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The Bard’s Tale IV: Director’s Cut – Análisis PS4

Un juego para disfrutar en una taberna a la luz de una hoguera

Jamás había oído hablar de esta serie de videojuegos de rol hasta que comencé a jugar con The Bard’s Tale IV: Director’s Cut. Fue precisamente ese indicador de que me enfrentaba a la cuarta parte de una franquicia lo que me hizo buscar de dónde venía esta licencia. Así que, cual bardo en evidente estado de embriaguez, os guiaré en un breve repaso a la historia de esta franquicia; es algo que me ayudó a comprender muchas de las decisiones del título a nivel de mecánicas. El primer The Bard’s Tale se lanzó en 1985, desarrollado por Michael Cranford, producido por Interplay productions y distribuido bajo el sello de Electronic Arts.

Era un RPG que destacaba no solo por sus gráficos, sino por su entretenido sistema de combate por turnos y la cantidad de puzles que poblaban las mazmorras que debíamos superar. Fue el videojuego de rol más vendido de la década de los 80, por lo que la serie se expandió en forma de dos secuelas y libros basados en la licencia a partir de los años 90. Sin embargo tras el lanzamiento de la tercera parte en 1988 la serie sufrió un parón repentino que duraría hasta el año 2003, cuando uno de los desarrolladores de los dos primeros títulos dejó EA para fundar su propia desarrolladora, llamada inXile Entertainment (que también firma el juego que nos ocupa). En 2004 inXile lanzó una especie de reboot llamado The Bard’s Tale, pero sin poder utilizar muchos de los aspectos del lore de los originales por motivos legales, aunque mantenía su sistema de juego.

En mayo de 2015 el fundador de inXile Entertainment anunció un Kickstarter para hacer la secuela que los fans esperaban de los títulos de los años 80. Tras el éxito de la campaña de recaudación, en 2018 se lanzó The Bard’s Tale IV: Barrow’s Deep. La versión que nos ocupa es la más pulida de todas, la que se lanzó tras tomar nota de todos los errores y aspectos que se podían mejorar gracias al feedback de los backers y jugadores.

¿Por qué es importante la lección de historia? Porque el hecho de que tengamos este juego, que trae el espíritu de la serie original a nuestros días, es casi un milagro, obrado gracias al esfuerzo incansable durante muchos años por parte de sus creadores y los fans. Tras conocer esta información me invadió un pensamiento muy simple que espero que también os haya surgido a vosotros: algo especial tendrá esta licencia si se ha hecho todo este esfuerzo por adaptarla tantos años después.

The Bard’s Tale IV: Director’s Cut, lejos de ser un juego perfecto (en gran parte posiblemente debido a su naturaleza de Kickstarter), sí que nos trae una propuesta de rol clásico muy original aún a día de hoy, con un planteamiento que yo jamás había visto en una propuesta de rol y que me ha dado muchas horas de diversión.

The Bard’s Tale IV: Director’s Cut es un juego de rol por turnos en el que nos desplazaremos en primera persona por intrincados escenarios a la vez que vivimos una historia de fantasía bastante típica. Un mal antiguo regresa a la ciudad de Skara Brae cien años después de los acontecimientos de su tercera entrega. Peligrosos grupos de fanáticos y la amenaza de un mal ya conocido en el reino, deberemos encarnar a un/a bardo que reúna a un grupo de fuertes compañeros que puedan detener este mal (aunque también puedes comenzar con otro tipo de personaje, el juego te anima a entregarte al camino del laúd).

Aunque luego la historia se sigue bien gracias a su relativa simpleza argumental, el lore de The Bard’s Tale IV: Director’s Cut es bastante amplio; lamentablemente el juego apenas hace esfuerzos en enseñar a los recién llegados la historia previa a éste. Muchas referencias y eventos se entenderían mejor con un poco más de flashback y perspectiva de los acontecimientos de los títulos previos. El comienzo del juego es bastante brusco tanto en este aspecto como a la hora de explicar sus mecánicas y menús, siendo al principio todo bastante confuso.

