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Remnant: From the Ashes – Análisis PC

La lucha por salvar a la humanidad nunca fue tan difícil

No hay duda de que From Software rompió esquemas con su Dark Souls. Una saga que ofrece un nivel de dificultad del cual es necesario ir aprendiendo poco a poco hasta conocer todos los entresijos del juego. Así han salido muchos títulos que imitan con mayor o menor fortuna la mísma fórmula. Como por ejemplo, The Surge, que es uno de mis favoritos, o este Remnant: From the Ashes, una obra de Gunfire Games que se ha colocado inmediatamente en mi top 5 de juegos del género.

En los años 60, unos científicos liaron la traca al descifrar las inscripciones de una piedra. Esta abrió un portal hacia otros mundos con la consecuente invasión de las criaturas que habitan en ellos. Así el planeta fue devastado y el resto de humanos que quedan sobreviven como pueden escondidos.

Nosotros seremos uno de estos humanos y nuestra labor es, como no podría ser otra, acabar con los invasores y devolverle la esperanza a nuestro mundo. Para ello, nos instalaremos como uno de los supervivientes de la Base 13, desde la cual comenzaremos siendo los recaderos para despues ir más a nuestro rollo.

Aquí tenemos una historia simple pero que, desde mi punto de vista, va de lujo. Aunque parta de una premisa simple, tenemos diálogos, documentos encontrados y más cosas que contribuyen a profundizar un poco más en el argumento, dejándonos al final una historia bastante completa. Todo ello traducido y doblado (de forma muy aceptable) al español.

En muchos diálogos también entrará en juego la toma de decisiones que nos pueden llevar a un lado u otro de la historia y cambiar los acontecimientos. Pero no he encontrado que estas decisiones sean tan influyentes como pasa en otros juegos que justamente se fundamentan más en este aspecto. Sin embargo, no deja de ser una implementación interesante y a tener en cuenta si rejugamos la historia.

El juego se estructura en una serie de mundos, dimensiones, o como los queráis llamar, que están interconectados y cada uno tiene su própia historia que contar. De forma más o menos parecida a lo que sucede en Dark Souls, también podremos movernos entre ellos a través de una serie de puntos de control que hay repartidos por el mapeado. En ellos descansaremos para recuperar nuestra salud y munición, pero al precio de que reaparezcan todos los enemigos.

Estos mundos tienen un escenario principal para explorar a nuestro antojo, así como una serie de mazmorras a superar y al final de ellas encontraremos jefes, recompensas o salidas hacia otros lugares. Hay que decir que los mapeados del juego, pese a que son grandes y tienen sus entresijos, no alcanzan la complejidad vista en otros títulos similares. Hay poca verticalidad y pocas zonas ocultas, pero las hay y no deja de ser divertido y satisfactorio llegar hasta ellas.

También podemos crear un personaje a nuestro gusto; hay pocas opciones, eso sí, tanto en la estética como en las clases, que hay tan solo tres de ellas. Así que se hecha de menos algo más de variedad en este aspecto. De todas formas, encuentro que la elección de clase es más que nada para el modo cooperativo, donde tendremos a personajes enfocados al daño, al apoyo o al combate cuerpo a cuerpo.

Ciudad desolada
Las primeras horas de la partida sucederán en nuestro mundo desolado.

Mientras que en la gran mayoria de los Souls-Like el combate suele ser cuerpo a cuerpo y muy técnico, aquí encontramos justo lo contrario.

El juego enfatiza el combate con armas a distancia sobre todo lo demás, sustituyendo los «parrys» por tiros a la cabeza y el cubrirse se reduce a dar volteretas o buscar cobertura. Pero también podremos pelear con espadas, martillos y todo lo que se os pase por la cabeza, porque si algo no le falta a este juego es variedad en el arsenal que tendremos a nuestra disposición. El cual, como podéis suponer, se puede mejorar con materiales que encontraremos a base de explorar los niveles. Lo mismo se puede hacer para el resto de equipación del personaje, donde tampoco faltará variedad en armaduras y otro tipo de equipo para mejorar nuestras características.

