AnálisisPS4

Concrete Genie – Análisis PS4

El poder de la imaginación

Concrete Genie es el primer proyecto del estudio Pixelopus, propiedad de Sony. Cuando vimos el título por primera vez, más allá de sus gráficos o la jugabilidad que se mostraba, todos quedamos en mayor o menor medida enamorados del estilo artístico del juego, basado en monstruos de vivos colores que cobraban vida gracias a un pincel que portaba el protagonista. Más tarde conocimos que el juego no solo basaría su atractivo en su particular premisa y su dirección artística, sino que también daría cierta visibilidad al escabroso asunto del bullying.

Curiosamente, Concrete Genie me llamó la atención por su valentía a la hora de tratar el tema de los abusos que sufren un gran porcentaje de jóvenes a diario, más que por la belleza y la calidez que desprendían sus criaturas. Sin embargo, al final he acabado apreciándolo mucho más como carta de amor a la imaginación y a la creatividad que como un producto reivindicativo. Esto no es en absoluto negativo. Concrete Genie es una entretenida y optimista aventura con aroma clásico; no viene a cambiarnos la vida ni a revolucionar ningún género, sino a darnos una experiencia directa y ligera con la que disfrutar llenando de color y optimismo todo lo que nos rodea.

Ash es el protagonista de Concrete Genie, un chico que pasa sus días pintando en su cuaderno monstruos bastante simpáticos. No solo le gusta y le absorbe, sino que también le sirve como método de evasión de la realidad que vive. Unos padres que no están en casa todo lo que él quisiera y un grupo de matones que le hacen la vida imposible. Por si fuera poco su antiguo hogar, la ciudad de Denska, otrora sinónimo de alegría y belleza, ha quedado reducida a un pueblo fantasma tomado por la oscuridad, una energía misteriosa que ha robado la alegría y el color de las calles de la pequeña urbe.

Tras un episodio especialmente desagradable con los abusones, encuentra un pincel mágico capaz de dar vida a sus creaciones y de eliminar la oscuridad que asola Denska. Concrete Genie se divide en dos partes, cada una con una jugabilidad muy marcada: en la primera mitad del juego deberemos recorrer los barrios de Denska con el objetivo de volver a encender las luces de la ciudad con nuestras pinturas. Tendremos tres zonas que completar de forma lineal, cada una de ellas dividida en varias secciones. Deberemos encender todas las bombillas de cada sección pintando en los muros sobre los que se encuentren, ya que nuestra pintura no solo llenará de vida y color las paredes, sino que también encenderá de nuevo las luces y la maquinaria de la villa.

En esta parte del juego Concrete Genie se muestra como un pequeño mundo semi-abierto que podremos recorrer con bastante libertad, tanto por los suelos como trepando a los tejados de los edificios. Por las calles rondarán los matones, por lo que deberemos esquivarlos sin llamar su atención o atrayéndolos hacia un punto que queramos provocándolos a la vez que cumplimos nuestra misión. Recorrer todos los callejones y azoteas, más allá de si hay luces en ellas o no, tiene su interés en las hojas del cuaderno de Ash que encontraremos repartidas por toda la ciudad. Las hojas, que también funcionan a modo de coleccionable, esconden nuevos diseños que podremos pintar en las paredes: plantas, astros, efectos meteorológicos o animales. Hay bastante variedad, y todos los diseños comparten una gran belleza y sensación de vida.

Los Genios y Ash son los protas de Concrete Genie
El diseño de los Genios, junto a sus divertidas animaciones, los hacen muy entrañables

Mediante el botón R2 accedemos a un modo de pintura libre, que usa un puntero al estilo shooter, pero que manejaremos con el detector de movimiento del mando: pintaremos los trazos moviendo el Dualshock 4 en las direcciones que queramos. Este sistema, que al principio parece algo tosco, acaba resultando muy agradable y funcional, pudiendo elegir el tamaño de lo que pintamos o la dirección a la que queremos orientarlo. La pintura cobrará vida con unos colores muy luminosos e incluso tendrá movimiento propio, pero es algo que alcanza su apogeo con los Genios.

Habrá ciertas partes de la ciudad donde haya monstruos pintados en el suelo, señal que indica que podemos dar vida a un Genio, los adorables monstruos que acompañan a Ash. Las hojas de cuaderno que mencioné antes también esconden diseños para los Genios, además de atributos como orejas, cuernos, colas… es muy divertido comenzar a pintar al monstruo y ver cómo cobra vida, adaptando todos los elementos que le habías puesto en la pared. Estos Genios solo pueden moverse correteando por dentro de las paredes y podemos llamarles para que acudan allá donde estemos. Les necesitaremos para resolver sencillos puzles que nos permitan seguir avanzando.

