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Felix The Reaper – Análisis PC

Mueve el esqueleto al ritmo de la muerte

Últimamente echo de menos la comedia en los videojuegos. Vivimos en una época en la que la «madurez» se ha convertido en una frase para apelar a ese sector adulto en los videojuegos, esos que buscan una historia discreta, dificultad desmedida y grandilocuencia barata. Y en esa vertiente aparecen juegos como el del maldito ganso y el que nos ocupa, Felix The Reaper.

Kong Orange, el estudio a cargo del título, se ganó mi atención con una propuesta tan sencilla como una historia de amor y humor negro en el que manejamos a un funcionario que tiene el trabajo de la muerte en la que debe realizar puzles absurdamente elaborados para acabar con sus víctimas. Y encima, este funcionario «de hueso ancho» es un fanático bailarín que no deja de escuchar música. Simple, pero tremendamente llamativo.

Así es como Felix y yo nos encontramos en una aventura que dibuja otra visión de la muerte tan cruel como divertida, pero a su vez tierna. Y tras un tiempo adentrándome en esta danse macabre por fin puedo hablaros de ella. A menear el esqueleto.

Cada religión tiene su propia visión de la muerte: Tánatos era el nombre que poseía en la antigua Grecia y era visto como un joven alado de aspecto escalofriante, en Japón se les conoce como Shinigamis, entidades espirituales e incluso dioses que provocaban el deseo de morir en los humanos. Sin olvidarnos de la representación europea, un esqueleto armado con una guadaña y cubierto por una capucha negra; todo un clásico.

Toda esta historia, a la que podemos acceder a través de documentos que el propio juego nos facilita, sirven para cimentar la propia visión de la muerte de Kong Orange, mucho más burocrática y sin una personificación concreta de la muerte, que pasa a ser una administración con trabajadores que deben procurar el asesinato de ciertas personas sin importar la época o quién sea.

Por supuesto, nosotros viviremos todo esto a través de los ojos de Felix, un esqueleto de hueso ancho y un tanto excéntrico que procurará que todas las víctimas mueran como se ha dictado mientras escucha música y danza entre las sombras buscando, además, a su amada Betty. El motivo por el que ha elegido servir en el ministerio de la muerte.

Introducción de Felix The Reaper
Conoceremos a Felix a través de una breve introducción, mostrando su carisma a través de sus movimientos de baile creados por auténticos bailarines de diferentes estilos

He de decir que aunque su propuesta me parecía interesante, pronto me encontré con una serie de sensaciones que aún no logro entender. Kong Orange hace un esfuerzo inhumano para que entendamos cómo se ve a la muerte en las diferentes regiones del mundo, épocas y cómo nació La Danza Macabra, un género artístico que nació en el medievo y que representaba a la muerte como una figura alegórica que danzaba con las almas de ricos y pobres por igual, idea de la que nació Felix The Reaper.

Incluso el narrador de la historia es Sir Patrick Stewart, que nos regala su voz una vez más como el instructor de Felix que nos introducirá al excéntrico personaje y la búsqueda de su amor. Pero todos estos conceptos tan interesantes quedan en tierra de nadie cuando el juego comienza, y es incapaz de unir su propuesta con su gameplay.

Foto de Sir Patrick Stewart
Sir Patrick Stewart pone su imponente voz al narrador del título, aunque por desgracia su presencia es casi anecdótica y desaprovechada

Es paradójico que a pesar de que el juego posea el nombre de su protagonista, es en quien menos se centra. Incluso sus víctimas tienen un mayor peso en esta comedia «romántica» a través de los informes que podemos leer acerca de sus vidas y datos de interés, como también las pequeñas cinemáticas que protagonizan el inicio y final de cada nivel hasta acabar con sus vidas.

Según uno avanza no puede dejar de preguntarse por qué eran tan importante esos documentos sobre la historia de la muerte, ese interés en dotar a Felix de un movimiento danzarín que solo se limita a ofrecer cierto carisma y nada más, o venderse como una comedia romántica cuyo romanticismo queda relegado a un par de menciones y una escena final que intenta ofrecer cierta poesía, y que solo deja una sensación de que Kong Orange no supo compaginar sus puzles con el amor de Felix y Betty.

A pesar de estas pequeñas incoherencias, o más bien, cabos sueltos argumentales, pronto nos encontramos con el grueso de Felix the Reaper: sus puzles. A lo largo de cinco capítulos, a los que hay que añadir retos desbloqueables, tendremos que acabar con la vida de cinco personas en diferentes épocas y lugares. Pero hay una particularidad: Felix debe hacerlo en las sombras, literalmente.

A través de una vista cenital observaremos una escena estática que se nos presenta al inicio de cada misión que forma el capítulo, cada una de ellas tendrá un diferente objetivo que servirá para construir exagerado y elaborado asesinato, con un humor negro bastante divertido que es de agradecer.

Misión principal de Felix the Reaper
Su mecánica de sombras, aunque simple, resulta ingeniosa, aunque estricta y sin capacidad de improvisación por parte del jugador

Movernos entre las sombras requerirá que aprovechemos la proyección de los objetos del entorno tanto estáticos como móviles, que deberemos colocar de forma estratégica para realizar nuestros objetivos, los cuales suelen requerir algún objeto concreto en un lugar determinado.

