides a imagen y semejanza de los seres humanos ¿Para que? Fácil, utilizarlos como «herramientas» para las tareas que ningún humano quiere hacer, desde los trabajos más duros hasta las cansinas tareas del hogar.

Estos no solo son tratados como simples esclavos, sino que además viven completamente marginados del resto de la sociedad. Así tendrán sus plazas apartadas en el autobús, no podrán entrar en según qué sitios o estarán obligados a llevar un uniforme que les identifique por poner unos de ejemplos. Y el juego no escatima en detalles a la hora de representar este trato vejatorio hacia seres que, a simple vista, parecen humanos. Estos momentos, de hecho, sirven como una perfecta analogía de las peores etapas de la historia de la humanidad.

Pero las cosas no tardan en volverse en contra de la corporación CyberLife. Y es que muchos de sus «productos» comienzan a darse cuenta de que pueden sentir emociones características de los seres humanos. El miedo, la empatía o el cariño, son sentimientos que pueden apoderarse del cerebro de un androide en un momento determinado, y es en ese instante cuando pasarán a convertirse en divergentes. Quienes no tardarán en organizarse para hacerles ver a los humanos que son seres vivos, con los mismos derechos y libertades.

De esta forma pasarán a darse cuenta de que no son simples productos para hacer el trabajo duro de los humanos. Pueden sentir, pueden pensar… Están vivos y no tienen por qué vivir bajo una eterna esclavitud para acabar en un vertedero cuando dejan de ser útiles. Las preguntas entonces son: si los androides pueden mostrar todas estas emociones… ¿Qué los diferencia de las personas? ¿Por qué no pueden vivir dignamente? ¿Qué pasaría si las máquinas se alzasen contra su creador?

El destino de los androides que se vuelven divergentes o que ya no son útiles es ser abandonados en un vertedero, donde muchos aún exhalan sus últimos alientos de vida

El juego dará respuestas a todas estas preguntas y muchas más a medida que avanza la partida, pero aun tiene un trasfondo mucho más profundo. Ya que bajo esta máscara de androides contra humanos se esconden metáforas sobre temas muy comprometidos. Como puede ser el miedo (o más bien el odio) hacia lo diferente que siempre se justifica con la excusa más burda. También se habla del poder megalómano que ejercen las grandes corporaciones. O como el ser humano puede ser tan cruel y déspota cuando se encuentra en una situación de poder, siendo capaz de someter a quien considera «inferior» sin ningún tipo de remordimientos. Y uno de los mensajes que creo más importantes: El rencor y la sed de venganza no llevan a ninguna parte. Pero, ¿de donde viene este despotismo hacia los androides?

El juego deja claro que estas máquinas tienen unas capacidades muy superiores a las de los seres humanos, a veces incluso veremos a estos últimos manifestándose contra los androides que les quitan el trabajo. Con lo que una posible interpretación sería que los humanos, en su eterno egocentrismo, se nieguen a aceptar que otra raza inteligente pueda convivir con ellos y desempeñar cualquiera de sus funciones igual o mejor. No debemos olvidar que todo este tema de las máquinas inteligentes es un mundo que cada vez avanza más y más. Y quién sabe si más pronto que tarde los hechos que narra este juego podrían pasar de la ficción a la realidad.

Los problemas filosóficos y morales que plantea Detroit: Become Human estarán presentes desde el mismísimo comienzo de la partida, haciéndonos pensar y reflexionar constantemente sobre muchas de las cosas que el ser humano se lleva siglos planteando. Ya que el debate puede trascender más allá de lo que ya se ha mencionado. También hay temas que no se incluyen explícitamente en la historia pero ahí están. Por ejemplo, podemos hablar de como en esta sociedad que se nos plantea el ser humano cree, que puede jugar a ser Dios. Creando formas de vida con el único objetivo de beneficiarse de ellas ¿La vida de un androide tiene menos valor por el hecho de ser una máquina? Cuestiones como esta y muchas más nos llegarán conforme vayamos jugando, con lo que tendremos que interpretarlas y decidir en consecuencia.

