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Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido – Análisis Switch

La aventura más épica está fuera de nuestras casas

Aún no se sabía que planeaba Nintendo con su futuro; la propuesta con Wii U no daba más que quebraderos de cabeza por su poca aceptación del público y el constante abandono de las three party. La gran N presidida por Satoru Iwata buscaba la forma de dar la vuelta a la tortilla, trabajando duramente en su nuevo proyecto denominado NX. Para reforzar esta nueva idea, el propio Iwata tuvo conversaciones con el equipo que estaba desarrollando Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido, dándole información sobre el próximo hardware y otros apartados técnicos de su próxima consola, acabando así con el secretismo y aspecto ultra conservador de Nintendo. De esta forma se anunció el título antes de que el resto supiésemos como era la consola que acabaría recibiendo el nombre de Nintendo Switch.

El despertar del héroe

En un pasado que ya queda borroso para muchos, un gran mal sumió a la tierras de Erdrea en una profunda y despiadada oscuridad que arrasaba con toda esperanza e ilusión en estas mágicas tierras. Pero la historia acaba con final feliz, porque entre tanta oscuridad un héroe legendario llamado Luminario se alzó y consiguió derrotar al origen de todo ese mal, consiguiendo un futuro de paz lleno de vida para todos los reinos. La historia de Dragon Quest XI S comienza muchos años después de ese acontecimiento, con el nacimiento de un niño predestinado a ser el próximo Luminario y enfrentarse al resurgimiento de ese temido mal que poco a poco va cogiendo forma y fuerza para volver a cometer ese daño que hizo en un pasado perdido. La historia comienza con una premisa muy sencilla y conservadora de este género que tantos años lleva con nosotros, pero para sorpresa de muchos, Dragon Quest XI S cuenta con uno de los guiones más ambiciosos de toda la saga, cogiendo una velocidad ascendente y narrando una de las historias más épicas, donde la dualidad entre la luz y la oscuridad luchan constantemente por hacerse las protagonistas de la trama, dejándonos historias con momentos de alegrías y risas, y por otro lado, ratos de tristeza y lágrimas.

Introducción de Dragon Quest XI S
Nuestro protagonista será el elegido para reencarnar al legendario héroe Luminario y tendrá que hace frente al duro futuro que se le presenta

El título nos tendrá más de 80 horas frente el televisor o la consola en su modo portátil, una tarea nada fácil en la que la historia se echa toda la carga para mantener nuestra atención, consiguiéndolo gracias a unos personajes secundarios que nacen de unos estereotipos muy sobreexplotados en los videojuegos pero que evolucionan de una manera tan limpia y con un carácter tan fuerte que nos veremos enamorados de este pequeño grupo de guerreros. En cambio, nuestro protagonista desentona en todo este plantel por ser ese personaje que sí, siempre es tan vacío para que podamos rellenarlo con nuestro carácter y vernos más reflejados en él. Aunque su fórmula se encuentra algo estancada, sobre todo cuando los sucesos y compañeros le gritan en momentos clave para que explote con sus sentimientos, pero por desgracia nos encontramos ante situaciones incómodas donde el vacío estropea tanta belleza.

Un mundo por descubrir

La historia principal se desarrolla en el mundo de Erdrea donde nos pararemos de dar vueltas de una punta a otra, encontrando varios paisajes llenos de vida que se quedarán en nuestra memoria. Culturalmente el juego consigue brillar con varias aldeas y reinos con asentamientos donde se rompen todas las barreras, viendo como cada sitio muestra una personalidad bastante fuerte. Conoceremos pequeños pueblos totalmente inspirados en la tranquilidad del Japón feudal, imponentes castillos medievales fuertemente fortificados y ciudades con mucho barullo de gente gracias a eventos o estructuras totalmente inspiradas de ciertos lugares europeos. Cada vez que entremos en una localidad nueva se nos dibujará una sonrisa llena de fascinación. Estamos ante un mundo abierto que se comunica entre sí por zonas normalmente lineales, aunque en todo momento se nos da el espacio suficiente para fomentar la exploración. Una vez que hemos hablado del mundo y de nuestra misión principal, toca hablar de esas misiones secundarias que intentan dar vida a la trama, a las ciudades y a los inmensos terrenos por recorrer.

