Artículos

Emociones, música y videojuegos

El poder de la música en el mundo de los videojuegos

¡Aviso! Este artículo contiene spoilers que pueden arruinarte la experiencia de jugar a los títulos de los que habla, si no los has jugado te recomendamos primero jugarlos y después leer nuestro artículo.

Hay un vídeo circulando por Internet en el cual un hombre está tocando un piano en una estación de París. El joven está improvisando, cuando poco a poco se va acercando un espectador que con mucho respeto y cuidado, empieza a tocar varias teclas del piano mientras el otro sigue improvisando.

Es un momento mágico, porque los dos, al escuchar una serie de notas del tema «For the love of a princess» empiezan a tocar a cuatro manos tomando de base esa melodía. Todo esto ocurre gracias al recuerdo que podemos llegar a tener de una escena en una película, una serie, o incluso la melodía de un anuncio.

Son temas ligados a una emoción o sentimiento, que en cierta medida lo acompañan y que cada vez que escuchamos varias notas nos llega el recuerdo de ese momento. Y eso también pasa en los videojuegos.

Voy a ser totalmente honesto, esto que vas a leer no es ningún tipo de top de las mejores canciones o temas de la historia de los videojuegos, os hablo de mi experiencia en este mundo y de cómo esas sensaciones y emociones me marcaron a través de la música.

Por eso, a cada tema le voy a ligar una emoción con una breve descripción de lo que representa para mí. Es un texto bastante personal, pero cada uno tiene sus gustos y eso es lo bueno de este tipo de cosas, que la misma canción puede representar algo diferente para otra persona.

Dicho esto, ¡dentro música!

A lo largo de los años he jugado a muchos RPG, pero ninguno ha sabido acompañar una pelea instrumentalmente como Child of Light. Este tema se llama «Boss Battle» y, como su nombre indica, la primera vez que la escuchemos sera frente a un boss.

El inicio de tambores avisando de que empieza la batalla y después la coral cantando hacen un buen acompañamiento para una pelea. Es una melodía frenética y con sus momentos de respiro para dar paso a la tensión instrumental.

Puedo decir que esta canción se podría poner en cualquier batalla de otro RPG de ambientación fantástica medieval y quedaría bien en cualquier caso.

Final Fantasy XV recibió buenas y malas criticas, pero un buen punto a su favor fue su BSO. Yoko Shimomura fue la encargada de esta tarea y el proyecto, tras haber pasado por tantas fases, fue algo sublime lo que hizo con estas composiciones.

«Valse di Fantastica» fue la que más me marco de todo el juego. Puede que sea por su tonadilla o por su composición, pero tras varias horas de juego y ver lo que intentaron hacer con la franquicia, el resultado no me convenció al cien por cien.

Y esta canción para mí, más que una pieza que acompaña al juego, es como una despedida de todo lo que fue la saga y han dejado atrás. Con sus fallos y modificaciones, pero una saga que no volverá a ser como en los años noventa.

En casi todos los juegos de From Software dirigidos por Hidetaka Miyazaki, si algo destaca es que salvo para los jefes de cada zona, el juego permanece en silencio con los ruidos ambientales y de los choques de espada o de cada estocada. Solo escuchamos música en determinadas partes como zonas seguras. Y desde el principio del juego que nos enfrentamos al padre Gascoigne como jefe, solo pelearemos contra bestias y semejantes, hasta que llegó el DLC…

Lady Maria, uno de los personajes más importantes para muchos (y para mí) de los seguidores de Bloodborne, es una cazadora. El juego nos «habitúa» a bestias y deformidades, pero cuando cruzamos la niebla de la Torre del Reloj en la Pesadilla del Cazador y vemos ese trono con alguien postrado en él, sabes que lo que viene a continuación va a ser épico.

Se podría decir que es mi combate favorito del juego y desde mi punto de vista uno de los que te marcan un desafío como cazador.

Si algo fue una revelación en 2017 fue Cuphead, y me puedo quedar corto halagando este juego. Nos hizo volver a los juegos de antaño tanto en su jugabilidad, diseño y ambientación, y la BSO no se queda atrás.

