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Yakuza 4 Remastered – Análisis PS4

Cómo entrenar a tu dragón (de Dojima)

Tengo un primer recuerdo de la saga Yakuza un tanto amargo, a la vez que lejano; después de escuchar que era uno de los imprescindibles en PS3, decidí hacerme con Yakuza 3, no sin problemas: era un juego de nicho y hace… ¡10 años! no era tan fácil importar juegos (porque lo tuve que importar, ninguna tienda de la zona lo traía). Cuando lo probé en mi consola no sabía muy bien qué pensar. Por un lado me esperaba una especie de GTA 4 a la japonesa, aun siendo consciente de que la saga Yakuza sigue (por lo general) a los mismos personajes, y hace falta, hasta cierto punto, saber qué pasó antes. Por otro lado, la cantidad de información que te suelta es abrumadora. No sabía muy bien si no me estaba enterando porque eran demasiadas cosas, o porque había que saber qué había pasado en las anteriores entregas y quién era quién. Total, que al final, después de tanto esfuerzo para jugar, por lo que sea no perseveré y ahí se quedó cogiendo polvo.

Saltamos a hace solo un par de años, 2016, y llega a nuestras vidas Yakuza Kiwami, el remake del primer título de la franquicia. Es remake y no remaster porque aquí se cambia el motor, se actualizan los gráficos y assets, se añade historia y se adapta todo a los tiempos que corren. Y falta que hacía, porque la saga original nació en Playstation 2 y no ha envejecido demasiado bien. Dispuesto a redimirme por haber dejado de lado una franquicia de la que solo he oído cosas buenas, salto a este Kiwami («¡Kiwami significa EXTREMO!» citando al juego) con todas las ganas del mundo. Y me pasa un poco lo mismo: veo que hay algo muy interesante, pero no consigo meterme en su mundo. Pero esta vez no me voy a rendir, no, porque justo un año antes se lanzó Yakuza 0, una precuela de este primer Yakuza, y es un juego totalmente nuevo. Nada de remakes o remasters: aquí se nos presenta Kamurocho, la ciudad ficticia donde Kiryu y su panda tratan de ganarse la vida. Aquí no había excusas para no enterarse de la historia y perderse en las calles de la ciudad japonesa.

¡Y vaya si me perdí! Yakuza 0 fue mi puerta de entrada a la saga de Kiryu, y con la que comprendí lo que sus desarrolladores, Ryu Ga Gotoku Studio, querían hacer y cómo lo querían contar. Y lo de esta saga es muy curioso, porque aun en esta precuela, entramos en un mundo en el que ya han pasado muchas cosas, y en el que enseguida nos van a abrumar con nombres, familias, bandas… es así como funciona la narrativa y la forma de construir el mundo en esta saga, así que no hay que asustarse, solo relajarse y disfrutar de las curvas.

Como buen Yakuza, no faltarán los personajes particulares

¡Cuánto rodeo para llegar a la entrega que nos ocupa hoy, Yakuza 4 Remastered! Y es que creo que es necesario ponerla en contexto. Así como las dos primeras entregas sí que necesitaban un trabajo más extenso, tanto en gráficos como en mecánicas, los juegos que salieron para PS3 han aguantado mejor el paso del tiempo, así que lo suyo era hacerles un merecido lavado de cara y puesta a punto en general.

Tenemos que empezar diciendo que esta edición remastered llega como un paquete tres en uno. Dentro de la colección, exclusiva de PS4, sin noticias de que vaya a llegar a otras plataformas, como sí lo han hecho los Kiwami o Yakuza 0, y que se encuentra a unos más que apetecibles 60€, vienen incluidos tres juegos: Yakuza 3, 4 y 5, que se irán publicando de forma escalonada (solo queda por publicar la quinta entrega, el 11 de febrero de 2020). Por ahora, solo en digital, pero cuando todos los capítulos se hayan lanzado se publicará la versión física muy resultona.

