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Quench – Análisis Nintendo Switch

El ciclo sin fin

Que el nuevo hogar por excelencia de los indies es Switch, gracias a su portabilidad, es un hecho cada vez más asentado en nuestra comunidad. No solo para propuestas originales como Baba is You, sino también para otros proyectos que han tenido ya su lanzamiento en Steam. Es el caso de Quench, desarrollado por Axon Interactive: una aventura que vio la luz en la plataforma de Valve tras una exitosa campaña de Kickstarter. Hemos controlado animales en muchos juegos, pero no es tan frecuente controlar a un espíritu capaz de cambiar el escenario. Acompañadme en este peregrinaje con las principales tribus animales el reino.

Quench es un título de puzles con una curiosa historia protagonizada por animales de fondo: controlaremos al Pastor, un espíritu de la naturaleza con enormes poderes relacionados con el clima. Deberemos acompañar a la Chamán, una joven elefanta que tiene la tarea de unificar a los principales clanes de animales para realizar el peregrinaje anual, un evento que une a todas las criaturas. Sin embargo, por si la falta de experiencia de la Chamán fuera poco obstáculo para tamaña misión, un mal antiguo está asolando la sabana. Un veneno en forma de humo y fuego que está consumiendo la tierra y a sus moradores. Con nuestros poderes deberemos asegurarnos de que el peregrinaje sea exitoso, guiando a los grupos de animales a través de bellos escenarios que parecen hechos a mano con papel.

Las escenas de Quench
La historia se desarrolla a través de diálogos, pero con los textos en inglés.

Quench mezcla mecánicas de los juegos de estrategia en tiempo real y pequeños puzles relacionados con el escenario para dar lugar a una jugabilidad algo limitada, pero interesante. Empezaremos llevando a los elefantes, un grupo muy pequeño, a la vez que aprendemos los poderes de los que disponemos y el papel que cumplen: podemos provocar lluvias, terremotos, rayos y viento. La lluvia hace florecer terrenos secos, al igual que el agua que brota de algunas cascadas. Algunas de esas fuentes naturales de agua están bloqueadas por enormes rocas que podemos destruir con los terremotos. También encontraremos áreas llenas de arena que podemos despejar hacia la dirección que consideremos usando el poder del viento. Por último, con nuestros rayos limpiaremos aquellas parcelas colapsadas por enredaderas.

La munición de los poderes es limitada, por lo que debemos pensar estrategias para obtener los poderes que tenemos observando el escenario que tenemos delante. Habrá zonas con lápidas que tengas los símbolos de nuestras habilidades; haciendo que esas áreas vuelvan a florecer, obtendremos más usos de los poderes para poder seguir avanzando. Estas mecánicas que afectan al escenario se combinan con la salud de los miembros del peregrinaje: si caminan mucho tiempo sin tener ninguna fuente de agua o vegetación, irán muriendo paulatinamente; también pueden ser atacados por criaturas hechas de humo y oscuridad, por lo que deberemos procurar que lleguen al punto designado en el mapa.

Las rutas son prefijadas, pero podemos elegir cada poco tiempo qué camino seguir, dándonos en todo momento la sensación de estar realmente guiando a estos animales en su misión. Prestar atención a los obstáculos que esperan más adelante, así como a los enemigos que hay y a los recursos de los que disponemos será esencial para superar los veinticinco niveles que plantea Quench. Son fases cortas en su mayoría y que tampoco entrañan una dificultad destacable salvo algunos picos puntuales que requerirán un rato de ensayo y error. Dependiendo de nuestra habilidad, Quench puede llegar a completarse en aproximadamente tres horas.

El manejo de recursos en Quench
A Quench le vendría bien una opción para rebobinar la acción, ya que hay varias situaciones de ensayo y error.

En todo momento Quench intenta aportar variedad a su jugabilidad a través de la narración: a medida que avanzamos, también se nos unen nuevos grupos de animales con sus propias dinámicas. Podemos recuperar vida a los elefantes si hacemos que llueva sobre ellos, mientras que los babuinos son muy hábiles a la hora de deshacerse de cierta clase de enemigos, por ejemplo. Habrá niveles en los que el objetivo no sea solo llegar de un extremo de la pantalla al otro, sino encontrar un rastro o superar alguna prueba que nos propongan los clanes. La historia es agradable y, en combinación con la jugabilidad y las mecánicas, sí que transmite la sensación de estar en un peregrinaje.

Sin embargo, a pesar de que la jugabilidad de Quench es curiosa, entretenida y original, al final es demasiado limitada y no hay mucho espacio para la experimentación, al menos con las bases propuestas. Si se añadieran más poderes, clanes o situaciones, podría dar para más, pero entiendo que entonces el juego pasaría a ser una experiencia más exigente e inaccesible. Eso sí, si estás buscando un juego simpático cuyo último fin no es proponer un desafío, sino ofrecer una experiencia agradable, Quench puede interesarte.

También hay que destacar su apartado artístico, no solo a nivel sonoro (algunas melodías del trabajo de Adam Sakiyama me han parecido bastante buenas a la hora de acompañar la acción) sino a nivel gráfico, con unos diseños de escenarios y personajes simples, pero bellos en su conjunto. Los triángulos azules que simbolizan la lluvia, el efecto del viento o las explosiones de fuego son eventos que están muy bien representados gracias a la la dirección artística de Tabetha Rose. Es una pena que el juego no cuente con una opción para ver la acción más de cerca o con bocetos y concept-arts de la fase de producción.

A pesar de que he disfrutado con el juego, a su simpleza en las mecánicas se añaden fallos de cierta importancia que afectan al conjunto: los bugs que presenta y su falta de localización de textos al castellano. La traducción en Quench se antoja bastante necesaria, no solo por la historia sino también por las instrucciones que se nos dan para superar los niveles, dañando esa accesibilidad que busca el título. Por otro lado, Quench presenta varios niveles con bugs que suponen el cierre instantáneo de la aplicación. En Quench no hay checkpoints dentro de los niveles, por lo que cuando ocurre, hay que empezar de cero el nivel. Al ser niveles cortos no afecta tanto a la experiencia, pero es cierto que a Quench le hubiera venido bien (además de pulir estos frecuentes cierres) un sistema para rebobinar la acción unos segundos, y así no tener que pasar por pequeños tiempos de carga cada vez que volvemos a intentar un nivel. Eso sí, desde Axon Intercative ya me han confirmado que son conscientes de los bugs que presenta el juego, y ya están trabajando para solucionarlos.

Quench es una simpática y original propuesta, no tanto si te gustan los puzles (sus mecánicas, aunque originales, son más bien simples), sino si te llama su bello diseño artístico y su agradable trama. Eso sí, la falta de traducción a nuestro idioma y sus frecuentes bugs dañan el conjunto final, aunque esto último ya esté en vías de solucionarse.

Quench

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Quench es una simpática y original propuesta, no tanto si te gustan los puzles (sus mecánicas, aunque originales, son más bien simples), sino si te llama su bello diseño artístico y su agradable trama. Eso sí, sus textos están en inglés.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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