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Whipseey and the Lost Atlas – Análisis Switch

El poder de lectura.

Pasarán los años y lo bien que encajan los títulos indies con las prestaciones que ofrece Nintendo Switch será siempre motivo de alabanzas por lo disfrutable que puede ser la experiencia, atrayendo la atención de los jugadores con nuevos juegos o incluso algunos que ya hayan salido. El estudio Blowfish Studios es consciente de ello y nos trae la última obra de Daniel A. Ramirez a la consola híbrida, entre otras. Una aventura de corte clásico que invita a nuevos y viejos jugadores de este medio a disfrutar de una historia sencilla y encantadora con sabor a las que se vivían en la época de los 16 bits.

El pequeño Drew es un niño muy curioso y en uno de sus juegos de expedición descubre un antiguo libro mágico que al abrirlo, lo envuelve en un misterioso humo espeso de color rosado que lo transporta al interior del propio libro. De esta forma, Drew llega al colorido mundo de Whipseeyland. De repente, descubrimos que nuestro protagonista ha perdido su forma humana y ahora tiene un cuerpo redondo y rosa llamado, Whipseey. Pero no todo está perdido: la princesa Alyssa aparecerá para decirnos que podemos salir de este mundo si conseguimos recolectar los diferentes orbes mágicos que se encuentran repartidos por el reino. De esta forma comenzamos la aventura que nos ofrece Whipseey and the Lost Atlas con una historia muy sencilla que no nos atrapará por su trama, pero que es perfecta para presentar el universo del título y ponernos desde el primer minuto ante la propuesta jugable que nos plantea Blowfish Studios.

Historia introductoria de Whipseey and the Lost Atlas
Drew descubrirá el colorido mundo de Whipseeyland al leer un libro mágico.

Whipseey and the Lost Atlas es un título que deja ver todo lo que ofrece desde el primer vistazo, estamos ante un juego de aventuras y plataforma en 2D, que con su sencillez nos transporta a algunos clásicos que empezaron a brillar cuando el género empezó con los 16 bits. Tras la breve introducción, comenzaremos el único modo que ofrece el título, donde pasaremos por una sucesión de fases en por varios mundos con temáticas totalmente diferentes. Los niveles son breves pero nos guardan momentos de tensión que pondrán nuestra precisión a prueba en más de una zona. El objetivo de cada fase es simple: ir de un punto A hasta un punto B, algo que resulta bastante sencillo a simple vista pero que la pequeña horda de enemigos con cara adorable, las afiladas trampas y las zonas de plataformeo se encargarán de complicar la situación. En algunas zonas, los enemigos están posicionados de manera estratégica para complicarnos ese salto ajustado o para dañarnos tras esquivar el ataque de otro enemigo. Al final de cada nivel o mundo, nos espera un enfrentamiento con un «jefe» que nos ofrecerá un combate cada vez más tenso a medida que avancemos en la historia. Esto convierte a Whipseey and the Lost Atlas en un título que nos engaña: nos invita a su dulce casa y una vez que entramos, nos golpea con un martillo gigante. Aunque esta dificultad se encuentra muy mal distribuida a lo largo de cada nivel, teniendo zonas que son de puro trámite por muchos peligros que haya y otras partes que se llevarán nuestras vidas en segundos, dibujando una línea de dificultad bastante irregular y con altibajos muy marcados.

Combate contra un jefe de la zona.
Al final de cada nivel nos espera un pequeño reto contra un gran enemigos.

La jugabilidad del título sigue con esa filosofía de sencillez y presenta unos controles que se aprenden de manera rápida e intuitiva, respondiendo fluidamente y a la perfección a nuestras ordenes, aunque en la zonas acuáticas el control del personaje es menos preciso, haciendo que temamos mucho los pasillos estrechos llenos de pinchos. La mecánica principal en torno a la que gira el avance de nuestra aventura es la de un látigo con el que podremos dañar a los enemigos o engancharlo a aros aéreos para llegar a plataformas que no están a nuestro alcancen. Aunque esta mecánica es bastante satisfactoria, a la larga se hace algo repetitiva y se echa de menos que adquiramos antes poderes de elementos u otro tipo de armas para avanzar o eliminar a enemigos que se defiendan del látigo.

Whipseey planeando.
Nuestro rosado protagonista deberá usar su látigo de las maneras más ingeniosas para poder avanzar en su aventura.

Su diseño artístico es todo un acierto y hace que el apartado visual sea a destacar: el estilo pixel art es una maravilla y le da una personalidad muy colorida al universo de Whipseey and the Lost Atlas. En el apartado sonoro, nuestros oídos descubrirán unas melodías muy agradables que nos acompañarán durante nuestra aventura e incluso seguirán a nuestro lado cuando las tarareemos en nuestras tareas cotidianas lejos de nuestra Nintendo Switch.

Whipseey usando su látigo mágico para llegar a la siguiente plataforma.
El reino de Whipseeyland desborda personalidad propia con miles de paisajes coloridos.

Whipseey and the Lost Atlas nos ofrece un título de plataformas con corte clásico, perfecto para cualquier edad. Su aventura sencilla y corta hace del juego una propuesta muy a tener en cuenta cuando queramos descansar de nuestro día a día o no nos apetezca jugar a otro juego que demande muchas horas, y que casa muy bien con las prestaciones de portabilidad que ofrece la consola híbrida de Nintendo. 

Whipseey and the Lost Atlas

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Whipseey and the Lost Atlas es un título de corte clásico de plataformas en 2D que invita a nuevos y viejos jugadores de este medio a disfrutar de una historia sencilla y encantadora con sabor a las que se vivían en la época de los 16 bits.

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Kevin Lupión Jerónimo

Amante de la música, adicto al deporte y próximo héroe de Marvel

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