Una vez que un androide pasa a ser divergente, puede mostrar sentimientos como el amor y el cariño

Como suele pasar en algunos juegos de Quantic Dream, en Detroit: Become Human tomaremos el control de varios personajes. Todos ellos serán androides que por causas del destino comprenderán que son algo más que máquinas. Las tramas de los tres personajes son prácticamente independientes, aunque al final de la partida se unirán en algunos momentos puntuales.

En primer lugar os hablaré del personaje más carismático y el favorito de casi todos los fans del juego: Conor. Este androide es el modelo más avanzado que CyberLife ha diseñado para investigar el origen de los divergentes y poner fin a las ansias de libertad del colectivo robótico. Se aliará por la buenas o por las malas con Hank, un teniente de policía con un pasado traumático y venido a menos. Juntos podrán zanjar del todo el asunto, permitiendo un futuro mejor para los androides. O no. ¿Seguirás siendo una máquina y obedeciendo a aquellos que quieren oprimir a tu gente? ¿O te darás cuenta de quienes son los malos realmente? Todo está en tus manos.

Después tenemos a Markus, un androide que se encuentra cuidando de un famoso pintor en los últimos días de su vida. Él será el encargado de liderar a los androides en la revolución que cambiará la sociedad para siempre. ¿Adoptarás una postura violenta o pacífica? De tus decisiones dependerá el éxito de la revolución y la supervivencia del pueblo androide que te rodea.

Por último, Kara será una androide cuyo modelo fue diseñado para servir en las tareas domésticas. Conocerá a Alice, una niña que vive bajo el yugo de un padre drogadicto y maltratador. Juntas vivirán una odisea por escapar hacia Candá, donde se dice que los androides son libres. Con este personaje viviremos los momentos más dramáticos y emotivos del juego. Y de nuestras decisiones dependerá la supervivencia de ambas.

El juego estará dividido en capítulos a los que iremos accediendo según nuestras decisiones. Y sin lugar a dudas, Detroit: Become Human tiene los árboles de decisiones más inmensos por capítulo de todos los juegos de Quantic Dream. Además se introduce un sistema que medirá nuestra relación con el resto de personajes secundarios, la cual evidentemente cambiará según nuestras acciones a lo largo de la partida. Dando lugar no solo a un final para la revolución androide, sino a un final concreto para cada personaje tanto principal como secundario.

La cantidad de decisiones a tomar es tan inmensa, que en la primera partida será imposible descubrir toda la narrativa que este juego puede ofrecer, por lo que la rejugabilidad está asegurada. Con aproximadamente unas 20 horas para completar todas las ramas argumentales. Algunas de estas ramas serán bastante desagradables de descubrir, ya que auguran destinos bastante trágicos para los personajes. Siendo un juego que desde el primer momento es capaz de meterte en la piel de cada androide que tendremos a los mandos. Facilitando el empatizar con los personajes de la misma forma que estos también lo hacen.

Los androides marchan al unísono exigiendo libertad e igualdad de derechos.

La jugabilidad es uno de los aspectos más criticados en este tipo de juegos. Afortunadamente, Quantic Dream se sigue reinventando ofreciendo una experiencia que, pese no alejarse del género, amplía la jugabilidad de manera significativa.

En Detroit: Become Human no solo nos limitaremos a mover el personaje del punto A al punto B sin más. En esta ocasión tomarán protagonismo pequeños puzzles, en los que habrá que investigar una escena determinada, reconstruir lo que ha pasado, o buscar la manera más adecuada (según nuestro criterio) de realizar una determinada tarea.

