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Citadel: Forged with Fire – Análisis PC

Fantasía, construcción, gestión y dificultades técnicas

Que no te engañen tus ojos. Aunque se puedan domar dragones y el HUD del mapa y la brújula sean muy similares, esto no es ni se parece a The Elder Scrolls V: Skyrim. Además, no empiezas como prisionero en un carromato, sino emergiendo de la lava, siendo “forjado en fuego”. Citadel: Forged with Fire es un MMORPG con énfasis en la gestión de recursos y construcción, más parejo a otros títulos multijugador bastante sonados como Ark: Survival Evolved, Conan Exiles o Rust, pero prescindiendo de sus elementos survival, consiguiendo un abordaje pausado y de más fácil acceso.

Blue Isle Studios y Virtual Basement llevan trabajando en este proyecto desde hace unos años, y algunos ya pudieron probarlo en su fase de acceso anticipado desde mediados de 2018 en Steam. Y así continúan, también hoy en día, actualizando con nuevo contenido, parcheando errores y resolviendo problemas con servidores. El Early Access no cosechó grandes expectativas, pero ahora, con la presente versión completa, juzgaremos con mayor justicia este multijugador masivo con magos, naturaleza y fantasía medieval.

Citadel: Forged with Fire se distribuye entre varios servidores pertenecientes a GPortal con una capacidad máxima de 50 jugadores activos. Los oficiales se clasifican siguiendo tres variables: por continentes (Europa Este, EE.UU.), escenarios PvE (jugador contra entorno) o PvP (jugador contra jugador), y por multiplicadores de recolección y experiencia. Esto significa que los servidores se adaptan a cada jugador, teniendo normales con una relación de x1, mientras que los servidores muy rápidos llegan a quintuplicar. Es decir, cuando en el primero recogías dos de madera, en el segundo serían 10. Haciendo prueba de primera mano, puedo decir que en una partida normal tardé en subir al nivel 12 unas ocho horas, pero mi personaje en la muy rápida lo alcanzó en menos de una. También hay facilidades para montar partidas locales y personalizar un mundo propio haciendo tú de host, o bien pedir a GPortal un espacio para un servidor por 0,90 €.

La corte de estos juegos se hizo bastante popular hace unos años, y desde ahí, varios probaron suerte. Entre ellos, la propuesta de Blue Isle Studios tardó un poco más que sus compañeros de género, hace dos años, pero trae una temática que, si bien recurrida, tiene unas mecánicas novedosas de hechizos: fantasía medieval. Cada arma posee dos ranuras es las que poder equipar varios tipos de magia. Es el toque principal que desliga a Citadel: Forged with Fire del resto de sucedáneos MMO.

Los hechizos se crean desde el menú y en cualquier momento, utilizando esencias elementales y añadiendo ítems para añadir mejoras extra. Hay magia para dañar en área, lanzar bolas de fuego, rayos arcanos, potenciar tu velocidad, domar a bestias y monstruos, curar o hasta recolectar. El último es, sin duda, el más útil, porque vamos a echar una buena cantidad de horas para reunir materiales. Desde aquí, el ciclo de siempre: conseguirlos para ir avanzando y ramificando las posibilidades de trabajo, sea cocinando, forjando armas, tejiendo armaduras y otras actividades que tienen un pelín de magia. Siguiendo la temática fantástica, también habrá ítems y construcciones especiales. Crear pociones de vida o maná en calderos conjurantes, fabricar escobas voladoras con madera, cristales rúnicos y polvo de hadas, etc.

Hechizo dde extracción en una mena de cristales rúnicos.
Con el hechizo Extracción, la recolección de materiales se hace mucho más llevadera

Lo que puede que más sorprenda sea que, pese a tener tanto peso en la gestión de recursos, la cosecha de alimentos está en un segundo, incluso tercer plano. Tenemos barra de vida y de maná, pero no las hay de hambre o sed. Por eso comenté en la introducción que se prescinde del elemento survival. Por un lado, eso le da un tono más relajante y solo te pide atención a las hostilidades de tu entorno, pero por otro, se pierde un poco la emoción de salir de casa no para recolectar, sino simplemente sobrevivir. Dado el caso que Citadel: Forged with Fire transcurre en plena naturaleza, donde los magos ahora están empezando a moldearla a su antojo, no puedo evitar pensar que el survival le podría haber venido genial.