La navegación en The Bard’s Tale IV: Director’s Cut es en primera persona, aunque en los combates la perspectiva cambia radicalmente. Podremos interactuar con NPCs, aceptar sus encargos (principales y secundarios) o ir a tiendas, como en cualquier otro RPG. La gracia del título radica en los tres pilares principales de su jugabilidad: los combates por turnos, los puzles y la exploración de sus escenarios.

Los personajes de The Bard's Tale
Los personajes ofrecen unos diálogos entretenidos y en perfecto castellano.

Los combates comienzan cuando cargamos contra un grupo de enemigos (podemos ver su nivel antes de decidir si atacarlos o no, lo que permite que esquivemos ciertos encuentros) o somos avistados por ellos. La perspectiva cambia entonces a una cuadrícula de cuatro por cuatro, siendo dos filas para el enemigo y dos para nuestro grupo. A partir de aquí comienzan duelos por turnos (con unos movimientos predeterminados que debemos repartir entre todos nuestros personajes) en los que la colocación de aliados y enemigos suponen uno de los puntos esenciales a dominar. Hay estados alterados, habilidades que requieren de puntos de magia y las pociones también son muy importantes para ciertas clases de personaje, como el bardo.

Tenemos para elegir las clases de bardo, guerrero, adepto o pícaro, pero el sistema de personalización, tanto del equipo como de los habilidades (repartiéndoles mediante puntos de experiencia y habilidad, y con cierta facilidad para reiniciar los parámetros para experimentar), permite que tengamos un equipo muy variado y diferente, totalmente adaptado a nuestras necesidades y manera de afrontar los encuentros.

Su estilo de combate me ha resultado muy fresco, divertido y diferente, dando la sensación en cada combate de que lo más importante, más allá de un nivel y equipo más o menos acertado, es la estrategia, predecir los movimientos del contrario y el uso de los espacios de las cuadrículas. Poner trampas en una casilla y usar la habilidad de uno de nuestros personajes para arrastrar a los enemigos a ella, ya sea atrayéndole o a la fuerza con hechizos, por ejemplo, es una de las muchas mecánicas a dominar en este sistema. Además a medida que se van sumando miembros al grupo, aprenden nuevas destrezas y, en resumen, aparecen nuevas variables en la ecuación, se vuelve aún más exigente y emocionante.

El combate de The Bard's Tale IV
El sistema de cuadrículas es la clave del combate, volviendo las contiendas mucho más estratégicas

La presencia del bardo en el título no es testimonial: desde la impresionante banda sonora del título (, y pasando por la pantalla de carga inicial en la que un señor clavado a Rusell Crowe canta a unos atentos espectadores qué hemos hecho en nuestra anterior partida, llegamos a la clase bardo del sistema de combate: necesitan beber alcohol durante las contiendas para realizar hechizos, aunque también puede emborracharse. La importancia de las habilidades del bardo van más allá de los combates, siendo también esenciales en la exploración del entorno.

La importancia del bardo fuera de los combates viene de los primeros títulos. En The Bard’s Tale IV: Director’s Cut nos desplazaremos por escenarios que destacan no por su amplitud, sino por la riqueza de detalles que esconden en forma de acertijos, secretos y trampas. Muchos de estos secretos y algunos puzles se resuelven gracias a canciones que podemos interpretar con nuestro bardo a medida que las aprendamos: derribar muros débiles, ver enemigos a través de las paredes o revelar cofres son algunas de sus funciones. También habrá zonas en las que deberemos usar objetos concretos, como explosivos o cuerdas, para acceder a puntos de otra forma inalcanzables.

