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Los límites de la crítica actual del videojuego: las RRSS como clave del éxito

No solo hay que ser buen redactor, sino también buen influencer

Hay pocos momentos en mi vida diaria en los que me sienta tan dinosaurio como cuando tengo que hacer cosas por redes sociales. Ni las entiendo ni me gustan. La onda ha cambiado y se ha vuelto extraña y escalofriante para mí. Normalmente solo uso Twitter como forma de acceder a las noticias y la actualidad de forma rápida, Facebook ni lo utilizo ya (de hecho aún tengo de principal una foto de cuando tenía pelo) y solo tengo Instagram por cuestiones de mi «trabajo de verdad».

Últimamente he notado algo, como redactor y como lector, de lo que no tenía constancia cuando empecé en esto de escribir acerca de videojuegos, y tiene que ver con el éxito que puedes alcanzar escribiendo sobre ellos: actualmente hay algo que importa tanto o más que ser buen redactor, y es ser un buen influencer. Es decir, que para dedicarse profesionalmente a esto (y tener cierto nivel de éxito en el intento) es posible que también tengas que saber vender tu producto a través de la imagen que proyectas en las redes sociales. Llevándolo un poco más allá: pensaba que los lectores tan solo buscaban contenido de calidad, pero actualmente creo que también se busca a la persona detrás de ese contenido. La figura del redactor como un usuario más ha alcanzado su punto álgido debido a las redes sociales, que han cambiado la forma en la que nos relacionamos y nuestro ocio.

La pregunta que voy a intentar desarrollar en el texto, y que espero que también la respondáis vosotros, es: ¿si quieres triunfar como redactor, es obligatorio ser un buen influencer? Allé vamos.

Imagen del crítico
Esta imagen del crítico está bastante desactualizada. Se busca la cercanía con el lector, no un juicio emitido desde tu atrio de profesional.

Hablaba antes del éxito como redactor, pero es evidente que cada uno tiene su propio concepto de éxito. Por ejemplo, para mi éxito, además de intentar escribir cada vez un poco mejor, es ver mi contenido publicado en una página que disfruto y respeto como es Navi Games. Empecé en esto sin más pretensión que probarlo, y mi único motor es la pasión, aunque haya mucha gente que deteste esa expresión. Amo los videojuegos y de pequeño siempre quise escribir acerca de ellos, aunque ahora mismo eso suponga sacrificar mucho de mi tiempo libre. Lo hago porque lo disfruto, no como forma de sustento, así que no tengo presiones: me da igual si mis textos triunfan o se viralizan, al menos a nivel personal (es innegable que siempre hay algo de orgullo y vanidad que satisfacer, pero no es lo predominante). Sin embargo, puedo publicar estos artículos gracias al altavoz que supone este portal que, aunque aún es pequeño, no deja de tener miles de seguidores en redes sociales. Es normal que, entonces, mi objetivo sea difundir los textos lo más posible para que eso repercuta de forma positiva en la web.

Para llegar a esa meta creo que hay dos factores a tener en cuenta: la calidad del contenido y la difusión que consiga alcanzar por redes sociales. Hay un hecho muy curioso que me imagino que muchos habréis observado también: cuando se publica un análisis o un artículo en Twitter, las webs lanzan un tweet para anunciarlo, pero además el redactor que lo ha escrito también suele postear otro tweet en su cuenta personal para publicitar el texto. Los grandes portales muchas veces tienen más seguidores que los propios redactores individuales, pero aun así el número de interacciones que reciben ambos tweets es muy desigual: normalmente el publicado en la cuenta personal del autor del texto tiene un número muchísimo más alto de RT y MG. ¿Empezáis a ver por dónde voy?

Paseos en red dead 2
Por supuesto los juegos más esperados suelen tener la mayor difusión, mucha más que análisis de títulos indies.

Es un tema de fidelización: a pesar de que las grandes webs tienen una cantidad enorme de seguidores, no tienden a generar esa actividad que sí obtienen los redactores en sus cuentas individuales, quizás por la sensación de cercanía que se transmite a través de las redes sociales. Al final Twitter puede dar la sensación de que conoces a cierta persona, sobre todo si es alguien muy activo de forma constante, opina de la actualidad y además sube fotos y experiencias personales casi a diario. No solo es importante la actividad de la cuenta, sino también tener esa clase de personalidad y «gancho» a la hora de atraer a seguidores, añadiendo un matiz social a los ingredientes necesarios para triunfar.

