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Down to Hell – Análisis PC

Machacando botones al ritmo del metal

El género de los beat´em up fue muy famoso en las máquinas arcade. A la gente le encantaba apalizar sin piedad a todo lo que se ponía por delante. Además se trataba de juegos que requerian algo de técnica en cuestión de combos y posicionamiento. Pues básicamente este Down to Hell podía encasillarse en ese género, añadiendo además cosas de la nueva escuela y algo de plataformeo para incrementar la complejidad; algo que desde el principio suena muy bien, pero lamentablemente, el juego se queda corto en muchas ocasiones.

Tomaremos el papel de un tipo enfundado en un armadura. Su objetivo es salvar la vida de una chica, la cual préviamente le ayudó a él a salvar su propia vida. Para ello deberá enfrentarse a unos cuantos demonios que vienen del mismísimo infierno.

Como es de esperar, un juego fundamentado en destrozar a todo lo que se mueva no iba a tener un argumento muy complejo. Pero bueno, para todo hace falta una excusa así que ahí la tenemos. De todas formas, a medida que avancemos habrá diálogos con otros personajes y del protagonista consigo mismo, así que podremos descubrir con más exactitud qué es lo que está pasando.

El juego se estructura en varios capítulos de apróximádamente la misma duración. Para superarlos, será necesario abrirse paso a través de niveles repletos de enemigos y un plataformeo que va in crescendo en su complejidad. Pero es aquí donde empiezan los problemas.

Para empezar, podemos pasar olímpicamente de todos los enemigos que nos encontramos por el camino, o utilizarlos como herramienta de práctica para los combos y otrás técnicas de combate, puesto que otro objetivo no tienen. Y digo esto porque aunque podemos subir varias cosas de nivel con la experiencia obtenida, apenas se nota la sensación de progreso. Únicamente habrá enfrentamientos obligatorios en unos puntos en los cuales seremos asaltados por oleadas de enemigos, que si las superamos obtendremos una recompensa que nos permitirá ampliar nuestras capacidades sin necesidad de puntos de experiencia. Esto es algo que acorta la duración de los niveles y le resta dificultad y desafio. Este es un juego en el que reaparecemos en «puntos de control», imitando vagamente el estilo de Dark Souls (incluso sigue la misma fórmula para recuperar la salud), por lo que estaría bastante bien que todos los enemigos que encontrásemos supusieran un impedimento y aportasen algo para nuestro avance, así como un desafío mayor, en lugar de que los podamos esquivar y seguir avanzando tranquilamente.

Después está el plataformeo: es extremadamente fácil y no supone problema alguno. Lo más complicado será esquivar algunas trampas que hay colocadas sin mucho sentido, pero que no nos quitarán mucha vida. También hay otros puntos donde el lugar donde debemos saltar no se termina de ver bien en la pantalla. En general, se trata de otro aspecto que podría haberse pulido muchísimo mas.

En resumen, resolver cada nivel no es precisamente la «odisea» que debería ser, siendo los jefes el único plato fuerte, sobre los que hablaremos más adelante.

Hablando con npc
De vez en cuando este tipo extraño nos hablará. Los diálogos estan bastante bien, repletos de lenguaje chulesco y vacilón. A la derecha, encontramos uno de esos puntos de control desde los que podremos revisar cosas como nuestra habilidades y repasar la historia del juego.

El combate se centra en hacer combos con cada una de unas armas que iremos consiguiendo (las cuales escasean). Con ellas tendremos dos tipos de ataque: uno rápido pero débil y otro fuerte pero lento. Además, también podremos lanzar hechizos que tienen una menor importancia y realizar un poderoso dash.

El control a la hora de pelear se siente bastante fluido, lo cual es algo positivo para un juego de este estilo. Solo encuentro un pequeño problema con las hitbox del juego, y es que hace falta colocarse bastante cerca del enemigo para poder hacerle daño.