Ciudad portuaria de Erdrea
Las ciudades son muy diferentes entre sí y tendrán una gran extensión para explorarlas
Contenido extra de Dragon Quest XI S
Como contenido adicional enfocado totalmente a los fans de la saga, podremos viajar a los demás títulos a través de la aldea de los cronolinos

Al igual que Dragon Quest XI S contiene las virtudes de las otras versiones, también arrastra los defectos de estas. Las misiones secundarias siguen siendo esa excusa para que seamos recaderos pero con tramas simplistas que acaban aburriendo, terminando en una eterna lista de tareas que no importan a nadie. Pero en esta versión para Nintendo Switch se añaden dos incentivos secundarios totalmente nuevos que hacen que llevemos mejor este apartado, invirtiendo, seguramente, más horas de jugabilidad a este titán de consumir tiempo. En cierta parte de la historia tendremos el control de nuestros compañeros y profundizaremos un poco en su historia personal, dando un toque extra de profundidad en nuestra relación con ellos. Por último, y para nuestro parecer el incentivo más atractivo para los amantes de la saga, podremos viajar al mundo de los cronolinos para ayudarlos con su problema espacio-temporal, ya que en sus libros toda la información sobre las historias heroicas que han ido sucediendo se han dañado y debemos de encontrar los códices para entrar en cada uno de los libros. Para sorpresa de todos, cada vez que viajemos dentro de cada hoja, llegaremos al mundo donde se desarrollaban los otros Dragon Quest de la saga, viviendo de alguna forma los sucesos de estos juegos.

Empuñando la espada del género con mucho orgullo

Descanso del grupo para reponer fuerzas.
En los extensos terrenos de Erdrea podremos descansar en pequeños campamentos para reponer fuerzas y equiparnos para la aventura

Dragon Quest XI S siempre ha sido un estandarte orgulloso del género de los JRPG, y en esta aventura sigue apostando fuerte por una fórmula donde muchas sagas nacieron y con el paso del tiempo han ido evolucionando hacia otras ramas más demandadas. El título es consciente de la situación y de las cosas que pueden echar para atrás en este tipo de juegos, pero aún así siendo fiel a sus principios que tanto le caracteriza, adaptando las nuevas mecánicas para hacer estas tareas un poco más atractivas. Nos ofrece una gran variedad de posibilidades a la hora de que nuestros personajes se vayan fortaleciendo cuando luchan contra los enemigos. Su jugabilidad está muy bien explicada a medida que vamos avanzando y todos los controles responden a la perfección. Su sistema de combate está estructurado con las bases ya estandarizadas donde cuatro de nuestros personajes se van enfrentando a varios enemigos, con la posibilidad de poder cambiar en medio del combate por otro de los compañeros que se encuentren en el banquillo. Para hacer menos pesado el farmeo necesario en esta aventura, disponemos de varias opciones que modifican la velocidad del tiempo de batalla o establecen nuestras propias tácticas para que los personajes luchen de una manera automática. La evolución por niveles destaca por una especie de rama de habilidades dividida en diferentes estilos de armas donde iremos desbloqueando subidas de estadísticas específicas y ataques especiales, personalizando a nuestro personaje en función del tipo de rol que le demos para que funcione en nuestro equipo de la mejor manera posible dentro de sus posibilidades. En ciertas ocasiones en las batallas, cada personaje recibirá un bonus en sus estadísticas temporales debido a un aura de inspiración; este subidón nos permite realizar un ataque combinado con uno o más de nuestros compañeros. Aunque pensamos que peca por estar algo roto decantando muchos de los combates a nuestro favor de una manera bastante injusta para los enemigos, pero bueno, que hubieran decidido estar en el bando de la bondad; ser villano también tiene que tener sus cosas malas.

