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The Wanderer: Frankenstein’s creature – Análisis PC

El monstruo OG cuenta su historia

Seamos sinceros, ¿quién no conoce la famosa novela de Mary Shelley sobre la creación de un ser humano artificial?  Una obra donde se debate sobre el alma del ser humano, la crueldad de las personas por lo desconocido y los límites morales tan grises a los que lleva la ciencia. Todo esto siempre lo hemos visto desde un punto de vista lejano, como espectadores que pueden juzgar y criticar lo que ocurre detrás de la pantalla.

Pero, ¿cómo cambiaría esta perspectiva si nosotros fuéramos la propia criatura de Frankenstein? ¿Cambiaría nuestro punto de vista? ¿Qué nos haría sentir? Por suerte, los videojuegos son el medio por excelencia para responder a estas preguntas, y el equipo de La Belle Games ha conseguido demostrarlo con The Wanderer: Frankenstein’s Creature. 

La historia, como señala el título del juego, narra la vida del monstruo de Frankenstein y de su viaje en busca del significado de su creación. Esta odisea empieza con nuestro propio nacimiento, en el que nos encontramos completamente desorientados debido a que es la primera vez que experimentamos estos estímulos. Tal es esta desorientación, que al principio solo veremos en colores de blanco y negro.

Una vez podamos localizarnos, saldremos de nuestro lugar de nacimiento y alcanzaremos un calmado bosque, donde experimentaremos por primera vez la belleza de la naturaleza, su color y la armonía de este. Pero no tardaremos mucho en llegar al primer pueblo humano donde nos recibirán con antorchas, perros de caza y piedras. Es en este momento cuando recordamos por que The Wanderer: Frankenstein’s creature es un videojuego, ya que en nuestras manos estará la decisión de contraatacar o limitarse a asustarlos y huir.

Las decisiones del juego no están diseñadas para afectar al argumento a largo plazo del juego, si no para reflejar nuestra actitud respecto a la situación que vive la criatura de Frankenstein. ¿Queremos intentar evitar la violencia y buscar ser aceptados por los humanos, o queremos defendernos y parar su maltrato? ¿Aceptar que somos un monstruo o demostrar que tenemos un alma caritativa? Esta es la importancia de nuestras acciones.

Cuanto más avanzamos en el juego más empezará a sembrarse una duda mayor que todas las demás, tanto para la criatura de Frankenstein como para nosotros: ¿podemos cambiar nuestro destino haciendo el bien común y que alguien nos acepte tal y como somos? ¿O estamos condenados a vivir en la absoluta soledad hasta el fin de nuestros días? Este dilema se presenta cada vez de forma más común según avancemos en el juego. Al principio se sintetiza con el resto de dudas que surgen desde el inicio, mientras que poco a poco va cobrando cada vez más importancia.

Según avanza la historia, la criatura de Frankenstein irá aprendido cosas el mundo y sobre sí mismo

Tampoco quiero profundizar mucho. The Wanderer: Frankenstein’s creature es una experiencia única, y profundizar mucho en este tema puede arruinar el mensaje que este transmite. Así que saltemos al apartado artístico.

Lo que más llama la atención al empezar a jugar es sin lugar a dudas su apartado visual. El juego, hecho a base de acuarelas, capta nuestra mirada desde el primer segundo. Pasando de un bosque a un pueblo, a una montaña e incluso alguna playa, los diferentes escenarios llevan a un gran rango de colores y formas que diferencian aún más los capítulos en los que se divide.

Hablando del color, es evidente que le han otorgado un gran valor narrativo. No se para de jugar con este elemento para expresar las emociones que siente nuestro protagonista. Cuando realizamos una buena acción, estemos alegres o en paz con el mundo, estos serán mucho más vivos y alegres. En cambio, cuando presenciamos, vivamos o realicemos un acto agresivo, el juego se desteñirá hasta quedar en solo tonos blancos, negros y rojos.

¿Recordáis cuando he mencionado antes como al empezar el juego solo veremos en blanco y negro usado para representar la confusión y la desorientación de nuestro protagonista? Pues ahí tenéis un ejemplo perfecto de la carga narrativa del color.

Los escenarios están tan bien trabajados que harán gran parte del trabajo para sumergirnos en la trama

El apartado sonoro no se queda atrás. De hecho, en vez de reforzar estos mensajes, es un elemento más completamente independiente que se sincroniza con el apartado artístico para sumergirnos por completo en este relato. Casi siempre habrá una melodía junto a diferentes sonidos ambientales que solo añaden profundidad a la escena. Incluso el volumen de la música se mide atentamente para causar la impresión buscada.

Aunque The Wanderer: Frankenstein’s creature sufra de algunos fallos propios de su género, como la falta de mecánicas jugables (con unos pocos minijuegos que se repiten) y la escasez de rejugabilidad (sobre todo a partir de completarlo por segunda vez) sus virtudes compensan por mucho estos factores. Su narrativa y estilo artístico/sonoro son el foco principal del juego, y por ello están llevados de una forma tan cuidada.

Si este juego te llama la atención, te va a gustar. Dura lo justo para dar una gratificante experiencia sin llegar a cansar y transmite perfectamente su mensaje. Incluso si te ves reacio a él o no eres fan de este tipo de juegos tan centrados en la narrativa, igual puede ser un buen contacto para salir de tu zona de confort.

The Wanderer: Frankenstein's creature

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Una aventura con un mensaje muy interesante y llevado de forma maravillosa. Es una pena que a veces la jugabilidad se quede un poco atrás.

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Regas

Jugando desde que era capaz de sujetar un mando. Amante de los RPG y la narrativa en general. Con suerte futuro diseñador.

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