AnálisisPS4

Frostpunk – Análisis PS4

La soledad del liderazgo

Debo dejar claro que no soy un amante de los juegos de gestión de recursos; me agobia esa jugabilidad destinada a un cálculo preciso y meticuloso de todos los elementos dispuestos sobre el escenario, ya que no veía aliciente en ese tremendo esfuerzo. Sin embargo, me enamoré de Frostpunk desde su primer tráiler, a pesar de saber a lo que me enfrentaría. Frostpunk viene firmado por 11 bit studios, creadores del fabuloso This war of mine, un juego que reflejaba los horrores de la guerra y te hacía experimentarlos a través de las duras decisiones que debías tomar si querías sobrevivir.

Frostpunk presenta una jugabilidad base muy diferente, siendo ante todo un simulador de gestión de ciudades. Sin embargo nuestras decisiones volverán a tener una importancia capital en esta experiencia. Debemos hacer que los últimos supervivientes de la humanidad sobrevivan, gestionando no solo el avance de la urbe y su tecnología, sino también las leyes sobre las que se erigirá este nuevo mundo. ¿Podrás hacer resurgir a la humanidad de sus cenizas? ¿Qué clase de sociedad se erigirá al final del camino?

En Frostpunk la humanidad se ha visto diezmada por una nueva era glacial. Comenzaremos controlando a un grupo de supervivientes que parten de una desolada Londres sin un rumbo claro, tan solo pensando en seguir avanzando. Al cabo de unos días de infernal caminata, encuentran en el fondo de un gigantesco cráter un enorme generador. Dentro de ese cráter hay recursos que se pueden utilizar para alimentar el generador, producir calor y así planear un nuevo comienzo para un grupo de ochenta personas. Nosotros, en el papel de líder, debemos procurar nuestra supervivencia sea como sea.

El inicio de Frostpunk es desolador e inmisericorde: tenemos a un grupo de ochenta supervivientes, entre los que se cuentan quince niños (que en principio no deberían trabajar), y lo único que destaca por encima del paisaje helado es el generador central y amasijos de madera, carbón y acero repartidos por el cráter. La temperatura inicial es de veinte grados bajo cero. No hay ningún lugar en el que poder refugiarse, así que tendrán que empezar la construcción de refugios desde cero.

El inicio de Frostpunk
Conseguir los primeros recursos será prioritario, pero no descuidéis los hogares: en mi primera partida, el primer día cayeron enfermas veinte personas de mi grupo

Este punto de partida marca el tono del resto de la campaña, ya que Frostpunk jamás será una experiencia fácil, ni en su faceta de gestión de recursos ni en la toma de decisiones. Hay un contador de días y siempre tendremos información de la hora que es, ya que será fundamental a la hora de determinar las jornadas de trabajo. La cantidad de variables que hay que tener en cuenta en Frostpunk es abrumadora, y responden siempre a la lógica: el carbón alimentará el generador, produciendo una esfera de calor a su alrededor que permitirá que los edificios que construyamos en las cercanías cuenten con una mejor temperatura que el resto. Como os podréis imaginar, en un escenario helado de estas características lo más importante será luchar contra el atroz frío si no queremos que la enfermedad empiece a diezmar a nuestro pueblo.

Construir casas con madera será fundamental, pero también debemos crear un puesto médico, un puesto de cazadores que salgan a buscar comida, un edificio que sirva como comedor, talleres que investiguen nuevos recursos para evolucionar… Por supuesto, habrá horas más propicias para trabajar que otras, y debemos estructurar la urbe siguiendo una forma de anillo, orbitando alrededor del generador que da calor y energía a todo el cráter. A medida que avancemos en el juego encontraremos nuevas formas de obtener calor y así evitar que nuestro pueblo muera, pero no será fácil. El mundo de Frostpunk no va a esperar a que estés listo, y te atacará con todo lo que tiene.