Se nos darán entornos más amplios y con más cosas para interactuar que, por ejemplo en Beyond Two Souls. Es más, en muchas ocasiones el interactuar lo máximo posible con el entorno nos desbloqueará nuevas posibilidades en la trama. Gracias a las capacidades de los androides, podremos «escanear» el escenario en busca de objetos para toquetear y cosas que a simple vista pasan por alto. Algo que sobre todo destacará a la hora de controlar a Conor.

Por supuesto los QTE estarán ahí si o si. El juego nos dará a elegir entre dos niveles de dificultad, donde el nivel difícil nos pondrá unos QTE que requieren una reacción bastante más rápida de lo habitual. Donde un error puede desembocar en la muerte de un personaje o un cambio radical en la trama. Afortunadamente, podemos repetir cada capítulo cuando nos de la gana. Sin embargo, es recomendable que al menos en la primera partida se deje fluir la historia según vayan surgiendo los acontecimientos.

Esta escena de un interrogatorio es un ejemplo de esos «puzzles» que el juego plantea, donde tendremos que mantener el nivel de estrés del divergente en unos porcentajes si queremos cumplir nuestro objetivo

En primer lugar: ¡gracias por no imponer a la fuerza las dos bandas negras como en Beyond Two Souls! Eso, sin duda, es un buen punto de partida.

Si estás jugando a este juego en PC, seguramente el hardware del que dispongas esté a años luz del de una PS4 o una PS4 Pro (cosa que tampoco es muy difícil a estas alturas). Así que prepárate para disfrutar de 60 FPS y resoluciones de hasta 4K.

Las opciones de configuración son variadas, pudiendo adaptar el título a equipos más modestos. Pero si queréis vivirlo al máximo, se recomienda una GTX 1060 y unos 16GB de RAM. Y creedme que merece la pena jugar a Detroit: Become Human en PC, puesto que la diferencia con respecto a consolas es realmente abismal. No solo por los FPS, que ya se nota bastante. Sino por sombras, calidad de texturas, efectos de iluminación o reflejos que os dejarán con la boca abierta. No me cabe duda de que este juego puede ser, actualmente, de los que mejor se vean de todo el catálogo de PC.

Recordemos que todos los personajes del título son actores reales que se han introducido en un mundo virtual, gracias, entre otras cosas, a la magia de la tecnología de captura de movimiento. Y en este port resulta realmente alucinante ver el nivel de detalle que alcanzan los rostros de los personajes. Todos sus rasgos faciales están recreados prácticamente a la perfección. Pero la cosa no se queda ahí, puesto que a diferencia de los escenarios «vacíos» y «sin vida» que teníamos en los «antecesores espirituales» de Detroit: Become Human. Aquí cada escenario que visitemos estará repleto de detalles y realismo. Con una ambientación realmente sublime que destaca en todos los puntos de la escena, y nos sumerge de lleno en el universo que el juego recrea.

No obstante, existen algunos problemas, durante la partida he sufrido algunos crasheos (aunque muy puntuales) y caídas de FPS en momentos que, inexplicablemente, existe muy poca carga gráfica. Hasta la fecha de este análisis, el juego ha pasado por varios parches pero siguen sin solucionarse algunos de estos problemas. Esperemos que se acaben en las próximas actualizaciones.

Los divergentes asaltan una tienda de CyberLife para liberar a la «mercancía» de la esclavitud

Detroit: Become Human es una experiencia única que nos hará vivir una historia repleta de momentos épicos, debates filosóficos y decisiones morales que nos harán pensar en muchas cosas. Si aún no lo has probado, ten por seguro que este port para PC es la mejor forma de disfrutar este juegazo. Además de tener bastantes horas de juego en la primera partida, estas se pueden ampliar muchísimo si nos planteamos desbloquear todos los caminos posibles. Con lo cual, los 39,90€ que cuesta en la Epic Store, se pueden amortizar muy bien.

Jugadlo, no os arrepentiréis.

Detroit: Become Human

Puntuación Final - 9.5

9.5

Imprescindible

Una de las mejores películas interactivas habidas y por haber.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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