Como viene arrastrando el género MMO con crafteos, este tampoco se libra de una bienvenida poco calurosa (y eso que tu personaje sale hirviendo de lava). Podemos crear un avatar por servidor y, dejadme decir, tengo sentimientos encontrados con el creador de personajes. En pocos juegos he podido moldear tales aberraciones visuales con tan pocas opciones de personalización. Un mago o maga estándar puede cambiar a un maldito gremlin cambiando cuatro parámetros. Es un placer culpable.

Pasado esto, nos sueltan a Ignus, el mundo de Citadel: Firged with Fire, un sandbox total y completamente abierto desde el minuto uno. No es tan grande como para considerarlo mundo abierto, pero lo suficiente para echar de menos una montura en trayectos de 500 metros en adelante. Tampoco está precisamente vacío, pero sí carente de rumbo más allá del que tú mismo, como jugador, puedas proponerte. ¿Es esto malo? No exactamente. Puedes hacer lo que te plazca, pero todo se resume en escalar niveles, construir y mejorar personaje y herramientas.

Montaña con figura de un mago en la zona nevada y un monolito en la zona de hierba
Aconsejable llevar siempre items para recuperar maná, porque la regeneración natural es absurdamente lenta

Hay misiones diarias en puntos separados del mapa que son de ayuda, pero al ser tan aleatorias no puedes saber si te vendrá bien el pedido de los NPCs, los cuales solo existen para este propósito. Sea por encargo, o sea porque tú mismo acabes de desbloquear algo que quieras craftear, la cosa es salir de casa para completar una lista.

También puedes echarte a la aventura sin nada en mente, pero, por desgracia, no hay muchos eventos que llamen la atención hasta un nivel muy avanzado, con lo que los trayectos iniciales, generalmente a pie, no suelen ser muy emocionantes. Por supuesto, hay casos contados en los que puedes encontrar una mena de mineral de oro, una mazmorra profunda y desafiante o a otras personas rondando por Ignus. El espíritu de aventura no es inexistente, a mí me daba siempre curiosidad ver qué me podía encontrar en las zonas no visitadas del mapa, pero es desalentador que la exploración recompense significativamente menos que plantearte una lista de objetivos e ir a por ellos como un autómata. Si a esto le sumas que Citadel: Forged with Fire da una guía simplona, hace que uno se acostumbre a seguir los patrones que más beneficios le reporta, incluso cuando precisamente el juego parezca alentar a la libertad de acción.

A pesar de ello, teniendo en cuenta que el principio es siempre la parte más chunga de los MMO, si bien se hace complicada, también es lo suficientemente intuitiva como para no sentirme perdido y ser capaz de descubrir lo que va ofreciendo el título según se avanza lentamente en niveles y puntos de conocimiento.

Mago en la azotea de su hogar en Citadel: Forged with Fire
A medida que subes de nivel puedes elegir aumentar salud, maná, capacidad de carga o daño. También te dan tres puntos de conocimiento, lo que te permite aprender a fabricar ítems y construir estructuras

Además, siempre está la vieja confiable: preguntar por el chat global. Y otra cosa no, pero aquí es donde me he topado, desde mis tiempos de MMORPG de hace 10 años hasta hoy, con una de las comunidades más majas (PvP inclusive). Puede que sea porque en cada servidor hay un máximo de 50, o porque se haga filtro de berzotas después de pagar 33,99 € por el videojuego en PC, pero si me preguntas, diría que es intencionado porque:

  1. El hecho de no tener que disputar por materiales, que salen a borbotones cada tantos segundos, y que no haya elementos survival, tranquiliza y rebaja el hijoputismo.
  2. Una herramienta misericordiosa de la que carecen Rust, Sea of Thieves o EVE Online, y es que el nombre de los jugadores no aparece en su cabeza, solo en el apartado Social, por lo que nunca sabrás hasta que estés cerca de qué avatar es cuál, evitando las famosas cacerías a un mismo jugador débil hasta ofuscarlo.
  3. El impacto y la seguridad a la hora de construir tu hogar junto al de otros. Ya puedes poner suelo sin ninguna pared y cofres con tus tesoros más valiosos, que nadie te los podrá robar siempre que tengas ahí tu trono mágico, una construcción que marca cuando un conjunto es de propiedad de alguien. Esto consigue que no haya miedo del prójimo y se formen auténticos vecindarios de magos por las zonas primeras intermedias y del principio. De hecho, tuve un vecino de nivel altísimo; siempre que estaba en casa y escuchaba el aleteo de dos dragones sabía que era él y me asomaba.