Para ayudarnos a movernos entre las sombras tendremos un artilugio que nos ofrecerá dos posiciones para el sol, por lo que debemos pensar siempre seguros si el lugar donde estamos nos cubrirá en ambas posiciones, ya que si cambiamos la posición del sol y Felix queda a la luz quedará cegado unos instantes, y volverá a la posición segura. Esto hace que sus puzles tengan que estar perfectamente medidos, algo estupendo, pero que también impide que el jugador pueda improvisar para resolverlos a su manera.

Felix the Reaper, además, muestra sus cartas demasiado rápido, ya que sus mecánicas se mantienen intactas desde el principio, sin añadir nada a lo largo de la aventura, excepto una mecánica para desbloquear un camino prendiendo un tronco que solo se usa en una ocasión y que no vuelve a aparecer, algo que podría haber ayudado a dotar de más variedad al título. Pero a pesar de ello, es imposible negar el ingenio de Kong Orange a la hora de crear estos absurdos asesinatos.

Conseguir un hito en Felix the Reaper
Los hitos se desbloquearán al realizar algunas acciones cable en el puzle y servirán de checkpoint por si queremos retroceder hasta la última vez que llevábamos encauzado el puzle

La duración del título es difícil de concretar. Completar la historia principal me ha llevado unas 4 o 5 horas, aunque esto es solo rayar la superficie, ya que Felix the Reaper no apuesta por una larga duración, algo que ayuda a que su mecánica no se vuelva aburrida y repetitiva, si no en la rejugabilidad y en mejorar nuestras marcas.

Una vez completemos cada nivel se nos mostrarán unos requerimientos para desbloquear emblemas que, a su vez, desbloquearán retos extra. Para conseguirlos deberemos igualar o minimizar las marcas de tiempo, pasos o acciones que el juego nos propone. Y a esto se añade que tras cada capítulo desbloquearemos un modo extremo que nos impedirá usar ayudas, deshacer nuestros errores y añadirá nuevos objetivos.

Esto hace que la auténtica experiencia llegue tras haber completado los capítulos, cuando estamos familiarizados con sus posibilidades y las mecánicas de la proyección solar. Y ya os advierto que serán auténticos quebraderos de cabeza para el jugador más exigente.

Si bien os dije que los bailes de Felix no tienen un significado más allá de empatizar con el personaje, tienen su propio motivo: Felix escucha música constantemente. Cada inicio de misión comienza con nuestro protagonista seleccionando una canción de su walkman entre diez artistas independientes. Cada uno con su propio estilo que deja impronta en cómo queremos ver el juego.

Kong Orange dejó total libertad de creación a los grupos para que ellos mismos definieran la experiencia con diferentes géneros y ritmos, lo que hace de la banda sonora algo extraño y atractivo a la vez, ya que podemos estar planeando un asesinato con un toque de guitarra más divertido y cómico, como con un ritmo lo-fi mucho más psicodélico y calmado.Tú eliges la experiencia, casi como si fueses Felix y llevases puesto tu propio reproductor. Además, la música actúa ante nuestros hitos, cambiando el ritmo para añadir más emoción a nuestras partidas.

Walkman de Felix the Reaper
Podremos elegir qué grupo queremos escuchar en cualquier momento, así como definir el volumen de los efectos de sonido y la música

Quizás el gran problema resida en que al no tener un estilo musical definido, gran parte de los grupos independientes no sean de nuestro agrado, lo que reducirá nuestra elección y se sentirá un poco repetitivo. Por ejemplo, en mi caso buscaba definir una experiencia más cómica y eso limitaba las opciones, por lo que en muchas ocasiones me veía escuchando la misma canción una y otra vez.

Esto no quiere decir que la calidad de la banda sonora esté puesta en tela de juicio, ni mucho menos, es excelente, pero llama la atención que no se centre en ninguna sensación concreta y que Felix reaccione con los mismos pasos de baile a una canción más animada que a una más suave.

En cuanto a lo artístico, Felix the Reaper resulta tremendamente agradable y carismático. Desde su personaje con un aspecto simpaticón, hasta los entornos que van desde callejones humeantes con filtros violetas al puro estilo ochentero, como a paisajes nevados o aldeas llenas de vegetación. Pero su verdadera identidad está en su humor, en cómo es capaz de mostrar una muerte y hacerte reír por lo rocambolesca que puede llegar a ser, con momentos con tan mala leche como hacer que una monja pierda la fe y acabe con un funesto destino. Todo mientras vemos al tierno Felix danzando.

Felix the Reaper es un título notable. Kong Orange ha creado una obra ingeniosa, divertida y exigente que nos hará tomar el papel de la muerte entre las sombras al ritmo de la música independiente mientras danzamos alegremente por su mapeado, pero por desgracia, ese intento de comedia romántica queda perdido y relegado a una conclusión que parece recordar a última hora que este juego era sobre el amor de nuestro protagonista.

Alguna mecánicas que aparecen y desaparecen, una experiencia demasiado medida que no permite al jugador experimentar y una banda sonora fantástica pero que en su empeño en dar cabida a todos los estilos no logra darle uno propio a su aventura, tornándose repetitiva.

Felix the Reaper

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Una propuesta interesante que mezcla el humor negro con un sistema de puzles basados en sombras bastante ingenioso, pero por desgracia, por el camino olvida la historia de amor del pobre Felix.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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