Combate contra varios enemigos.
El sistema de combate bebe de la estructura clásica de los JRPG pero añade nuevas mecánicas para hacer más amena tanta repetición

El gran repertorio de enemigos es fascinante, aunque los jefes se llevan todos los focos de atención por sus impresionantes diseños y los duros enfrentamientos que nos presentan. Sin embargo, los templos y mazmorras que en muchas ocasiones sirven como hilo conector para llegar a puntos clave de la aventura pecan por su sencillez dejando como resultado pasillos muy largos conectados entre sí, se echa en falta, y no sólo en este título, sino en la mayoría del género, rompecabezas que le den algo de vida y desafío a esas cuatro paredes, quitando esa rutina de pesadez que sentimos cuando sabemos que nos queda por delante otra mazmorra.

La ambición de la limitación

La primera pregunta que nos hacemos muchos cuando un título multiplataforma y triple A llega a Nintendo Switch, es sobre si su rendimiento será bueno. Y si, la versión de Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido en la consola híbrida es digna de estar en nuestra estantería con el cartucho o la edición digital en nuestra videoconsola. Aún perdiendo algo de calidad en el aspecto visual del título respecto a las otras consolas de más potencia, Dragon Quest XI S saca pecho al mostrarnos perfectamente el maravilloso mundo de Erdrea tanto en el dock como en el modo portátil, con una paleta de colores que da vida a los conocidos diseños del legendario y súper conocido Akira Toriyama. El título corre de manera fluida, aunque habrá alguna que otra caída de fps en momentos muy concretos, también cuando nos vayamos desplazando veremos que algunos elementos del escenario se van cargando de repente y eso no chocará bastante en las primera horas de la aventura. Como añadido en occidente y viene de su versión de 3DS, tenemos la opción de poder disfrutar de nuestra aventura con un estilo visual 2D de corte muy clásico que desborda nostalgia por todos sus costados.

El legendario árbol Yggdrasil da vida al universo del juego.
Las escenas del título son merecedoras de capturas de pantalla constantes por un bello diseño artístico que cautivará a más de uno

En esta versión la banda sonora ha sido orquestada; y menuda maravilla. Tendremos como compañeros adicionales varios temas que potencian cada sensación que viviremos durante nuestra aventura. Los efectos sonoros no se quedan atrás y dan vida a cada golpe de espada o a cada hechizo lanzado. Y con todo ello aún se guarda algún que otro sonido que sacará más de una sonrisilla a los más veteranos. El título por primera vez permite seleccionar voces en inglés o japones y cuenta con un gran trabajo de traducción al castellano donde se intenta dar más variedad al universo del juego, creando una especie de dialecto en cada zona, mezclando idiomas y tópicos.

Conclusión

Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido llega a Nintendo Switch con una versión que rompe el techo de las limitaciones que teníamos muchos en la cabeza. El enorme trabajo que deslumbró hace un año por parte de los equipos de Square Enix, Toylogic y ORCA, consigue potenciar su luz con este trabajo.

El juego ofrece con mucha honra todo el sabor clásico de los JRPG, con una historia muy elabora repleta de giros y personajes que quieren quedarse en nuestro recuerdo. Con todo eso y unas pequeñas adaptaciones que hacen del juego más atractivo a la hora de ponerlo, nos invitan a seguir jugando a este legendario género.

Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido

Puntuación Final - 9.5

9.5

Imprescindible

Gran resultado el que nos ofrece la edición definitiva de Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido de Nintendo Switch. Despejando la nubes oscuras del temor con una brillante luz que brinda una historia épica y que acompaña a abanderar el género de los JRPG.

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Kevin Lupión Jerónimo

Amante de la música, adicto al deporte y próximo héroe de Marvel

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