Esta mecánica es una constante The Bard’s Tale IV: Director’s Cut, siendo la resolución de estos puzles una parte fundamental de la experiencia (por ejemplo, algunas de las armas más poderosas del juego esconden sus habilidades especiales con puzles dentro el propio arma que podremos resolver), característica que brilla en las mazmorras. La sensación de aventura tipo Dungeons&Dragons que dan estas secciones es una de las cosas que más he disfrutado de este título. Hay que fijarse en no pulsar interruptores de trampas, pero también hay acertijos muy variados, puzles de lógica, engranajes… la oferta en este sentido es muy amplia, siendo necesario que os interese este tipo de jugabilidad para dsifrutar del juego en su plenitud. Esta versión incluye una canción que permite la resolución inmediata de casi cualquier puzles en el que estemos atascados, pero es más una ayuda que algo a usar de forma constante.

Las habilidades del bardo en The Bard's Tale IV
Los escenarios cobran mucho protagonismo en este juego, ya que estarán plagados de puzles por resolver.

Esta interactividad tan alta con los entornos aumenta esa sensación de aventura, pero no se ha medido del todo bien, ya que es algo que traspasa las mazmorras y está presente en entornos como las ciudades. Que una villa esté plagada de paredes a derribar, símbolos secretos y puertas cerradas con rebuscados mecanismos no es demasiado lógico; esta presencia tan fuerte de la exploración beneficia a algunos entornos, pero no a todos, ocasionando problemas de inmersión y ritmo muy marcados cuando llevas muchas horas de juego.

Además su apartado técnico es bastante pobre, con unos modelados de NPCs y objetos bastante simples, y unos combates que debido a su formato no son todo lo impresionantes que deberían. También hay que destacar las constantes bajadas de FPS en su versión de PS4 y algunos bugs de tipo cierre inmediato que pueden afectar a tu progreso. Por suerte los efectos de estos fallos no se notan tanto gracias a un generoso sistema de guardado, pero hay que mencionarlos. En contrapartida, su diseño artístico en cuanto a las razas, las armas, las vestimentas y algunas mazmorras es excelente, con mención especial a la impresionante banda sonora (para un servidor lo mejor del juego) y a su simpático doblaje en inglés. No os preocupéis, que sus textos vienen localizados en un perfecto castellano… aunque con una letra diminuta que resulta muy molesta de leer.

La introducción de The Bard's Tale IV
La divertida escena introductoria al encender el juego dice mucho acerca del empeño puesto en la ambientación

En líneas generales The Bard’s Tale IV: Director’s Cut es un muy buen RPG, que encuentra su principal fortaleza en sus excelentes combates por turnos y una original mezcla de puzles y exploración. Sin embargo es una fórmula que demanda mucho del jugador, pudiendo resultar agotadora a largo plazo. La historia, a pesar de no haber sido lo que me movía a continuar, está apoyada en simpáticos personajes y entretenidos diálogos. El sistema de misiones abraza el síndrome del recadero, aunque por otro lado también ofrecen algunos de los mejores momentos del juego.

Un conjunto de luces y sombras que, sin embargo, se solventa de forma positiva gracias a su logradísima sensación de aventura en esas mazmorras tan bien diseñadas: la inmersión que se consigue para los amantes del rol clásico es tan satisfactoria que consigue eclipsar sus otros fallos, siendo un juego muy recomendable si te gusta el género.

A pesar de sus fallos a nivel técnico y de ritmo, The Bard’s Tale IV: Director’s Cut es un muy buen RPG, que encuentra su principal fortaleza en sus excelentes combates por turnos y una original mezcla de puzles y exploración (aunque pueda llegar a empachar en sus últimos compases). La inmersión que se consigue para los amantes del rol clásico es tan satisfactoria que consigue eclipsar sus otros fallos, siendo un juego muy recomendable si te gusta el género.

The Bard's Tale IV: Director's Cut

Puntuación final - 7.5

7.5

Recomendado

A pesar de sus fallos a nivel técnico y de ritmo, The Bard's Tale IV: Director's Cut es un muy buen RPG, que encuentra su principal fortaleza en sus excelentes combates por turnos y una original mezcla de puzles y exploración (aunque pueda llegar a empachar en sus últimos compases). La inmersión que se consigue para los amantes del rol clásico es tan satisfactoria que consigue eclipsar sus otros fallos, siendo un juego muy recomendable si te gusta el género.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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