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Videojuegos, una reflexión didáctica

¿Pueden ser los videojuegos una herramienta válida en las aulas?

El juego como concepto es inherente a la educación y al desarrollo del ser humano. Desde que empieza nuestro desarrollo en el colegio, los juegos son usados para que sepamos identificar letras, sonidos o colores. No solo eso sino que además, fuera de las aulas, el juego es un medio social mediante el cual establecemos vínculos de respeto, amistad y en cierta manera de jerarquía dentro de nuestra vida infantil.

El juego es un método seguro de aprendizaje, ya que en él, por mucho que nos equivoquemos, podemos repetir el juego cambiando la estrategia que seguimos para poder superarlo con éxito. Y en cierta medida la técnica de ensayo y error es la más efectiva a la hora de que aprendamos algo, ya que si solo la forma correcta es la necesaria para poder ganar el juego o superarlo, las formas erróneas son descartadas muy rápido para buscar el modo más efectivo para superar dicho juego.

En el campo de los videojuegos esto no es para nada diferente al de la educación o el aprendizaje: constantemente nos introducen nuevas mecánicas en tutoriales que nos explican cómo funcionan y cómo deben ser usadas dichas mecánicas para posteriormente hacernos un examen sorpresa con un jefe final. Pero lo que realmente importa no es llegar al jefe final, es el camino que hay desde la introducción de la nueva mecánica (refiriéndome a algún conocimiento específico en la educación, ya sea una operación matemática o un análisis sintáctico) hasta enfrentarnos a dicho jefe final. La calidad de la práctica o la frecuencia de la misma repercute directamente en el éxito a enfrentarnos a dicho jefe final, examen o prueba de nivel. 

Desde mi punto de vista como profesor, he visto que los juegos de todo tipo, ya sean físicos o videojuegos, hacen que los alumnos no solo aprendan de una manera más divertida y amena sino que les invitan a ser más creativos, aplicar las normas dadas para llegar a una misma conclusión de maneras muy diferentes los unos de los otros. En cierta medida es buscar qué es posible hacer y qué no y es cuando volvemos a la técnica de ensayo y error, donde el fracaso forma parte de la experiencia del juego: es una forma de decirte que el procedimiento que has empleado no es el correcto pero después de eso siempre hay una pantalla donde te dice que si quieres continuar desde el último punto de control. De esta manera te están diciendo que lo vuelvas a intentar, que ellos ya habían previsto que tú como jugador fracasaras de una forma u otra. Y este es el colchón tan blandito del cual los exámenes de cualquier sistema educativo estándar carecen. No se valora la progresión sino la superación de una prueba final.

Es obvio que necesitas superar la prueba final para poder pasarte el jefe final o el examen, pero a diferencia de los videojuegos, en el sistema educativo no suelen haber pantallas de game over que inviten a repetir el proceso de manera segura. Constantemente, el alumnado se ve sometido a una cuerda floja donde un suspenso o fracaso los devuelve a la casilla de salida.

En multitud de países se está empezando a implementar el uso de los videojuegos como método de enseñanza. El mundialmente conocido Minecraft se utiliza como medio para enseñar a los más jóvenes habilidades espaciales básicas, además que la creación de mapas de aventura, les enseña a colaborar y cooperar entre ellos. Además, la creación de Minecraft Education Edition ofrece la posibilidad a los más jóvenes de aprender las bases de la programación de una manera más dinámica y amena.

Por otro lado, para gente un poco más mayor, encontramos que los videojuegos les han enseñado en cierta manera ciertos aspectos de la historia, como ocurre con los más fanáticos de la saga Assassin’s Creed ya que por el mero hecho de jugar han aprendido sobre alguno de los hechos históricos más relevantes como el descubrimiento de América o la Revolución Industrial. Además los desarrolladores de Ubisoft, han lanzado un pequeño juego interactivo llamado Assassin’s Creed Discovery Tour, donde los jugadores pueden aprender de los entornos en los que se basan los juegos de estas sagas. De esta manera, la exploración del entorno ofrece como recompensa saber un poco más del contexto en el que se basan sus juegos y ya de paso aprender un poco de historia o cultura.

Lo que busco con este artículo no es defender los videojuegos como un método que puede sustituir a la enseñanza actual ni mucho menos. Es una mera reflexión en la que he querido exponer el uso de los videojuegos como una herramienta más para la enseñanza, mediante la cual la diversión es una garantía de que el alumnado continúa aprendiendo ya sea de manera pasiva, es decir, que ni siquiera ellos mismos saben que están estudiando; o activa, donde el estudio es el eje central del juego.

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Pascual

Siempre he sido un loco de los videojuegos, tanto que incluso competí en algunos de ellos. Ahora solo juego por diversión o para despotricar a veces.

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