Un aspecto muy a destacar son los modificadores de armas. Estos son unas «habilidades» que asignaremos como queramos a cada una de las armas. Cuando hayamos hecho el suficiente daño con ellas podremos activarlos y así ganar ventaja en el combate. Los hay de muchos tipos: por ejemplo, podremos obtener munición incendiaria, invocar esbirros, aumentar la probabilidad de crítico y un larguísimo etcétera.

El combate es en todo momento rápido, frenético y brutal. La acción de Remnant: From the Ashes no da un solo respiro. Con hordas de enemigos abalanzándose sobre nosotros mientras que nos abrimos paso a tiros. Además, a cada nuevo mundo que accedemos se cambiarán las tornas, puesto que cada dimensión tiene su propio tipo de enemigos que nos obligarán a adaptarnos y acostumbrarnos a combatir contra ellos. También nos serán de ayuda una buena cantidad de objetos consumibles que tendremos, desde uno muy similar al «Frasco de Estus» hasta otros que nos potencian por tiempo limitado o nos quitan uno de los muchos estados alterados que podemos tener.

El pantano
En este mundo se ponen las cosas bastante feas. Por suerte, nuestro rifle de francotirador nos ayudará a quitarnos de encima a todos los enemigos que podamos desde lejos.

Como no podría ser de otra forma, los combates contra jefes finales son una pieza clave en el juego. Hay muchísimos y serán enfrentamientos muy intensos. También serán el principal motivo de muerte en el juego. Estos combates se reducen casi siempre a disparar y esquivar todo lo rápido que podamos. A veces también será necesario encontrar esa «estrategia» o ese «truquillo» necesario para salir airosos de la situación. Porque algunos enfrentamientos harán que más de uno se tire de los pelos y el mando salga por la ventana.

En este juego tampoco tendremos todas las características del personaje disponibles desde el principio. Comenzaremos con dos de ellas, que nos subirán la salud y la resistencia. Pero conforme superemos mazmorras y acabemos con jefes finales, iremos adquiriendo nuevos rasgos para potenciar a nuestro personaje y así superar futuros desafíos más fácilmente.

Por supuesto, la muerte se paga cara, como ya os podéis imaginar. Cada vez que palmemos volveremos al último punto de control, pero en este juego el respawn de enemigos tiene cierta aleatoriedad, así que repetir el camino puede aguardarnos alguna que otra sorpresa.

Todo lo comentado anteriormente crea una buena sensación de progreso y satisfacción al avanzar. Y esto es lo que hace que el título sea muy adictivo, teniéndonos enganchados a la pantalla por muchas veces que nos maten. Porque al final, derrotar a un jefe o superar una mazmorra nos motiva y nos incita a seguir más y más.

Combate contra jefe final
El jefe final (al fondo) nos ha spawneado una horda de enemigos, mientras tanto, también hay que luchar contra los ataques del própio jefe. Pero parece que ha decidido ir a darle caña a mi compañero de aventuras (silueta amarilla) que está ahi a lo lejos. Y si, lo normal es que los combates contra jefes del juego sucedan en escenarios bastante grandes.

Remnant: From the Ashes es un juego muy enfocado al modo cooperativo, incluso más que el resto de Souls-Like. Aquí también se añade un fuego amigo indesactivable que complica las cosas, por suerte no será un Battletoads, y es que nuestros compañeros reciben solo un porcentaje del daño, pero sí que habrá que andarse con ojo de no darle a nuestros compañeros.

Además, si un compañero muere, existirá la posibilidad de revivirlo durante unos segundos y si no, habrá que esperar hasta el próximo punto de control. De todas formas, ya os digo que en los combates que plantea el juego habrá que sudar sangre si queremos revivir al compañero.

