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Ancestors: The Humankind Odyssey – Análisis PC

El nuevo truco de magia del creador de Assassin's Creed

Hay muy pocos juegos que a estas alturas no sepamos cómo se van a jugar desde los primeros datos que conocemos de ellos. Tenemos etiquetas para todos los géneros, ni siquiera las combinaciones de diferentes tipos de juego son capaces de confundirnos a la hora de saber qué sensaciones esperar a los mandos. Sin embarg,o los proyectos de los que no sé qué esperar son los que siempre captan mi interés. Por ejemplo, el mítico Catherine es uno de mis videojuegos favoritos en parte por lo única que es su jugabilidad. Sí, era un título de puzles, pero necesitaba saber cómo era enfrentarse a esas pirámides de bloques. Hoy estamos ante un juego igual de enigmático, así que su análisis también será algo atípico.

Ancestors: The Humankind Odyssey, un juego con seis años de desarrollo a sus espaldas, me ofrecía unas vibraciones similares. Teníamos un nombre (Patrice Desilets, creador de Assassin’s Creed y Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo), el estudio Panaché Digital Games (con treinta y cinco desarrolladores en plantilla) y una de las premisas más ambiciosas que hemos visto en mucho tiempo: retarnos a los especímenes de Homo sapiens a sobrevivir en el África de hace diez millones de años. Sin embargo, sobrevivir es solo el primer objetivo, pues como meta final deberemos acompañar en la evolución a estos primates hasta convertirse en los primeros exponentes del género Homo. La pregunta que nos lanza Patrice Desilets, trasladada a un entorno de juego, me parece fascinante:

Ancestors: The Humankind Odyssey, a pesar de quedarse corto a la hora de afrontar un concepto tan titánico, es capaz de ofrecer una experiencia de juego muy satisfactoria en sus primeros compases. Descubrir los secretos y las mecánicas que esconde Ancestors: The Humankind Odyssey me ha proporcionado algunas de las primeras horas de juego más fascinantes que he tenido el placer de jugar en toda la generación, me atrevería a decir. No solo es la capa de misterio que acompaña al título o el interesante desafío que nos lanza. En este caso la falta absoluta de un tutorial a la hora de enfrentarnos a un juego tan atípico es uno de los mayores aciertos del título.

Nos enseñarán a desplazarnos, a mover la cámara y el significado de algunas cosas del HUD (si es que queremos llevarlo activado, porque también disponemos de la opción de no llevar ninguna clase de ayuda). A partir de ahí, con el objetivo de la evolución en mente, nos tocará no solo descubrir para qué sirve cada botón del pad, sino también la forma de relacionarnos con el entorno y hasta dónde llega lo que podemos hacer.

Comenzamos con un pequeño clan de primates en el que podemos controlar a cualquiera de sus miembros. Ancianos, jóvenes, bebés, machos, hembras… deberemos descubrir cómo beneficiarnos de estas características a lo largo de esta aventura. Al principio del juego me sentí tan perdido y abrumado que me centré única y exclusivamente en descubrir cómo funcionaban su mundo y sus mecánicas. Aprender a desenvolverme en las áreas cercanas a mi primer refugio le costó la vida a varios miembros del clan, y ni siquiera así podía salir relajado a explorar: la navegación por los escenarios me ha recordado mucho a lo que podemos encontrar en la serie Assasin’s Creed. Es sencilla y divertida, además de ofrecernos una gran libertad a la hora de explorar los entornos. Casi cualquier superficie se puede trepar (al igual que en Zelda: BOTW), y los árboles suponen casi un segundo escenario además del que recorremos por tierra. Aunque el juego ya me tenía enganchado, aún no estaba entendiendo lo más importante: sin el resto de miembros del clan, estamos condenados. No sirve de nada aprender a sobrevivir con un único primate si nos desentendemos del resto de miembros de la tribu.

El juego intenta explicarnos, con su exigente dificultad, que nosotros como individuos no somos tan importantes. Un desafortunado encuentro con una serpiente que no hemos visto puede envenenarnos, haciendo que debamos encontrar un antídoto improvisado si no queremos fallecer (pasa algo parecido con las hemorragias, pero hay muchos más estados alterados). También deberemos tener controlados el hambre, la sed y el sueño, como en cualquier título survival… pero antes deberemos aprender cómo detectar los alimentos que podemos comer y los que no, qué plantas pueden ayudarnos y cuáles envenenarnos o cómo defendernos. Un solo fallo y nada de lo que hayamos aprendido importará, pues el mundo es implacable.

Los peligros de Ancestors
Un solo fallo en un comando puede llevarnos a una muerte instantánea. Somos frágiles y el mundo implacable.

El momento en el que empecé a preocuparme por mi clan fue cuando los únicos miembros que quedaban de él eran una hembra anciana y una cría que acababa de quedar huérfana. Subí al bebé a espaldas de mi única esperanza para no tener que empezar de nuevo el juego, y nos embarcamos en una expedición sin retorno. La única forma de sobrevivir era encontrando por el escenario a más monos que quisieran unirse a mi tribu (siempre ayudándoles previamente). Decidí pues adentrarme en un territorio inexplorado, ya que en el mío no iba a encontrar más miembros de mi especie. Eventualmente, la resistencia de la anciana se agotó y murió antes de poder encontrar a nadie más. Las esperanzas del clan cayeron como una losa sobre el bebé que portaba a sus espaldas.