Ignus es un lugar silvestre con no muchos biomas, pero sí varios puntos de interés entre bases enemigas, cofres escondidos, mazmorras, fuentes mágicas, portales dimensionales, zonas de bosses y brechas interdimensionales. Pueden hacerse repetitivos, pero una variedad suficiente de animales y monstruos, su doma y los momentos de incursión entre varios jugadores le dan a Citadel: Forged with Fire una pincelada de épica medieval bastante lograda.

Pero la fantasía mágica se interrumpe por problemas técnicos, algunos pequeños, simples detalles que se pueden pasar por alto en un multijugador masivo como hierba flotando o colisiones extrañas, pero otros sencillamente eruptivos. Con más de 20 jugando y dos parcheos y actualizaciones entre medias, tuve un bug en el que al morir y regenerarme en casa de una jugadora, quedaba atrapado en su pared, no pudiendo salir a no ser que entrara y saliera varias veces no de la sesión, sino cerrando el juego entero.

Mapa de Ignus
El mapa de Ignus es imprescindible para localizar puntos de interés

Según comenté con gente que seguía jugando desde el Early Access, los bugs han disminuido en la actual versión 1.0. También me hablaron de los rollback, una acción que toma la desarrolladora para solucionar problemas haciendo que el progreso de los jugadores de un servidor retroceda a los datos guardados de unos días atrás, como volviendo a un estado anterior del título. Los datos personales no se alteran, pero sí los de la nube, lo que se traduce en perder niveles, tu inventario y lo explorado del mapa. Lo que sí conserva al menos es tu casa y lo que allí estaba guardado. El rollback no afecta mucho a la gente de nivel alto, pero para los nuevos significa retroceder bastantes horas de juego hasta, probablemente, el inicio. Esto también me pasó, cuando una buena tarde pasé del nivel 16 al 2.

Siendo breve, Citadel: Forged with Fire no sería un título que recomendaría en general. Tiene unas ideas muy interesantes y el mundo, aunque no original, es bastante interesante y deja mucho espacio de juego y personalización. Es como un Ark en un estado simplificado e inspirado en la imaginería de The Elder Scrolls. Sinceramente lo pienso así, y es muy apelativo, pero la temática o una comunidad agradable no pueden resarcir cargas largas, bugs y unos parches insuficientes. Una muestra de ello es que buena parte del acopio de materiales que he hecho vienen de casas abandonadas, sin el trono de aquel jugador que probó Citadel: Forged with Fire en el acceso anticipado. Algunas eran auténticas mansiones llenas de muebles y construcciones, dejando claro que se les puso mucho empeño (y horas), pero ahora son un pequeño recuerdo que se va deteriorando con el tiempo y dejará de existir a no ser que ese jugador vuelva (o que otro ponga allí su trono y se haga con todo…, como hice yo en mi segunda partida).

Desde el Early Access se han ido resolviendo muchos otros bugs y equilibrando exploits, a la par que añadido nuevo contenido, pero su experiencia jugable aun está lejos de ser “mágica” hasta que hagan un repaso general al apartado técnico, tanto programación como assets. Si aun así quieres jugarlo, recomiendo encarecidamente convencer a un amigo para que te acompañe.

Citadel: Forged with Fire

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Una temática que no defrauda en un sandbox MMORPG sencillo aunque entretenido y con mucha libertad, por desgracia nublado por bastantes bugs, poco sentido de la aventura y con unos patrones de sobra conocidos en otros títulos.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: Cerebro, videojuegos y carlinos. "La esperanza es lo último que se pierde".

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