El tema «Floral Fury» es una canción que (como el juego te va a hacer de oírla varias veces) se te queda grabada en la mente. Tengo que reconocer que varias veces he hecho el amago de un bailecito antes de enfrentarme al boss de este tema, y con razón.

La música es alegre, con un toque de diversión y parranda al estilo de las fiestas de Nueva Orleans o de nuestras pachangas en carnavales, que muy pocas canciones en videojuegos me han trasnmitido así. Y sí, aunque muchos lo tachen de difícil, Cuphead es divertido y para eso dedicamos horas a los videojuegos: para divertirnos.

Si algo hemos hecho muchos de nosotros desde el año 2007, ha sido ponernos alguna que otra vez la capa de Asesino. La trilogía de Ezio, es para muchos de culto y una de las mejores de la historia de esta saga (cuando la franquicia estaba en sus años dorados).

Pero Assasin’s Creed: Brotherhood hizo algo que ningún otro de sus juegos hizo: acompañar una huida de esta manera. «The Bhotherhood Escapes» es tensa, épica, cautivadora y muy buen acompañante para esos momentos que como asesino debemos evitar.

No me digáis que muchos de vosotros no os habéis dejado ver adrede por los enemigos para poder escuchar esta melodía.

Nadie puede discutir que esta pieza es simplemente bella. «To Zanarkand» representa ese momento de paz y descanso que se toman los protagonistas de Final Fantasy X.

No os hablo del principio del juego, cuando sale esta canción en la cinemática de la hoguera: en ese momento no sabíamos la importancia que tiene esa escena. Cuando pasan las horas de juego y vas aproximándote a Zanarkand, donde Yuna deberá de dar su vida para proteger Spira, es ahí donde de verdad tiene peso esa escena.

Ese momento en silencio, con solo un piano transmitiendo todo el sentimiento de tristeza de todos al saber que Yuna no hará el camino de vuelta.

FURI puede gustarte o no gustarte, pero si algo hace bien este juego es acompañar sus batallas y momentos de caminar con buena música.

Puede que no sea la mejor pieza del juego, pero para mí es de las mejores que tiene, y esos sonidos electrónicos que te rompen la cabeza, son sonidos que no puedes olvidar en las próximas horas. «My Only Chance» representa un momento en el juego donde piensas que todo ha acabado, pero si avanzas con el personaje mientras esta canción suena en los créditos, llegas a la zona del jefe final.

Un jefe «oculto» por así decirlo, pero que con un poco de picardía llegas a él. Pero el simple hecho de hacer como que el juego se ha acabado y ocultar algo así acompañado de esta música hacen de este tema un momento único.

Tengo que reconocerlo, todavía no he conseguido el 100% de Hollow Knight, y una de esas razones es el enfrentamiento de esta melodía.

No voy a tachar de que el juego sea muy difícil, me gusta usar el termino «exigente» para estos casos, ya que Hollow Kinght se disfruta a cada fotograma que pasa. Pero el hecho de ponerle esta emoción cumple con el requisito de llevar horas y horas intentando pasarte este boss.

Intentos que hay veces que duras siete segundos en el escenario, frustrándote y acabando por tirar el mando contra la pantalla y provocando esa ansiedad que muchos de vosotros habréis probado en vuestras carnes.

Esa sensación que me invade cada vez que oigo esta canción.

Durante todo el juego de Dark Souls solo escucharemos música durante los combates contra los jefes de la zona o en zonas seguras, pero la canción de Gwyn es diferente a todas las demás.

Todas las canciones de este titulo van acompañadas de una coral y de una orquesta, pero aquí solo son dos pianos. Dos pianos que Motoi Sakuraba supo darle la importancia para hacerle sombra a una orquesta y un coro entero.

