AnálisisSwitch

Riverbond – Análisis Switch

Una aventura con una estética bonita pero demasiado simple

Cuando vi el tráiler de Riverbond, inmediatamente me acordé de todas esas tardes que he pasado con amigos jugando en modo cooperativo a distintos juegos. Por alguna razón, el primero que se me vino a la mente fue Magicka, sin embargo, poco tienen que ver. La propuesta de Cococucumber nos promete un “fantástico y frenético juego de aventuras para entre uno y cuatro jugadores”, pero al final termina siendo una promesa a medias. Eso sí, el juego nos viene traducido al español, y a mi parecer, con una localización fabulosa, al César lo que es del César.

Riverbond se caracteriza por una estética vóxel, la cual me recuerda inevitablemente a Minecraft. Sin duda, esta bella estética es uno de los puntos fuertes de este título. La aventura nos llevará a lo largo de ocho mundos diferentes, cada uno con una temática totalmente distinta, lo cual es de agradecer. Pantanos, minas y cumbres heladas (entre otros) serán el escenario de nuestras peleas contra los enemigos y jefes finales. Desde el principio, todos los mundos están disponibles, por lo que podemos jugarlos en el orden que queramos, algo bastante positivo en mi opinión.

En cada uno de estos mundos tendremos una serie de misiones distintas, por lo que iremos avanzando en el mundo a través de cinco fases diferentes. Sin embargo, y a pesar de que el juego intenta traernos una historia (el espíritu Eldra ha desaparecido y por ello se está desatando el caos a lo largo de cada mundo), los diálogos de los personajes terminan siendo casi forzados y aburridos, no aportando nada en muchas ocasiones.

Imagen de un barco pirata en uno de los mundos de Riverbond
Además de diferentes regiones, cada mundo puede tener ciertos elementos originales que acompañen la temática del mundo, como este barco pirata atracado en unos muelles

Las misiones se repetirán a lo largo de cada aventura, siendo las más típicas acabar con un número determinado de enemigos o encontrar una llave. Todo esto está destinado a que consigamos abrir una puerta que nos lleve a la siguiente fase, siendo la final una pelea contra el jefe de ese mundo.

A pesar de que Riverbond se presenta como un juego de aventuras, no se siente como tal. Su extrema simplificación lo lleva a ser una aventura más bien arcade, pues cada mundo se resetea una vez lo acabamos. Es decir, cada mundo está pensado para jugarse del tirón, ya que carece de puntos de guardado, por lo que, si abandonamos la aventura en mitad de alguna de las fases, perderemos todo el progreso. Cierto es que en algunas fases sí contamos con puntos de control, que sirven para resucitar en ellos si morimos en vez de empezar al inicio de la fase, pero no afectan a nada más.

Nuestro avatar no avanza de ninguna manera (no hay puntos de experiencia, magias o talentos, por ejemplo), si no que somos nosotros los que debemos volvernos “mejores”. Sin embargo, sólo podemos atacar con nuestra arma (ya sea cuerpo a cuerpo o a distancia), por lo que el juego se limita a machacar el mismo botón y a esquivar.

Imagen del combate en Riverbond
La katana es una de mis armas favoritas, ya que permite atacar muy rápido y cubre bastante terreno, por lo que es ideal para combates contra muchos enemigos

Y muchas veces ni eso, ya que uno de los grandes fallos de Riverbond es no penalizar la muerte. Da igual las veces que muramos, resucitaremos siempre y los enemigos estarán con la vida a la que les dejamos, por lo que el juego se vuelve un speedrun sin ningún tipo de emoción, ya que no sientes que sea necesario acabar con todos los enemigos.

Al terminar cada mundo, se nos dará una puntuación en base a los enemigos y monedas recogidas, pero que no aporta absolutamente nada a la aventura, por lo que a medida que avances no sentirás el deseo de pararte a aniquilar a todos tus enemigos.

A lo largo de las diferentes aventuras podremos ir desbloqueando diferentes aspectos, algunos incluso vienen de otros juegos como Bastion o Knights and Bikes. Cuando pasemos de fase en un mismo mundo, podremos cambiar nuestro aspecto, lo cual es un punto a favor.

Imagen de un diálogo en Riverbond
La localización hace que te encuentres cosas como estas, un hámster llamado Ham Solo

Por otro lado, las armas son aleatorias, y aunque hay “bastante” variedad, los distintos tipos se irán repitiendo con diferente aspecto. Es decir, puedes conseguir una lanza, y más adelante una lanza con el aspecto de un lápiz. En esencia, son el mismo arma, y tienen el mismo tipo de ataque, lo único que cambiará será su aspecto.

El combate no presenta ningún reto ni misterio, limitándose a pulsar el botón de atacar con nuestro arma, y en ocasiones, cargar el ataque especial. También tenemos una habilidad especial que podremos usar cuando queramos y es independiente del arma, pero sigue siendo un añadido escaso para un juego que basa su diversión en el combate. Cierto es que no he podido probar el modo cooperativo, que es uno de los puntos fuertes del juego por lo que no puedo hablar con propiedad de este tema. Sin embargo, imagino que como todo, mejora con amigos.

Riverbond es una propuesta demasiado simple y que carece de la profundidad necesaria para resultar interesante, al menos para un adulto. No posee ningún tipo de historia sólida, el combate es aburrido y en líneas generales, es un juego demasiado simple. Creo que su público está más enfocado a los niños, para los cuales sí que puede presentarles algún tipo de reto. Sin embargo, su estética vóxel es preciosa y tiene muy buena localización al español.

Riverbond

Puntuación Final - 5

5

Correcto

Riverbond es una aventura con estética vóxel preciosa que nos llevará a lo largo de ocho mundos diferentes, pero que tiene demasiadas carencias para resultar interesante.

User Rating: Be the first one !
Etiquetas

Lucía Sáez Mariscal

Estudiante de Periodismo, apasionada de los videojuegos, la lectura y ver series o anime. Si no estoy procrastinando con alguna de estas cosas es porque estoy escribiendo o dándole mimos a mi perra.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X