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New Super Lucky’s Tale – Análisis Switch

Para acabar hecho unos zorros

Las comparaciones son odiosas, y cuando hablamos del género de plataformas, sencillamente no son justas. El gran nombre de Mario pesa demasiado ante cualquier título de saltimbanquis que quiera hacerse notar en esta industria. Solo unos pocos pueden plantarle cara, y desde un ángulo distinto, a una saga que no para de reinventarse y crear mundos maravillosos con cada entrega. La respuesta de la industria independiente ha sido crear un género aparte, para veteranos, un pixel perfect donde prima la habilidad y un desafío tan enorme que en ocasiones empequeñece la barrera de entrada a nuevos jugadores. Un concepto de plataformeo que nos ha regalado joyas ya consideradas clásicas como Super Meat Boy, o recientes (y galardonados) títulos como Celeste.

Sin embargo, pocos triunfos podemos encontrar en el angosto mundo de las plataformas en 3D. De él salieron títulos como Yooka-Laylee o A Hat in Time, que intentan revitalizar el monopolio de los saltos, presidido por el fontanero italiano. Estos dos titanes independientes, recientes en la memoria colectiva, han sobrevivido en gran manera por su declaración de amor a los videojuegos de plataformas de los 90. En esta tesitura aparece New Super Lucky’s Tale en Nintendo Switch.

Un juego ideado para realidad virtual (Lucky’s Tale) y que posteriormente pasó a Xbox One, con una cámara semifija (Super Lucky’s Tale).  Parece que un juego 3D de plataformas poco tiene que ofrecer al mercado si no tiene un elemento diferenciador, como puede ser su versión en realidad virtual. Sin embargo, y como si fuese una evolución natural, Lucky llega a Switch en una versión donde la libertad de cámara eleva de nuevo su categoría. Lucky juega, por fin, en el campo de los mayores, y lo hace terriblemente bien.

Todo alrededor de New Super Lucky’s Tale (sí, por poco se quedan sin adjetivos) rezuma una admiración brutal de cara a la época de Super Mario 64, Conker o Banjo-Kazooie. Su historia no iba a ser menos. Aquí, todos los personajes viven en diferentes mundos, contenidos en las páginas del Tomo de las Eras, un libro bien gordo. Entre estas páginas es posible crear portales y conocer y explorar nuevos territorios, la misión de los denominados Guardianes. Toda la familia de nuestro protagonista, Lucky, son Guardianes que han dedicado su vida a conocer nuevos mundos y a establecer lazos con ellos. A pesar de la desaparición de la familia, Lucky aún puede contar con su hermana Lyra, que, junto a los otros Guardianes, intentan proteger y escapar de las garras de Jinx, un Guardián renegado que desea hacerse con el Tomo de las Eras.

El malvado Jinx es un maestro ilusionista que cuenta con todo un séquito de malvados gatos que le siguen sin rechistar

Una vez establecido el leitmotiv de nuestro villano, por cuestiones de guión, Lucky se separará de su hermana para vivir su propia aventura, recogiendo las hojas perdidas del Tomo de las Eras y enfrentándose finalmente a Jinx y su equipo felino. Algo que, en las zapatillas de Lucky, no será muy complicado.

El juego peca, quizás, en tener un planteamiento muy sencillo: iremos visitando cada mundo, que contendrán una serie de portales que nos llevarán a diferentes niveles, al estilo de los cuadros de la Mansión de Peach en Super Mario 64 o los portales de cada mundo de Crash Bandicoot. Cada nivel contendrá cuatro hojas del Tomo de las Eras para recolectar: la de finalizar el nivel, una secreta escondida de la vista, una al conseguir 300 monedas y otra al recoger las cinco letras que forman nuestro nombre, (L-U-C-K-Y), en cada escenario.

Cada mundo es un universo propio, aunque todos estarán conectados y sus habitantes se unirán para ayudarnos a derrotar a Jinx

Ninguna de estas páginas son muy complicadas de encontrar, haciendo el juego muy llevadero, pero sin ningún tipo de desafío. Las plataformas son muy amables, nuestros movimientos no tienen que ser medidos al milímetro, y los enemigos simplemente son anecdóticos. Empezaremos cada nivel con tres corazones, pero los puntos de control son abundantes, y las vidas son fácilmente acumulables. Los jefes finales empiezan a coger fuerza y relevancia de cara al final del juego, pero nunca serán un machacabotones imposibles. De hecho, pocos botones vamos a machacar, ya que solo podremos hacer un doble salto, deslizarnos sobre superficies duras (o excavar si lo hacemos en tierra) y golpear con nuestra cola. Pero, entonces, ¿qué hace tan maravillosamente especial a New Super Lucky’s Tale?

Lucky es un cachorro de zorro que está hecho para gustar. Es pequeño, peludo y adorable. Además, podemos permitirnos el lujo de vestirlo acorde a cada mundo que visitemos. De policía a estrella del pop, la personalización es en lo único que podremos gastarnos el dinero, y oye, cero quejas. El diseño de personajes es excepcional, todos y cada uno de los NPCs que nos encontremos serán graciosos, y cada mundo será icónico. Desde las granjas de lombrices que hablan con acento sureño hasta fantasmas que tienen una Oficina de Sustos, todo encaja y nos obliga a estar con una sonrisa boba durante todo el juego. Los diálogos tienen también toques desternillantes, a veces dándole al juego un toque muy maduro y autoconsciente.

Cada nivel esconderá subniveles secretos, puzles y demás actividades secundarias que enriquecen el conjunto y su variedad

Los diseños de niveles son originales, y aunque no son un desafío, no dejarán de sorprendernos. Es más, ya no solo el decorado cambiará, ya que también cambiará su planteamiento jugable: niveles que son puzles, desafíos de movimiento con cámaras fijas isométricas o laterales, recordando a los niveles añejos en los que se influencia el equipo de Playful Corp. La variedad consigue que nunca nos cansemos de lo que vemos, y nos deja con ganas de más.

Ese puede ser el gran problema de New Super Lucky’s Tale. Hay una gran falta de ambición. Si bien los niveles sorprenden, los enemigos resultan un tanto repetitivos. Adolece de unas pantallas de carga excesivamente largas, especialmente al morir (aunque no lo haremos demasiado). También tiene algún bajón puntual de fotogramas por segundo, aunque nada demasiado agresivo. ¿Lo peor? Su duración. El juego puede pasarse en un suspiro, y completarlo al 100% no es muy complicado, pero resulta tan encantador, tan cautivador, que son unas horas terriblemente bien invertidas.

New Super Lucky’s Tale es un videojuego envidiable. No solo porque es capaz de mantener nuestra atención a base de originalidad, sino porque no necesita tirar del desafío milimétrico para engancharnos. Es un juego fácil, orientado especialmente a los más pequeños de la casa, pero los veteranos tendrán una experiencia fantástica controlando a Lucky. Ya sea por la nostalgia, por el buen hacer de sus niveles, o porque hacía años que un plataformas indie no se sentía tan divertido y sencillo. Quizás demasiado sencillo. Una experiencia única, demasiado corta, que nos deja con ganas de una más que posible secuela, donde la originalidad acompañe también a una jugabilidad más ambiciosa. Al fin y al cabo, Lucky también tendrá que ir creciendo. Todos lo hacemos, ¿no?

New Super Lucky's Tale

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Una aventura divertida y sencilla, para cualquier tipo de jugador, que demuestra que la magia de los plataformas de los 90 no acabará nunca con tributos tan fantásticos como este.

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Carlos B. Torrado

Estudiante de Periodismo en Santiago de Compostela, amante de los videojuegos y el cine hasta la médula.

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