Pero también hay más problemas importantes aquí, porque resulta que el juego está muy desequilibrado. Hay combos que aniquilan a los enemigos y otros que no sirven para nada. Lo mismo ocurre con los hechizos: en el tiempo que necesita el personaje para lanzarlos, nos da tiempo a diezmar al mismo enemigo con la espada, inflingiendo el tripe de daño en el mismo intervalo de tiempo. Por otro lado, el dash será el responsable de que podamos llegar hasta el jefe del nivel sin apenas despeinarnos. La distancia a la que se desplaza el caballero es absurdamente larga, y el tiempo de recuperación de la habilidad es también escaso.

Además, ni hay mucha variedad de combos ni de hechizos, así que os podéis esperar que la jugabilidad va a ser muy repetitiva. No obstante, no todo es tan malo: para jugar partidas no muy largas el juego llega a divertir y algunos combates terminan siendo satisfactorios. Tengamos en cuenta que el juego acaba de salir y tengo mis esperanzas en que futuros parches solucionen este desequilibrio.

Ahora vamos a lo importante: los jefes. Aquí ya cambia la cosa a mejor, con unos combates bastante largos e intensos. Tendremos que aprendernos el patrón de ataque del enemigo para esquivarlo y atacar en el momento justo. Este es, bajo mi punto de vista, el mejor apartado del juego y donde está el verdadero desafío. Algunos de estos combates serán bastante memorables, de hecho.

Laberinto de plataformas
Id acostumbrándoos a las puestas de sol deprimentes y a los árboles deshojados: no veréis otra cosa.

Por desgracia, el apartado gráfico del juego es con diferencia lo peor. Y es una auténtica pena porque se nota el esfuerzo de los desarrolladores en crear un estílo artístico própio, con toques oscuros, sucios e infernales. Sin embargo, preparaos para recorrer niveles que lucen prácticamente igual unos de otros, con unos enemigos que no solo son escasos en variedad, sino que su diseño no es precisamente bueno. Además, la forma en la que están animados, tanto los enemigos como el protagonistas, es muy básica, robótica y carente de gracia alguna.

El juego utiliza el motor Unity y no hace para nada uso de todas las ventajas que este podría aportar. Por ejemplo, los efectos de iluminación están bien, pero claro, cuando recorramos varios niveles todos iguales lo más seguro es que nos de igual lo bien conseguido que esté. Tanto es así, que en este tema parece más un juego sin acabar que otra cosa. Por ejemplo los efectos de sangre al atacar a los enemigos no son nada espectaculares, cuando precisamente estamos en un juego en el que debería abundar la sangre y la violencia gráfica.

La música, en cambio, mejora un poco más. En el transcurso del nivel escucharemos una melodía ambiental bastante pegadiza. Y ya en los combates más gordos, tendremos una excelente banda sonora de metal extremo, la cual corre a cargo de grupos como Decapitated o Koronal. Si eres de los que les gusta este tipo de música, notarás cómo los combates se hacen más amenos con ella. No obstante, también tiene el problema de que se trata de un estilo musical con un público no muy amplio, por lo que también puede ser un motivo más de que no te guste el juego.

Combate contra jefe
Los jefes son lo mejor del juego. Aunque su diseño y animación dejan mucho que desear, los combates son intensos y bastante largos.

Down to Hell presenta una buena propuesta, pero se queda corto en muchos aspectos: escasez de armas, enemigos, hechizos y combos que además, se juntan con un combate desequilibrado. Guarda sus buenos momentos en los jefes y en algún que otro nivel de manera muy puntual, pero nada más allá.

El juego también es bastante corto y poco rejugable, pero lo recomendaría a aquellos amantes de los machaca botones, que seguro que pueden encontrar algo de diversión aquí. También os digo que estos análisis suelen estar fundamentados en una opinión personal, así que igual lo probais y os encanta; de todo se ha visto.

Lo podéis comprar desde 9,99 € en Steam. Si yo fuera vosotros, quizás me esperaría una rebaja, ya que por ahora no me parece un precio acorde a lo que ofrece.

Down to Hell

Puntuación Final - 4.5

4.5

Más allá de unos combates contra jefes interesantes y una buena banda sonora, el juego se queda bastante corto en muchos aspectos.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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