Cuatro personajes y todos con su estilo de lucha característico

Este remaster de Yakuza 4 no usa el nuevo motor Dragon, que usaron Yakuza 6 y el spinoff Judgment, pero a cambio tenemos 60 frames por segundo estables y una resolución de esta década, 1080p. Y esta es una noticia bienvenida, porque el Dragon Engine no terminó de convencer, sobre todo en Yakuza 6, ya que se perdió algo de la agilidad de los títulos anteriores a cambio de un combate más físico y centrado en los ragdolls. Por lo demás, aunque los gráficos no son nada puntero, ni lo quieren ser, el aumento de la definición y unos assets de muchísima calidad, hacen que jugar a Yakuza 4 años después de su lanzamiento sea todo un placer.

Siempre que hablamos de Yakuza hablamos de «la saga de Kiryu», pero a lo largo de los distintos capítulos es habitual controlar a más personajes. Esta cuarta entrega no es menos, y llegaremos a controlar hasta a cuatro personajes, y no será hasta llegar al último cuarto del juego cuando tomaremos el control del Dragón de Dojima. Y es esta quizás la parte más floja del juego, porque da la impresión de que Kiryu tiene que estar, pero aquí da la sensación de ser un añadido de última hora, y sin ninguna duda la parte más floja de todo el conjunto. Una parte que, además, llega al final de nuestra aventura, con lo que da la impresión de que el juego se alarga artificialmente y sus últimas seis horas se hacen más pesadas de lo que deberían, que culminan en el peor jefe final de la franquicia, inalterado en este remaster.

Kiryu prefiere las bicicletas, pero Taiga es más de motos

La otra gran novedad de esta edición, y una que podría pasar desapercibida muy fácilmente, es la localización. La calidad de la localización original siempre ha estado en duda, y para este remaster se ha revisado todo el guión (de los tres juegos) e incluso se han vuelto a traducir algunas partes. Además, partes que no llegaron a estar en la edición europea originalmente, ahora sí que lo están, con lo que no solo es un remaster, sino una especie de edición definitiva. Una pena que cuando hablamos de localización sea siempre al inglés, porque, al contrario que Judgment, este remaster no nos llega traducido al castellano, ni tampoco se espera que llegue.

Y ya está, porque son pocas las pegas que se le pueden poner a esta cuarta entrega de la serie. No nos falta el característico tono de la saga, muy serio durante la historia principal pero que relaja el tono a poco que toquemos casi cualquier misión secundaria. Misiones secundarias excelentemente bien escritas, que nos sacarán una sonrisa y más de una carcajada inesperada. Todo ello aderezado con una cantidad ingente de minijuegos, para no aburrirnos ni un segundo en el siempre bullicioso Kamurocho; desde el indispensable Karaoke al ping pong, y si nos cansamos de tanta actividad, podemos acabar con una relajante sesión de aromaterapia. Y como novedad (respecto a Yakuza 3), vuelven los clubs de chicas, y lo que antes era un yo contra el barrio, se convierte en un dating sim de manual.

Cual Pokémon ultraviolento, aquí podemos llevar a la cumbre a nuestros aprendices en la lucha

Al final, tanto Yakuza 4 Remastered, como la colección al completo, son la excusa perfecta tanto para volver a Kamurocho como para empezar en la saga del dragón de Dojima. Como título individual tiene ligeros problemas de ritmo, con algún que otro altibajo en la historia y, sobre todo, un final que nos deja un regusto algo amargo. Un regusto que no debe empañar el resto del conjunto, excelente, como el resto de la saga, aunque quizás un punto por debajo de lo que nos tiene acostumbrado el estudio nipón

Yakuza 4 Remastered

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Yakuza 4 sigue tan vigente y es tan recomendable hoy como hace diez años, y aun teniendo los mismos problemas, nos encontramos con un juego mejor, tanto por la localización como por la puesta al día en lo técnico.

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Pablo López "Potajito"

Traductor, videojuerguista y persona en general.

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