El bebé en Ancestors: The Humankind Odyssey solo puede huir y encontrar a un adulto que lo acoja. Además todo en el escenario les inspira terror, oscureciendo su visión y alterándola con espejismos de posibles peligros. Tuve que aguantar una hora de juego hasta que localicé en un árbol a un primate adulto capaz de llevarme a sus espaldas. El camino hacia la reconstrucción de la familia fue arduo, pero tremendamente satisfactorio. Esa exigente experiencia me hizo interesarme por el sistema de evolución de Ancestors: The Humankind Odyssey. Hay que tener crías para hacer avanzar los años y las características de la especie. Todo lo que descubrimos otorga experiencia que utilizamos para conectar neuronas entre sí y obtener nuevas capacidades. Por ello, el juego nos invita a cambiar de localización y avanzar por el escenario: si queremos obtener nuevas conexiones neuronales y avanzar como especie, nos tenemos que enfrentar a nuevos retos y entornos (que nos dan experiencia y la capacidad de avanzar en el árbol de habilidades y en el sistema de evolucion), ya que si no estaríamos condenados al estancamiento o incluso a la extinción.

Los bebés en Ancestors
Si este pequeño hubiera muerto hubiera sido Game Over. Esa hora de tensión fue equiparable a un jefe de Sekiro.

Hay un sistema de día-noche y de días y años transcurridos; hay varias formas para hacer que el tiempo salte varias decenas de años en Ancestors: The Humankind Odyssey: puedes hacer saltos de quince años para cambiar de generación o saltar varios miles de años en tu evolución gracias a los descubrimientos que hayas hecho hasta el momento. Las siguientes generaciones pueden portar habilidades y mutaciones que sus antecesores no conocen. Además cada vez que decidimos dar un salto grande en la evolución apareceremos en un sitio diferente y nuestro entorno también tendrá elementos distintos a los que recordábamos (aunque nada que cambie la estructura del escenario, por ejemplo).

Como he dicho antes, lo que hace grande a Ancestors: The Humankind Odyssey son esas primeras horas de aprendizaje y descubrimiento constante. Sin embargo, cuando empiezas a ver y delimitar la jugabilidad del título, conocer los elementos que pueblan los escenarios o descubrir el larguísimo bucle al que te ves sometido si quieres evolucionar hasta el final, es cuando Ancestors: The Humankind Odyssey se descubre como una experiencia demasiado ambiciosa. Exitoso a la hora de evocar fascinación con su premisa y con esa pequeña trampa/truco tan simple como es no explicar nada al jugador, pero fracasa a la hora de alargar esa impresión a lo largo de las decenas de horas que el título te exige.

Los gráficos de Ancestors
A pesar de que tanto los modelados como las texturas no son impresionantes, el conjunto es bello y efectivo

Una vez comprendes las diferentes jugabilidades del juego, apenas cambian con el paso de las horas. La fauna, flora y escenarios son bellos y variados, pero la forma de interactuar con ellos siempre es la misma: una muy simple y constante. Muchas de sus fórmulas son rígidas y toscas, lo que sumado al modesto (aunque efectivo) apartado técnico del título, evidencia que el concepto era demasiado grande para ser llevado a cabo de forma efectiva.

Un mundo que se sintiera más vivo, eventos aleatorios, más variedad a la hora de encarar la evolución de la especie… de haber tenido más herramientas que favorecieran la narrativa emergente, se hubiera convertido en una obra de culto de forma instantánea. Con tantas horas de juego a mis espaldas, me planteé si Ancestors: The Humankind Odyssey me hubiera fascinado tanto si hubiera leído su manual de instrucciones o una guía antes de empezar. Por desgracia, la respuesta fue negativa.

Sin embargo, aunque conozcas qué truco es el que ha usado ese fabuloso mago para engañarte, eso no tiene por qué evitar que recomiendes ese mismo espectáculo a tus amigos. A lo largo del texto me he cuidado mucho de no explicar las principales mecánicas que componen Ancestors: The Humankind Odyssey, porque es la gracia del juego: si os llama la atención la experiencia que os he descrito y os gustan los títulos de corte survival, probadlo. Aunque funciona mejor como experimento que como juego, Ancestors: The Humankind Odyssey sigue siendo una de las experiencias más curiosas que he jugado en lo que va de año.

Ancestors: The Humankind Odyssey

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Ancestors: The Humankind Odyssey ofrece unas primeras horas fascinantes y momentos para el recuerdo... hasta que descubres todos los trucos que esconde bajo la manga. Cuando la magia empieza a desaparecer, se convierte en un juego repetitivo y exigente solo recomendable para los amantes de los juegos de supervivencia. Eso sí, sus primeras horas son tan buenas que quizás te compense experimentarlas si te llama la atención su premisa.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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