Frostpunk, a diferencia de otros títulos del género, tiene un marcado objetivo que motiva nuestro avance en la aventura: las condiciones meteorológicas no se mantienen estáticas, sino que ciertos eventos (algunos marcados y otros aleatorios) azotarán nuestra civilización. Podemos ver una pequeña previsión del tiempo que nos avisa de heladas cada vez mayores, y tenemos que tener en cuenta que el desgaste es uno de nuestros mayores enemigos. Los recursos son limitados y las probabilidades de enfermar también lo hacen con las jornadas de trabajo y la disminución de las temperaturas. Por ello en Frostpunk no te puedes conformar con mantenerte o aguantar lo que se pueda, sino que deberás procurar evolucionar más rápido (gracias a los enormes árboles de desarrollo disponibles en los talleres) de lo que el tiempo empeore; para ello, los sacrificios son inevitables.

Las expediciones de Frostpunk
La primera vez que mandé una expedición pensaba que si esperaba a que regresaran sería suficiente para sobrevivir, pero me equivoqué y mi ciudad tuvo una muerte lenta y dolorosa. Por unos momentos me rendí

Como líderes, debemos tomar decisiones que afectarán a los verdaderos factores que determinarán nuestra supervivencia. A nivel sociológico, si nos enfrentáramos a unas condiciones extremas como las que plantea Frostpunk, los factores que deberemos manejar como líder serán el descontento y la esperanza. Encontrar el equilibrio entre estos dos sentimientos a nivel de grupo será lo que determine nuestro éxito o nuestro fracaso.

La mayor virtud de Frostpunk, más allá de llevar al límite nuestra moralidad y capacidad de gestión de una situación tan extrema, es la perfecta unión jugable entre sus mecánicas de gestión y las de toma de decisiones. Más allá del manejo de los recursos y las construcciones, cada cierto tiempo podemos escribir nuevas leyes en el libro de leyes, el cual determinará el rumbo que toma nuestra sociedad.

Por ejemplo, puedes verte en una situación en la que los recursos se están agotando, pero las jornadas de trabajo están limitadas. Con el libro de leyes tienes varias formas de superar esta situación, a costa de tu salud mental y el bienestar de tus ciudadanos: ¿Elegirás dar luz verde a que trabajen los niños en labores poco arriesgadas? ¿O abrirás la posibilidad de establecer jornadas intensivas en ciertas labores? Si la comida escasea, puedes estipular que se rellenen las raciones con serrín para ahorrar. Y, llegados a cierto punto de desesperación, quizás los niños deban trabajar codo con codo con los adultos en las labores de recolección…

El generador de Frostpunk
A medida que investiguemos diferentes vías de recursos, podremos ampliar el alcance del anillo de calor el generador, pero también consumirá más carbón

Todas estas leyes tendrán una repercusión directa en la vida de los ciudadanos, suscitando problemas y dudas entre la gente: ¿Qué harás cuando una madre se niegue a llevar a su hija esa mañana a trabajar? Darle descanso a ella aumentará ligeramente la esperanza, pero también contarás con una trabajadora menos ese día. ¿Y cuándo debas elegir si amputar o no una pierna a un herido para asegurar su supervivencia? Nunca hay una elección correcta, más allá del efecto que el juego te avisa que tendrá, sobran la esperanza y el descontento. Frostpunk al final se mueve con probabilidades, con todo lo que ello implica. Por ejemplo, esa pobre alma a la que decidiste cortarle una extremidad para salvar su vida en una partida puede sobrevivir y agradecértelo, pero en otra podría suicidarse por verse lisiado. Decisiones y consecuencias.

Tu pueblo también te exigirá que cumplas ciertas promesas de vez en cuando: construirles un cementerio u honrar a los muertos aumentará su esperanza, pero puede llegar el momento en el que te pidan mantener calientes todos los hogares durante dos días. Estos momentos te ponen en una situación muy interesante. Sientes una enorme frustración y desconexión con tu pueblo, algo que acentúa la lejana perspectiva que siempre tiene la cámara de la acción. Los recursos son los que son, se avecina una helada aún mayor, hay un quinto de la población enferma, ¿y esta gente solo se preocupa por un cementerio? Si construyes ese cementerio con el consiguiente gasto de recursos y tiempo, aumentará su esperanza y aguantarás más en el poder, pero quizás estés condenando a la ciudad entera ante la crisis que os acecha.