Puestas las cartas sobre la mesa, si yo llegara un momento en el que quisiera triunfar de forma individual en este sector (o hacer que la web en la que trabajo creciera), además de mejorar mucho mi forma de escribir y los temas que trato, tendría que empezar a plantearme aprender algo sobre redes sociales e intentar conseguir la mayor cantidad posible de seguidores que difundan los textos.

Por supuesto, esto no se trata de echar balones fuera. Si alguien relativamente poco conocido sacara un texto de una calidad indiscutible, llegaría un momento en el que se difundiera gracias a sus propios esfuerzos, sin contar con el extra de las redes sociales, pero requiere un punto de suerte o de apoyo de figuras más grandes que tú. Si alguien con miles de seguidores difunde tu texto por ti, le da ese alcance que tú jamás podrías alcanzar desde tu cuenta personal. Obviamente esto funciona de igual manera al hablar de vídeos de youtubers, por ejemplo, pero lo que me sorprende es que algo que parece tan ajeno a nuestro medio y al mero hecho de disfrutar de un videojuego y opinar sobre él, puede afectar a tu desempeño profesional.

Esto me lleva a la última consideración al respecto de este tema: si llegara un momento en el que esa persona desconocida en el mundillo alcanzara un número de seguidores respetable que interactúan con sus contenidos de forma constante, ¿sabría diferenciar cuál es el motivo? ¿Se difunden sus textos por el propio valor que poseen o es solo una respuesta amigable por su actividad en redes sociales? ¿Qué parte del éxito depende de la personalidad que proyecto en redes y cuál de la calidad de mi trabajo?

Una usuaria probando la VR
De los textos que he publicado con la interacción entre Alzheimer y videojuegos como protagonista, no dejo de pensar que si mis habilidades como redactor fueran mejores tendrían la difusión que esta labor se merece. No es algo que podría compensar con un buen manejo de las RRSS.

Por supuesto hay más aspectos a tener en cuenta: normalmente, los textos que se centran en asuntos de rabiosa actualidad mueven mucha más gente por redes, como un claro reflejo de la rapidez e inmediatez que buscamos en todos los contenidos que consumimos actualmente. Hablar de juegos desde la nostalgia también suele dar buenos resultados.

Evidentemente, todo este debate se centra en la figura del redactor de éxito como alguien reconocido por el público y por otros compañeros de profesión, alguien capaz de mover sus escritos entre cientos y miles de personas. Cada uno establecemos el éxito de una forma; personalmente, solo veo el éxito en un redactor a través de la calidad de sus textos y lo que transmite con ellos, pero esa es la perspectiva romántica del asunto.

Llegados a ese punto, no creo que se puedan separar ambos factores, ni creo que importe. Como he dicho antes, cada uno tiene sus propias metas en este sector, y en base a ellas también se determina hasta dónde quieres llegar para sentirte realizado a nivel personal y profesional. Teniendo en cuenta mi escasa habilidad con las redes sociales, considero admirable alguien capaz de llevar ambos campos de forma exitosa. Tampoco es algo peyorativo ni recriminable el hecho de que parte del éxito conseguido sea por características ajenas a tus habilidades como redactor; los trabajos cambian, y actualmente no vale con saber plasmar tus pensamientos por escrito, sino que también hay que tener conocimientos básicos de informática y redes sociales.

Por supuesto, la inmensa mayoría de personas que están en esa posición de éxito tanto en redes sociales como en sus respectivos portales es gracias a sus capacidades de redacción y a muchas horas de trabajo y esfuerzo, pero no se puede negar que las redes han funcionado como un amplificador o un acelerador gracias a su función de difusión. No pretendo que sea una reflexión tecnófoba de dinosaurio: el valor de las redes sociales en su vertiente más positiva es inmenso, pudiendo generar debates interesantísimos y poner en común opiniones con personas de todas partes del globo de forma instantánea.

Es simplemente una divagación de un redactor que disfruta de lo que escribe de igual forma desde que empezó, y cuya única satisfacción es ver sus textos en las webs que él leería como amante del medio, sin tener que preocuparse de nada más, aunque la tendencia actual obligue a lanzarse al abismo de las RRSS. Y vosotros, ¿veis relación entre aquellas personas exitosas en las redes sociales y su reconocimiento como redactores?


Si queréis leer otras entradas de la serie Los límites de la crítica actual del videojuego, podéis visitar la primera parte en este enlace.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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