Artículos

Veteranos y novatos

Decadencia o accesibilidad. Los videojuegos han crecido mucho en relativamente poco, peros los hay que están recelosos.

Esto puede parecer inusual, pero para empezar este artículo voy a tener que pedirle a las personas que me leen que desactiven sus barreras de prejuicios y ego. Con esa frase ya habré perdido lectores, confío en que la curiosidad me salve unos pocos. ¡Son tiempos difíciles para querer hablar a las conciencias de cada uno! Bien, vamos a ver si estas palabras me llevan a la hoguera de las redes sociales.

Lara Croft empezó sus aventuras en 1996, aunque hay un sector de sus fans que no están convencidos con las últimas entregas.

En 1964 se publicó por primera vez ‘’Apocalípticos e Integrados’’, un ensayo de Umberto Eco. A pesar de la distancia de tiempo, la tesis es bastante contemporánea; la cultura de masas.
Y aquí es donde pegamos el salto a los videojuegos.

¿A quién no se le ha escapado nunca un ‘’Los juegos de antes eran más difíciles’’? El señor Eco no va a decirnos si esto es cierto o no, pero posiblemente nos preguntaría que para qué se hacen videojuegos, y por qué les dedicamos nuestro tiempo de ocio.

Cierto, los videojuegos han cambiado mucho. Los clásicos marcianitos han evolucionado, su narrativa puede presentarse de mil formas, igual de su técnica, temática, gráficos o banda sonora. Miles y miles de maneras de darle a cada juego su propia alma y esencia, pero el objetivo final es el mismo; que la gente lo compre. No vamos a negar que algunos juegos se diseñan con el deseo de que sean verdaderas obras de arte, juegos que marcan generaciones, pero al final las desarrolladoras tienen que ganar dinero.

Esa es la clave; si el juego no resulta interesante, si no divierte a su público, sean veteranos o novatos, no lo comprarán. El mundo empresarial es un cuadrilátero de competitividad feroz, y los videojuegos no son una excepción.

Mario ha sobrevivido al tiempo manteniendo la esencia de sus mecánicas sencillas, accesibles y divertidas.

Pregunta para los veteranos, ¿cuántos años llevamos jugando? Si empezamos nuestras andanzas en la década de los 90, o incluso antes, sin duda ya seremos curtidos expertos en más de una técnica, y seguramente habremos crecido con alguna saga famosa. En mi caso, he crecido con Tomb Raider y Final Fantasy. ¿Somos tan hábiles ahora como cuando empezamos nuestras aventuras? Jugar a videojuegos requiere, por lo general, un mínimo de concentración, atención, entendimiento de la mecánica y reflejos. Una persona que acaba de empezar tendrá que hacerse con esas habilidades, y si se encuentra con algo demasiado complicado que supere lo que puede esperarse de un novato, dicha persona dejará el mando y tendrá más recelos a la hora de probar otro juego. Dicho de otro modo, las desarrolladoras han perdido un cliente, un fan potencial que siga con devoción cualquier saga que puedan ofrecer al público.

No olvidemos que muchos juegos tienen la posibilidad de elegir el nivel de dificultad, lo que abre la puerta a novatos y jugadores experimentados. También los hay que requieren de práctica y experiencia para poder acceder a todas sus posibilidades, de modo que todo el mundo pueda divertirse sin la necesidad de menospreciar el esfuerzo o la diversión de los demás con los juegos contemporáneos.

Y aquí viene la última pregunta. ¿Crear juegos más accesibles para el gran público puede desvirtuar los videojuegos? ¿Un producto de masas no puede tener calidad? Personalmente no creo que exista una única respuesta, especialmente estos días, cuando la oferta de títulos es tan variada. Existen juegos más sencillos, con una mecánica muy concreta que puede resultar divertida, ofreciendo entretenimiento sin mayores adornos. Por otro lado están los juegos que cuidan cada elemento narrativo para ofrecer una experiencia muy meditada por los guionistas. Dicho de otro modo, no es lo mismo jugar a Crash Bandicoot que a NieR: Autómata.

Elijamos lo que elijamos, sabemos algo; las personas que han hecho ese juego no son tontas. Saben que tienen que satisfacer a sus fans, pero también deben captar nuevos seguidores. Por ello todo el mundo tiene sus opciones, sus espacios dentro del juego para sentirse cómodo y poder disfrutar.

Ilustración con los protagonistas de A Plague Tale, Amicia y Hugo
Existen juegos cuyo punto fuerte es la narrativa, algo que empezó a popularizarse hace unos años.

Los videojuegos se hacen para el ocio, su fin último es entretener, y por eso jugamos a ellos. Hay sagas y juegos que, o han crecido con las primeras generaciones de fans, o están diseñados para un público más adulto. También las hay que optan por un entretenimiento más sencillo o familiar. Cualquiera de las opciones es válida, y si hay algún juego que ya no representa un desafío estimulante, tal vez sea momento de probar otros títulos, géneros o mecánicas.

En cualquier caso, y para terminar, cualquier persona con un mínimo de consideración estará de acuerdo en algo; bajo ningún concepto se puede usar el llamado orgullo gamer para menospreciar a otros jugadores, no importa que seamos apocalípticos o integrados.

Etiquetas

Julia A. Espadas

He jugado a muchas japonesadas, pero también me he roto algún hueso con Lara Croft, me he ido de parranda con Aku Aku, he cazado demonios y he salvado Hyrule.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X