Frostpunk no se va a molestar en que expliques esta situación a tu pueblo, pues no es lo que pretende con sus mecánicas. Esas elecciones que miran más allá de la opinión popular, pero también las otras que lo arriesgan todo con tal de evitar un sufrimiento inmediato. Frostpunk te permite tomarlas todas, no te juzgará por ello, pero en ningún momento estarás completamente seguro de haber hecho lo correcto, aunque los números apoyen tus decisiones y seáis capaces de ver la luz de un nuevo día.

El exilio en Frostpunk
Si tu reinado se torna polémico, comenzarán a surgir grupos de resistencia que reclutarán a la gente para oponerse a ti. ¿Intentarás ganarte su favor o destinarás tus recursos a reprimir las protestas?

Llegado un momento concreto de la campaña, tu civilización podrá explorar otros territorios, se abrirá al resto del mundo (o lo que quede de él). El desenlace de estos eventos será un golpe muy importante para tu sociedad, y te verás obligado a tomar un camino específico en tu legislación: la senda de la represión y la disciplina, o la de la fe y la esperanza. Ambos árboles de decisiones implican una gran cantidad de elecciones diferentes, pero igualmente duras.

El nivel de evolución que alcanzará tu urbe es maravilloso y lleno de posibilidades. Todo este maravilloso conjunto jugable está aupado por un apartado estético muy llamativo y reconocible, lleno de fantásticos y bellos detalles, como los anillos de calor alrededor de las fuentes de calor; los efectos de sonido y la banda sonora rematan un trabajo de ambientación sublime. A nivel de accesibilidad, dado mi falta de experiencia con este género en PC, me es difícil afirmar si está bien adaptado a los controles de consola o no; eso sí, aún con mi inexperiencia en el género, pasó poco tiempo antes de que manejara todos los menús de forma cómoda e intuitiva.

El mayor problema que he encontrado con Frostpunk es su elevada dificultad a pesar de que sirve para transmitir unas sensaciones y un mensaje al jugador (siendo uno de sus mayores logros por otro lado), también se deja muchos aspectos importantes del juego sin explicar. Mis primeros intentos resultaron en fracasos absolutos, pero porque las exiguas instrucciones que el juego te da solo sirven para enseñarte a jugar, pero no a sobrevivir.

Para avanzar en Frostpunk tuve que embarcarme, no solo en un arduo proceso de ensayo y error, además de documentación mediante gameplays de jugadores mucho más experimentados que yo. Su forma de jugar se justificaba con una serie de reglas no escritas que Frostpunk evita explicarte, pero que creo que deberían incluirse de cara a los jugadores menos experimentados en el género (eso sí, el esfuerzo dedicado es solo un reflejo de lo fascinante y satisfactorio de la experiencia). También hay veces que el juego, debido a su naturaleza basada en estadísticas constantes, se siente injusto ante el desenlace de muchos de sus eventos, pudiendo dar al traste con tu avance en cuestión de minutos… pero pensándolo fríamente (nunca mejor dicho), no es tan diferente de la vida misma, ¿no?

Frostpunk se siente un gran título de gestión de recursos, pero sin duda será recordado por como el peso de nuestras decisiones se traslada a esa jugabilidad. La constante amenaza de esta era glacial es el motor de uno de los juegos más intensos que he jugado. Su dificultad se ajusta perfectamente al mensaje y a las sensaciones que quiere transmitir, aunque eso pueda echar atrás a más de uno.

Frostpunk

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Frostpunk se siente un gran título de gestión de recursos, pero sin duda será recordado por como el peso de nuestras decisiones se traslada a esa jugabilidad. La constante amenaza de esta era glacial es el motor de uno de los juegos más intensos que he jugado.

User Rating: Be the first one !
Etiquetas

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X