En este aspecto, aunque avanzar es fácil y divertido, da la sensación de que se podría haber hecho algo más imaginativo. Salvo algún puzle concreto que aprovecha muy bien el que solo puedan moverse entre muros comunicados, creo que se podrían haber puesto más cantidad de retos y más imaginativos. Aún así, todo esto queda relegado a un segundo plano al ver el comportamiento de los Genios: interactúan contigo, te piden que dibujes para jugar, hay coleccionables que requieren que pintes cosas concretas para ellos, se comen las manzanas que pintas… son una mezcla de ternura y carisma. Los diseños de los genios, unidos a la estética burtoniana (al menos según mi percepción) que recubre el lugar y el aspecto de marioneta de los protagonistas, también presentes en muchas de las películas del director, otorgan a Concrete Genie un apartado gráfico muy reconocible y característico.

Pintar en Concrete Genie
El control de la pintura en Concrete Genie te permite hacer estampas bastante bellas

La segunda mitad del juego que mencioné antes se olvida de estas mecánicas y nos sitúa en secciones de acción que, aunque tienen buenas ideas (la movilidad que obtiene Ash y los poderes elementales son muy vistosos), me hacían preguntarme por qué no podía seguir pintando un poco más. Creo que es un error dividir el juego en estas dos partes tan diferenciadas, aunque responda a motivos argumentales. Es entretenido, pero no se disfruta igual, aunque seguramente sea porque el discurso que hace Concrete Genie sobre el bullying no ha conectado conmigo (concretamente, el tratamiento que hace de ello la historia del título), por lo que esta segunda parte de resolución argumental no me ha satisfecho tanto como esperaba.

Sin entrar en spoilers, la manera en la que el juego refleja el bullying y la resolución final no me han convencido ni he empatizado con ello, aunque entiendo que quizás esto no sea para mí, que ya viví de primera mano el bullying durante años, sino para aquellos niños o jóvenes que puedan empezar a verlo y experimentarlo ahora. En cualquier caso, si tenéis pequeños en casa, es una perspectiva edulcorada del asunto que quizás resuene en ellos más que en un servidor.

Lo que sí ha conectado conmigo es todo lo que rodea a la pintura. Los barrios de Denska están llenos no solo de oscuridad, suciedad y tristeza, sino también de pintadas de los matones insultando a Ash o ridiculizándole. Me ha parecido mucho más poderosa la imagen de enfrentarme a esos insultos mediante el pincel mágico: convertir una horrenda cara de Ash en un precioso sol rodeado de vegetación o borrar por completo un Estúpido gigante de un muro, enfrentando la incomprensión con el poder de la imaginación, dándote el juego herramientas de sobra para transformar esa fuente de negatividad en algo precioso. Enfrentarse al abuso de una forma sutil, alejada de la violencia y apelando al poder que tenemos cada uno de nosotros para pasar por encima de ello. Convertir algo horrendo en algo bello, amigable y vivo a la vez que te diviertes, es la mejor sensación que me deja Concrete Genie.

Concrete Genie contra el bullying
El argumento de Concrete Genie ofrece un discurso contra el bullying, pero me parece bastante más acertado el que se desprende a través de sus mecánicas

Completé la historia de Concrete Genie cuando llevaba aproximadamente cinco horas de juego, pero aún me quedan coleccionables por buscar. También es cierto que es improbable que os quedéis atascados, ya que no es un juego pensado para ser desafiante. Probablemente se tarde menos en completar su trama, pero estuve mucho tiempo deambulando por las calles de Denska y probando nuevos diseños. Cuando subes a los tejados de la ciudad y ves el resultado en las vistas tras haber pasado por el lugar, no puedes más que quedarte unos segundos mirando sonriendo a la pantalla, como un artista cuando contempla una obra de la que se siente orgulloso.

A nivel técnico cabe destacar una vez más la belleza de su diseño artístico y su correcto doblaje al castellano. Una vez terminada la aventura podremos seguir buscando coleccionables por su mundo, hay un modo de pintura libre y opciones para PS VR que te permiten pintar en primera persona. Es una característica que te permite apreciar más de cerca los modelados de los Genios y los estampados, pero queda como una mera curiosidad para complementar el conjunto.

Concrete Genie, pese a sus fallos, es una agradable aventura con sabor nostálgico: mezcla una cálida trama de cuento con elementos de plataformas y acción, añadiéndole un estilo artístico y un planteamiento capaz de emocionar, ya sea a través de sus temáticas o de su estética.

Concrete Genie

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Concrete Genie, pese a sus fallos, es una agradable aventura con sabor nostálgico: mezcla una trama ligera con elementos de plataformas y acción, añadiéndole un estilo artístico y un planteamiento capaz de emocionar, ya sea a través de sus temáticas o de su estética.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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