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Recordando Shenmue: desde Dobuita a Guilin

Un repaso a el periplo de Ryo Hazuki, una leyenda de los videojuegos

Si Richard Linklater, prestigioso director de grandes películas como la trilogía de Antes del Amanecer o Everybody Wants Some, se hubiese dedicado a desarrollar videojuegos, desde luego Shenmue hubiese sido su referencia en cada uno de los sentidos.

Y es que uso a Linklater, un director consagrado en contar historias sobre la vida, la madurez y el paso del tiempo, para referirme a Shenmue como un exponente de esa misma vertiente, solo que en un mundo muy diferente, un mundo interactivo e inclusivo: los videojuegos. 

Este artículo no pretende abordar la historia «de PE a PA», y resumir así la magia de este videojuego en cinco líneas. Mediante este artículo pretendemos hacer ver por qué la saga de Yu Suzuki es historia del mundo del videojuego y por qué es necesaria (o no) su continuación en la actualidad.

Para empezar a hablar del primer Shenmue,  necesitamos recordar su argumento, un argumento mucho más simple de lo que en un principio podríamos esperar de un juego que, como muchos dicen «asentó muchas bases en la industria». Shenmue narra la historia de venganza de Ryo Hazuki, o eso es lo que llegamos a pensar en un primer momento cuando vemos como el temible Lan Di asesina a el padre de Ryo con sangre fría y sin encontrar este último, el motivo por el cual se han desarrollado estos acontecimientos. Tras el robo de una antigüedad china conocida como «Dragon Mirror«, Ryo encontrará otro espejo similar, el «Phoenix Mirror«,  mediante el cual tratará de encontrar respuestas a la muerte de su padre mientras emprende un viaje más allá de Japón. 

En Shenmue, tanto en la primera parte como en la secuela, podemos ver grandes lecciones de vida a un adolescente confundido

Shenmue no es ni más ni menos que la introducción a una historia más grande de lo que podamos imaginar; nos establece las bases de un sistema de juego denominado como FREE (Full Reactive Eyes Entertainment), que no solo es pionero ante todos los juegos de mundo abierto posteriores, si no que a medida que avanza la historia, el propio sistema del juego tiene una carga narrativa que nadie nos cuenta al principio. Ryo arte boceto

La historia de Shenmue no es una historia de venganza, es una historia de amargura que narra el trauma de un joven adolescente condenado a vivir sin familia a tan temprana edad. Entonces, y solo entonces, cuando Ryo parta hacia China en busca de las respuestas que no podrá hallar en Japón, encontraremos la magia de Shenmue y comenzaremos su secuela. 

 A Shenmue II le pasa un poco como a Kill Bill, todo el mundo tiende a distinguirlo de su primera parte cuando perfectamente podríamos unificarlos en un solo juego, pues la armonía a la hora de jugarlo es totalmente unísona. 

Esta «secuela» comienza con Ryo buscando a el Maestro Tao por Hong Kong, que luego le conducirá hasta la ciudad sin ley de Kowloon en busca de Yuanda Zhu. Aquí, en Shenmue II, conoceremos a la mayoría de los personajes memorables de Shenmue (aunque nunca podremos olvidar a Tom y a su chistoso baile), encontraremos a la enérgica Joy, a la fuerte y bondadosa Xiuying, al travieso y canalla Ren y sin duda, al personaje más importante para Ryo, Shenhua. 

Es curioso que el juego, cuando solo Ryo está en pantalla, es frío, amargo y triste, sin embargo, cuando Joy nos lleva en su moto, cuando Ren tira un cubo de basura a una de las villanas o cuando Shenhua simplemente aparece, Ryo cambia, y a medida que esto va pasando, Ryo va madurando. 

Y es que Ryo, identificado con ese logo, con un tigre que lleva cosido en su chaqueta, hace referencia a la constante mitología china presente en el juego, la cual nos identifica el signo del tigre con los aventureros que exprimen cada segundo de sus vidas, y eso les puede llevar a caminos peligrosos. Ryo, siendo un aventurero, al contrario que su propio símbolo, es incapaz de disfrutar de su vida sin los demás, incluso es incapaz de disfrutar sin nosotros, los jugadores.

Ryo tiene un maravilloso proceso de evolución que comienza dependiendo de nosotros, y acaba dependiendo de los demás, disfrutando de un extenso paseo con Shenhua del que Ryo no parece querer salir hasta sus últimos instantes. 

Es en ese paseo cuando vemos lo más bonito de Shenmue, cuando Ryo ve a alguien que vive en un entorno solitario sin nada más que el bosque y los animales,  es cuando Ryo comienza a vivir, y es que cuando el juego comienza a jugar sus mejores cartas es justo al final. Ahí, en ese momento, se muestra la trascendental desazón humana que recorre el cuerpo de Ryo, un juego que simula la vida de un protagonista que no comienza a disfrutarla hasta el final. 

Pero hubo sorpresa en 2015, lo que parecía el final de la saga hace 18 años, ha resultado ser un enorme punto y aparte. Shenmue III va  a salir la próxima semana, ¿volverá Ryo a recorrer el camino de la venganza? ¿Devolverá Shenhua la plenitud a la vida de Ryo?

Sin duda, está claro que todos esperamos Shenmue III, pero, ¿era necesario? No sé cómo recordaréis vosotros el final, pero yo recuerdo a un Ryo en calma, un Ryo recogiendo flores, cruzando montañas, andando apacible. Igual no hubiese sido necesario devolver a Ryo por el camino de la amargura, pero sin duda, nosotros estaremos ahí para apoyarle. 

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Carlos González

Estudiante de Comunicación Audiovisual, amante de los Videojuegos y seguidor de cualquier tipo en mallas que luche contra el crimen. Buscadme en Tokio-3 o junto con mi gato, que se llama Wanda y es de Wakanda.

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