«Gwyn, Lord of Cinder» es tristeza en estado puro. Un piano representa a Gwyn y otro a nosotros como jugadores. Cuando atraviesas la niebla que conduce a él y empieza a sonar, el sentimiento que te invade es el de «ya está, esto acaba. He hecho un largo viaje para este momento»

Y el simple hecho de que te encuentres a Gwyn en su forma de hueco, ese ser que en este mundo es una leyenda, y tienes que acabar con él para poder seguir el ciclo de la llama, hace de este momento un momento de culpa. Una culpa que va ligada a la pena de arrebatar el trono a alguien que lucho por la humanidad.

Yitán, o para muchos, Zidane, es el personaje más carismático como protagonista principal de la trama de un Final Fantasy. Por eso, cuando descubre que su existencia es el mero hecho de ser un recipiente de almas, él queda destrozado y alejado de sus compañeros.

Tengo que decir que es mi parte favorita de cualquier Final Fantasy, y algunos ya sabréis de qué os hablo. Cuando toda esperanza por existir se desvanece, a Yitán le vienen recuerdos de todo lo que ha hecho por su grupo de amigos, y es este mismo grupo el que va a rescatarlo.

En fases, en las que sus compañeros lo van ayudando a enfrentarse a los enemigos que se le ponen por delante, él se niega a volver con ellos. Pero ese momento mágico en donde piensas que vas a ser derrotado por el Adamantai y la animación de Cura alumbra la pantalla apareciendo detrás Daga, es un momento grabado en la retina.

Si algo no se puede discutir que hace bien el Team Ico es mostrar amor por todas sus obras. Ya sea haciendo mecánicas nunca vistas, creando entornos mágicos y llenos de personalidad o destacando por su música en sus títulos.

Shadow of the Colossus fue y es de lo mejorcito del catálogo de PlayStation 2 (sin contar su actual remaster) y una joyita que muchos de nosotros hemos jugado y que invito a quien no lo haya hecho a hacerlo en cualquiera de sus versiones.

Con dieciséis años probé esta maravilla, y esta canción que suena nada más empezar el juego, junto a su cinemática, es de los mejores inicios de un videojuego que he probado nunca.

Y sí, para mí fue todo un descubrimiento; fue mi primer juego del Team Ico y uno de los que te marcan como jugador. La belleza del título no puedo describirla en estas frases, es algo que cada uno debe experimentar y descubrir por sí mismo.

No tuve oportunidad de descubrir el peso de esta canción hasta que tuve en mis manos la versión Final Mix de Kingdon Hearts II, ya que el enfrentamiento con Roxas no viene en la versión PAL que nos llegó del título.

Pero ese enfrentamiento tiene una carga emocional importante, ese resentimiento de Roxas hacia Sora por su mera existencia, hace que disfrutes de la pelea y que todas las emociones que transmite la orquesta cobren vida en los compases del combate.

Esa rabia o enfado que solo podemos calmar derrotando a alguien que es parte de nosotros.

Voy a romper el tópico de representar el amor con la relación de mujer y hombre, hombre y hombre o mujer y mujer. Aquí el amor es el que siente Joel al recuerdo de su hija Sara, representado por Ellie.

Os hablo de la escena final, cuando Ellie le cuenta a Joel que no estaba sola el día que la mordieron, y como ella exige saber la verdad sobre los Luciernagas y si es cierto que no encontraron cura en su cuerpo para el Cordyceps.

Ese momento en que Joel toca ligeramente su reloj (regalado por Sara su último día de vida) y le miente porque, para él, ella ha reemplazado en cierta parte el vacío de Sara. A lo cual, Ellie contesta con un «vale» y se funde la pantalla a negro, es uno de los jodidamente mejores momentos como jugador que he podido tener.

Esa mentira es amor, es amor por alguien que hasta hace unos meses era una carga para nosotros, y un amor que vale más que la propia existencia del ser humano.

Etiquetas

Ángel Camacho Ciudad

Superviviente. Una Sega Master System II tuvo la culpa de que ahora este inmerso en el mundo de los videojuegos. Entre el sofá y la nevera.

Actualidad

Botón volver arriba
Cerrar
X