El jugar con otra gente es algo que veo ideal para farmear materiales o subir de nivel al personaje. Básicamente, si estamos atascados y nos están machacando podemos pasar a echarle una mano a otro jugador. De paso, todo lo que encontremos será compartido con todos los jugadores de la sesión y cuando estemos listos, ya vamos a nuestra partida a ajustarle las cuentas al bicho feo de turno.

Afrontar un reto entre varios facilita bastante más el asunto, con lo que si quereis vivir una experiencia Souls-Like pura y dura, os recomiendo jugar toda la partida en solitario. No obstante, como ya he dicho, podeis recurrir al multijugador para farmear con más facilidad.

Pero lo mejor de este cooperativo es que podemos elegir con quién jugamos, invitando amigos si queremos o buscando una partida pública que nos empareje con algún desconocido. Olvidáos de ir poniendo señales con piedras y esperando horas y horas junto a la hoguera.

Pero sí teneis que tener en cuenta que solo existe un PvE, por lo que aquí no podréis liarla atacando los mundos de otros jugadores, algo que se echa de menos y podría haber aportado aún más duración a un juego que ya de por sí es muy largo.

El cooperativo por lo general es muy divertido. Os animo a que pese que queráis vivir la experiencia en solitario, intentéis pasároslo junto a cualquier colega que tenga el juego. Merece mucho la pena.

Monstruo grotesco
Cuando estas tranquílamente de mazmorreo y aparece una cosa como esta sabes que vas a morir.

No se trata de un juego con la última tecnología en gráficos, pero sí que los autores han sabido aprovechar el motor todo lo que han podido, diseñando un juego muy bonito y agradable a la vista. No faltarán los momentos visualmente impresionantes, así como un original diseño de enemigos y cómo no, de los jefes finales. Algunos de ellos serán bestias mastodónticas que nos dejarán la boca abierta. No obstante, existe un pequeño grupo de estos que no serán tan impresionantes.

Los mundos que visitaremos, además de tener sus própios enemigos, tienen su própia ambientación. Después del primer mundo, el juego acostumbra a mezclar la temática de ciencia ficción con la fantasía oscura, cambiando radicalmente de un lugar a otro. Aquí veremos de todo: ciudades, desiertos, pantanos, bosques… E incluso mazmorras con una deliciosa ambientación algo gigeriana, estando todo siempre recreado con muchísimo detalle.

En esta versión de PC he encontrado algunos fallos en el rendimiento. Concretamente en zonas muy puntuales donde ni siquiera viene a cuento que bajen los FPS. Estos problemas no entorpecen mucho y seguro que se solucionarán en futuros parches.

Desierto estilo Mad Max
Este mundo desértico es uno de mis favoritos. Mantiene una ambientación de ciencia ficción con ligeros toques a lo «Mad Max». Como veis, la iluminación es uno de los puntos fuertes del apartado técnico.

Podemos decir que Remnant: From the Ashes es un Souls-Like más accesible al público general y algo menos frustrante.  No es tan complejo en sus niveles y combates como otros juegos del género, pero sí es un título largo, divertido y satisfactorio que os va a dar horas y horas de diversión pura y dura.

Su modo cooperativo lo hace ideal para echar el rato con amigos, pero jugar en solitario nos da una experiencia más «pura». Con lo que opciones no nos faltan.

En resumen, ¿te gustan los juegos al estilo de Dark Souls? Pues hazte con Remnant: From the Ashes. Si eres jugador habitual del género encontrarás aquí cosas nuevas bastante interesantes, como el combate a distancia (aunque, como dije, puede que eches de menos algo más de complejidad). Si eres nuevo, tendrás un juego con el que iniciarte para luego pasar a lo gordo.

Podeis haceros con el a 39,99 € en Steam. Un juego que sale a precio reducido y para las horas que ofrece, está muy, pero que muy bien.

Remnant: From the Ashes

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Un Souls-Like genial para iniciarse en el género pero que también gustará muchísimo a los veteranos.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.

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